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                    <text>SOCIALISMO ALEMAN: 100 ANOS
En este número:

~"

)

,',

1iIJI!,¡ii.&amp;, "

• _

_'.

,

,'

Barcelona

enero 1964

«El proletariado alemán, totalmente atomizado, sin

Número

11

con~

ciencia de clase, y gozando por vez primera de un nivel

de vida respetable. se siente a gusto dentro del neocapi·
talismo,})

Vea sumario en la página tres

~

�EDITORIAL

INFORMACION

SUMARIO
Mantener la línea intelectual e
informativa de una revista obliga
a sus reda&lt;;tores a una continruf,
EDITORIAL

pág.

3

»

S

»

9

»

11

LAS COMUNIDADES EUROPEAS. por Jaume Soler ,

»

12

NOTICIAS.

»

18

Economía catalana:
EL

RIPOLLES,
Giral .

por Eugeni

NOTICIAS . .

Economia española:
NOTICIAS . . . .

Economía internacional:

_ ..•.

Hombres e Ideas:
SOCIALISMO ALEMAN: 100
AJ\JOS, por Pascual Mara~
gal! y José Garcfa~Durán. .

»

23

»

35

»

45

Tema:
VALORAClON DE LA PUBLICIDAD, por AntoniJ
Pérez. . .

Crítica de libros
LA REPUBLlCA MODERNA

de P. Mendes France.

.

.

atención. De hecho hasta detrás
de la más insignificante noticia
de actualidad se esconde un juicio de valor que puede ser inter.
pretado de mu.y diversas maneras. Detrás de un artículo de Ion.
do hay muchas veces infinidad de
criterios que pueden ser explicitados más o menos. Es decir. el
trabajo de la redacción ha de ser
no incurrir en desviaciones en el
camino que nos trazamos al ini.
ciar esta segunda etapa, camino
que ha de ser recorrido con la ma·
yor profundidad posible.
Pero esto es sólo una parte de
la tarea. La Revista no se confec.
ciona para un grupo cerrado. La
Revista ha de afrontar con UU(t
periodicidad determinada el jui~
cio de los lectores. Y son ellos los
que a la larga han de determinar
hasta qué punto las metas que nos
propusimos se van consiguiendo,
y sobre todo han de dar su apoyo,
o negarlo en su caso, a la línea
en sí.
Una revista que no consiga en
un plazo más o menos largo hacer
recíproco el circuito Revfst~lec~
tores, es decir crear una contr(l~
corriente Lectores-revista, es a la
larga una revista a medias, pues
no utiliza una posibilidad de diá·
logo individual que en circunstancias normales tiene que ser útil
para las dos partes.
El apoyo que representa para
la redacción este circuito cerrado
de ideas es notable. Por una parte
se logra un indicio de interesar al
público. Por otra se posibilita
contar con bases objetivas sobre
el juicio de los lectores. A 1 fin y
al cabo vender una revista es como
vender cualquier otro producto:
hay que encontrarle un mercado
y adaptarse a las exigencias de
éste, no de forma pasiva sino in,..
tentando modelarlas hacia deter-

minadas actitudes o preferencias.
Para esto lo primero que interesa
es conocer las reacciones del comprador al hacerse con el producto.
Desde el inicio de la segunda
etapa de la Revista se han recibido algunas cartas, pero no las suficientes como para iniciar una
sección especial para publicarlas.
A pesar de no ser aún posible su
publicidad, sí han sido útiles para
modificar algunos aspectos de
nuestra idea inicial, sobre todo en
lo que se refiere a la presentación.
Si este primer contacto con el lector ha sido fructífero, estamos seguros que cualquier generalizll~
ción ha de serlo aun más. En este
sentido eremos que serí(t intere~
santísimo que los lectores decidieran aportar así su colaboracíón
al mantenimiento de la línea intelectual de la revista no dejando
que el grupo de redactores re(dicen solos una tarea que lo primero que necesita es un contacto dírecto e intenso con nnas realidades que muchos de nuestros Ic('tores, por circunstancias prole.fjio~
nales O personales, tien(,tL.

�-------------------_.

SOCIALISMO ALEMAN:
100 AÑOS
por Pascual Maragall
LOS ORIGENES

( 1800-1863)
'~A principios del siglo XIX Alc~
Inania era una nación socialmente retrasada en dos centurias res~
peeto de Inglaterra y Franeia, y
empohrecida por la guerra de los
Treinta AHos. La población Hgra·
ría representaba las tres cuartas
partes del total de hahitantes·; y
el gremio, aunque en franco declive, seguía siendo la institución
social dominante". Hahía una pu·
jante industria textil en Sajonia.
De ]807 a 1815 (tras la invasión
napoleónica) se daha libertad a
los campesinos
abolición de la
s&lt;~rvidnmhre "", se proclamaha la
igualdad de derechos ele judíos y
católicos, se estahlecía la libertad
industri,l1, También se eoncedían
refonnas políticas aunque "las
dases semifeudales reprimían el
rnovimicnto republicano", La ver~
dadera revolución industrial dehe
situarse en Alemania., su primera
fnse, de 1830 a 1840: en 1834 se
eonstituyó la Federación Adl.lanew
l'll AlenuuUl, en 1835 empieza a
funeioll,ll' h primera línea de ferrocanil (Nurell1berg~Fiirth)'; en
184,7 se inauguraban en Renania
los primerús hornos de coque.
Iha ap,u'eciendo el proletariado~ y
en 1839 se promulgaba la prhne"
ea 1cy para su pl'otecóón, aunque
se cumpJióIHllY poco: ~~sc prohi"
hía el empleo en lninas y molinos
de mineral de los niño~ rnenOT0S
de :nueve años; los muchachos que
-no hubieran cumplido los dieón
sé:L,:, nfíos haTÍan una jOl'nada~ todo
lo más de diez horas 1l , En 1848~
el afio de las revueltas francesas~,
01 (1(: la caída de :&amp;r,ette:tlúch~ tras
.la r{~ce~\¡ón de 1847, se producía
]a xcvolnció'il o que si lograha 1.11.2"
lHura:c un pai"Lnnento y un gohier-,
n,,) hurl,(IJ(~:~ (Carnphansen y Han·,
j

pronto cedió anle los
nülitarC's (cond~ de Branclchurgo
y Mantellffel). 1850-1860 es otra
década de fuerte industl'ia1izadón: aparecen las grandes zonas
induslriales de SiJesia y cI RuIn,
las primeras concentraciones, de
empresas; la alt¿¡ burguesía tiene
representantes conoeidísimos: ('1
ministro von I-Icydt, Mevissen o

SClllann) ,_

Karl Marx

.Ffanscmann, Krupp, Borsig". Se
cll1piezan a especificar organizaeiúnes políticas: el partido con··
servador, r·eprcsentante de Jos inteJ:ese.s de ]0.'3 terratenientes; e]
b:óeral, de :la gnm burgnesía indu,strial\ el progresista, d·e la e1ase
Inedia y peqllcfia hurguesía; eJ
caló!t:co de hase social diversa.
Entl'G todo ese sistema ele presiones iha a moverse el hábil Bismal'ck (1862) '; representante del
nliJitm'ismo prusLmo y de 105 de ..
s·eos expansio~:dstas del cap:ita1i.'3mo alenlán, Ji&gt;n ese mareo iha a
na(;(-&gt;t\ iudependizá:ndose dcIparlido progresista, e:l ])arti.do soda
h

y José García-Durán

lista alemán~ recogiendo la tradición de las asociaciones obreras
disueltas en 1854· y de los pensa~
dores socialistas.
¿ Cuáles eran esas asociaciones
obrcra!:;? ¿, Qué era el socialismo
a lcmán en la época de Marx: hasta la creaeión del partido socia.
Jista en 1863?
\VElTLING 11808.1871) un sas·
tre 1 de Magdebl1rgo, que conoció
a los socialistas utópicos franceses
y expuso un pensamiento semejante al del ruSO Tchernyehefski
atisbando la dialéctica materialista, fue el primer socialista alemán
conocid"O. Fundó en Suiza la ':Li~
ga de los justicieros~~ (Bund del'
Gel'ec!Lten) y 1&lt;1 revista "'La nueva gelH~raeión '1 (Die junge Generalion) ~ y publicó varios libros
explicando .los deseos de los eamlmisl.as ("Las garantías de la
Armonía:y la Libert((d~\ y "La Hu"
manülad corno es y cómo debiera
8e r ") y folletos. Trabajan con él,
Augusto Bccker, tamhién corresponsal del HRheinische ZcittllH!:;~
de :Marx, Alhrecht- llamado ..'¡,J
profeta" - y Sehastián Sei1cJ.'.
En 1842 ~mos hurgueses de Colonia fundahan el "RheúU:sdll~
Zeitung~' (1842-.1.84.3)~. creado par'a
contrarrestar la influencia de la
prensa conservadora, CA HLOS
.MAHX sería su direetor~ y en ese
puesto tomó contacto con la::; id('a:",
socialistas "1'1'1 masa lrahajadol'&lt;l
qn·e se asfixiaha {~n la." f:íhric'l.'; n'"
nanW3; los li.beJ'aJ(~s &lt;lv(lll~;lIl(),~ se
asomaban con avi.lez IOlln:, l.),;
dias él 1as cohlnllNI~: del !!l'ri()¡J¡.
co~'; lVJarx {fui.&lt;;o qll(' In pudic,.wti
entender los Ohl'(,l"Oii. l':n Ig¡:~ _;"
prohibía su puldicil('i/lll . .\ POI 'o
después :rv[arx .';(' c,\:p;l¡ri;l!¡,l: ('0
naCÍa en Pm'is y L(Hldr{',:. :1 11)·; ,;().
c:iaIistas francc~;(".'" y 1&lt;111.''-1'1.: v ~'~il'
pezaha su v¡(b de j¡¡1l'I"I'!Il:¡j

co-.nsph''fldor

¡1l¡(Tn;l(·¡1m~l¡.

V(lIV,~1'J¡l. ;1 /\]¡'j¡~inli:¡

pOi'

tii!

('jl'l

�21

SOClALIS;UO ALEtl1t\N

y el ''"Sistema de derechos aclquin:en que se. nota la influencia
de !'-ll amigo Rodbertus partidario
de nna especie d·e socialismo de
Estadl). Gran parte de su vida la
dedic/l a la defensa en 36 vista.,;
de la C(lusa sobre sus derechos d{~
propiedad) cuidado d{'. sus hijo;:;.
de la cOl:Hh.s-a de Hatzfeld., abandonada pül' su esposo ~."" .. aristócrata alemán·Al fin se ganó el
pleito y la condesa dedicó gran
parte de Sll fortuna a financiar al
naciente partido. Sus prilneros 01'~anizadores, el cigarrero Fritzchc o
el zapatero V 3.hltcich, Dammer,
habían escrito a Lassal1e (entonces
famosísim-o por su comentario a]
"Ma.nifiesto c0ll1unis{;(ll1 en que
''"delineaba UH prograllla obrero
socialista cOlllpll)to'l) para qw~
aceptase la dil'.." cción del gl'llpO.
ElIde mayo de 1863 aparecía la
carta ahierta de Lnssallc '-'-{~n (1I1(~
dedal'aha que los ohreros dehían
lomar pade en la polític:.l con independencia del partido progresísta'\ y afirmaha que el m-ovimiento obrero debía '--recabar del
Estado ayuda cconómiea en forma de suhvenciones". El 23 de
mayo de 1863 6e fundaba, tras
asam.hleas olneras realizadas por
toda Alemania., la '-Asociación
General de 'l'rahajadores Alemado~'\

Friedrich Engels

lo t ¡,empo tm 1848, para C'-o1abo~
ral' eH la revolución; fuc muan·
('e~, cuando apareció el "Nene
Hhl'inisc!ze Zei.tung"
(184,8·49),
qlle fue Utlil llamada al socialismo
('ntr(~ las masas revolucionarias.
Sin cmhargo, pese a las famosas
hll{'.lgas d(~ kj&lt;:;dores de Silesia en
¡8.-:1/L no puede hahlarse d{'. tll1
mOVImiento propiamente 'Ohn~ro y
ol'~'nnizad(). Los obreros luchan
ju;~to a los progresistas. Stephan
Bom. UlH) de los colahorad'Ores
del ".Selle Hhdnische", creó en
Ult8 la "Fraternidad obrera"
lA rlwiter'verbrüderung) , quc llegó a los 10.000 miembros y organizó Gn 184·8 el primer cOl;grcso
ohn'ro de Alemania. El mismo
ailo lo:;. tipógrafos de RCl'lín organizan Hna huelga que oh tiene au·
mentos de salarios del 25 %; tamhién se crea el prhner sindicato
I1¿tcional, la "Federa.cíón IVacional
de lmpresores~'. Pero, ~-después
del colapso del movimiento revo1ucional'.lo de 1848 no huho duran ..
le &lt;-dgún tiempo posibilidad algu·
Ha de un movimiento socialista
activo:, no había escüscz de filó"
so:fos; poro [¡penas existia 1111 nlOvimic:nto organizado de la clase
Ohl'CTH con el que huhiesen podi"
do reJacionm:sc en easo de desea-l'lo)'.

FEIUJINAND LASSALLE (1825Jg64) \ rm judío de Bl'eslau\ iha a
ser el prindpal creador del pard.·
de' ohrero Dle:mfi~o. De L-nn:Uia ric;),
e~tndió derecho y pro.uto apm:e~
eia en los grupos hegelianos, escri·,
hi&lt;:~ndü sn ó'fleráclilo el Oscllro\:

(Allgemeine Deulsche Arbei·
ler'verein) , con Lassalle como pr('~
5id-ente pür cinco ail0s.
Su pensamiento, expuesto tnn
sólo en disClll'i30S y foUetoo ---" nun~
ca empezó el libro de economía
política que siempre prometía .__._\
difería l'llucho d·el de i\Lux, aunqn-e éste le luvo mucha simpatía
al principio. Si criticaha las cooperativas
de
Schulze~Delitzsch
IJ'0rque ~·nada podía hacer que
afcctase a la ,explotación general
(le la clase obr8ra?\, su ~(,ley de
bronce de lo~ '3a1arios~\ se apoyaba
sohre lodo en teorías sobre la po·
hlación y croja que la lucha sindical tampOlo podia conseguir
mcj'Oras para los ohreros, puntos
alU.hos -en que 1\-1 Hl'X no estaba de
aen.erdo. Ademá3 su visión del de··
rocho, quc~ daha gran importancia
al '''Volksgcist,'" (alma del puehlo).,
y su co'ncepto hegeliano del
'~Staatsreüht'; le impedían ver al
Estado como un instrumento de
c1ase: "si los lraba'jadol'es conse·
guían obtencr el de~recho al volo.,
podrían. s,in dificl'dtad convertir &lt;:d
.Estado en uu iustrnHlButo pnl'n
SllS {'¡iJes~:, Su oposici6:n H los n:.~ovj
H.lientos hurgneses que no p-odíal1
llÜS

ver la aSOCIaClOll obr(~ra y que te~
mían cualquier intervención del
Estado) le hizo entrar en el juego
de Bismarelc, parece qw~ negando a ("¡omin en consideración la
posibilidad de una alianza entre
la monarquía prusiana y los ohre·
rüs contra la burguesía", F'uü Bi~­
marck quk~n aeeedió al sufragi-o
para todos los varon{'~ con tal de
pod·er oponerse a las demandas
del partido progresista. "Bin duda,
el zorro prus·iano despertó en el
romántico e incauto Lassal1e ilusiones exeesi\'as"~, Pero LassaIIe
moría muy joven, a los 39 auos,
en un dudo con un joven junker
al que una amada Sftya hahía preferido.

LA FORMACION DEL
PARTIDO. LA ILEGALIDAD (1863-91)
"Bismal'ck engaña a todos. Para
defenderse de Jos progresistas se
apoyarú en los conservad'Orcs y
entrará en tratos con los obrero;.
Desarmará a los eatólicos con el
I.Hlxí liD de los liberales. Obtendrá
la cohhoración de los católicoscontra los ohreros y los 1ihcrales~'.

l1

F. Lassalle

Su labor fue llevar addante los
intereses de los [~randes industriales y terratenien.. .tc(.;. Los pr.hneros
interesados en la unificación ale ..
malHt~ en la ex.pansióu, en frenar
n los socialistas; los segundos en
los ú.l.t:imo$ pU.UI'08. La prinlera l¡"¡rea del c&lt;t'fJ.ciller :f-rw convene-er ¡¡
la corte prusiana del interés de .\;1
unidad nlemana. Una h"üalln. 1&lt;0·
niggditz (1866); al dar ti r';'lF¡;¡

�PItOMOS-- 25

la victoria sohre A.ustria en la
guerra para dirimir el conflicto
de Sehlcswig~Holstein" eliminaba
d principal ohstáculo a esa uni~
dad, Se constituyó entonces la Federación de. los' Estados del 1101'"
te~ y los del .'Sur (Bavicl'a\ 'ViiI.'"
temhcrg, Baden) aceptaban una
alianza defensiva con Prusia. Las
dceeiones para el Parlamento
constituyente del norte dieron siele pnestos a los representantes de
los tr0s partidos socialistas del
mornento. Estos se iban a encon"
trar muy pronto ante el dilema
de la guerra franco-prusiana
0870). El triunfo alemán llevaba
a la constitución del Reich con el
título de Káiser para Guillerlllo 1,
y la anexión de Alsaeia y Lorcna.
Este éxito llevaha a una nueva década de dcsarl'OIIo importante
hajo un cierto proteccionÍ8mo e
importantes gastos militares; "los
artículos que fabricaha la indus"
tria alemana invadían los mercados lllundiales\ se acre di tahan y
triunfaban". La principal barrera
para la p'Olítica militar del canci w
ller iban a ser precisamente los
socialistas, y de ahí su lucha por
conseguir las leyes de excepción
&lt;:ontra el grupo (1879).
LassalIc había designado su su"
(' (' s o r BERNHARD BECKEH
(lg26~J882), pero éste ehoeó tanto
con la condesa yon Hatzfeld que
quería dirigir el partido, como
con sus compañeros que no esta"
han displwstos a permitirle eI empleo de los métodos- autocráticos
de Lassalle. Al destituirle de la
jefatura cid partido, se retiró del
mismo, JOHANN B, VON SCHWEITZER (1833-1875) fue elegido con algunas reticencias por sus
antecedentes aristócratas y católi(''OS y su inmoralid,ad\ pero didgi~
ría el partido hasta 1871. Sin el11~
hurgo, la unidad estaha resquebrajada: la condesa de Hatzfelcl
se elio de baja con algunos parti"
darios lassalli.anos y creo Un grrl"
po independiente que duró poco;
por otro lad'o, un nuevo centro de
interés iba a centrarse en 'WIL~
HEL.(\;[
LIEBKNECHT
(18261900) Y AUGUST BEBEL (18401913). El primero había vuelto a
Alem~rnia en 1862 easi eomo en"
viado de Marx para oponerse H
LassalIe, había entrado en contacto con Behel, que por en1'oncos
era un joven :liheral progresísta
de LIS "Sociedades de educa.ción
oh"era.~\ y tl'as convencerle; nadó
d.e la 'GSoc-icdad"~' Iocal el c'J?¡¡rtido

enemigo, con sn papel creciente
en el parlamento (en 1877, 12 diw
putados), de los presupuestos miw
litares de Bismarck. En 1878,
aproveeha'lldo dos atentados en
Berlín contra el Kái.ser, el canci·
ller acusaba a los socialistas y COllM
seguía por fin en el parlamento
las leyes de excepción que ponían
al partido y sus publicaciones fue~
1'3 de la ley. El (,(,Social-den1ócl'a
t:a.'\ órgauú del partido, pasaba a
ser una revista clandestina y el
grupo se radicalizaba y se dejaha
A. Bebel
de resahios lassallianos; además
no perdía importancia, en Ias elecciones de 1884, cons,eguía 24 pues w
tos; Bis'l1larck tenía que conceder
Popnlar Sajón" (Siichsiche Vol1~s~
algunas leyes sociales.
partei) , que recogiendo a ]a iz w
Al morir Guillermo 1 (1888),
quiel'da del grupD de Schweitzcl'
tomó el poder del Reieh Guillerconstituiría el "Partido socialista
mo II, partidario de ganarse al
obrero" (8oziali-stisc1w Arbeiterpartei) en el congreso de Eiscnach proletariado sin los socialistaS', la
suerte de Bismarck y sus leyes de
(1869). En las elceeioncs de 1867,
excepción
estaba echada: en 1890
cuatro de los siete diputados sose- derogahan; el nuevo Káiser
cialistas eran del partido sajón.
convocaba la Conferencia InterAl iniciarse la guerra franconacional
de Berlín - iniciativa
prusiana el desconcierto del sociasuiza - "para adoptar acuerdos
lismo europeo era enorme; pero
los hechos precipitados y la posi- sohre las condici'Únes de vida de
ción de la I Internacional afirman- los trabajadores':' y los socialistas
do qne la guerra era defensiva consegnían 35 puestoS' en el
por parte alcmana, hizo que el Reichstag. Los 42 periódicos socia~
problema de la partieipación no listas de 1878 eran ahora 60, se
fuera tan grave CDll10 en 1914,. La contaha con un millón más de
vcrdadera cuestión apareció cuan~ electores; "Nene Zdt'" la revista
do liberales y progresistas propu" d'Octrinal fundada por Kautsky
sieron la anexión de Alsacia y Lo~ (1883), eontaha con 2.500 suscriproCna; Licbkcncht y BeheI se oPU- tores.
El resultado de Jia ilegalidad
siero11 al Bismarck triunfante y
fueron condenados a dos años de hahía sido la radicalización del
partido, que ahora se definía marcárceL
Entre tanto, en parte por in- xista. La 'expresión de este cambio
fluencia d·e la COlUmune, en parte fue el congreso y programa de
p-or la evolución de la política Erfurt (1891)" cuyos comentarios
interior, el canciller dejaba de in- por Kautsky se hicieron clmatentar atraerse el apoyo socialista, nnal del marxismo más conocido
En 1871 se dest.ituía a Schweitzer, por toda Europa. En el programa,
ocupando su pucsto HASENCLE- tras los apartados en que se dew
VEB.. Liebknecht, cada vez más jaha en claro el apartamiento de
moderarlo, entraha en conversacio" toda postura l-assalliana se decía:
nes con la "Asociación de traha- "No se puede realizar el paso de
jadores". El programa de Cotha los medios de producción a la pro"
piedad colectiva, sin consegu,il' el
(1875) tenia un tono hastante lassalliano y era el l'esuItado d.e unas pode:r político", "Esto era una
concesiones estratégicas por la ne.. afirmación c1ara~ a la manera mar~
eesidad ele la unión. En su crítica xista~ de la necesidad de una tU;"
a este programa :Marx hablaba por ción política. Pero tambiún era
prim-era "lez ele la '~elictadul'a re.. amhigua; porque no decía si la
'I-"oIucionaria del pro1.etariado~'. acción política de los olH'¡~ro.'; ha··
Pese a esas cúticHs el programa hía de ser revolucionaria () pada"
se aceptó con ligeras 1l10dificacio~ mentada o si de los dos tipos ti
nes; ereándose el "Partido socia.. la vez, ni cómo habían dl~ ¡'rdadonarse las dos.
Pero lodo d
]ista obrero e1.e Alemania'? (80zia··
listiche IÍrbeiterpartei Deulsch-~ tono del Hu,evo programil ,'ra el
de un partido con un ideal sUciafane!) ~ rcnión de las dos ramas.
Este grupo iba a .'3e:r e1 principal lista hacia el cual C'.(~ jHoponíil
w

�26 -- SOCIALIS!lto AU;MÁN

avanzar por medio de amplia,,; rc~
formas, realizadas mediante una
actuación constitucional; y así fue
de hecho como se. desarrolló el
partido!'. Esta comprohación, sin
embargo, ya entra en la descrip,.
ción de ot):a época del socialismo
alemán; en este momento Engc1s
afirmaba que eJ partido alemán
y sus dos millones de electores
~ran "la masa más nUll:leros·a y
compacta! la fuerza de choque
decisiva del ejército proletario
internacional'!.

LA CONTROVERSIA
REVISIONISTA. LA GUERRA Y LA REVOLUCION

(1891-1918)
Dentro de la generaclOll traglca
de la socialdemocracia alemana l
"
,
d os "1
pue d en d IStlngmrse
o ·as " : en
la primera figuran Kautsky y
Bernstein, la segunda, que entra
en acción inmediatamente des~
pués, casi al mismo tiempo, pero
más joven y que no llegará a 1920,
está formada por 'Kad Liebkneeht, Rosa Luxemburgo! Leo
J ogiches, G u s t a v Landaller,...
muertos todos violentamente entre enero y marzo de 1919. ¿Pero
quién estaba en el poder en este
momento, lnarzo de 19.19? COffi"
partían la cancillería Phi 1 i P
Scheidemann y Kurt Ebert, dos
socialdemócratas de la misma segunda "ola'\ la qne protagonizó
la re.volución y la contrarrevolu~
ción, la República de W cimar y
el fin de Ulla época del socialismo
europeo a manos del creciente fascismo. Y todo desde las filas de
un mismo partido~ escindido vio~
lentamente en el último momento.
Ciertamente, antes de esta rup·
tura que llegaría hasta las últimas
consecuencias, un hecho había de"
mostrado hasta qué punto era re"
lativa y convencional la unidad
del partido: la controversia sobre
la esencia y los Jímit&lt;% del capi,
talismo? lo que se ha lhmado con·
troversia revisionista. La polémi..
ca, levantad·a por Bel'n&amp;tein y sos'
tenida desde el bando ortodoxo
por :Kautsky tenía ante todo una
gl:an í1l1P?~·tan.ci.a teóric.a, p~l'o ~e.
lila tamblen 8)11 duela UUphCHClO'ücs prácticas\ políticas, i:nc1u.80 de
táctica POl:ítÍet"L Sin exnbargü la
socialdemocTaeia mantrrvo h ruJi··
dad fornw1. Bel'nstein, derrotado

en prinCIpIO dentro del particlo~
no fue expulsado. Su revisionismo
ej·ercería una influencia decisiva
en la orientación futura de la ma·
yol'Ía social demóerata, 'Ü sea en
el ah,·mdono doctrinal progresivo
de la teoría marxista~ como tal
teorla! años después de la renun·
cia fáctica -'" de hecho ._-- a la revolneíón socialista. E D U A H D
BERN5TEIN, (1850-1932) fue du,
rante ba.stante tiempo -amigo ínti~
roo y colaborador de Engcls~ y
com~ es natural, marxista Ql·todoxo. Sus contactos con la socialde~
mocl'acia se l'elllontaban a 1880.,
cuando, a los 30 años! después de
doce de trabajar en un hanco l
pasó a secretario pai'ticular de nn
mecenas del partido, Karl Hoch·
berg. Al año siguiente la pl'omul~
gación de las leyes antisocialistas
le obligó a huir a Suiza~ donde
dirigió El Socia-l~Dem-ócra.ta.. Allí
colahoró con Kautsky (otro fugitivo)., y su periódico., el Neue
Zeit (Tiempo Nnevo), En 1888
Bel'nstein y Kautsky tuvieron que
marcharse a Londres; el gohierno
suizo había tenido que ceder a las
presiones germanas. El Neue Zeü
sig'"uió puhlicándose en Londres.
Bernstein, de todos modos, seguía
trahajando pOi' sn eucnta., en calidad de corresponsal de otro pe~
riódieo socialdemócrata, el V 01'wiirts (Adelante),
.Estos años en Inglaterra fueron
también, para Berllstein, años de
estrecha colahoración con Enge1s.
La ortodoxia del judío berlinés
parccía incucstionablc. Colahoró
entonces l con Ellgels y con K-auts~
ky en la preparación del nuevo
programa del partido para el Con~
gre.so de Erfurt. Durante este período influyeron notablemente cn
él los Fabianos y el Partido ,Laborista Independiente -~ grupo con
el que Enge1s simpatizaha abiertamente contr·a la opinión de la
Federación Social~Delllócrata, de
"confcsión" marxista. Pero a la
muerte de Engels, Berl1stein em·
pezó a revisar públicamente. la
doctrina ortodoxa l es decir., el
mal'xismo~ que desde Erfurt? era
la .línea oficiEll de la socialdemo·
cracia alemana. Y lo hizo precio
samente desde las páginas elel
Neue Zeit de Kautsky. Esto ocu"
rria en 1896. Bernstein seg;uía vi"
viendo en Londres, y seguiría a11i
hasta 1901. En 1889, después de
las primeras C(mSUl'as, recogió su
serie de artículos de dos años au .
tes en el Nene Zeit, los amplió y

E. Bernstein

publicó todo en forma de libro.
El título de ,esta biblia del l·evi~
sionislno era "Presupuestos del
socialisl1w y ta-reas de la Soeia.l~
democracia"; y el título inglés,
ll1uy ilustrativo! Evoluúo1!ary Socialism.
El Evolu.t.íonnry Socialism de
Bernsteill fuc, como rcconoció
Kautsky, el primer éxito sensa~
don al de la literatura socialdemócrata. ¿, Cahe atribuirlo al inte~
rés, un poco morboso~ que siem~
pre producen las ''"conversiones''?
Esta es en todo caso la interpl'ütaeión de UlllChos marxist.as. ¿ Có~
lllO no iba a interesar al público
lector - público burgués- -.. la
obra de un socialista si e~sa obra
venía a quitarle fulminante al SD"
cialisillo? El miedo de la hurgue"
sÍa y la traición de Bel'nstein!
piensan los marxistas! son dos
cos-as que van juntas (qu~- se explican mutuamente) y que hay
que condenar conjuntamente. Paul
M. Sweezy se rcfiere, al hacCl' la
crítica de Bernstein! a ese "temor
a la violencia!\ al "desdén por la
teoría" y a la "lHcOGupación por
los detalles prácticos de la vida
cotidiana" que hacen de Bernstein
"la U'11_titesis (persúnal) de Marx.,l.
Pero no es en el terreno de la
psicología, sin duela el más- telltador~ donde se ha situado el dehate
sobre la significación de Bernstein
y de sn obra. Sweezy, como Cole
o Seligman (que de los observadores actuales de la polémica son
los que tenemos más a mano) ~ se
detienen en el examen de las con·,
viccion·es y la ideología antes de
analizar el cont.enido científico del
revisionista herlinés. Sweezy tiene
una fra6c qne ,eeha hastante luz
sohre el sentido de la "con ver-

�PnOMOs .~- 27
sión" de Bernstein: ·(.Donde :l\1al'x
hahía sostenido que los hombres
aprenden a merecer lo que logran ,
B, sostenía, por el contrario , que
los homhres logran lo que mere"
ceno De ahí que B. sustituyera la
lucha y la preparación revolncio··
naría por la pCl'srwsión y la edu"
oaeión como 1'l1edios para llegar
al socialismo ~'. De ah.í, puede aña"
dirse~ que el socialismo no fuese,
para B.? un acontecimiento más o
menos próxllllO, pel'o inc'vitahle,
SillO una alternativa posible que
la humanidad antes de conseguir,
tenía que merecer. Era la ahel'naUva futura y óptimn de una hu"
manidad super-civilizada, tan ei·
vilizada que estaría en condiciones
de escoger, sin más complicación.
Para Swcczy ell'evis-ionisl11Ü de B.
no es tal revisionismo, sencilla"
mente; no revisa a Marx, sino que
constituye en realidad un ataque
frontal contra él, un intento de
des-marxistizar el socialismo. Des~
de luego la plataforma ideológica
del intento poco tiene que ver con
elmaterÍalismo dialéctico. B. acusaba a l\tIarx de dogmático, de
poco científico. "Marx, decía,
construyó una poderosa estructu~
ra dcntl·o del marco de un armazón que ya encontró hecho; y en
esa cO'IIHlrucción siguió t~st.ricta­
mente las leyes de .la Rl'quitectUl'H
científica siernpre. que u-o choca~
han con las condiciones requeri
das pOl' la forma del annazóu 1
pero las descuidaba cuando el al"·
mazón no permitía que fuesen
observadas". El "armazón" al que
se refiere B. estaba constituido
4

por (1)

la dialéctica hegeliana

y (2) la economía política de Da~

vid Ricardo. Pero si la dialéctica
hegeliana? como decía B, no era
Jll.ás que una "jerga"? ¿, cuál era la
plataforma científica general del
edificio marxista? Mejor dicho~
¿ qué plataforma podía sustituir a
la '(.jel·ga~? de Hegel? ;Como ha sC
ñalado Cole, B. apeló en esle puntoa Kant y ¡ü r·ealismo cl'Ít.ic-o.
Seligman llama "una especie de
realIsmo tereo~~ al método que B.
ti tilizó y' opuso al '"misticis.mo he~
gcliHno' ? UeaHsmo terco" ernpi··
riSillO l\ la inglesa o neo·kantL'lmo~
el heullo 0.'3 que :s.? a 10 largo de
su estanda -en Londl'es~ fue empapándose d-e una confianza total en
el progreso lineal y no "violento de
l,a hnrruH_d.d~;l y d~ '~ma desean·,
flil.nzH tan:dncn l'aebcH-t antf~ enaJ~
([llicT Woria p.redictí vay cuaJ qUle"
l1am;.úla a :la lncha n-;v-ohwíor¡arln,
w

Los ataqnes de B. a la teoría
mm'xista se cent.ral'on, como es
lógieo~ en el punto en que ésta,
abandonando el análisis dcscJ:ip.
tivo? se arriesga a predecir.
y
predic-c catástrofcf5: la t.eoría del
derrumbe o del c-olapso del ca·
pitalismo (Zusalllmenlnuchstheo~
rie). La idea del derrumhe auto~
mático., dice n., dehe ser enterrada; no hahrá tal colapso sino, al
contrario, una tendencia al mejoramiento, una paulatina suavización de las eris·is y de la lucha de
clases. La explicación de estas tend·cucias eslá en el hecho de que
existen fenómenos nuevos, que
Marx no pudo prever o que en
tod-o caso no previó. Por ejemplo: el desarrollo del mercado
mundial, la formación de Kartels~
el pedeceíonamieuto del sistema
de crédito, etc ...
De ahí a negarla posihilidad y
la necesidad de la revolucióu pl'Ow
letaria hay un paso, que B. dio
sin vacilaciones, afirmando el re~
forlllismü como única estrategia
víah le para la socialdemocracia,
dentro de un sistema económico
qne no llevaba trazas de perecer
y que, lejos de caminar hacia la
miseria y la autodestrucción, se
humanizaba progresivamente.
La actitud de Bernstein fue ob~
jeto de una repulsa más hien eor~
tés por parte de la dirección del
partido, entonees en mauüs de

Bebe!. Fu" KARL KAUTSKY,
(1854.1938) (n. en Praga, aus·
tríaco), el más conocido y más
ortodoxo de lor; teóricos marxistas
en aquel momento, el encargado
de refutar a Berllsteill, (B. llnd
das soz/aldem'okratische Program.,
1899). Kautsky era el '~expositor"
oficial del marxismo dentro de la
socialdemocracia. Su ~'Programa
de ErfurC fue d.urante años el
texto inconmovible del partido.
En SllS manos el marxismo había
ganad"Ü en rigidez y sistemática,
lo cllal, en opinión de Cole~ lo
hacia más asequihle y sugestivo
para los soeialistasalemanes. Su.':'!
intervenciones más discutidas., an"
tes de la controversia l'evisi-onista~
estahan relacionadas con la euesllon agraria: contra el infornH~
del comité especial de] partido
dedicado a esta clJestión, Kautsky
insistia en que la clase campesina
d·e pequeños propietarios 110 eJ:a
una clase ascendente y J'evolucio·
naria (com-o el _proletariado indnst:~'ial~ que lo -el:a por clefin:ic:i.óf:) ~
smo l al c.ontran.o~ nn grnpo sOClal

decadente y que tendía a desapa~
recer. El purismo revolucionario
de Kautsky, d.e todos modos, cas·a~
ha mal con su talante científieo~
pacifista e incluso moderado.
Siempre había mantenido que el
capitalismo sucumbiría a raíz de
una crisis general interna; pero
esto no significaha, en su opinión,
que el. paso al socialismo no fuese
pacífico e incluso parlamentario?
cOnJ-o creyeron casi sin excepción
los líderes socialdemócratas. PaTa
Kautsky la crisis general no era
sino el rev..::r80 de la medalla de
la consolidación aplastante de una
clase ohrera fuerte y eonsciente,
que se apoderaría '!.legalmente'"
a través del voto, del poder polí~
lico y económic"Ü. Pero el ataque
revisionista, desplegado en su pro"
pio terreno, el de la previsión
científica, COlupl'ometía gravemell~
te el equilibrio de su postura. No
tenía más que dos salidas: o man~
tener hasta el final, probando en
lo posible su consistencia cientí~
fica, la teoría del derrumbe~ se~
riamente dañada por el análisis
de Bernstein, o bien renunciar a
ella y contraatacar en el terreno
revolucionario puro - que "no le
iba" - basando las posibilidades
socialistas, fundamentalmente, en
la combatividad del proletariado
y en la lucha política directa. Escogió la segunda salida aunque
incurría de este modo en una fla~
grante contradicción, no sólo con
su actitud anterior (1891, "Pro~
grama de Erfurt") ~ como ha se·
íialado S-weezy, sino con su línea
de siempre - de antes y des·
pués ".'--, la que le llevaría más
tarde a reunirse de nuevo con
Bernsteill en una de las tres frac~
cÍones en que la gran guerra diw
vidió al partido, 0 , más adelante
aún, a aceptar el cargo de respon~
sable editorial en el ministerio de
asuntos exteriores. En sustancia,
la contestación de Kautsky a
Bernstein en 1899, llegaba que
Marx tuviera llna teoría del dernnnbe; tod·o se lo hahía inventa"
do Bernsteiu? incluso el nombre,
Zusamm.enbruchstheode. No po"
día hahlarse de "gran crisis nnaPI
del capitalismo , sino tan sólo de
·'empeoramiento progresivo H • Pexü
10 l'eahnente importante era la
(.~flleTza creciente y la madurez del
prolct:adado'l, ¿Qué consecuencias
estratégicas y tácticas cahría extrEH31' de (;]lo? Era necesario ~'esi:a"i"
,H'mados paTa t.oda evcntualídad\\j
tener en cuenta situaciones de cri-

�28 -

SOCIALISMO AJ,Ei\1..\.N

sis y de prosperidad~ evolución
posible del sistema y reacción de
las cIases dominant.cs~ catástrofes
eventuales y desarrollo lento. El
l.~gradnallsmo", otro nomhre del
reformismo de Bcrnstein, dehía
ser rechazado.
Pero el revisionismo superó sin
grandes dificultades las ban'eTas
que le opusieron Kautsky y otros
ortodoxos, como CU'1l0V{~ cuyo alegat.o carecía de contenido científico, D COBrad Schmíclt, que des·
arrolló la t6'Oría del snhconsumo
hasta llegar a conc1usiones que
sólo a los 1',evisioni8tas podían h(~­
llcficiar.
En 1902, K. Kautsky se cucara
de nuevo con el problema con 1110tivo de la aparición de la "Teoría
e Historia de. las crisis comercia.
les en Inglaterra,'" del revisionista ruso Tugan-Baronowski. Kautsky llegó esta vez a un resultado
algo más consistente que la difusa
concepción del derrumhe. El capitalismo, decíu, marcha hacia un
período de depresión crónica.
Debe llegar un momento en que
sea imposible que los mercados
sigan creciendo al mismo ritmo
que las fuerzas productivas. En
este momento el estado del sistema capitalista serín de superpro.
ducción, pero no pasajera sino patológica; únicamente podrían producirse fluctuaeÍ'ones ._-- nunca so'
luciones -,~, dentro de {'.stc marco.
En último caso~ dc no exist.ir un
impedimento estruetural o~ digamos, económico~ al funcionamiento dcl capitalisJ:no, serian las masas las que dirían "basta"~ al for M
zarse el límite ele su capacidad de
aguante. Esta situación forzosa
(zwangslage) es inevitable, añadía
Kautsky, 51 el desarrollo capitalista sigue como hasta hoy. El fu.
turo del capitalismo sólo p:t'DDlcte cl'isis~ gnel'l'as y catástrofes
("Kxiesen¡ Kricge? K.atastl'ophen?~?
las tres '''1&lt;'''). K.autsl.;:y establecía
así .la siguiente alternativa teórico .
táctica paTa la socia] democracia:
() (1) .Hevisionismo ---.., Hefonnismo
.....- suav.ización lucha de c1ai3es ".--,
rcslaUl'[Ición de 'la dernocTada pe..
qneilo·hul'gue&amp;u$ o (2) .l{ríesen"
theOl'if&gt;
depresión crónica ._~, 1'0vo]ueión\ o hleu$ depresión Cl'Ó
Hica ---', incremento de :la lucha de
clases hasta la depresión definiti,
va, Pat' él la cOSa estaba clara: '\d
muco eamino es In lucha de cJa~
ses y :no eJ grachHdj~)]no Tevjsio"
M

nif'/ta ~~,
V:ii~ttlS b,,:,

cosas con pen"pectiva

(1914,~ Gran Guerra; 1929, "crack"
de Wall Strect; años SO, gran n'i"
sis mundial; 1939~ 2." guerra mUil
dial)? no es fácil comprender que
Ja ~~Krk~Sd1thoorie?~ de 1902 fuese
de poca nti1idad~ en aqllel momento, para los SDcialdemócl'atas. Si
es cierto que ah rió un período de
"estabilización ol'todoxa'? entre
sus filas\ el hecho es que la gnc·
rra\ doce afios después~ cogió a los
socialdemócratas
desprcvenidos$
dividiéndolos en tros fracciones y
demostrando que los graneles problemas de siempre ._- teóricos y
tácticos ~ estahan por resolver.
En agosto de 1914 los socialdeM
l1lócratas votaron los créditos de
guerra y apoyaron al Reichstag.
Entre los disidentes, aunque ple~
gados al voto por la disciplina parlamentaria del partido, estaban
Bernstein~ K:autsky, el líder de la
socialdemocracia Hugo H a a s e \
Rosa Luxemhnrg'O, F'ral1Z Mehring
y Karl Liebknecht (hijo de Wilhel111.). De nuevo se impuso la
exigencia de unidad que imperaha
desde los días de la persecución
desencadenada por Bismarck. No
se expulsó a nadie. Todos confiahan quc la racha de triunfos electorales iniciada en 1912 continuada hasta el triunfo total y "derno»
f:rát.ieo". Excepto el grupo semin

m¡¡mlniSla de GUSTAV LAJ\IJAUEH (1870-1910), lanlo revisionistas como minorías de la 0P'O::;ición esperahan ~'el Día".
¿Qué pasaría después de este
día? Sohre este punto las opinio~
nes no eran unánimes, ni tall1poco~
hasta 1914, explícitas. La gUCl'l'a
puso de maniíiesto las diferencias.
La tesis oficial~ que sostenían los
socialistas mayoritarios, era la de
que el triunf~ paTlamental'io ahsoluto equivalía a la l'evolueión.
El partido se orientaha claramente hacia lo que hoy se entiende
pOl' súcialdcmocracia. El fracaso
bolchevique de 1905 había consolidado la tendene-ia centro.. derecha
de la mayoría. Frente a la guerra
se adoptó entonces una l'esolución,
de compromiso: '''Lo más impol'~
tante es .la gnerra, olviciculOs de
111Onlento la lucha de c1ases~\o La
colahol'ución con 18 hurguesía a1e"
lllalla exa un hecho. Pero un he..
eho que los internacionalistas no
podían aceptm.'o Ka:rl Liebknecht
y Bosa ,Luxemburgo ereían llega"
do cJ momento de la tan (HseTi.deL
huelga genGl"n\ pero sn .fucl'za e:l'&lt;'l.
m:ínirna d·cntl'o del partido, ll¡J "un"
h,iguo ¡((La P!.\b.'.i8 de -la Hevol1'1"

clOn está en peligro!" del socialista francés Hen'é~ la mayoría social demócrata alemana o.ontesta..
ha hatiéndose en retirada: "tan
pronto como la guerra se cOllvier~
ta en guerra de conquist.a nos
opondremos a dla pOt los medios
más violentos~~. Los sodal-istas alüM
rnanes quisieton ereel' qne estaban
enrolados en una guerra dcfensiva
contra el Zar; los franceses luchaban mientras tanto contra -el imperialismo alemán,
La Internacional se hundía y
con ella el pacifismo de .J aurü',3
(mncrto días ante:;;) ~ de Haa5e~ de
Kautsky y de todos los socialist.aii
europeos. A f1nale-s de 1915 el
grupo internaf:ionalista de LiehM
knecht y Rosa Luxemburgo reaccionó con vehemencia a las declaraciones cada vez más helicistas
de la lnayoría~ a través de un fo·
lleto titulado "La guerra y el pro~
letarúJ(]o" que ins·istÍa en la 11{',cesidad de una lucha ohrera internacional cont.ra los gl'UpOS imperialistas que en cada país c-onclu*
C-Ían la guerra, El folleto iba firmado lunius, seudónimo que utilizó HOSA LUXEMBUHGO (18701919) .
La vida de esta hehrea nacida
en Polonia no está tan ligada a
la social dcmocracia alemanaeorno
al movimiento socialista europeo
en g&lt;:neral. Déhil físicamente, cor*
covada, poseía sin emhargo un
gran atrao.tivo personal y una {:xtraol'dinaria capacidad intelectual
y de acción. A los dieciséis años
ya actuaba en las filas del diez·
;nadü partido obrero polaco "Pro~
lctariado". En 1889~ a los diceiM
nueve años huye a Suiza para no
ser detenida. En Zurich~ donde 1.'C-"
sicle como estudiante conoce él
Plejanov y colabora con J ogiches.
Jogiches tamhién era polaco; has~
ta 1919 vivió con H, 1,,$ fue su
amante y en cierta manera su inspil'ad'Ol' intelectual. En 1898~ R. 1,.
se Casa con Gustav Liiheck~ rico
alemán amigo de b familia. Esto
le permitió ]l,¡elOl1¡lJizal.'Sc y residir en Akmani&lt;l, En 1902 lleg;a a
'redactor-jefe (Iel Leipziger Volhs .
zeitung, pero pron to choca COll. la
eensnr¡'1 y dimite. Dos años des-pués empieza su peregrinación po)'
las cárceles alemanas~ acusada esU\
vez de insultar al EmperadoL
En 1916 la. útuación era la &amp;i ..
9:uiente: a la cxtren.w izql..lÍcl'd¿¡,
Tt :L., el viej-o Franz lVIcbl'i:ng y
IZar] L-Iehknecht? -en abierta opo
s.-i.dón con la hnea de 1nnlayor:íH.

�Pnm105

que seguía prácticamente una politica derechista y de apoyo casi
total al gobierno. Entre unos y
otros se abría paso un grupo intermedio l más ftwl'te qne el enca·
bezado por Liehknccht" y partidario de una paz negoe-iada l no di';
una lucha revolucionaria contra
la guerra,
En este grupo figuraban Haase~
Kautsky y Bcrnslein. Pata eolIos
se hahía producido una d.egradaci6n de la supuesta guerra defen"
siva en g·1.lCna agresiva" lo cual
hada imposible para la minoría
seguir obedeciendo la disciplina
del partido" votand'O por los eréditos de guerra. El desafío hizo culminar la crisis del partido social
demócrata. En marzo la luayoría
decidió excluir a la minoría de la
participación en el grupo del par~
tido en el Reichstag.
En la Pascua de 1917 los grupos minori tados se lanzal''On a
fundar un nuevo partido --_. el Par~
lido Socialdemócrata independiente (USPD) ~-. Casi al mismo tiempo~ en abril de 1917, la extrema
izquierda dirigida por Liehknecht
formó el Spartakusbund, que es~
tahI-eeió relaciones con el USPD"
pero mantuvo su organización se"
parada y el dcrcch'O a una acción
:independiente. Se produjeron durante este mes grandes huelgas y
el lTSPD ganaba terreno con rapidez. El grupo espartaquista y
otros elementos de izquierda habían desarrollado una vigorosa
campaña de propaganda.
Por entonces la revolución hahía cstal1ad'Ü en Rusia, Los Soviets
recién estahlecidos en Pctrogl'ado
y en otras einciades estahan dominados por socialrevolucional'ios y
lnencheviques; los holcheviques y
sus aliados constituían tan sólo pequeñas minorías. (Ni Lenin ni
Trotsky habían vue1to a Rusia.)
Los socialrevolucionarios y menchc"icp.:¡,es estaban divididos en su
ae-titud respecto a la guena. M'u .
chos eran partidarios de ella y
caú todüs contemplahan con rece"
lo una paz pOl' separado con Ale,·
ma:ma. Sin embargo sus partida:60s _.,.. sohre todo los soldados en
fiJas ._._, des·caban sin duela una
p_ronta paz. La cuestión ern si hahía posibilidades de llegar a una
paz genera] negociada~ que luclu··
-.'lera a todos los helígeranlcs,¡ o si
las potenG_{as occidentales se negadan a ncgoc:ítl1',¡ 10 que les forza .
da ,¡ cSéoger entTc una paz por

separado o la continuación de 1&lt;T
lucha.
En estos meses críticos el movi·
miento de paz en Alemania seguía ganando fuerza. El 19 de julio el Heichstag ~lprühó su célebre
resolueión en favor de una paz ne·
gociada y el ]. de agosto el Papa
hizo púhlicas sus p:roposieiones de
paz a las potencias beligerantes.
En Estocolrno la mayoría y la minoría sücialist.as presentaron su
contraclec1aración de objetivos bélicos al comité ruso~eseandinavo.
La mayoría proponía volver al
st:a.tu. qua ant:e bellum, con la permanencia de AIsaeia~Lorena den~
tro del impcri-o ale.rnán y admi.
tiendo el derecho de Filandia, Po·
lonia y Bélgica a la independencia. Aunque se oponía a la polí"
tica de los militaristas alemanes
extl'emistas, la mayoría no estaha
dispuesta a reconoccr que Alemania fuera más culpahle que las

~-

29

potencias aliadas. La minoría, en
se declaró en favor de
una paz inmed.iata y del derecho
de los pueblos a la autodetermi~
nación., incluyendo a Alsacia~Lo­
rcna. Su act.itOlld general fue la J.e
que urgía ]a terminación de la
guerra y que ésta dehía Pl'oscri"
bÍl"se en el futuro, sin pro'llunei.arse sobre la "'culpa de la gu.erra'l.
En octulne de 1917 los espartaquistas empiezan a formal' consejos revúlucionarios de trabajadores en las fáhricas de material bé~
lico y a enviar militantes al frente
para' semhrar i'nquietud entre las
fuerzas armadas. Al mismo tiempo" con la revolución holchevique,
se establecían las condiciones para
una paz ruso-germana por sepal'ado~ qu-c empezó a negociarse en
Brest-Litovsk en diciem.bre. ¿ Qué
impacto causó' entre los socialistas
alemanes la revolución de octu~
bl'c? Entusiasmo en la extrema
cambio~

hojas cambiables triO
CaetrOIrll utilh:cmdo los
ARANDElLAS de trefuen:o
SUS

Pidalas en las pa.pelerias.

�30 -

SOCIAT-lSl\lü .'!.LEl\ÜN

izquierda, oposición en la mayoría
y división ·en las filas del Partido
Socialdemócrata
Independiente.
Kautsky, viejo camarada de los
líderes mcnchcviques desplazados
y partidario de la fracción inter·
nacionalista de MartO\" se convir·
tió pronto en el principal antago·
nist.a teórico del bolchevismo;
bajo su influencia, el grupo parla"
mentario del USPD empezó a t.endel' hacia la derecha. Otros, como
Georg Ledebour, adoptaron la postura opnesta y ent.raron en estrechas re.laciones con la izquierda
laboral.
1918: en enero y febrero el movimiento de huelga alcanza en
Alemania grandes proporciones.
En marzo, mientras sigue extendiéndose la red de los Consejos de
Trabajadores, rusos y alemanes
firman la paz de Brest-Litovsk.
Eliminada la presión en el Este
los alemanes se lanzan a una gran
ofensiva en el frente occidental,
hasta que en julio se inicia la
contraofensiva aliada. En septiembre el Estado Mayor informó al
gobierno alemán de que era necesario pedir un armisticio. La lío
nea Hindenburg cedió pocos días
después, mientras los refuerzos
norteamericanos atravies-an Bélgica y Francia y haüen inminente la
invasión de Alemania. El 3 de octubre cae el Gobierno alemán y
al día siguiente el príncipe Max
de Baden, nuevo Canciller, y el
gohierno austro~húngaro envían
notas al presidente Wilsol1 pidiendo lln armistici'Ú sobre la base de
sus ¡'Catorce Puntos·" de enero.
·Wilson contestó exigiendo la ca·
pitulación de Alemania. Este es
el. momento del cual los historiadores acostumbran a decir: HEl
pueblo alemán empezaba a vjslumbral' la magnitud del desa&amp;tre~'.
El 24 de octubre la marina alema~
na recibió órdenes de disp"Ouerse
a salir de ·Kiel para un último y
desesperado encuentro con el ene"
Iuigo. Los marineros se negaron
y, tras el arresto de sus líderes, se
amotinaron y eligieron un Consejo de Marineros para ,encargarse
de 1a situación.
La l'.evll,elta se extendió a Ot1'0S
puertos y otras ciudades, donde se
fueroJJ, proclamando Consejos de
Trabajadores y Soldados que asu~
mían de momento la autoridad.
En Haviera se constituyó un ve"J....
dade:ro Gobierno socialistll., pr.csidido por KURT E1SNER (1867·
1919), socialista independiente.

Dos días después Berlín se sumó
a la revolución y un lnanifiesto del
Consejo de Trabajadores y Solda·
dos, firmado ontr,o otros por Haase.,
Lodehoul' y K. Liebknecht, exigía
la proclal1l_ación de la república,
Ese rnismo día el príncipe Max
dimitió y entregó la cancillería a
FIUEDIUCH EBERT el más del'cehista d.e los lideres socialistas

bía mantener unidas )Jas pi.czas
porque no había literalmente nadie- que pudiera hacerse cargo del
miSl1lO." Los socialistas maY0l'ita60S y minoritarios no tuvieron
más remedio que r,eunirse en el
gobierno., con Ebert como eanó·
Her. Ante cllos se abrían graves
interrogantes: la definición insti·
tucional de la repúhljca~. la estrnc-

de la mayoría. La situación constitucional era confusa: el Káiser
se negaba a abdicar y los socialistas -mayoritarios no se decidían a
exigírselo por t.emor a inCl"Cmen.
tal' el fenllcnto revolucionario; lo
que esperaban, en realidad, era
una monarquía constitucional. Por
fin, Philip Scheidemann, en nombro de la cancillería, Hdecidió" la
abdicación y pr()clamó la replíbli.
ca, par,ece que para anticiparse a
Karl Licbknecht que estaba dispuesto a proclamar, no ya la re·
pública, sino el Consejo de Trabajadores de la República. Con la
abdicación efectiva del Káiser,
que huyó a Holanda, se inició una
cadena de abdicaciones: reyes,
grandes duques, r pequeilos gobernantes cayeron de sus tronos
sin apenas un intento de r,esisten.
cía.
Wilson y los aliados, al exigir
la deposición. del KáiseJ: y el fin
del régimen militarista, habían invitado a Alemania, en efecto, a
realizar su revolución burg;u,esa.
Temían~ sin embargo~ que la re..
volución alemana "fuera dema·
siado lejos y copiara la bolche·
viqu.e"'. El hecho es que "'a finales
de noviembre de 1918 el gl'E'lTI im.
perio de los Hohenzollern se di.
solvió súbitamente en la ruina y
los socialistas se encontraron paT.
t.icipando en un gohierno que de-

turación f,edel'al o centralizada del
Estado, el destino de las fueuas
armadas, de la casta de oficiales,
de los funcionarios del Reich y de
los jueces y tribunales ... , además, naturalmente, de la reno·
vación de las leyes que esos
jueces y tribunales administraban. El primer motivo de des.
acuerdo entre los miembros del
gobierno (Ebert., Scheidemann y
Landsberg por los mayoritarios y
Raase, Dittmann y Barth por los
independient,es) fue la discusión
no ya del alcance y significación
de las reformas- (o revolución) a
realizar, sino del momento en que
habían de ser realizadas. Los in"
d.ependientes estaban decididos a
empezar inmediatamente, mientras los mayoritarios se inclinaban
a remitir esa decisión a la futura
Asamblea Constituyente, es decir,
esperar hasta después de las elecciones. Algunos independientes y
grupos de la extrema izquierda.,
incluyendo PO): supuesto a los espal'taquistas y a algnnDs delega"
dos sindicales revolucionarios, pedían que el proletariado victorioso se declarara como verdll.dero
representante de la democracia
alemana y tornase el poder en sus
manos a través de 1'05 consejos ele~
gidos. Pero en aquel momento no
existía, dice C01-e~ "ni nn congre..
so gen(~ral de consejos al que pu..

�Pno,",lOS .. - 3]

dü,ra entregarse el poder~ ni una
élite revolucionaria organizada
capaz de actuar a escala nacional'~.
La respuesta a los pl'Dblemas y
las tensiones que dejaban a todos
los grupos indecisos vino de fue·
1"a: los viejos burócratas y los j·e.
fe.s militares "consintieron" en
apoyar a 'Ehert si se dejaha de
ladü a los independientes. La ma·
quinaria estatal, la vieja maquinaria del H,eich, se puso en funcionamiento al servicio del Parti·
do Socialdemócrata. Los independientes sólo pudieron protestar de
las medidas que se tomahan con..
tra sus deseos impotentes, y, corno
es lógico, concentraron sus esfuer·
zos en conseguir que la Asalnhlea
eonstituyente "existiera pronto".
Pero con ello acaharon de romper
los lazos que les unían con los
espartaquistas, decididos a hoicotear las elecciones y a forzar la
entrcga del poder a los Consejos
de Trahajadores. Por lo pronto
"Espartaco" desapareció (aunque
siguió utilizándose el nomhre corricntemcnt.e) para cDllvertirse en
Partido Comunista enteramente
antóllomo~ sin c-olahol'ar con los
independientes y siguiendo el
ejemplo de los bolcheviques.
A partir de est.e momento los
hcchos se sucedieron con rapidez.
La División de Marina con sede en
Berlín, compuesta en su mayoría
por militantes izquierdistas, no
aceptó ser disuelta y actuó por su
cuenta tomando la comandancia
V arrestando allí al jefe de la
gllarnición, el socialista maY0l'itado Otto Wels. Ebert pidió ayuda
al ejército para desalojar a los marinos. Poco después comenzaha el
hombardeo del castillo, que llevó
a los socialistas independientes a
la dimisión. El gobierno quedaha
en manos de la reacción y, después de la destitución de Eichorn~
socialista independiente que ocu~
paba todavía la jefatura de poli.
cia l revolución y reacción Se enfrentaron en la cane, ·en los ba~
n:ios ob:re:ros y e11 105 hall1artes
que habían tomado los mal anna"
dos izquierdistas. l,05 "cuerpos Ji.
h:r.es'~ del sodalista Noske, en fun·,
eiones de sümatén contral'revolu·
ciona.r.:D acabaron pronto Con la
resistencia de espartaquistas, inde·,
pendientes de izquierda )' sindicalistas :revolucionarios, El 15 de
cnero de 1919; dos ¿Has desrrnés
d.el fin de .la contienda Ci.lneje:ra~
un dC2l.acHlnento de los "euel'p0.s
libl'cs'\' &lt;lpresá y rnató fl 1&lt;.arl
9

Liebkllecht y R.osa Luxemhurgo;
la mislna suerte corrieron J ogi·
c-hes~ Landauer y cuantos milita~l~
tes revolucionarios cayeron en sus
manos.

WEIMAR. EL NAZISMO.
LA GUERRA (1919-1944)
Tras la muerte de- Liebknecht: v
Hosa Luxemhurgo, los periódico"s
socialdemócratas e s e r i h í a n :
G'Aplastada la l'cvolueión se celebrarán sin tropiczos las elecciones
para la Asamblea Nacional. La democracia tiene despejado el ca·
mino". Pero no lo estaba tanto:
Ehert~ para dominar la revolu~
eión, hahía tenido que apoyarse
en la hurocracia imperial y en los
soldad'Os dc Hindenburg; por
otro lado, las elecciones del 19 de
enero no ihan a dar una mayoría
socialista: los comunistas se ahs~
tuvieron de votar~ los independientes sólo consiguieron 22 man~
d a t'O s,
los socialdemócratas
11.500.000 sufragios y 163 puestos, pero el total de la cámara
eran 4,2:)' De ahí la "coalición de
W"eimar" .__.. 'Centro., demócratas- y
socialistas --, y unos meses después la fanlOsa constitución de
Preuss: Ehert prcsidente por sic·,
te años y con derecho a disolver
la cámara. El 25 de enero se en~
tierra en Berlín a Liehknecht entre un gentío impresionante. El 7
de mayo el conde Bl'ockdol'f! recibía en VersaIles~ de manos de
Clemellceau, Wilsou y Lloyd GeOl'ge el lihro en que se indicaban
las condiciones· de paz; decía en
su discurso: "En los últimos cin
cuenta aúos el imperialismo de
todos los estados europeos ha Ye~
nido ,envenenando pertinazmente
la atmósfera internacionar", La
socialdem.ocracia iha a tener que
aparecer como responsable de Un
tratado en qw:~ se quitaha a Ale~
rnania 6 minon,es de hahitantes
(Ahucia, Lorcna, Sarl'e~ :Supen,
JVlalmedy~ sux de Silesia, n-Ol.'te do
Schlcsvúg) ~ todas sus colonias.,
todas sus armas~ y se la obligaha
a pagm: en concepto de repara·,
cionos 132 millones de marcos
oro.
Los pri.meros aíl0s de gohierno
:socialdemócrata fueron dificileli;
en los tres prirncl'os rueses se de·
cJ'C-lnl'on 124 leyes sodales ¡pero
w

ya en 1920 hubo el primer putsch
de la derecha {Kapp, von Lütt~
\vitz); Scheidemall tuvo que de,.
jar pronto la cancillería a Gustav
Baucl' del Centro, y luego a Cuno
y StresClnan (1923) representan"
tes de la alta hurgu.esia. Este año
de 1923 la inflación era tremenda, además los franceses 'Ocupaban militarmente el Ruhr; Strescman\ el nuevo canciller, empezaha la política de conciliación europea que llevaría a Alemania a
la Sociedad de Naciones (J.926) y
conse~.pliría la evacuación de los
franceses; pero el descontento inicial ante lo que parecía dehilidad
perrnitió a Hitler su primer puts-eh
nazi, dominado por von Seekt, el
cread'Or de la armada alemana de
oficio. Aquel mismo año Ebert
aceptaba declarar nulas las elec~
ciones de Turingia en que habían
ohtenido mayoría los independientes y comunistas. En 1924. los
interese~ aliados de estabilidad
europea, la política de Stresemall,
el hecho de que Alemania no pagaha las reparaciones, llevó al
'·plan Dawes", disminuyendo la
cuantía de los plazos y concedien·
do a Alemania un empréstito de
5.000 millones $: Schacht podía
aqucl mismo verano .estabilizar el
marco y aceptar el sistema de pa·
trón oro. Hasta la gran crisis del
29 prosperidad en Alemania, que
volvía a convertirse en una de las
principales potencias industriales~
concurrentc de Gran Bretaña. En
1925, al morir Ebert, la derecha
gana las elecciones al presentar a
Hindenhurg como candidato úni"
co en la segunda vuelta; THXI.w
MAN, el jefe cornunista de esta
época ohtuvo pocos votos en la
primera vuelta, OTTO BRAUN
- el socialista .~-- no los suficien,·
tes: en la segunda vu-elta la i z·
quierda presentó COlll'O candidato
único a W'i1helm Marx, del Centro Católico; Hitler ordenó a sus
partidarios votar por Hindenhnrg,
10 que implicó la ruptura con Ludendod\ candidato nazi en la pri,·
luera vuelta. Hindenburg~ sin em .
hargo, resultó más respetuoso d(~
10 que se -esperaha; en Lli: e 1('(·ciones de 1928 los socíali:'ilas ohtienen 1~)3 mandatos\ y S!I (~\jl()
asomhra a la derecha.
La erisis del 29 iha a jlI'OV()C,ll'
el I.'ecrl..ldecimicnto de l()lLI~; la.;;
desav-enencias\

la

fonnacilíll

de

grupos arm,ados pOI· lodo" lo," ¡¡ . w·
tidos~ el éxito pf)pllbr 111' !I¡¡lel"
y el aee1'cHlnienl'O de 1,-,,11' a l:i

�32 -

SOCIALISMO ALEMÁN

10s partidos comunistas en gobier-

K, Schumache¡'

gran industda a través de Hugell
berg, dueño de un sector impo):tante de la prensa; los hermanos
Strasser, jefes del ala izquierda
del nazismo, s-e separahan anteestos contactos. Los "Herrencluh",
centros de la alta burguesía, colocan a uno de sus rcpr,csentantes,
von Papen, en la cancillería, y
empieza a gobernar por decretos
ley e intenta asociar a Hitler con
el poder; pero los nazis no acep·
tan integrarse en la normal vida
política alemana. El 30 de enero
de 1933, tras eL experimento
Schleicher, .Hitler acepta el puesto de canciller; pero el 1 de fe~
bl'ero disuelve el parlamento; tras
el incendio del Reichstag persigne
a los comunistas; pronto todo el
poder estal'Ía en sus manos. Aunque las eleceiones del 5 de lnayo
dan 12 millones de votos a los
socialistas (17 millones los nazis)
Hitler persigue a varios diputados, y un parlamento reducido le
concede, por 14,1 rotos contra 94~
los plenos poderes. El 22 de junio
declara ilegal al partido socialista
y lo disuelve. Después~ la II Gne..
na Mundial: Aus!:l'ia (l938), Che.
coeslovaquia, Polonia~ Francia.
W"eimar fue para las clases di&gt;
notadas en 1918 eJ camino lento
del triunfo frente a los socialistas,
aliándose al pujante nazis1l1_o 118.c.ido ele aquella denota. Para los
socialistas y demócratas ._--- :"1a coa··
líción.?' _.--. un intento eontinuo por
mantener la constitn,ción~ pOI' ~~l'e..
puhHcanizar'? la huroCl'acia y el
ejército. Para los eomunjstas~ la
organización del partido y la lucha contra el lUlzismo naciente y
los socialistas: sólo en 193{J deci"
dhia e:~ :(;:E.;OTtdlltC:·I:~; e.1~ &lt;l'p0Yo
_._- y &lt;fUI:za la pa:rtrclpaclOu - ,. de
n

nos de frente único antifascista.
De.sde el punto de vista de la
evolución interna de los partidos
quizá lo más import&lt;1nte fue ]a
escisión del Partido Socialclemó·
erata Independiente: en su courereneia de junio de 1920 se negó
a entrar en coalición con el parti.
do soeialdemócrata y envió una
delegación a Moscú para negoeiar
las condiciones de admisión dci
grupo a la Internacional Co:mu ..
l1ista. Los '~vei'lltiún puntos~? l1ece~
sarios fueron aceptados por mayoría en el "Congreso de Halle?
pero no' todos los miembros iban
a acatar esa decisión: 300.000 ]')
hicieron y pasaron a .engrosar el
Partido Comunista; otros 300.000
pasaron al Partido Socialdemócrata; los 200.000 restantes Crearon
un nuevo Partido Socialdemócrata
Independiente, que iría perJir:n~
do importancia. El eongre80 más
importante del Partido SocialdclnÓCl'ata fue el de Heidelherg
(1925) en que se seguía afirmando
el carácter marxista de la ideología.
En el plano teórico, los at1-os
veinte vieron a los ortod.oxos de
principios de úglo defender el reformismo que entonces atacahm1.
HKautsky~ escribiendo en 1927 ~ l·C··
pudió su propia teoría anterior
de la depresión crónica'~. Hilf{:r~
ding, ante la Conferencia del Partido SocialdemócTata en 1927, dijo

claramente: ":He rechazado siem_"
pro toda tcoria del derrumhe eco·
nómico. Después de la guerra tal
teoda era defendida Pl.'illc.iP'llnu:ute por los holche·',;iques.¡ que
creían que estáhamos ya al hol'·
de mismo del derrulllh&lt;: del ~j6'
tema capitalista. No hay ni.lJ,guna
razón para temer que eso ocurra.
Siempre hemos sido de la ovinión
de que el (le-lToeamíento del si.:,:""
tema eapitalista no debe e"perarse como cosa que ha de OCH1Tir fatalmente, rii sc producirá por obra
de leyes internas del sistema, sino
qne dehe ser un acto consciente

del proletariado.'~
Sólo FRITZ STEHNBEHG ("El
irnperialismo", 1926) y HENRYK
GROSSMAN ("Lu ley de la UCll'
mulación y del derrumbe del- si.'i~
tema capita,Zz:stn", 1929) ~~nla7,,1­
ron con la corriente de pellS&lt;l"
nüen1:o antel'Íor a 1914. De todos modos sus ohras no tenían
la impc)(rtancia que tuvieron el
Evolutionary Socialism, las ohras
de Kautsky o :~La acumulación
del capital" de Rosa Luxemburgo. Según Sweezy, St-ernberg
repetía, en las cuestiones esenciales, los argumentos de R. L., "induyendo sus errores y sin aiiadir
rnucho de su cosecha propia'~. LJ.
revisión de GrosSlna'llll a la historia de la polémica sohre la acunUt"
lución y el derrumhe tiene~ en
camhio~ el mérito de ser Ol'iginal:
sobre un esquema de Otto Bauer,

Propaganda del bienestar

�Pno¡;ws ._,~ 33

destinado a ¡"dutar las tesis de
R. 1.. sobre la acumulación~ Grossmann demuestra precisamente la
imposihilidad de acumular~ impo!:\ihilidad efectiva en un plazo de
34, años a contar desde el momento en que se inicia la serie cuatrienal de Bauer. Se llega así a
u,na conclusión hastante extraña:
el sisteula capitalista se derrum"
hará inexorablemente por un dé-

ficit de plus-valía. Es una versión
"patas arriba" de la teoría de
H. L. sobre el exceso de plus~valía;
pero una versión excesi'irall1cnte
Hlccanieista del desarrollo del sistema.
Kaulsky y HILFEHDING no
añadieron nada a sus trabajos de
ante~guerra. Amhos colahoraron
con el gobierno socialdemócrata
de 'Weimar\cn especial Hilferdillg\ que por dos veces fpe Mi~
nist1'o de Hacienda. Kautsky csta·
ba marcado por la división sangrienta en las filas socialistas)'
demasiado ocupado en cuestiones
como la interpretación y la críti·
ca de la revolución de 'Octubre. El
advenimiento del fascismo y la
exclusiva dedicación de los pensadores soviéticos a los problemas
de la construcción económica, li·
quidaron por mucho tiempo
---- luego vendría la gucrra '..__. las
posibiIidade.s de un pensamient·o
teórico vigoroso en el campo socialista.
De Hilferding quedaha en pie
su ""Das Finanzkapital?'~escrito en
1910 al margen de la controversia
rovis-ionista. En aquel momento\
siendo HiIferding hastante joven
(nac.íó en 1877), su obra produj'O
sensación y se le citaba como modelo de análisis marxista Y' de pensamiento didáctico. Significaha en
l'ealidad un intento de poner al
día la teoría marxista a través de
un análisis profundo de los· gru·
pos financieros, herederos de los
grupos industriales que en el si·
glo XIX conducían el capitalismo
alemán. El financiero crea nllevos
tipos de negocio y en virtud de su
situación estratégica en cenfxos de
dirección disfruta de m.ucho más
podor que el. industrial eapita1ista~ le domina. AdenJás puede impulsar la creación de káJ.'tels y moH'Opolios para asegurarse de que
el sistema de precios Jihl'emellte
fijados no echará por la horda 10&amp;
cuidadosamente dihujados esqnc·
Jll:1.S ele control económico, J:"filfcl'"
cling señaIó tarnlJié.n. la c:;n:acteTÍs..
tic,a e,'3cisión contl.'ol.p:roFiec1nc1 1

que años más tarde alcanzaría superior grad-o de desarrollo,
Aunque en algún momento flirteó con el ala izquierda de la so~
eialdemocl'acia su constante ft10 la
moderaóón, qno compartía C011
los derechistas del partido, Cuan..
do Hitler negó al poder en 1933~
HudoIf Hilfcl'ding tuvo que huir
a Suiza y más tarde a París. J\1ul'Íó
en Marsella, en 1941, pOCDS días
después de ser detenido ""in extl'em:is'~ por la Gesl:apo.

POSTGUERRA Y
BIENESTAR NEOCAPITALISTA (1945•...)
Los últimos 18 aiíos de Alemania y su partido socialdemócrata
son ya actualidad más o mcnos conocida. En 1945~ el ailo de los
juicios de Nuremberg, cnand'O sólo
el 12 70 de los niños de Colonia
tienen el peso normal, se reúnen
en el monasterio de \~:rennings'en
los principales dirigentes socialis~
tas alema'Iles~ entre ellos: KURT

SCHUMACHER (1395.1952), ya
en tiempos de Weimar considera~
ba la terminología marxista anti·
cU&lt;lda, que hahía pasado t'Oda la
guerra de un campo de concentración a otro y era el l'eorganizador en la zona inglesa de oculnlcióu; EHICH OLLENIIAUER,
uno de los r.r..emigricTte" (eluigrados), representante del comité di"
rectal' en el exilio; OTTO GRO~
TEWOHL, reorganizador del par·
tid'O en la zona d·e ocupación soviética. La discusión se centró en
la ol'ganización del grupo y en la
propuesta de Grotewohl de ClltQ~
hlar negociaciones para la fusión
con el partido comunista; la opo..
sición fue lUUy grande y se decidió
aplazar la cuestión hasta el COll"
greso del parddo al año siguiente.
Sin embargo, antes, en abril de
1946 so creaha en la Opera de
Berlln -cl Partido Socialista UnJo
¡icado (S.E.D.), que reunía a los
soc:ialistas de Grotcw'ohl y los co·
munistas orientales- ele PIECK. El
congreso ele Hannovel: en mayo~
elegia pn:sid.ente y vicepresidente
respectivamente del SPD a Schu·
rnnchor y OUenhaucr; pero el par"
tido era enlonces lHucho más dA
bi1, lHlhía pel'dido la luay'OJ.' parte

E. Ollenhauer

elc su hase radicada principalmente en Prusia.
En los años siguientes (194,7 y
194,8) se consmna la separación de
.las dos Alemanias; en 1949 se bloM
quea Berlín; en septiembre se establece el primer gobierno Adellauer; la reforma monetaria de
Erhard era ya de junio del año
anterior. Desde entonces, la coalición cristiano.dcmócrata\ liberal,
partido alemán, ha dirigido el país,
y el SPD ha sido el principal ccn·
tro de la "'leal oposieión" (Cf. cuadro). Pero el pal·ticio socialista no
es ya el de Erfurt o Heidelherg,
Bernstein incluso se considera de~
pasado. La exposición de la nueva
ideología aparece en el programa
hase (Grundsatzprogramm), resultado del congreso extraordinario
del partido en Bad Godesherg
(1959): "'la lihre concurrencia y
la libre iniciativa del empresaúo
son elementos importantes de la
política económica socialdem6cra~
ta\\ ""tanta eoncul'J.'el1cia como sea
posible, tanta planificac.ión como
sea llecesaria~', "de partido de da"
se olH'cra,el partido socialdemócrata se ha c-onvertido en partido
del pucblo~\ '~el socialisIn'O democrático encuentra 5l:tS raíces en ]¡¡
ética cristiana? en ,el hum;UlisllHl
y en la filosofía clásica". Enl9ú2
Ollenhau-er es p:res-ielcnle y\Villy
Branclt\ tamhién "clJ".dgl'if:rtc"'¿ i'~
elegido paTa la vicicpn::sidl&gt;tl,-¡:ia.
El número de afiliados h&lt;l di:c,mj ..
Huido clescle despu,éi: de ]¡¡ ~'lH~j'l';.i.
pero parece remorllar o nI llH~IlO.';
ha h ,e T s e estabilizado ¡l()lI:

�34 -

SOCJALISl\lO ALEMÁN

875.000, 1956: 580.000, 1961:
645.000) .
El Partido Comu.nista Alemán
(KPD) , independiente del SED,
existe desd.e 1945 en la Z'ÚIla ocei"
dental:, pero fue declarado anti~
constitucional en 1956 por "atental' eontra el orden fundamental
libera] y democl'áticol~. En 1949
había obtenido el 5?7
de los
votos~ y en 1953 el 2 1 2
; ahora\

en la clandestinidad? cuenta con
unos 2.000 adherentes.
Gom.o se ha dicho recientemen·
le en una nueva revista española:
;'ÓA la pregunta por qué no hay jz·
quierda en A.leUlallia nos contestarán: el naáonalsocialismo, con
su demagogia socializante, por un
lado, y su terror, por otro ---- anjquilación de los cuadroi; ohreros
consciNltes _..,\ y el fracaso del

stalinismo en. la :RcpúhEca Democrática Alemana, han destruido
por completo la conciencia revolncionaria de la clas-e obrera. El
pl:oletariado alemán, totalmente
atomizado, sin cDllciencia de cla·
se? Y gozando por vez primera de
un nivel de vida respetable 1 s.e
siente a gtl8to dentro del neocapi.
talisl1lo~' (Ignacio Sotdo. "Clwdernos para el diálogo"),

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                  <text>Documentació emanada de l'exercici professional de Pasqual Maragall.&#13;
&#13;
- Gabinet Tècnic de Programació de l'Ajuntament de Barcelona (febrer 1965-1968, funcionari 1968-1979) :  com a economista.&#13;
- Servei d'estudis del Banc Urquijo (1965-1968).&#13;
- Aula Barcelona (setembre 1997 - març 1999): funda i presideix Aula Barcelona com a centre de gestió del coneixement per a l'administració de les ciutats. És un espai comú de reflexió entre universitat, empresa i administració en relació amb la ciutat i el seu passat, present i futur.</text>
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      <name>No tenen tipus</name>
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        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                <text>Socialismo alemán: 100 años</text>
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                <text>n. 22, p. 23-34</text>
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                <text>García-Duran, José</text>
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                <text>Maragall, Pasqual, 1941-</text>
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                <text>Publicat al número 22 de la revista Promos.</text>
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                    <text>En este número:

Barcelona
noviembre

Número

11

diciembre 1963

Sobre los tory: «En definitiva, la herencia de los temores
e1el pasado y de doctrinas en buena parte anticuadas,
pueden servir pan\ explicarnos hasta cierto punto el origen de una política económica que se encuentra en Ulla
sit,uar;ión crítica, en la que, a los errores de previsión
rnlJch';\,~ veces disculpables, se le suman los fallos en 1&lt;1
,'¡pliqv:ión de las medidas ;"de(;uad'I$,}&gt;

Vea sumario en la página tres

�EDITORIAL

¿ DESARROllO PARA QUE?

SUMARIO
ESTE MES

w

pág.

EDITORIAL

»

3

»

S

ESTUDIOS SOBRE LA BA·
LANZA DE PAGOS DE CA·
TALUÑA, por Ernest L1uch.

»

9

NOTICIAS ESPARoLAS

»

15

LOS FRUTALES LERIDANOS.
por Eugeni Giral

LA POLlTICA ECONOM ICA
BRITAN1CA, por Pe re Puig.

»

17

NOTICIAS INTERNACIONA·
LES.

»

23

CONVENCION EURO·
AFRICANA, por Julio Sa¡nsó,

LA

»

29

»

37

)}

38

LEIDO PARA VD.

»

45

ESTE ARo.

»

48

PAN Y PERIODICOS. Por Ma·

nuel Nadal
LA ECONOMIA DEL CINE.

por Pascual Maragall

El- núnw]'o de PROl\WS que tic
ne en sus manos el lector repre.
senta medio año de una nueva
orientación. En ella se ha dado
lo bueno y lo malo en esta pro·
porción fatal de todos los asuntos
humanos. Sin embargo, creemos
que en el. haber de la revista hay
algo sin duda irnportante: JUl. in·
terés creciente por los temas relacionados con "el desarrollo econÓ·
mico. Hoy el problema del desa·
rrollo ha llegado a constituir la
pesadilla, sincera o demagógica,

del 100 % de las clases dirigentes
de todos los países. Desarrollo

quiere clecir unas veces pro111,O,
ción humana y social de la po~
blación, y otras piedra paru nwn·
tener en el poder unas élites co~
rrompidas y gastadas por el mando. En t;odo caso es la preocupación de la segunda. otilad del pre·
.'lente siglo.
Tras el tn::m del desarrollo se
han ido enganchando vagones de
la nLás di-versa índole: desde las
sociedades de estudios económi.
cos~ hasta un enjambre de predicadores con vocación "hyde~par­
quista\\~ han l:do surgiendo llna
serie de actitudes sociales e indi.·
viduales nueV(lS~ movidas unas por
rd "ani7nus\\ cremat:íst,ico~ y otras
por una más o ¡nenas fundada sensación de podernos expl-i-car la
q uinla esenda de "' lo humano y
lo s()ciar~., admitidos} claro está,
l:odos los tonos intennedios entre
estos dos polos, Se ha hablado
dA! desarrollo como o¡Jort;wúdad
y del desarrollo como nústica, se
han barajaclo tasas de crecimien .
lo y conceptos éticos con un i.n··
sospechado pudor metodológico
(entre las págínas 76 :Y 7'7 de una
pu-blicación l:ítulacla- Aspectos Sociales del Desarrollo E'conónúco
([parecen las siguientes citas: Al..
¡redo iYlarshall~. José Antonio Prie

mo de Rivera, San .Ju.an~ .Juan
XXIII. Jolm K. Golbl'oith, Carlos
}Vla.rx y Ca.rlos Dickens, en un con·
texto referente a los costes sociales del desarrollo cconórníco) ,
En Ética y Política~ libro de
A ranguren crüicado en nuestra
"Revi5t(l~' (ver PUOMOS N.O 20)~ se
hnbla- i-nsistentemente sobre los
problemas di? la "moralización\\
del Estado a través del individuo~
o a la inversa. Sr&gt;, trata de una- problemática. ([dual y que interesa a
todos los que estamos más o me~
nos insertos en una. estructura detcnninacla y obligados a "actuar
en", Pero hay algo que parece
inadTnisible: es inúJt:l y pl'etenci-oso creer ql/.e la economía como
ciencia o como acCÍ-ón es capaz de
dar un sentido detenninado al desarrollo juera. del puro y simple ob~
jeú'vo económú;o, del puro result.o
do de la,., medidas que se tomen,
fuera de la finalidad i-runediota.
La economía no es una ciencia ()
un actuar neu.-lral; pero la no neu~
tralic!ad está en fundón de quienes la nwnejan~. y ella, de por sí-,
no sÚ've como "místic(l.~~, no explica ni al hombre ni a sn historia.
El gran problmna está en que
hoy vivl1nos en u.na cu.riosa confu8ión: lodos estamos de acuerdo en
que e/ ¡)(lpe!- del c,,(!cúnient:o y del
desan'ollo eCOIT.Ólnico es ftUl,damelltal Fara ¡Jro:yec!al' el ú¡)() (1f~ sociedad (f constnrú', Estamos de acuerdo en Cj IU? UJur elevada tasa de crecimiento de la rent:a ""¡Jet' c(/püa~"
se puede al"chi'val' en la empeLa d-e
las '''cosas buenas\\, Estamos de
acuerdo en que el econO/nista en
el si[}..1o XX ú-ene UlLa tarea impar.
t:(/n[;; que reah:zal'. Pero pocos lle~
garían ({ tal grado de unani1Ju:dod
si- detrás de '"cosa buenao~ se 1-'l"egllnlose "paru qw?\ JIall(f.rialHo,~
aquí. U-TUl exala ele respuestos (JIU'
van desde la creencia de f{I/(, d
e

�;-jíl· --

P..\ N

Y PEHIÓnrCOS

món del nivel de vida, La doetdK
JI a electrodDllléstiea,
¡,Un hombre dOllléstieo~ domes
licado '? Podrán localizarle fácilmen 1 e, Pulula, Es un bomhre que
opina CJ1H:' los hillet(':f-: de lnil pe·
~ctas tienen siempre el miSJll0 y
agraclable Golo1' yenle; que pon·
dera y sitúa H las gentes 1110 por
108 valores )' riquezas que tontribuye,n él cr(':ar~ sino por el l'&lt;tsero de los hienes y ohjetos que
consumen. (Hay chts(;s {'n los cuhos de basura~ ya se sabe). Sí~
ereo quc- podnín localizarle fácilK
ment.c~ porque es un hombre de
aspil'aeiones vitales muy concretas: un coche de "'categoría";
una mujer
ohjeto para ·engalanar -_.~~ nn piso ·en el "heau
quart ier'~ ('f)ll ascensor para el
"'serviGi(/' y tresillo y pantalla
de pl~rgamino en el portal, Es un
pohre hombre~ pero en manos de
un Bcckett o d·e un IO'11esco~ o {~n
el lápiz de este dihujante del Ne,'.'
y 01'qnel'~ puede result.ar incomprensihle y dramático.

Item~.1

ü

M. N.

LA ECONOMIA
DEL CINE
por Pascual Maragall Mira

Para mucha gente la economia
es una especie de campo de juego dominado por poder-eH ocul
los. Tamhién muchos economistas
piensan algo parecido. En sus eo~
laboracioncs científicas~ en sus
tCüdas~ está siempre presente cier~
to afán de desmixtificación. Desde la mano invi.si-ble de los clásicos 'liberales, hasta ~"ll velo nwne~
tario que esconde la realidad ele
los fenól11&lt;cnos según una escuela
ncoelásica~ pasando por la teoría marxista de la alienación, la
ciencia económica adopta - como
todas Jas ciencias, pero más que
las otras ciencias~· un tono casi
confideneial de revelación~ como
quien descorre velos misteriosos
o como quien nos cuenta lo que
en realidad es tú pasando. Que el
contcnido sea adecuado al tono
ya es otra euestión. Muchas ve~es lo que hacen los economistas
es lo contrario de mixtificar y csemulen todavía m,ás la realidad
hajo comp1icac1Ds ropajes teóricos.
La verdad es que los .fenómenos
económicos son relativamente. muy
complej-os y que explicarlos llanamente es 10 más difícil. Esto
OCUlTe lo mismo con el COllSUll1D
de la patata qU'e "lel producción y
In exhibición de "EJ año pasado
en MaricnbacP\ poro ·en mucho
mayor grado en 'Id segundo caso.
La economía cinematográfica eS
espccialment{~ intrincada. Los poderes oculto:!- parecen jugar en ella
un papel preponderante, ¿Por
qué se haee Ul1&lt;1 película? ¿, Qnién
de-cicle que se haga '? O mejor:
¿, en virtud de qrté c:l'Íte:óos decide? Cuánto más sencinas son las
preguntas más difícil es eontesta],'las. P1antcarl8s de un modo cien,
lífico es nn acontecimiento bien
1"eeiclJtco eonlO lo -es la hist-oria de1
cinc, El 6ne aparece en 1900 al
hornbro de l(l~~ títírite:ros, Su BY'v"
K

lución a parti\' de entonces es tan
rápida que puede hahlarse eh- una
serie c!&lt;~ revolll-ciones encadenadas
con más propiedad casi que de
evolución a secas. El pensamiento
económico no se formula por pri
mcra vez la pregunta ¿Hay demanda de films '?, hasta los arios
que rodean a la segunda guerra
mundial (1). Vamos a fijar la atcn~
ción en este período y en -el call1i~
no recorrido hasta ese momento.
K

LA LITERATURA
CINEMATOGRAFICA
Una buena manera --- prudente,
cuando menos - de aproximars(~
al cine como fenómeno reconómieo consiste en prestar atención a
un aspecto particular del 1-ema:
el cine como fenómeno de cansecue.ncias literarias; a condición de
no perderse en el hosque de pala·,
bras impresas que proliferan no
tan sólo en la presse d'u coeul' y
en la misma prcnsa pornogl'úí'ica,
sino también 'en :las pub lieaciones
de el'ítica y estudios (2). ¿ Cómo
interpretar toda esta tit.enülu·a '?
Cada grupo de econom.i-stas, el de
los estudiosos y científicos y el
de los negocial;tcs? tiene su liH~'
ralul'&lt;t propia, Las lrnhlicaelOllC';
se nsa ci o n a lis l as., sen li lllcn taJo i.d es,
gráficas y pOl'l1ográficas l h:.l.sta .el
limite superior de la prensa de
actualidades, constituyen el y·olu·
minoso eapúulo rlcln literatura

J. ";\1o])e'l" i)('hÍlHl i:llt'- ;;C¡'een", li'. D.
E:lingt'-l"deL' ~,' J. Legg- (.1037), Posl8rlor
lllcnt0. los trabajos (le Ross lV[nrray (1941).
:'f. D, Huettig (1~):f4) Y R¡lth Illglis (19'1:'))
2, Ji:n a),gullos palses, incluso, 8:,\'1

elJ fH\S lllUl~h:l:, 1l)(Hlnlitla110s ----- &lt;',,,
n'jl«, polélll)(,ll, forum, cine-club, Ó;)(,)&gt;!:I
!('('n ... ~ .... ha constltni{lo Pi núcleo (lc, iod,'
la actividad intelectuaL la vúlvn1n ,Ji'
{:ape de Hna sociccüd f;in {le))_lf1.s!(),C]r¡i; pn
lJilid¡¡(I('~ de dif\logo colectivo.

¡·¡íiin\,

�Pno~lOS

---- cinematográfica o para-cinema
tográfica .--- de los negociantes. No
porque sean un negocio en sí, sino
precisamente porque son consecuencia y comple-n1cnto dd negociD cinematográfico. Con más o
menos aproximación puede útuarse el origen de toda esta literatura
entre el 1914 y el 1918, como suhproducto del S/.a7'-s'\/stem, El Sta,.·
system fuc~ al prilH.:ipio, un recurso anlimonopoIístico que uti1iza~
ron lo~ productores independientes contra ,el creciente p,o·der del
trust M. P. P. C. (M.otion Pictines
Patents Company), quebranclo su
argumento deeisivo: la(~standar­
dización de los films V el anonimato (le los artistas. El interés ~-- que
luego degeneró en interés morboi:,o ~~ por la persona del artista~
lo despertaron los independi·entes
e·amo arma competitiva ';~n dos
frentes: por un lado., ·3n el mercado abierto., confería una atr¿H&gt;
ción especial a sus p·elíeulas; por
otto lado? en el mereado de 'trabajo., hundía las rígidas nOI'mas
impu'cstas por el trust., los hajos
sueldos del artista anónimo, Así l
la aetual literatura sin fronleras~
el comadre-o impreso qu'e rodea
la vida de todo aquel que se aventura en ,d mundo ·del cinc~ ülVO
su origen en un intento {le PCl'sonalización de las obras cinema~
tográficas l y cumple hoy todavía
-~hoy más que nunca - una fundón indesligahlc del sistema de
producción de. películas. Actual"
mcnte.,descuhicl'ta la potencia de
la identificación psicológ'ica como
móvil del consmno ·dc films~ esta
literatura ha superado sus obje~
tivos originales y se convierte en
un movilizador y captador de la
demanda tanto como en instrumento competitivo entre la", ¡!;l·an,·
des empresas procluetora~.
Por su parle, la !;¡IHlr dl· ln.~,
estudios (lel ¡·ilH' ,;(. rdl~'j:L ('O!l

39

v

mllch,l

IlIÚ.,;

\"lllll'll!¡·&lt; ell

\id¡¡d,·.~,
!JI!!'.

IIlOdí·.;!i:1

illll·I(T!1I:1L·é'

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dí'

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lod;) lipl!

Clllljll1\lo

de

acli·

eiclllíficas
dI' Illll·,;lro lIl\lllllo~ lic;1crl un peso
l'.'il)l~('ílico notorio. Se hac·e mucha crí-tica cinematográfica y has\id:l,k.; ¡¡llellTlll,ll!'; v

tante sociología del cine; en muchas ocasiones., crítica \' sociología van mezcladas. En ~amlli.o la
rnc1ustria cineulatográfica sig,:¡e
siendo el reino de Jos poderes
ocuhos\ y el estudio científ.ico de
csl'c sector d'8 la ccononlÍn no hn
dado todavía S'us primeros pasos.

El tille y el sexo, todo un tema

LA DEMANDA. PUNTOS
DE PARTIDA
n(~ lodo l'!lO dl"dll('illlO..; a!pllla:-;
{'ilra('l('l'í,.;!j¡·i1:'

dí,1

1ll('Il() ITlltH'JlIlil·o

('¡tI!' ¡'OlllO kllÚ-

\'

alo.;llllo:--; nlt:U\)S

di' .;11 IH·(dIL·lll"lli;':1 (L"lllitlldi\:'
l. 1&lt;1 l'illll 'e''; Illl producto de
l'OII·;lllllO lll¡¡~ivo. Un ':.:strulio de la
d¡·lll;llHLI li(' {,ilms no puede tener
1·11 clll'llla su componente weiológj(:o, 0, si se quiel:e~ la importancia de 105 resultados que se l1eri··
varían de nn análisis llevado el
cabo según los métod-os de la psj~
cología de maS&lt;lp,.
2. La demanda de film::. es una
demanda dirigida. No ,es l'U1n de·
manda HhJ:·c, Se trata de aclarar~,
mediante nn estudio rignroso de
la industria cinemato~rráfiea. los
grados de lihertad de' que p'uccle
gozar y la cnUS[l dc' las limitllcio"
nes que se le OpOllen.
3. El fihn 1 ·en poteneia? es una

¡¡J'le~ y

en c-ualquier caso
intelectuaL (Podría~
1110,'; dcc,ir: el film puede ser (1
j)('MIT de todo una ohra ele arte,)
Las caracte'ísticas del consumo
ónematográfico son antagónicaf'
en muchos s'cntidos l sin embaJ.'go.,
a las del consumo ele la:;; ohras de
arte en general "~- que. es por definición el más lihre y personal dc
lodos los consumos posihle~,., el
menos objetivo y estandardizahle,
4. Por último: 1&lt;'1:&gt; tran.s.fornH\"
Ci-ollCS lécnic::1S de la industrb ci··
nemal.ogl'áfica se han .'3l1ccdido ún
parar. Se- trata dt~ una il1clustJ:1&lt;l
esl:r{~ch;;¡¡l1ente ligada a las siempre lluevas eondieioncs sociale~.¡ V
técnicas del siglo xx. La no\'(-;~
dad juega en ella un papel dele)"··
minante, El estudio científico hn
ido a remolque de e51r c:lllJhiu
ron.5tantc~ no ha podirl o f".'¡t!llll('·
ccr hns'8s 1)~-;rnlaI10ntes COlIJO 110
las ha cslahledd-o el fenÓJll(~nll
tudiado,
(ll)ri! dí'

Illla

creación

�,10 -

ECONOMÍA DEL CINE

PEQUEÑA HISTORIA
DEL CINE MUDO
En la primera parte de su
obra '''El film como mercancía",
Peter BachEn ..-._. el primer autor
en hacer Ull tratamiento sistemá..
lico del tema que nos ocupa---,
realiza unalahor de docunH~nta­
ción histól'ica, centrada sobre la
evolución del mercado norteamericano V del mercado alemán. y
soIne. 1m::. relaciones, dentro 'd·~~
ellos, en U:e las tres ramas de la
industria cinematográfica: producción, distribución y exhihición. Eludiendo el coté pinoresque, Bachlin individualiza algunos
fenómenos de gran importancia.
Pone de relieve, por ejemplo, el
papel primordial de los indepen~
(Hentes en el clesolTollo del cinc;
indica cómo la hanca, interviniendo con 8US propios criterios (en el
papel de producer~supervisor),ha
revolucionado la industria cinematográfica, y, cómo en menos de
10 ailos (1918-1926) ha acahado
con los recursos del cine mudo
imponiendo la gran transforma~
ción del sonoro. Paralelamente
explica con claddad la tendencia
de la industria cinematográfica al
monop"OHo. Vamos a seguir sus
pasos de historiador somero.
La infancia histórica del cine
··está marcada por la escasez d-e pe~
lícula virgen (materia prima indispensable) y por la inexistencia
de nn público específico; es decie l por una oferta escasa y una de·
luanda déhil. El aprovechamiento
comercial del film lo llevan a cabo
los f,eriantes, cambiando de sitio
para venüer la dehilidad el-e la demanda y aprovisiol1ándo-se dircctamente d-e los productores. Algunos ele ellos producían sus propios
filmE como MéIies en Francia. No
tardaron en formarse una especie
de empresas monopolísticas, que
protegían sus procesos de valoraeión mcdbnN: patentes y utilizando capitales relativamente grandes
para la época. Cuando la exhihi·
ción amhulante estaba todavía en
pleno auge, ~e crearon '2·n EE. UU.
los primeros teatros cinematográfIcos. La demanda creció y .loS' pro·
gramas tuvi·cron qu'/.' cambiarse
más a menudo~ porque el número
do espectadores de cadn localidad
era rc.lativamcntc elevado. Los
films de 100 y 200 metros -- dramas y comeclias "..... snstituyeron "l
las actualidades l cloeumenta]es y
escenas c;ómiens que habían IHc,

Las grandes panorámicas

dominado en el mercado americano hasta primeros de siglo. Los
cines fijos tenían ,dificultades para
amortizar el coste de las películas
que comprahan directamente a los
productores. Por esta razón em
pezaron a firmar acuerdos entre
ellos para comprar, juntos, las
misrnas películas. Para los productores estos acuerdos tenían
consecuencias peligrosas: stocks
invendibles)' pérdida del control
del mercado. Los riesgos inheren·
tes a la colocación de' la produc~
eión (por parte de los productores) y a su adquisic.ión (por parte
de los cxhibidores) impulsaron a
promover el viejo sistema de camhiüs locales por llUevas organizaeÍones de distribución. Ha nacido
una nueva rama de la industria
cinematográfica: el comercio del
film. El ,distrihuidor asume los
riesgos de adquisición del film;
el exhihidor sólo tiene que con·
tratarlo. Los productores amplían
sus mercados y ohtienen además
llna espeeic de garantía de venta,
mientras que los exhibidol'o,", l'{'sue1v·en el problema qll'e plautell
el cambio frecuente de programas.
Esta primera rcvolueión comercial y sus repercusiones en la industria condujeron al caos ck .la
profesión. Salas relativamente pequeñas (200 a 300 sitios), precios
bajos, programas hJ.'Cves~ ]?elleficio basado en el número de re··
presentaciones dial.'ias corta c1u,·
ración de los pl'ognnn&lt;.uL ..., todo
Gonüihuyó a un fuerte aumento
w

l

de la demanda. Las "fábricas de
fíhns" las satisfacían con dificul~
tad. Las películas se realizaban
con precipitación, sin grandes
preocupaciones artísticas. La ex
trema libertad competitiva, la fal~
la de organizaciones sólidas y de
tradiciones comerciales estables
constituyen un marco excesiva~
mente déhil para lel desarrollo
pujante de la joven inclustria. El
mercado estaba en manos de los
distribuidores, mejor situados que
los otros dos sectores para controlar donandas v ofertas {~ll ev·Qlueíón. Las casas·' productoras aspiran a una orgcll1izaeión más estrecha tk la industria, a cierta rigidez que les permitiera aUlllentar
sus ingresos en perjuicio de los
distrihuidon:?s. Y 10 consiguieron.
Su triunfo, el principio de exclu"
sividad, el copyright. y la coneen··
traóón de empresas. El distribui~
dar ohtenía .el aprovechamiento
exclusivo de un fjlul determinado
para un período y un sedar determinados; su:; riesgos se reduc.ían puesto que cada film dejaba
de hacer::.'e la eompetNlda a sí
mismo. Frente a esta ventaja los
proc1ucLorcs conscguían otras de
mayal' importancia en cuanto a
la situación en el mercado: el
"copyright': significaba para ellos
la posibilidad de disminuir O-111Ú··
mer·o de copias~ subir el preeio y
controlar el rncl'cado. Como por
otro lado las relaciones entre los
in lennediario5 y jos 'Gxhihic1ol'cS
resultahan JÍlnil:l-c1f1s &lt;l una cesión
del derecho de aprovechamiento,
w

�PROMOS ~-

el cabo de la cadena de relaciones
jurídicas ---- la propiedad -_._- quc w
daha en manos de los productores. Las cmpresas de producción
se convertían 'en parte interesada
en los ingresos del "alquiler de
peJíeulas" y por tanto en la exploulción de las mismas; aumentaha así su control sohre las operaciones ,sucesivas a la cesión al
distrihuid,o!' i:fl,
Sobre e¡.;ta plataforma de control.. las casas pl'üduetoras se deeÍden a lanzar entre 1907 y 1910, la.s
primeras tentativas mon~pO'lístieas
el-e alcance nacional. Su obj,etivo
era la concentración vertical descendente, es dceir, cl dominio de
la di.strihlleÍón e ineluso de la
exhihición. Pathé &amp; Gaulllont con~
siguió este objetivo en el mercado
francés y ;dominó los demás mercados continentales al nivel de la
producción. El resto de los países
europe,03 orientaron sus esfuerzos
hacia el campo de la distrihución
y de la exhibición. Hay que poner
~le relieve los cambios técnicos en
los que Pathé hasó el lanzamiento
de su expansión. Como en otros
sectores económicos el período de
lanzamiento monopolístico implica un auge industrial notahle y
un :elevado ritmo {le progreso técnico, y esta implicación es segu·
ramente más cierta en el caso de
la industria cinematográfica, en
la que la novedad juega un iHlw
portante papel como movilizador
de la demanda. En 1907 Pathé
]anza películas de 600 metros. La
duración y contenido del film
cambian decisivamente. 1!:1 púhlica aoog'e calurosamenl.e el "nuevo
cine". particulannenloC ·el cincl'omaJ1e·e, la.:; películas históricas.
se.ntimentalcs y de aventuras. Por
priJlrera vez ]a interpretación co·
rría a cargo de actores de cine.
Los productores franceses realizan films de gran valor público,
asegurándose lina difusión masiva: hahían descubierto los earaeteres especiales del film-ll1crc,allcía,
La ¡J,"t'an guerl'il illlel't'utllpió ;:d
lHJSlllO
tiempo el rápido creel"
llliento de b oferta y .la demanda
y el pl'oceso de cOll¡:entl'ación in..
dustrial. PeJ:O en realidad en el
hundimiento del gran trust amr::rieano ele la segunda década, la
ÑIPPC\ intervino de manera de·,
terminante un factor ya puesto de
rdieve: 1&lt;l competenda de- IOn in·
dependientes 'ímpidió qlH~ el tnlst
uti1izase 10,'3 métodos sobre lo~,

que hahía mOllla,do su dominio:
el aprovechamiento abusivo de
1005 films, hasta la usura total, el
'''dumping''o las prácticas poco honestas en la contratación, etc. Al
exhibidol' que intentaba contra w
tar films realizados por los independi'entes se le amenazaba con el
secucstro de los aparatos de proyección, cuyas patentes mOllOpo~
¡izaha el trust. Los programas
eran ·establecidos según esquemas
fijoB y la cesión de los derechos
d{~ explotación importaba una ta·
rifa fija, según la l1lagllitud~ la
-organización y la ubicación de
las salas de proyección. La l'eac~
ción de los independientes se hasó
en un aumento de la calidad y
en una profll1cción no estandardizada. Ellos introduj:cron en los
EE. UU. laB películas largas (siguiendo el ejemplo de los produc~
tares franceses) y el star·system,
con el que consiguieron aumentar
el valor comel'eíal de sus films.
En 1917 Ilna .se.nteneia dicta.da en
aplicación (le la Ley Schel."1llaUll
antitl'ust a c a h ó definitivamente
con la MPPC, cuya incapacidad
para satisfacer la!'; necesidades de
la demanda se hahía puesto de
relieve ya desde 1914. Los in w
depcndientes de entonces' (Fox\
Lacmmle, Goldwyn ... ) sentaron
J03 pilar-es de la aetual industria
Ilortcamcricaua\ irnponiendo su

41

dominio en el mercado mundial a
part.ir del fin de la gran guerra.
La guerra ,'3ignificó tamhién el
hu.ndimiento del monopolio francés en el mercado -europeo. Los
capitales franc{:se~ volaron hacia
las industrias bélicas. Un grupo
danés --- Nordische Film.Kompagnie --- oenpó provisionalment-e el
vacío que no hahía l}{)dido llenar
la industria alemana pOl'la misma razón que la francesa, por falta de capitales. La NFK organizó
la producción en la misma Ale.mania, hasta que en 1917 el capital han cario interior elnpezó a
intel'cs·arse 'en la industria cinematográfica. Fruto de su Hporta~
eión y del apoyo del estado y del
ejército (interesados a su vez por
las grandes posibilidades del cine
como instrumento de propagan"

da), fue la fundación de la UFA,
que pronto se convirtió en mo w
no polio horizontal )' vertical.

En 1919, sólo la UFA oponía
cierta resistencia a la invasión de
una Europa exhausta por part{~ de
los productores americanos, euyos
b-enefici-os durante la gnerra ha w

;L

Biichlin no explica POl' (Jllé

0:(\

Pl'O-

duce esta l'elati\"a sumisión de los distribuidores n los intereses de la producción
..... si fue el resultado de una prcsión iJi·
recta de los capitales de producción o de

\lila j)l'og¡'0siY¡l illenlilkal'i6Jl (1(' ¡n{(!l'\,ses
distl'¡¡Juidol'(~s ~. ]ll'o(l\wlol"l's POI' (ismosis
en tl'e 108 d08 gnlpos.

¡J(&gt;

Teixidor
Ronda San Pedro, 16
Teléfono 221 1623

Coso especiolizodo en.'
DIBUJO INDUSTRIAL

VISiTEMOS, POR FAVOR

�1-2.__. ECONOMíA

lll~L CINE

bían crecido extraordinarianH~nle.
En este aDO el 90 (ir de las películas proyectadas en Europa eran
americanas. Hollywood nace ·~n­
tonces. Lo." larg~lUetrajes se imponen dcf1l1itivalllente y revolucionan la estructura final;eiera de :la
i 11 d 11 ~ tri a cinematográfica. L,a
enorme sed de capitales d,cla illrlu::-:lrla abre a la hanca la puerta
grande del cinc.

LOS BANCOS
DESTRUYEN EL CINE
¿, A qué se debía la res-cl'va que
lo~ bancos rlemostraban hacia la

industria eincmat-ográfica'? Fundamentalmente a un hecho inseparable de esta industria: la magnitud dcl riesgo inherente a la producción. Como veremDS~ no es este
un hecho sllperado ni mucho me1l0S. Su~ consecuencias cstán presentes ,en la estructura actual d·e
la producción cinematográfica;
sin tenerlos en cuenta resultaría
imposible explicar fenómenDs tan
importHnt-es~ por -ejemplo, c-omo
la estandardización productiva
_.~ con mlis claridad: la agohiante
monotonía de las películas que
acaparan el 90 (~.; de los programas
o la importancia decisiva
de la~ subvenciones estatales en
países de bajo nivel industrial.
La demanda de films es una demanda comparativamente incierta,
irnprcvisiblc y subjetiva. El pro
ductor corre un riesgo que, en
pr-oporción al dcsemho 1::;0 necesario para inicial' el progl:'CSO pro..
ductivo, no t1'c-ne eOl11paraeÍón en
casi ningún sector inc1ustrin1.
A ello htl)' qne nñadir la -jncertidmnhre dcI proceso productivo
en sí; ,es d·ccir, no ,sólo se corre
el l']('.sgo (k no acertar los gnst-os
de la demanda, sino qu·e la producción misma,i ndcpendiente*
mente de la apreciación de. un púhbco de prefcrellciw, simnprc in"
detcrminadas, tiene bastante,s posihilidades de ser objetivamente
JY18 la e defc.ctl1osa~ téenicEl {) artís,·
tlcallH'nic. Los factores subjetivos
Juegan en la d.cmanda v ~'i"¡ la
oferta.
Pero ec:onómiclllllcnlc las consecuencia;) se pueden resumir ·en una
~30la: riesgo elevado., dificultades
(le financiación. LH üwJtación de"!
H

l'iesgu"

COlno

OI)jf~ljvoc

'::~Xp.liCH

gnll"J par!!.' de la;.) transf'onnacjo-

ncs y de lel csirnclnra de :la indlJS-

tria cinematográfica. Explica también que la aportaeÍón de capital hancario sólo 5'e rea-lizase a
condición de imponer la indus"
tria sus propios criterios eeonó.
mico:::.: la seriadizadón, la racionalización, la búsqueda de heneficios .seguros y de fórmulas cincmatográficas {le éxito prohado.
Mientras ,el nivel técnico no
permitió la adopción de tales criterios, la ha-nca mantuvo su caraete-rÍstíca reserva frente a un negocio con muchas poúhilidades V
muchos peligros, El aumento ";'{~l:­
tigino.so de la d,emanda en el Fel'Íodo ,de guerra, los grandes beneficios rcalizad05~ la concentración
·en pocas manos de los medios de
pl'oducción~ el dominio de los
mercados europeos, hicieron perder el miedo a los bancos americanos. Se vencían aSÍ, al mismo
tiempo, los prejuicios que in5pi*
raha la profesión e-inemat-ogrúfiea
y el poco respeto que mereCÍa en
principio~ al quedar asiIIlilaldos~
en la mente de los hombres de finanz.as~ al mundo turhio de los
exhibido res ambulllHl{~s y {{·c la
gente de circo (4).
La intervención ha'ncaria tenía
ante sí otro muro difícil de .salvar.
No podía caer en -el olvido eI fra(:&lt;13-0

de la 1V.lPPC.

La Lentativa de

unificación horizontal y vertical.
que tenía en cuenta tan sólo la
dieiencia económica y pr,escllldía
de los intereses de los cOl1sumic1o*
res, había tropezado con la difi.
cultad invencible ...._- y explotada
por los independienks --'.- de una
demanda variahle v c1ifíei1 de de..
tcrminar~ que exigía (lelos pro,
ductores algo así eom"Ú un proccdinücnto de "prueha y &lt;?lTor~~
micntras que el film no daha con
la fórmula adecuada. El cine ·'norllli11izado'~ del trust había teniclo
que dejar paso al de las empresas
que mantenía'll nn contacto más
estrecho con el púh1ico y quc es_
lah,m mejor situadas para ohte"
ner una información válida sobre
las necc-i:lÍclades &lt;l satisfacer. De
hecho, a los pocos aúos de la in8titueiÓll de los '''proc1uccrs-supcJ:vi:oors'"., o sea., (k los grupos finan··
cieros que adquirían el derech-o
a vip;ilar la mareha de .las :2rnpresas .Y que estahan encargados de
·estudiar las medidas de estandar"
dización dirigida:, &lt;l rebajar lo~,
costes, se produjo uu estancamiento de ]¡¡ dellJalNla. No pr¡cde afir"
JlJH.l'SC
rotundamente, d·e t-oda~
manera:';. que 'f:',)dsta una relación

de eausalidad por en medio. Es
posible que el ereeímiellto de :la
oferta fuera d-emasiado rápido;
tamhién cabe la posibilidad d·e
que sc dieran en la industria ei~
nenlatográfíca 'efeclDs ¿Inticil)ados
de la gran crisis del 29. El hecho
es que en 1928 se prqdujo por primera vez una evidentc haja d,e
rendimientos. En camhio, durante
el período ·estricto de crisis, eU,l11*
do todas las industrias cerraban
su;:; pncl'las por fa1tll de demanda
y de cródltos, la cinemat.ográfica
evolucionó en sentido inverso. La
tend-cneia hacia mayores invcrsion
llC:'; en producción y exhihieión
no decayó en absoluto. La conccn~
t.ración se ac~mtuaha. ¿ Por qué?
Lt crisis hcncficiaha indirccta~
lllent~~ a la industria CiIWllH1tográ*
[ica; las capas mús pohrcs de la
pohlación ihan al cinc, en husea
de -evasión. La (h~mandH se nHIIlluvo, La industria cinematográfica se c-onvhLió en la industriarefugio. La lueh&lt;l pllra conseguir
posieioncs de pode!' se intensifi·
CÓ~ alcanzando el paroxismo en
1929. En lo" años siguientes los
grandes hancos ahsorhían &lt;1 los
últimos productores indepcndien~
tes. Quedahan en pi:c los siete
geandes: Fox, \Xíal'Jwr Bro.s.~ Paramonl, Universal Pietllrcs, Uní··
lcd Al'tiS'ts l 1"irst National y JVle.·
tl'O-Goldwyu-M.ayer. Sólo· cllo~~
ínt¡lllHlll'l~'llle ligado:,; al
eapit:d
hancario y en gran parle hajo GU
dominio~ podían pagar a los "'di_
vos'" y ascgUl"'U' el valor cDluercial
de to~ films. La producción conti*
nua compensaha las diferencias
de rendimjül1to entr,!' Lu~ (livcrsas
pelíeulas. Las ventajas (le tal sistcma pl'oduetivo y el alto nivc1 (le
capital que requiere imposihilitaron la competencia a este monopolio de hceho.

LA INDUSTRIA ELECTRICA y LAS PATENTES
La aparición dd son,oro 110 se
debió al desarrollo progresivo de
empresas ,en auge ni fue un acontecimiento de aceptación unáró,·
me (~ inmediata. Al contrario, Ia,~)
primeras pruebas las realizó \"VarDCl' Bros,) para evitar el .éJesaslr·e
financiero. Ya en 1925 el perf.rc,1.

¡,,,,

ilUl~¡ lIJW \:up,..,!i(JJj ';ut"Í,¡j(j ..
'(JI' j'!lV(;Sligllr ¡\ j'ondo·. Lo;; .j)j().
yill!' !'l'lll\ l'l'[UlS[Uf:[lt&lt; de tOllo tipo
(le, ¡))"Of(':';lOl](,", ¡~iI ln~; ¡¡Uf' 1Jnl&gt;ínn [1'n1,1{&gt;

flu\·

imjlo:;iI)le
i~('l"1):;

mH,S

rlrl

e,

IlH'llOS

1"orlnnfl.

�eionanüento de la eleetrónica había permitido solucionar el prohlellHl de ]a sincronizaeión imagen"sonido. Pera los productores
se mo:-::trnball remisos al cambio.
Sólo en 1927 se decidieron a aceptaJ'lo\ ('~uando ('.1 público dceTetó
su gran éxito
"Jazz singer'\ '"Xl.
B.
De ahl arranca la lucha por
Jas patentes eléctricas, que eons·
tiluye el (1:s1leclo más -visible de
la revolución técnica del sonoro,
Las patentps y con ·dJas la industria eléctrica se convierten en ár"
bitro de la situación., ahsol'hicn·
do sectores hasla entonces dispersos: trJéfono, gl'amófono, discos,
radio y cinc. Cientos eloe patentes
inv;~dnn el mercado ... en m;ulOS
de dos sociedades, la Ameóc-an
Tel{~phonc and
1'clegraph c.o.
(siSlclJW,;"Vitaphane\' y '~Movie-·
tone") ~ la General Electric Ca.
(Clne ('olllrola el sistema ';1.photophone~· &lt;l I rav(;s de la l{CA). _Ante
el empuje inicia] (le la \\1e8te1'n
Electri('
ll-:'Ilffllctuaria de ]a.5
potentes di' 1;1 ,\'I'T Co.----, la IiCA
r·eacejon;1 ;lIl,~()rhicndo UIla pro·
ductora indl'll1'lldiente y 1m cir·
cuito ele 1'\:llillif'ión, el l(·eíth 01'pheul11: ll&lt;\('(' lll1 lluevo trust, ]a
Hadio Kei 111 Cn. I_RROl y con·
quista
po...;il'il)lll·.-.; l'ápidmne.ntc\
vendiendo 01 \\;1 rlllT,. Fax, GOhHll"
hia y a p;lrk dI' la Ünitf:d .A.rtists,
W'estern y lU:\ facilitaban la adquisición 'dl' aparatos e inHalaciones a pl'Odll("l()I"'~; )' ·?xhihidol'cS
mediante I~n·'d¡l()..; a largo pbzo )'
vcntH8 a plazo,.; u venta.'i"a1qniler.
Apar,ccen 1;1"; ;¡ficinas ele cródiw
y el mCl'C;¡IJo ..;(~ organiza sagúll Ja:~
llIWVi:lS cxigl'lleias. Productores y
exhibido re."; ljll'cdan hajo ·el dOl11i·
njo (k, los propietario:,; de la.s pa·
tentes y el contrato enlre unos y
otros confiere n éstos un rango
lllonopolistico.
Con la aparición deJ s,onoro eJ
control de la industria i;e perdió
&lt;1efinjtivalnent"e para las Gmpl'c~;a~.
pnramente einematog;ráficas y ;3t'
concentró pal'ü sicmpr,c en manos
{le }n aran hanea v de la indw;"
tria elf~1:l'icn. E.sti'l ~íltilnH por mof'dio de la" pa¡cnf(~s.l)o,dí¡¡ dOilli·
nar loe101'\ los pl"t)('I~:';O:'; de produc,
ción y de rcpwdll(:("i/n], llli,~Il¡r;ls
los har.:_'iu~·:ros, prüpicl;lf·io:" dI' 1&lt;1:'
acciones de los trusts einclllollognl,"
rieos: odentah(l1J 51..1 &lt;lctividad.
Conviene l'ccord¡:l]' que, adenlóse
taulo las induSll'il1s c]éCiricf\::\ ·:·U"
lUO 10:3 grupo:', hancario.s iD!e' ,.~.¡¡,
do~_; en la CÚJCJ.llilLogrr-d':iao dcpcn .
cJÚHJ 'nl n/ayo]' () menor grnc!o de

los dos colosos de la economía
norteamericana v mundial: M~or..
gan ~r RoekcfeÜcr. Se negó por
tanto a una situaeión de eompe¡eneja limitada, Se tendió a '?;s!:::lhlcccr un equilihrio entr,c las -3
~r&lt;-lndes pl'odnelOl'&lt;l&gt;', (las 7 ,,j'c anle;;:. 111"::; CohHuhia) y las casas de
dj.strj]Hi(~ión v circuitos de ':;xhigición (fu'e Jos colosos dOmÜl(l~
han. Y aUll ante.', de r,edond·ear la
organización y el reparto del mercado americano ¡-os propietarios
de las patentes clnpez,n'on a invadir 10s mercados cxtranjeros~ me·
diant0 filiales de b \Vestern y Ja
HeA (por ejemplo ]a \Vest-ern
EJcc;tric of Spainl.

1'111 ,,11&lt;&gt; IHd'l~ Ll llla[.!;ni.
lo" 1':&gt;~,I,' !jll" I i('l]l' lf\W
ilfn)1l1ill
(·1 1'llH!ll('I¡,i '\ ('llnll)h~­
nH:lllariil11ll"Il\,' Ll 1'1';' HHI a !JIU'
le SOIllf'!l'n 10&lt; d,'k!!ln!'I" &lt;1,,1 I'(l"
pital fill,ll)('i{'l'(J~ 1,' nL1il-':illl &lt;l ;I,~('­
gurarsc la I'\plll\;wioll d,· ';11'; ¡'illll,~
en 'id extranjeru. 1,1)'; 1l1l'1'l',ldo,~
nacionale~ {pl/·dan (·!lllll~. 110 !~«­
rantÍzan una &lt;llllorlil'.dl'IOll j'0l1l:1
la que exigen lo .:; (~ap¡I;t1¡'.; itlVI'l'lidos. Sin exporlnciúll. b l' .. .;lrlWtura de la pl'oehl(~í'ióll Cilll~tll;\lo­
gráfica, en los paíscs ('ll que ha
alcanzado un desarrollo í'kvadn
lEE. VO. y occjd'cntc europeo) (lO
sería ta] como es; carecería de la
sufiáente capacidad de heneficio
Ull 1:1&lt;10
lnl!

d~,

Espana: Costos más bajos

Una \'87, más se repetía el proceso (le concentración indu.striaI
:'u llHUlOi; de los propietarios de
las paten!Ts. P,ero esta vez ;lese;l·
la mundial. Se trataba de Jainlnl'nacionalización del pl'oced ¡ tllie!11 n
que en los inicios del c¡nl' Iw-hía
permitido a E'fhso'¡), Biograph )

Vilagraphfet1 EE" 11[\,1"

P¡llh¡',.'\'

Gaumont 1('11 FrallCi;¡) ~ i\li'-""lcr
len A,Icul&lt;llliu I dUlllillar ."u:" 1"(';;¡WC!iV{H

Illl'I·(';I(!(I.-&lt;

c¡¡;¡lldo 1,1

rl'!J;Il'l(J

,fe

In:'

II'ní;l

dI'

1l(1(·i(JllaJ{'~.

Ldl1'¡CilCióll

iljJ'fl';¡lo..; {·ijh'l1l&lt;l!ogrúf-¡c().;;;

l"l"OII('lIlli('&lt;lllll'llll'

lll&lt;l\'or

jUl"

pUf'i,lllCi;¡ que 1'1 dc Ia.s p-cJíe-u1as
¡ ll1 P J'i'S; ()lJil da:'i.
Aquí entra en juego un lluevo
factül'; b exportación. El film (&gt;:'.;
un pJ"úducl.O ide¡¡] para la :~'xjJoJ'ta'
ció]). Poco volumen, poco peso,
f~iejJ
rcproducción v consumo
práclieam8nte, universal. Esto por

~' !JO COl1Llría con
(·{'~'ll·io,.;

los (,ilpilillc:-i llepara la prodllcciúll conlj·

tltla )' ¡óg&lt;ln li'. P-i'líclda:'i ('01l10 las
¡JI' 1&lt;1 serie {¡¡hll(:[{. de TTollywood
:-i(~ habrían l'e,t!i:.-;,¡rlo "in un
llH'l'cildo ahierto v ::;eguro COlllO

!lO

,:,1

clu'opeo\ COlllO

el 'i'SI~¡]ílül,

I'llya

ofcrla i'lllCriol' l'ci'm!la ill;';ltf¡l~icll·
le. 'roclo esto explica la illll~l1:-ii..

dad que ha r·c\''Cstido SiCJlljH{' la
lucha por el mercado 11l1l11di'Il.
La prodneóón amCl'lC&lt;lII&lt;l ha
triunfndo en ella &lt;l lravI;::; de Inil
episodios que eomicn7,¡)11 C011 la
invasión aplastante de la pl'illH'ra
post-gtH?rra. Pero el .epís,odio llIÚ:',
violento corresponde a ln guerrll
de la,:;: patentes. Por metlio di'
('Jla~i 10:3 gigantes ele Llillt!ll.'\1 I'i;¡
norlcamcl'icana ín!t'fli:,I.(()ll
consünü'l'ron en 0rnu lllCdid,1
contr~Jal" las 1re::; ~'anJ(t.~ d;, b ¡II
dustl'ifl: producción. dif',lriIJIlC¡('\ll

�y exhibición. Sólo la empresa eléctrica Tohis~ alemalHl l lnecliant'f:- un
acuerdo con la BriLish Talking
Pieturcs Cop, y el estahlcc.imicn'~
jo de U¡Hl red de filiales en Europa~ ,~ignifieilJ);¡ una eonlpctencia
en el vi,ejo mundo. La Tohis creó
é;ns propios grnpos de producción
distrihució!l; todas las demás
iHoduetoras ¡ aparte de algtLnas
mu) hu'l'u's, como la UFA) te··
¡lían qlH~ sDlicitar fiU autorización
antef\ de empezar a filmar.
Los Hmcric.¡¡nos~ seguros el'e {;liminar larde o pronto la competencia ah~J1l¡-nl¡¡~ preconizaban In
concurrencia lilllC{~ en el mercado
llHuHlial, mientn!s la 1'ohis pedía
Lt ;división y o::J reparto. Contaba
para ello con nn argumento deciúvo: eI cierre de las fronteras eolllcrcia1L's" como lHedida extrema
en caS'O d·e no-entente~ significaha
el caos para unos y otros. Los
amel'icanot' acaharon por ceder y
el l'cpnl'to se llevó a caho. La 1'0his s·e quedó con el mercado cen
tro,{;uropco ;\X/ C5ter11 y RCA re"
tenían 'el mercado americano~ ¿I
ruso y las posesiones inglesas. In
glatcna era -objeto ele una xegula"
ción csp,ccial: un período provisional de cuatro años de divÍ:':,'jón
ele ingresos y luego el mercado
abierto. Sólo la posihilidad de
realizar una producción específien en lengua indígena permitió 11
los pequeños paises mantener cier"
to vohllncn de producción nacional; pel'-ü aun así tenían
y tienen _... qn·e vérseJas con la compev

v

lenda de las producciones norteamericanas en versión doblada o
con suhtítulos.

EN RESUMEN
1. El cinc ha -f:scapado del {~onH
trol de los cineastas. tAlnecesiclad
creciente eh&gt; capilalüs~ el. riesgo de
la producción., 10.8 cxig,cl)cia~ de
rápida amortización, lo han {leja"
do en manos de la banca y de la
induH l'i" eléctrica.
2. Li! eompetencia libre no
existe en el mCl'cad-o, Las gl'andüs
produdoras americanas dominan
rlirecta {) indireetamcl1te todo el
proceso industriaL ,desde la dis"
lrilmeión (le aparatos de sincro"
nización illlagen.-sonido hasta ¿dM
gunos i:ic.etorcs de la {;xhibición.
3. Este dominio en dos sentidos
industrial el de la financiación
sobre d reslo del pl'oc·eso~ .geográ"
fico el d'e los Hl'ncricanos sobro
el resto del lll·ereHit1o llmndialse traduce {:11 una evidente estre"
chez dd marco de la d·cmanda.
.~.-

4,. Existe. una espeeie d.e ideo"
10gÍ&lt;-l de los trust. Sus rCJ:H.(~sen­
t.anlC3 son 10.s ei.;pcel&lt;ldor'(·~s con-

descendientes que- defienden glohallllcnt,c la prOd_l..lceión medi·ocr&lt;c
m·gu)'cndo la apruición intenl1i·
l'ente de películas buenas, Como
la calidad no es rentahle según los

Los actores y actrices

criterios de r1'lüahilidad dd ca"
pital hancario~ es necesario que
algunas películas huenas pero d~­
ficitarias hagan pasar el grueso de
la producción defectuosa pero dD
éxito garant.izado.

5. Esto es posible porque:
a) siendo el film al misnH&gt; tiempo
una mercancía y una creación in"
telectual~ el cri terio de valor económico y el criterio de valor artístico l:W coinciden. Dicho de
otra lllanera~_ valor de camhio y
valor de uso no coinciden; y no
sólo eso: 'en la mayoría de loS" casos se oponen; 1;) la demanda
está poco cualificada. No tiene
criterios propios. Sus juicios coinciden a veces con las previsiones
cOHvercia les y rara vez con las ar
tisl,ieas,
H

ú. Eludir el riesgo implica reducir el componente intelectual
cle1 film como proclucto~ significa
dotarlo ele las características camercial·es del producto industrial
financiado por d capital hancario: racionali:w.cíón y estandardización.

\

fOD~
"'i"".''''''''~

7. La exportación es ahsolutamente nccesaria para elmanteni"
miento (l,el alto nivcl (le capital
de la producción continuR. El
film t'S~ paralelamente un producto de con51uno masiv-o l universal.,
fácil y harato.
Quedan muchos velos por descorrer. Para algunos ·economistas
"la industria de haüer pc1ícu1as~\
constitu.ye .Y ~:cgl'lirá siendo HlW
pcsadill'l. l)-cs!;:rncindalllcntc l ello::;.
COHIO
lo:" eri'l i ,;0;;; profesionales.
n'o pu·eclen -i r ll"anC¡l~i1(lS n] cine.

�</text>
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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>Documentació emanada de l'exercici professional de Pasqual Maragall.&#13;
&#13;
- Gabinet Tècnic de Programació de l'Ajuntament de Barcelona (febrer 1965-1968, funcionari 1968-1979) :  com a economista.&#13;
- Servei d'estudis del Banc Urquijo (1965-1968).&#13;
- Aula Barcelona (setembre 1997 - març 1999): funda i presideix Aula Barcelona com a centre de gestió del coneixement per a l'administració de les ciutats. És un espai comú de reflexió entre universitat, empresa i administració en relació amb la ciutat i el seu passat, present i futur.</text>
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                <text>La economia del cine</text>
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                <text>n. 21, p. 38-44</text>
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                    <text>En este número:

Barcelona
30 septiembre
octubre 1963

Número

20

«Si la economfa concertada ha de traducirse en una or·

questa de cámara en la que los tecnócratas privados
toquen los violines 't los tecnócratas de estados las flautas,
bajo la batuta de la economla de mercado, habrá grandes

posibilidades de ver sacrificados los intereses del pueblo»
(Maurice Byé)

Vea sumario en la página tres

�EDITORIAL

INSTITUTOS Y
OPORTU NI DADES
H. aee pocos meses aparecw en
la prensa dia-ria un artículo suma~

SUMARIO

mente curioso. Bajo el lenw ~~L(L
oportunidad de los catalanes" ve
pág.
nía a afirmar que el Plan de de~
sarrollo era algo así como la pie.
ara de toque del espíritu de irá~
ciativa de los industriales catala~
ne8; que éstos habían rnostrado de
un tiempo u esta parte lo que eT1lw
»
5
pIeando la expresión de Pla. po_
» 1O
dría definirse conw "'un vuelo es~
trictamente gallináceo"; que ahoR
ra tenían la oport,unidad de dar
» 13
el do de pecho, y que el annónico
prhtcipal de e5'ta nota tenía que
ser la creación de un Instituto
para el Desarrollo, que viniese a
suplir la falta de regionalizaciórL
del Plan. Instituto que vendría a
» 15
dar al traste con todos los tópicos
» 21
del individualismo catalán~ etc.
Concluía diciendo, poco más o
menos~ que si todo esto no se ha~
cío.. los catalanes no tendrían perdón de Dios~ pues oportunidades
así
no se presentan rnuchas veces
» 25
en la historia.
Tan extraordinaria nos pareció
esta declaración de principios que
» 33
lHwstro deseo inicial hubiese sido
"'condenarla" a la sección "Pan y
Períódi,cos'~. Pero la enjundia del
Lema es suficiente para ju-stificar
más espacio del que se le podría
» 35
conceder allí.
No es que este71ws en desacuerdo con la afirmación de que la
economía catalana necesita su Ins» 39
tituto de Desarrollo. A.l contrario,
cree/nos Cjue es una G;í;celenle idea
:Y CJue tal institución tiene Un· Í7npOl't;ante papel que jugar en el
&gt;:;. 46
doble aspecto de e.5tueb;0 ele las
M

EDITORIAL

.

Economía catalana:
UN BARRIO DE INMIGRANTES, LAS ROQUETES
Informe C.E,D.E.C.

Comentarios
Economía española:
Noticias .
Economía internacional:
PLANIFICACION PARA EL
CAPITALISMO, pOr Isidre

Canals,
Noticias

InfOrme Promos:
CLASES SOCiALES EN EL

AFRICA NEGRA, por lsidre
Molas.

Pan y Periód leos:
Por Manuel Nada! .

Hombres e Ideas:
EL OBJETIVO
GAULLE .

DE

DE

GALBRAITH Y EL CAPITALiSMO
AMERICANO,

pOr Armand Sáez y Nards
Serra

J

Cdtica de libr'os
ETJCA y POLlTlCA,
Pascual ~1ar¡¡gall

por

realidades económicas del país) y
ele auna miento de esfuerzos dis
persos'. Lo que nos parece inaceptable del enfoque es que se con·
funda a "los catalanes" con una
determinada clase de catalanes:
la que puede tener iniciativas (y
empleamos el verbo poder en su
más genuino sentido social).
Esa lmnentable confusión ha
de tener consecuencias demasiado
claras para que escapen a un examen lúcido; si la institución preconizada ha de salir de la iniciativa privada, estamos seguros que
"hacerse con esta iniciativa" tiene
que ser objeto de lucha entre in~
tereses contrapuestos y que: de
esta lucha, ha de salir vencedor
alguien que no tiene por qué poseer credenciales s'uJicientes para
otorgarse la misión de "defende,.
las oportunidades de los catalanes". Es decir: no vem,os cómo la
burguesía indusl:rial autóctona, ()
alguna fracción de la misma, pl.Wda irrogarse la representadón dd
país, ya que es difícil demos/,rar
que sus intereses sean, por definición, los generales. Mas bien cree·
nws que esta confusión ha de w"
ner como consecuencia situar (/. UIl
grupo en posición de monopolio
y con el campo libre para presionar en apoyo de sus pre{:(m,,,úH1,I"~
corno tal grupo. Al constÚ¡úrs('
una sociedad no eS' necesarhJ ¡;re"
.5uponer la futura mala. je de los
cOlnponer¿tcs; sin ernbaT'go, se IY'
daclan estatutos y se intentn que
cada socio e8té equúa¡;¡:liaf)/.enU~
l'epresentadot al rnenos !Jara evi.
tal' eornplicacíones cuando c';van
rrw.l dculas,j, E'n el orden social
w

�46 -

CnÍTlcA DE LlImOS

TITULO:

zacwn el,el Estado ((. partir del in
dividuo y de moralización de los
individuos desde el Estado, y
cuando juzga, juzga con criterios
cambiantes, opone una escuela a
otra: 'Opone las virtudes de un
pensador qne tiene sus d-efectos
a los defectos de un pensador que
tiene sus virtudes. No hay critcH
rios segnros. Lo único que per~
manccc es el presupuesto: el homhre es constitutivamente ético y
constitutivamente político, es in~
dividuo y sociedad a un tiempo.
Elica y Política tiene de hueno
la situación, la manera de atacar
el problema "pm' les deux bouts
de la cha'llle".
N

ETICA y POLlTlCA
AUTOR: José Luis L Aranguren
EDITOlUAL, Guadarrama. Madrid.
COLECCION: Crítica y Ensayo.
PRECIO: 125 ptas.
FECHA DE APARICIO N : julio
1963.
319 páginas.
En Elica y Política'\ Arallguren
hace un tratamiento sistemático
de las relaciones entre dos cauces
dc la actividad del hombre. Hay
en el enfoque un presupuesto eXplícito: estos dos cauces o ¡onTIas
de actividad humana son real
mente dos y no lUl'O solo. La éti~
ca es, al menos en alguna medio
da, autónoma~ es decir, tiene sus
leyes propias y su lngar en el
homhre" y la polítiea también.
Con este postulado está puesta la
base para una crítica total y defi·
nitiva de las escuelas puramente
!'!'eticistas'? o puramente I,\histori~
cistas?? Ni la política es una pro·
longación s"Ocial de la ética, ni
ésta es eompletamente explicable
desde aquélla. Al contrario, dice
Arangul'cn, la una se manifiesta
en la otra y ambas siguen siendo
ellas misntas. Etica y política no
se puede,n separar de un trazo, no
son compflrtimentos estancos; pero
tampoco se las puede integrar del
todo, ninguna de las dos se diN
suelve lotahncn le en la o tra. Ello
da lugar a una tensión entre dDs
corrientes que en unHS ocasiones
andan juntas y en otras ocasio..
nes se ni{~gan mutuamente. ¿Existe entonces (aunque sólo sea como
posihilidad) una "Etica política"??
Dicho de otro modo, ¿ puede dc~
finirse lUHl "Política ética?!? En
sn largo examen del pensamiento
ético~po1ítico, Al'angnren ,expone
simplemente los intcnto,s ---,. si-cm~
pl'C prohlernátic.os
de moran,
N

Intentaré explicar por qué este
lihro que SilUfl. tan bien el prohlema, en toda su extensión (aun~
que quizás no en toda su pr-ofun~
di dad, eosa más hien lógica)? con·
duce a conclusiones artificiales, a
nü juicio contradictorias. No tra·
to de minimizar el problema. La
post·guerra europea ha sido -escenario de muchas aventuras intelectuales y pülíticas Telacionadas
con él; el conflicto entre ética y
política neva camino de marcar
a este período de la cultura occidental europea de tal modo, que
no será ahsolutamente gratuito
compararlo con los conflictos clásicos? ó'individuo·destino"; "hOl101'ohcdicncía\'. __ , ctc. Ahora~ &lt;;&lt;;indi~
vicluo y soeiedad", "historia y
conciencia ... ?\., "razón y "libertad";
"humanismo y ten'or~\ &lt;;óótica y
poIÍlica'''.
son los títulos antité"
licos de tantas otras aventuras
del pensamiento y de un solo pro"
hlema i de un problelna no resuelto; profunda y ampliamente
compartido~ y que por tanto sería
ahsurdo pretG'-l1del' ver listo yen··
terrado en :las 300 páginas del libro de Aranguren. El autor mis-

mo no lo ignota, no debe igno:
rarlo, no puede partir de cero ¡:d
enfrentarse Gon una tarea que
muchos han e.mprondido antes
que él y en cündiciones no muy
dispares. Exc1uído el tratamiento
g-enial y exhaustiva, lo que puede
exigírselo es una buena "recen·
sión" de lo dicho sobre el tema,
o, simplemente, contribuciones positivas a su esclarecimiento. Dejemos la primera exigencia para
más adelante y veamoS ~ un poco
por encima, claro está .._- cómo
las cO'lltribucionüs quc en pl'inci·
pio podríamos tener por positi
vas: de hecho? en cllibl'o de ATan·
gurcn~ eontradietorias: por un
lado, el valor político de la apatía, la insistente denuncia del he~
cho de quc los hombres prefieren
la seguridad a la responsabilidad,
y? sobre todo, la creación de un
amplio compartimento (peyorativa) en el al'chivad'Ol' de las pos"
turas políticas: el neO~1'onulnticis"
mo. Por otro hdo: el valor po1ílieo de la tensión, base de la
auténtiea clemocracia; la proyección constante de las categorías
éticas del individu'O sobre la 60ciedad en un intento continuado
de moralizarla y el valor político
de la ingenuidad. Uno sc ve con·
ducido a conclusiones tan chocan·
tes como éstas: que la ingcnui.
dad es necesaria pero ahs'Oluta·
mente condenable ..~. en su expresión neo . ro:mántica---'. Que la tensión es intríns(;ca a la democracia (dem.ocrada quc no es nn hech.o sino un hacerse} eomo dice
Sartre cüutra .~--- pongamos por
easo ~ 1\tlontcsquieu)} pero que
sin apatía la democraeia no aca·
ha de euajar (porqne ]a denlOcracía., contra lo qnc dice Sartre y
como ya dice Lucaeks~ no .::;s un
hacerse sino qu,c csel1 alguna fol'N

«

es!"

Agradecemos la colnbol'flCÍóll
(llo' p"SC\If1.] ilJaragal1.

ce~¡ón

con

�PnOMOS --47

ma un lwc!w t una instilllción),
Que la mor&lt;diz&lt;\(~ió!l fk ahaju
arriha es eonslatl{{~ y adclllú'" in"
dispensahle; pen¡ quc la cesión de
l'(~sponi;abilidade:-: ¡lel eilldadano

al Estado e,., cada día más acentuada.
C;OIl lodo i~st() podría redactar
se Ulla :"memoria de las contra"
dicciones que afligen a los dudadanos;' y sin ninguna duda el c'O~
no cimiento científico de la sociedad hahría dado un paso adelante. Pero en el lihro de Aranglu:en
estas con tradiccioncs no aparecen
más que veladamente como tales,
En algunos casos? cada una de las
proposíciolles antitéticas es ver
dad (o aparece como verdad) independientClnente de que la con~
traria exÍi:;ta; pero nunca hay colisióh, y por tanto ni hay respuesta a la evidente prohlematicidad
de lo¡.; hechos ni esta prohlcl11aticidad está desarrollada con todas
sus eotlse&lt;;,uencias (O), Todo con~
flieto l[lwda ahogado en la armo~
nía del 1(~J1guaje; en el misterioso
optimif:'IllO del autor.
¿DÚlld&lt;' reside el fundamento de
esa armonía ~ No sería justo paM
sal' por al lo &lt;pie el misterioso OpM
timismo q"l' de &lt;dIa resulta (o que
ella exprt"iOll 1iene, en principio
al meno_"', llll:l l'&lt;tíz bien explicíta
a lo lar~(J dI' ¡','/ha )' Política: la
confianza 1'1l la I&lt;'~enica. La técniM
ca es i\('IIl,dllH'Il\{: el lugar de
Gonfluclll:ia di' la ólíca y la política. La ¡;,Iic'a, ¡Iiee Aranguren~ Be
tecnifica; ([t'l Illi¡.;mo modo qUD .'la
política ~j' tecnifica. Por ejcmplo¡
no tic-l1l' "wnl ido ha)' decir: '~to­
dos 10:-'- IlOlllbr·es son iguales"? y
sí lo !i{~llt\ en cambio, defender
la igualdad (1.e oportunidades a
través de fondos públicos de compensación. De forma parecida, decir: ~:cada ciudadano: un voto';
tendría menos sentido que a.fir~
mar el valor democrático de los
grupos inl-cnnediarios de opinión
al estilo francés (Club Jean Mol/.lin , .,.). Con ello no quiere decir
Aranguren que la técnica soa
buena por definición. De ningún
modo: la técnica, o ¿I jH''Üceso de
tecniflcación de las I'c-!&lt;tcion,ct", ROciales -- para s{'.r IllÚ", c:.,;ll'i(:tas
es incluso un peligro_ COll{:l'd:lmente? hay ciel'ta proporcionalidad entre los peligros de- la téc"
ni ea y los ele b '"me! afísic&lt;l pol-ítica?~; a snher, la técnica ü~ n _b
sociedad üp-r¡}'cnLa corno la "n1C"
taHsica" es a la s(wicdad c.onnl"
Dista: en los dos CélSOf' un Veli·,
v

groso

insll'¡IIlH'nlil dt: ""puhlica(1) de la per:';ün&lt;l, Pero así
como la '¡·'lllc-tafísica eseatolói'.;iea ' :
del mundo socialista no se '~deja
llloraliz:u' l2), la técnica no es absolutamente impermeahle a la ética, como lo demuestra el hecho
de que ésta se tecnifique. Sobre
ción

j

'

esta hase de confi.anza puede cons~
truirse, esta vez sí, la síntesis es
perada, la (PH~ corona el lihro:
el Estado de Justicia Social.
Los reparos qne merece esta
eonstrucción ideal (id cal en cJ da·
w

ei6n hacia el tipo de sociedad que
~~{~a. No es realista extraer un ""EsM
lado de J uSLieia Social" de tma
confrontación puramente conceptual entre la Soc.i.edacl del Bienestar (3) y el mundo socialista, pI.

vid ando absolutam,ente que esta
confrontación" lejos de ser ideal,
se está llevando a c:a1Jü realmente,
y que; sea el qtH&gt; sea , tendrá un
resultado. No es haso suf-ieient-e de
análisis la existencia de. un pro~
ceso cierto -".~- la teenificación pro~
gres iv a ._..._; pero qnc? con-¡,o ,d mismo Arangurcn pone de manifiesto: tiene mucho de C011fuso? de
imprevisihle e ine1uso de nocivo.

v

Un libro imponante

hle sentido d-e hUC'I1ísilllLl

':~ ilTC,'l"])

quedan hastante- de manifiesto ·en
esta ohservación -- menos com~
plicada de 10 quc parece
d&lt;'
nn pensador francés: la id-cología
de la tecnocracia suprime h historia ,en lo que tiene de úwrcia que
se opone a la ~:mundialización;;
de la técnica. La historia 11wlcstn
a los constructores de tipos idea~
les; pero, prccisam-ontc, fuera de
la historia 110 ocurre nada, El
primer reparo al Estado de Jus~
ticia Social de ta1 manera deD·,
nida, es éste: 2, Guánd'O vendrú?
¿ Quié.n 10 hará '? ¿, Cómo? Definir
un objetivo sin ,explicar d camino que lleva a él '2S un def.ecto
propio ele la ética arrogante qu·e
Al'angul'en critica e'11 sus presuIHH'slos. Es cicrlo q He uno puede
ha('(~l'.s(: 111la idea (Je 10 que sería
lIlla sociedad capitalisla progresi·'
Va, IllÚS o lHcnos ;;"planeada':' taI
(~omo al!~\lnos lcórjcns social~demó"

f:ralas ],;. han descrito. Pero no es
esto lo qnc se pide, ::¡jno, senci~
llamcntc, un planteamiento rea"
lista ele las condiciones en qne 130
desanolJa actua.hnente la evo]u-

El libro de Arangur-cn, lejos d-c
haher resueho -el problema (cosa
que no tiene por qué cxigír~ele;
pero que la arquitee1ura del li~
hro promelc ·en cierto modo); da
la ¡,ensación de haherlo "cxpe~
di-entado", sohr-c la hase de e-anocimientos incompletos; o~ si comp1etos, no agotados. La nnidad de
la obra es más suhjetiva que ob~
jetiva. En efecto? tras las '''contrihueiones p-ositivas" y los análisis
parciales aportados aparece la op~
ción del autor, ESll opción., rcfl.e~
jada en la manera de tratar el
tema; de exponer doctrinas y en
el cont.enido mismo de capítulos
como "'El caso de España"'; es lo
qne en realidad confiere a la ohra
Iln hilo conductor. Consiste (~st.e
"pudor neopositivista ' \ (o ""jntc~
lectualísmo model'ad&lt;/', como el
propio Arangnrell le ha llamado
en otra ocasión) 1 en un desapasio~
namiento sistemático, en un cs~
cc.plícismo metódico que no deja
en pie más que. ]0 técnicamente
válido en el terreno de las nol'(0\ Ji:l Jll(~I,od1' (¡\1(~ el ,l\lUW nllUIl(.'in ('n
111(,,, ¡J,.. \111(1 ol',\:;i(JIl (pp, ;JO ~' 7G) Y qn~
,.'olllnIp0!l(' ni r;ly.oIlHlllienlo lineal y t'lell\1&lt;'1il·o, n{:,lba skntl0, Bi no lle(ltlC't1\'o, sf
1111('nl. CO!lll'Jl[n¡¡(1o es", tenllenci&lt;l, paten·
te ('JI ¡,)'l'lC.-\ y POLl'J'lC:\, a elllllil' el
('lJJ'I'l'lltUlllit'llto

I'l~:11

(JI'

lo;;

lérlllillos eo))-

trndictodOf;, 1\\\ flmigo alil'lllnha (lne 'Ira11¡,:¡¡rcn pareda ('oIlSlTUil' I11lH t':;1)('('I(' (11'
dhtj(j('(it.'" lilH'al (r.s (l('eil', nlgo nh,stl1'(\Il),
l'l! 1n (]llü lHjll('11os t(j\'minos k,108 ,le ('scn·
lun&lt;1l'Sl' sobre In::; sfnte"h; proll11ddns por
8\1 !.'II!'r('l!lnmicnto, cstnhnn llhl)tw8l-o~; nno
[1',1,8 0(1'0, fOl"lnnnll0 nllll c,Hl('ll!1 sin Jin qne
lIn C'o)\lluce, Uparelltelllellle, ,1 ningún l[¡do,
(jUI_'

!JI)

(t])lfll/.U' n

11u(1a,

Al'anp;\lrcn \lI"i}¡¡,,\ el término ';1)\1tal ('ú1l10 ]0 ntili¡,(, Ortl'g&lt;J., significando lo 0])\\1':&gt;(0 n "inti1lliJ,;1,('i(in", fl
;·10 p!'iYfl(lo" (1(' 1.'J. ])('~'80ll.'I.
I::n
Sn¡)IH's!:o lJo,\" 11is(:nUblc. (Vénse a
('"te reH]H!do: Cnrlo~; "I&gt;;TILIDA, "E/mM-·
~tiBI¡I(J .l/ I(ls ('.~(;(jI()I')fJí((s". Buellos Aires,
lD·jl, pp. 22S-:~:_:.). Cital10 por O:;CiH Lflll·
gol' l~n ;;1\ "];'Cf)¡¡r)lldu J'o){iiqllc", p. DD.)
1:;;
Ai'n11.'(U1'l'l1 ntili%n illllisllnt;,mente
Ins 1':qll"e~;inll(';; "fjol'i('{1[Hl (1(&gt;1 bicllCsl(u·',
"8oci(la(1 OPU1('11 b" ~. "1')stnlio pl"ovltlencin", (:\l&lt;J.li(10 l'll l"1'nJi(lnd no f$on (\('.1 t ü ll0
(1)

bii(',H:i(¡n"

U¡)f\'OC,l ;;

�4B ..... CníTICA DE I,muos

mas y lo positivamente detectasubjetiva l romántica, que no tic·
ne en cuenta la ner".csidad dc ·ins~
hle en el del conocimiento. Se ha
titncionalización de la dernocra~
hecho muchas veces Ja crítica de
este :'a priori" que no se distincia, el coeficiente (le apatía 11'8"
gue de los demás sino en el deeesario para que bs cosas flln ..
cionon. La simplificadón es a totalle de que .pretende "saberse a
das luces exc-esiv3 1 se convierte
sí mismo l ' , anunciarse como convención antes de enfrentarse con
en muestra de una especie de (lagla realidad. Se ha dicho de mil
matismo del sentido común, para
maneras y desde otras tantas posl\mdar:nentar el cual, una vez lnás,
turas distintas que en este pudor el autor recurre a ]a vieja critica
ohjetivisul, en la modcración rade un autor criticado: la que hace
dical de su lenguaje, va escondiHegel del bandido romántico.
do un intento más de Sl.lperar las
Está h10Úl de toda duda que
dificultades de ]a realidad, de las Aranguren no defiende en El:ica
que es más o lucnos conseiente;
y Política los intereses dcJ "siste"
de superarlas pero eludiéndolas.
mOl ·establecido" -- para utilizar
Se ha dicho esto tantas veces, que la terminología inglc::;a ....-. Por si
fuera poco~ su trayectoria al llHU·w
uno no espera encontrarse con
frases como :' ... on este sentido
gen de esta obra es claramente
preciso, el totalitarismo comunis- opuesta a una defensa de este
ta es menos malo que el fascista '\
tipo. Al'anguren se ha movido
o aún, "puede considerarse como
siempre en una línea de apertura
un mal menor el fascismo italia"
a los prohlemas YI sohr·e todo ti
no que el comunismo ruso. "
los problemas de las nuevas ge··
¿ Qué decir de ellas sino otra neraciones. Su actitud cl'ítica 1;0"
vez 10 mismo? ¿ Cómo no recorsitiva y va1iellte~ ha sido un .~jem­
da!" un montón de críticas ya he·
plo prácticamente único para la
chas~ al alcance de todo el munjuventud universitaria y para.uni~
do? ·:Hoy es difícil persuadir a versitaria, y ]e ha conv·crtidol d·c
una mayoría de gente para que
hecho, en eso que escasea tanto
adopte ciertas ideas sólo por el y que él mismo considera defini"
hecho de que proceden de la
tivamente desaparecido: en maesun toridad o sean consecuencia ele
tro. No pod·emos ignorar que una
una tradición; es mucho más senfidelidad tan grande a la época
cillo persuadir a las gen tos de
-- y a su misión -" sólo se consi"
que en el fondo no .existe difegue al pl'.ecio de sacrificar toda
rencia alguna entre los puntos de
herencil\ y todR intimidnd intelecvista contrapuestos, de que~ en e1
tuaL Ara'l1guren h,l interiorizaclo
fondo~ no existen conHictos ni de
así sus conviceiones. Pero paraleideas ni ciD intereses que lnerez"
lamente se ha cohrado ,el sacrifican qrte nadie se caliente los· caseio denunciando toda convicción
cos por ellos. Es más sencillo im" y toda ideología. En E'tica :Y Polí"
buir a la gente que nada se gana
tica concretamente? exige y pre"
con excitarse ante los prohlemas~', dica una moderación que sólo pucdice el sociólogo y columnista inde -tener una base p-ersonal~ y la
glés Ifel1ry F'airlie, en un ensayo
extiende al easo de España como
sobre el "'sistema estahlecido'~ (4),
resultaclD de un anúlisis Tápido e
Para Aranguren todo lo que se
incompleto que le conferiría base
sale del ámbito de sus hipótesis
histórico~soeial. Nadie puede essociológicas l sólo puede s·er man"
tar personalmente en desacuerdo
tenido o con hase lnetafísiea o
con su exigencia de objetividad y
mediante un volnntarisl11o que él
desapasionamiento. Lo que sí es
llama neo-romántico. La división
dudoso es qlle esa exigencia sea
suftcicnte para negar lodn ideo.es más ceñida todavía: 'O hegelia"
nisrrl'o o romanticismo. El ml1l'''
logía y para Sllcar conc1usion~~s
xismo es metafísico pnesto que sobre el paSHdo¡ el pr·csentc y el
hegeHano, e inútil puesto que
fuluro de España. En virtud &lt;18
rnctaH"ico. P.ero es todavía ~'Ine·· la moderación que se predica? e]
nos mAlo" que las posturas pufuturo de España es Europa y 'todos los que nieguen esle hecho
ramente r·evolucionarias porque
eviclentB no son nuís qne mn~n­
con 1:0(1'0 tiene una lógica; mien··
ql.listas neo .. rolnánticDs que qru; ..
tras que Itousseau, Sartre, el eH::; ..
n:ían ver .la Penfnsu1a peor ele 10
trismo y el "masoquismo naeiona}" (al qlle hace alusión c_u '·El
que está para ensayar sobre ·ella
sus fónrnll'ls de saIvación. .l. A
caso dc España 71 ) no la tienen:
se baS/lH todos en una ,proyección
dónde conducc e.l pa7'tí pris de
j

j

la moderación? Al polo opuesto~
a una intolerancia en nomhre del
sentido común, qUt:~ desplaza abH
so]utamente los problcmas dc su
contexto real
y que sólo tiene
un paralelo en la demagogia radical que quiere eombatir. Una
cosa es criticar el catastrofismo
nacional; y otra muy distint.a 6Br
vírse de él l antes de que exista,
como referencia para fijar la ne~
cesidad reactiva de adaptarse a
un fenómeno, la europeización~
d-el que lo menos que puede de~
cirse es que n ü está nada claro.
No está mal que un lihro de Eti·
ca predique la moderación, con
la condición de que ésta (pura
fornu\1 constitutivamente vacía de
contenido político), esté definida
de tal modo que no pueda ser
utilizada por contenidüs t{)tal~
mente :~ajenos a la voluntad de
la empresa". El pudor neopositivista l como la ohceeación de los
dcmagogos~ parece rechazar la
responsabilidad sobre estos deta~
Hes (que en realidad 8'on sus propias implicaciones) y se aleja así
de contribuir positivamente a la
solución de los prohlemas plan~
teados.
H

Este comentario a Etica y Políl:ica está escrito, ('asi exclusiva"
mente l para quienes hayan leído
el lihro de Al'anguren. El defecl.o
es patente pero no casual. Habcr
leído E'ticu y Política es un pre"
supuesto que irnaginamos en t-odo
aquel que esté mínimamente inte
resado por los temas que el tí"
tulo sugiere. Y prüeísmnent.e una
de las adquisicioncs de la modCl'na politicología es "la constatación
de que todo el mundo -está :inte~
resado activa 'o pasivamente en la
política. Si algún calificativo merece indiscutiblemente Et.íca y
Política es el de libro interesante,
de lectura amahle y seductora.
Tratándose del primer tratado se~
río sübrc el tema en el pohre
campo de la hibliografía españo"
la de los últimos veinte aíi-os, esta
eualidacl es muy de agradecer. Por
primera vez un libro que ayuda
al lector a ahrirse a los pl"ohlc"
rnas políticos, sociológicos y éticos en. lo que lienen de eomún.
H

(4)
"l1l sisl·('1IIn estal¡{ecido". Hngll
,\' 0(1'0:" unto res. J'1tliejollcs Ariel.
Bnl'celo1ia, iDO:!. m mismo H. Fnil'lie, 1'12iirién(1oBl' n1 jJillW! de la Bne en ht sadetla(] IJl'Húnkil.. aíia(lc llO('O &lt;1esp\lé~: " .. ,es
Cnl)Hlhle (k l'l'a!i"flt· rHa a din ulln enCll
h1l'1'tn. rll'fl'll:;,'\ de lo" inl.('i·eses del sistema
l'8tabll'eídü. deslizando n travé:, ¡'le las (1211
apal'ieJl{'ia) inocuas pnl"lJl'n~, elel moden¡··
dar, jlong,U))Ot; POi' caso, toda una actitud
¡1111e la vit1ü. ete.".
TllfJl1li\;;

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                  <text>Documentació emanada de l'exercici professional de Pasqual Maragall.&#13;
&#13;
- Gabinet Tècnic de Programació de l'Ajuntament de Barcelona (febrer 1965-1968, funcionari 1968-1979) :  com a economista.&#13;
- Servei d'estudis del Banc Urquijo (1965-1968).&#13;
- Aula Barcelona (setembre 1997 - març 1999): funda i presideix Aula Barcelona com a centre de gestió del coneixement per a l'administració de les ciutats. És un espai comú de reflexió entre universitat, empresa i administració en relació amb la ciutat i el seu passat, present i futur.</text>
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                <text>Crítica de libros: Ética y política de José Luis L. Aranguren</text>
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                <text>Publicat al número 20 de la revista Promos.</text>
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                    <text>POR UNA RESPUESTA
SOCIALISTA
Joan Colomines
Jordi Carcía Petit
Jaume Lorés Emest L1uch
Pasqual Maragall
Eduardo Martín Marta Mata
Isidre Molas Jordi Parpal
Núria Pompeia
loan Reventós
Xavier Rubert de Ventós
Jesús Salvador
Narcís Sena Enrie Trunyó
losep Ignasi Urenda
losep M." Vegara

ALTERNATIVA
AVITAV15I3:TJA

�íNDICE

Presentación .
La alternativa democrática
El Socialismo
La autogcstión
Las libertades y el Socialismo
Estrategia
Estrategia socialista.
La coordinación de los socialistas del Estado
español
Política económica
Política internacional
El sindicato
La empresa
Vida local
La educación .
La cultura
Las mujeres
La juventud
La reivindicación nacional
La religión

5
7
17
41
55
71
95

111
127
147
161
185
213
239
259
275
287
313
341

~ili~

3~

�VIDA LOCAL'

PASQUAL IvlARAGALL

Para los socialistas de hoy, que abandonan cada
vez más la tradición centralista ...........cOD. Tníces tanto
francesas como germánicas- la escala local es óptima para difundir el Estado y recuperal- el control
del mis1110 por la sociedad.
Un Socialismo autogestionario, libertario, se plantea tanto el control de las condiciones de producción en la empresa por parte de los tr2oajadores
como el deSluantelamiento del sector público centralizado, tccnocrático e irresponsable delante de
los ciudadanos, que es característico del capitalismo
monopolist,-l, especialmente en nuestro
)-- para
bacerlo tiene que profundizar la (L~mG&lt;:r;::cia por la
vía de la \'Ítalización de las ÍIJstitucio::es representativas por encima de las
,; de las administrat!Y2,s, por 12, 'vía de ~a :rccstn..:c:uración y democT9.tiz¿:lón do:: ésTas
o
fiscal),
y lo que nos in:c:r·;:,sa
la. Yi2 ele b redncción de la c&lt;'::. ~ de ,"cuc'c,c"ccn y el ccrn:roi de mu....

.~~-

~.'-,,,

en los
;~'.s c::s-,:::::,s;Oi}CS dd gr-u;}O de política urbana y
d·:::: CES, c,' L,s Que lnI'. ';J2nic:ip2do Joscp
García
Sob :\l·:)r-,:::'::s, MiGuel Do!'!,ingo, :'/lontserrat Cuchm,." ¡::·',!,·:::~'s::: .\lor-at2, Cooxa :\g"LÜTre. Jonn Co10m, Xavíc,- R'.-l:l "·;:--JE.'s i ~kK~,y, pero estOy seguro de que
ninguno de ellos cs,m-á de a:;::ucrdo con todo lo que digo.

213

�chas actuaciones públicas: en una palabra, acercando a los ciudadanos tanto como sea posible, esta
superestructura omnipresente y arbitraria que es
llluchas veces la administración pública.
El nacimiento de la producción en unidades mul~
ti nacionales ha puesto de relieve la falta de base de
los Estados-nación tradicionales creados por la bur~
guesÍa entre los siglos XVIII y XIX. La continentali'ladón de los mercados mínimos para la existencia
de muchas industrias cruciales va en el mismo sen~
tido. Este amnento de escala de producción en aI~
gunas industrias, clictado por las exigencias técnicas, aparece simultáneamente a la consciencia y la
experimentación y los esfuerzos para devolver el
control de la vida secial· a los pueblos oprimidos por
los Estados burgueses debilitados y a sus comuni~
dades locales. También está posibilitando, paradójicamente, una discusión más atrevida sobre las ven~
tajas de las denominadas «economías de escala» (&lt;&lt;a
n1ayor producción, más eficiencia») en varios secto w
res, tanto públicos corno privados, pero sobretodo
públicos -enseñanza, sanidad, seguridad social o
impuestos sobre la rcnta- en los cuales no está na~
da cIara que el control deba permanecer no ya en
Bruselas sino tampoco en Madrid, París o Roma.
La explosión de las nacionalidades oprimidas,
por toda Europa, va acompañada pues de una «ex~
plosión loca!», autogestionaria y con una alergia generalizada hacia el alejamiento de las sedes del po~
del' 'Y hacia los argumentos de eficiencia a gran es~
cala. No se trata de un nacionalismo con bases económicas y uniformizador de cara al interior; se tra~
ta de una revitalización, permitida por las condiciow
nes económicas, del secular intento de los pueblos
y de los ciudadanos de autogobernarse de la forma
más directa posible.
Es por ello que caen en desuso expresiones co-

mo ~vida local», típicas de un capitalismo que s~lo
escala"
elel Esta~
perro.it· e la vida sin adJ"etivos en la "
1
do y que mientras niega la pluralIdad naClOna y
rel~E:a la 'vida de las comunidades locales a ur: segundo término, relega también la ~~ida ele los ~Iuda­
danos individuales a los cuales abrmaba servIr. ,
Es indudable que pueden ap~~ecer y. aparecer,an
contradicciones entre la afirmaCIOl1 naCIOnal d~ lOS
pueblos oprimidos y su voluntad ele autog?blCrnO
local, el respeto a las minorías y la espontaneIdad de
las comunidades de base. En muchos casos en la
Díoducción de servicios colectivos, que puede ser
pura charlatanería interesada en boca ~lel Estad~,
~IO lo es tanto a niveles más pequeños. Hay unos ~l­
mites de pequeñez que no se pueden .ultrapasa~ SIn
pagar un precio quizá excesivo. La m~s,ma p~rvlvel~~
"a- de arandes unidades de producclOD pnvada 0::1
C1
e
. ' .
t
n
escala estatal o multi-cstatal es un tac:or. a 'cner e.
cuenta a la hora de cliseñar circunscnpCIOnes adr~ll+
nistrativas que forzosamente tendrán que relacH:narse con aquellas unidades. Se debe ?usc~rr un equl~
Ebrio, todavía ahora y durante 111Uc.ho tiempo, ,entre la tendencia a la vida autól1Ol.na, ele los barrIOS,
&lt;;)ueblos, ciudades :-r comarcas, e mciUso, ~le las ,na~
cionalidades, v la obligación de una Dlll111na ~flca~
(·1;::' v de una ·cierta uniformidad -una cierta Igua};;·'¡¿n re condiciones entre regiones más o menos
;~;-;~n;d.2s. ,::"ntre c!lldadanos establecidos \' foráneos,

215
214

�va y su dimensión es suficiente para que las comunidades nacionales se autoabastezcan V se autolegislen en lTIuchas materias «privativas "(lel Estado}}.
La segunda es que no tiene sentido el desgobierno
local, la existencia ele ayuntamientos sin atribuciones ni recursos (yen cambio, dotaelos del inmenso
poder de enriquecer a unos pocos ciudadanos y
perjudicar a la mayoría a través de permisos y licencias, planes urbanísticos, instalaciones comerciales e industriales inadecuadas, etc.).
Durante una fase próxin1a, posiblemente el intento de clestruir el primer contrasentido dominará sobre la lucha para afirmar el segundo: la necesidad de reunir esfuerzos para afirn1ar en la práctica la c0111unidad nacional impondrá un cierto grado ele sacrificios a las cOlnunidades locales y de
base. Habrá una fuerte insistencia en un Servicio
Nacional de la Salud, o una enseñanza pública ca~
talana y hOlTIogénea,en la necesidad de recaudar el
hnpuesto progresivo sobre la renta o destinar recursos de las Cajas de A...horro para finalidades de alcance nacional y no local (pequeña y 111ediana eln~
presa, sector nacionalizado) o subvencionar un teatro nacional catalán.
Pero al mismo tiempo, y más adelante con fuerza
creciente, .creo qtle se desarrollará poderosamente el
movimiento de las comunidades locales (comarcas,
ayuntamientos y barrios) para gobernarse en todo
lo que no tiene razón ele estar situado en peldaños
más altos y más alejados en la escala ele la administración pública. El control de la red sanitaria
de. base, la enscí1anza básica, las guarderías y la polítlca ele becas, la canalización de recursos de ahorro popular a través de las Cajas de Ahorro locales
el desmanteldlnicnto de gran parte de la planifica~
ción urbanística y territorial en beneficio del control local de la utilización del suelo, la subvención
216

de las actividades culturales autóctonas a nivel de
barrio, pueblo y comarca ... todo ello deberá pasar
al primer plano. Y los socialistas estaremos detrás,
pie~so jrO, contra cualquier intento burg~lés
~u~
rocrático de izquierda, de crear nuevas cnsrahzaclODes de poder arbitrario.
Con el tiempo los consejeros de la Generalitat deberán acostulllbrarse a tener lnenos poder sobre la
«vida locab de MasQuera, Palau Sabardera o Sants,
dd oue ahora tienel~ los n1inistros de los gobiernos
de !vIadrid o los prefectos de los departamen tos franceses sobre sus circunscripciones. Profundizar la democracia yendo hacia el socialisD10 significa -significarú- delTIOCratizar el estado y ello implicará,
insisto, tanto la preeminencia de los cuerpos representativos COlno la destrucción progresiva de la proDia estructura estatal v administrativa.
~ Si la libertad indivi"dual sólo tiene como lfn1Íte
la libertad de los demás, el socialismo, libertario en
último término, trabaja para la destrucción de las
bases económicas que convierten este lema en una
divisa anticlemocrática dentro del capitalismo -clon~
de las exigencias del mercado, de la producción, de
la estabilG:ación, etc... 110 pern1iten a los trabaja~
dores lnás que un estrecho y pobre margen de libertad. Y trabajará también para transformar las
bases políticas de dOluinación y uniformización prc~
tendidamente racional que niegan la libertad en los
países denominados socialistas. Una de estas bases
es la concentración de poder en manos de instituciones singulares, casi siempre estatales, apoyadas
por una ideología nacionalista, economic:ista (las famosas economías de escala) y benévola (deben igualarse dife:tencias). De ahí que llegue a ser tan importante el privilegiar al gobierno local frente al
poder estataL Igual C01110 será importante, potenciar
el papel de las organizaciones territoriales )' sectü-

.o

217

�riales de base (sindicatos y asociaciones de vecinos)
para neutralizar el papel crucial pero a veces opre~
sivo, ele los grandes partidos políticos en el marco
de la den10cracia formal."
Vayamos a cuestiones 111ás concretas. Una gran
alternativa ele estructuración de la vida regional y
local, se planteará pronto en Catalunya. Dejar las
circunscripciones locales tal como están o han estado (municipios, comarcas de la Generalitat) y pri~
vilegiar autoridades sectoriales de alcance catalán
para resolver problemas intermunicipales o interco~
marcales, ésta sería una posibilidad, y posiblelnen~
te la más realista a corto plazo. Así una agencia
catalana de política de suelo podría elnprender la
iniciativa ele hacer la ciudad nueva de Riera de Caldes, o bien concentrarse dentro del án1bito de la
actual comarca del 53, o por el contrario, iniciar
actuaciones fuera ele lo que es el área de influen·
cia de Barcelona-ciudad, más allá incluso del Mont~
seny y de Martorell o Vilafranca del Penedés, siem~
pre según las directrices de un plan adoptado por
el Parlament de Catalunya y discutido en todo el
país.
Otra posibilidad sería reconocer la existencia real
de un espacio polarizado, con un centro, la gran
Barcelona, que en todo caso debería dividirse en
grandes distritos (como se ha hecho en Londres)
compensados quizá desde el punto ele vista de la
base fiscal, es decir, distritos formados por barrios
y ayuntamientos contiguos con una cierta dispersión de .los indicadores ele riqueza.
2. Obsérvese que dIo implica organizaciones de base au.
tónomas, y por lo tanto, si DO plurales, si forzosamente plura~
listas, con tendencias representadas y minorías resnetadas en
su interior: en cierta forma, esto representa una e~tensión de
los principios de 18 «democracía formal» a la «(democracia de
b"se,).

Al mismo tiempo, las antiguas comarcas podrian
juntarse en una división en regiones o «\'cgueries»
(del tipo de las que ya existieron, pero con más
operatividad, sancionando el hecho de la concen~
tración de población y riqueza, en diez o d.oce ca~
bezas regionales). Esta división coincidiría con la
escala que hoy -después de 111uchas exageraciones
como la que permitía al ex Director del Instituto
de Estudios Fiscales, reclamar para Madrid el pro~
cesamiento electrónico de todos los datos fiscales
del Estado-- se considera mínima y suficiente para
establecer un ordenador público con finalidades
fiscales y similares: unos quinientos n1il habitantes.
Desde el punto de vista defendido en este articulo, seguramente lo más oportuno sería pensar que
las cosas deben pasar por la primera alternativa y
caminar hacia la segunda. En una prünera fase -y
también después, pero sin dominar tanto la escena de la política urbana y territorial- existen U1Uchas ventajas por sacar de la consolidación de autoridades sectoriales (transporte, energía, política de
suelo, etc.) de álnbito catalán. Pensemos por ejenlplo, en el poder de negociación que tillaS corporaciones de este estilo podrían plantear frente a las en1~
presas sUlninistradoras de servicio público que durante mucho tiempo conservarán su carácter esta~
tal, si es que no pasan a formar parte de consorcios
supra-estatales: Renfe, Telefónica, Gas natural o las
Eléctricas. El ancho de vía europea, las fabulosas
colas de peticionarios de instalación telefónica que
se dan en Catalunya, los problelnas de seguridad y
contaminación planteados por las empresas energéticas ... no han tenido hasta ahora n1ás interlocuto~
res, por parte de Catalunya. que los municipios frag~
mentados o las, aún más inoperantes, Diputaciones
provinciales. Y esto frente a empresas cuyo presu~
219

�puesto supera con mucho el de n1uchos .l\tlinistcrios
lTIadrileíios."
Otra cuestión prioritaria es la del tratan1iento
del suelo ul'bano. Nosotros levantamos la bandera
de la municipalización del suelo quizá antes que nadie, y lo hicimos para poner de rclie"ve que era necesario socializar efectivamente, y no estatizar, los
recursos y los problemas del suelo urbano.
Pero la lTlunicípalización tiene problenlas, y problemas muy diferentes de los que afrontó el Decreto de Guerra de 1937, pionero y magnífico, pero
también poco aplicado en la práctica. Niucha gente
recuercla haber pagado alquileres al Ayuntanliento,
pero en 111uchos casos esto debía scr cn aplicación
de la institución de un servicio n1unicipal de cobros -prcvista también en el Decreto- y no como
resultado de una municipalización de las fincas que
clebÍa ser efectiva en casos de abandono de la pro,
piedad, y no en todos los casos.
Hoy la municipalización se cnfrenta COn un problema nuevo y uno antiguo: la extensión de la pro,
piedad horizontal y la valoración continuada de las
rentas de situación.
Antes de la guerra, la propiedad de 1a vivienda
no era tan corriente por parte de [muilias trabajadoras, como ha llegado a serlo ahora con un nivel
de vida más alto y con un 111ercaclo de vivienda que
prácticamente ha obligado a comprar a todo el mundo por falta de ofertas de viviendas ele alquiler. La
colocación de ahorros populares en lilvíenda, la
3. No es neceSario afirmar que eu algunos casos, estas
autoridades o corporaciones sectoriales ganarían mucho coor,
clinánclose con instituciones similares del resto de los Países
Catalanes: por ejemplo en el ancho de vía europeo, la regula,
ción de la Autopista Catalana o del lVkc!iterráneo, o la polí·
tica energética (petróleo, nucleares, tiranic) en su vertiente
ecológica.

220

cantidad de fmnilias que todavía pagan plazos o.e
hipoteca y a las que no se puede cargar, por lo
tanto, con una socialización, ni que sea fiscal de la
renta urbana, complican la panoránlica del ll1ercaao
dcl suelo y la vivienda.
Pero no lo complican hasta extremos irresolu~
bIes. Se trata de evitar las soluciones fáciles que lo
estropean todo con el paso de los años. Se trata de
-permitiendo que se conozcan y se paguen las ren~
tas de situación- municipalizar hasta donde sea
necesario, el negocio de la vivienda, que produce pre~
cías abusivos, enriquecimientos injustificados, corrupción administrativa y destrucción de la estructura urbana v de la costa.
La tasaciÓn del precio de la vivienda, que ha dc
estar propiciada por los cOlTIunistas, podría, apa~
rentemente, paliar los dos prilneros problemas pero
no el tercero y el cuarto. Y aún a la larga -al me,
nos a falta de medidas adicionales- llevaría a la
misn13 falta de viviendas de alquiler producida en
parte por el bloqueo ele la postguerra ... jr por lo
tanto a un encarecimiento, oficial u oficioso.
Los esquemas del tipo de La Pondere, defendidos por los liberales, y según los cuales se otorga
al propietario un pequeño coeficiente de edificación
sobre su solar, restando todo el exceso -o el y,alor
del exceso- a disposición de lo común, chocan con
dos obstáculos, el prilnero dc los cuales puesto ya
de manifiesto por los socialistas franceses: 1) no
afectan a todos los solares ya urbanizados y con expectativas de renovación, es decir, a una gran parte
del negocio promotor y 2) no garantizan la socialización efectiva de la mayor parte de lJ.s rentas,
como se pretende, de la n1isma forma que el arbitrio sobre plusvalías no se lleva en este país más
que una ínfima parte de las mismas, por la clis·
crepancia entre valor oficial y valor efecti\'o.

221

�En ambos casos, tasación y limitación de los fm~
tos de la propiedad, los efectos sobre los precios
podrían ser más ffi01nentáneos que duraderos y más
ficticios que reales.
Dando por supuesta una municipalización de la
vivienda no utilitaria -es decir, no habitada por el
propietario o su familia- 4- que no plantearía problemas a la autopropiedad horizontal, el segundo
problema, el de la valoración y pago de las rentas
de situación, quizá no es técnicamente insoluble.
Una municipalización fiscal, como mínimo, es técni~
camente posible a través de los catastros de contribución urbana y las valoraciones de plusvalías, una
vez perfeccionados -y realizados con mayor frecuencia- unos y otros, y del sistema de contribuciones especiales para captar aumentos de valor puntuales, debido a la oferta o instalación de servicios
o equipamientos que mejoran el valor de las fincas
(parques, por ejemplo).
En cualquier caso, una política de suelo y vivienda debe medirse en términos de los objetivos perse~
guidos y teniendo consciencia de los costes impl~­
cactos. Hay políticas óptimas diferentes para objetlvos diferentes. Hasta el momento hemos hablado
en función de unos objetivos negativos: .contra los
precios abusivos, el enriquecimiento excesivo, la corrupción y el desmadre ecológico y edificatorio. Sin
embargo, las finalidades pueden y deben formularse,
llegado el momento, en términos positivos e instrumentales. Por ejemplo, tilla política de suelo y vivienda puede proponerse:
1) oferta de viviendas de alquiler, principalmente de propiedad pública, para matrimonios jóvenes,
4. Municipalización inmediata o concediendo al propietario un derecho de uso por un período limitado de tiempo, a
partir del cual, la propiedad revertiría al municipio, naturalmente mediante una indemnización.

222

imníarantes transeúntes, individuos aislados y comunidades no 'familiares (estudiantes, etc.) Se sobreentiende oferta abundante y diversa y por lo tanto,
alquil~res no excesivos y ubicaciones no exclusivamente marginales,
2) posibilidad de vivienda de propiedad para ancianos y familias estables, vivienda utilitaria, colocación razonable del ahorro popular, garantía de es~
tabilidad v futuro,
3) esp"acios públicos suficientes y adaptados a
las necesidades de los barrios, distritos y pueblos,
4) aprovechamiento máximo y mantenimiento
correcto del espacio construido y de los valores edificatorios y urbanísticos existentes -sin dirigirse
hacia el puro «conservadurismo» al que tendenl0S
después de 30 años de salvaje y rentable destrucción,
5) pernlitir la -experimentación tanto arquitectónica como edificatoria.
Hay muchas políticas «ideales» que garantizarían algunos de estos objetivos, impidiendo la consecución de los demás o de alguno de ellos (que la
política de suelo y vivienda no es sencilla lo deInuestra tanto el ghetto de Harlem como la incuria
de las casas de Budapest). Por ejemplo, una política que «fijase» las familias y los individuos, con
acceso a la propiedad, podría impedir la movilidad
necesaria y por lo tanto, el lnáximo aprovechan1ientoo Concretamente, la vivienda de propiedad, o el
alquiler bloqueado, puede significar -como }'a ha
sucedido- la desocupación de pisos grandes habitados por matrimonios ancianos, que con mucho
gusto ocuparían un piso más pequeño.. si lo hubiese a un precio razonable; o bien puede significar
una densificación indeseable mediante el realquiler
o la cohabitación de lnatrinlonios jóvenes y ancianos. La compra de viviendas, a plazos y con hipo223

�tecas, por parte de matrimonios jóvenes, se justifica
a veces por el mayor poder productivo de los jóvenes que son más capaces de trabajar 10 Ó 12 horas
para pagar las deudas, y con más facilidades para
poderlo hacer en el mercado del trabajo capitalista.
AsÍ, las l1ledidas que deberían instrumentar una
Dolítica de este orden, deberian ser cuidadosanlente
~studiadas y discutidas -lo cual no significa que dehieran ser técnicamente complejas, sino al contrario, fádles de entender y sensibles a los intereses
expresados por los distintos sectores populares, a
lnenudo conflictivamente.
Una política de espacios públicos adaptados inlplica, por ejemplo, no un plan muy detallado y perfecto de alcance municipal, o comarcal, sino lnás
bien un cierto poder por parte de los barrios y pueblos sobre la utilización de terrenos libres o edi~
ficios tradicionales en su ámbito. Hay barrios en
Barcelona, donde es difícil i quizá inútil, intentar
introducir parques y jardines, pero que cuentan con
plazas que tradicionalmente cmnplen con una función similar y que no elebe sacrificarse en beneficio
de otro objetivo, o como mínimo, no debe hacerse
sin una mnplia valoración de pros y contras. Este
sería, por ejemplo, el caso de Gracia, como ha señalado un estudio del Laboratorio de Urbanismo
de la Escuela de Arquitectura.
La municipalización del suelo, como medida gene~
ralizada, tendría, por lo menos, la virtud de inmo~
vilizar los pocos espacios públicos que todavía quedan en nuestras ciudades super-privatizadas: cuar·
teles, cárceles, -cocheras, estaciones o mercados. Pero
podría conseguirse un efecto similar -todo depende de la rapidez de la lnedida- nlunicipalizando los
terrenos de uso público y en cualquier caso, los de
propiedad pública no muni.cipal, o concediéndoles

un derecho de uso limitado en el tiempo. En mu~
chos casos, además, estas propiedades públicas no
municipales provienen de cesiones hechas por los
municipios años o siglos atrás. No tiene sentido,
pues, que estas cesiones financien ahora la re-con·
servaCÍón de servicios estatales o públicos, y ensucien la dudad con nuevas edificaciones y nuevas
pérdidas del suelo público.
En este aspecto, así como la inlninencia del Plan
Comarcal significó la apresurada demolición (y petición de licencia) de centenares de edificaciones y
jardines amenazados por ordenanzas más restrictivas, podemos telnernos para los próximos meses y
años, una actitud liquidacionista similar por parte
ele propietarios privados y públicos. y contra más se
hable de municipalización, más liquidación habrá.
Esta arma, igual que la evasión de capital por parte
de los -capitalistas, es la preferida por los propieta~
rios y deberemos hacerle frente con energía e inteligencia. Si los propietarios, públicos o privados,
demuestran no renunciar a las escandalosas expectativas de ganancia que el mercado les ha acostumbrado a esperar en los últimos años, no habrá más
relnedio que andarse sin contemplaciones ). municipalizarlo todo de entrada, para reconstituir luego
una cierta diversificación, los incentivos o la 1.110\'1'
lizacióll, y el lnantenimiento de las fincas, etc ...
Por otra parte, el lilal que ya se ha hecho, seda rnu.y
superior al que podría causarse COn una medida tan
cortante.
Si no se bace necesario llegar a tal extremo, podelnos pensar que lo que conviene hacer Ínmediatamente es socializar la promoción de edificaciones v
viviendas, puesto que la promoción ha sido precis~­
mente la piedra angular del escándalo v el motor del
funcionamiento injusto y destructivo -de un mercado desequilibrado. Es distinto el caso de otros paí-

224

225
8. -

!'(iK U~,\ gESPlJESTA SOCIALISTA

�ses como Inglaterra, en los que la pr?moción, casi
debe ser incentivada por el sector publlco. Aqm, las
agencias comarcales o regionales, o la A:gencla de
política del suelo a nivel de la GeneralItat, deb~·
rían poseer recursos para ofrecer un porcentaje
elevado al nuevo suelo urbanizado, mientras que a
nivel de los núcleos urbanos ya existentes, la renovación edificatoria Y la tarea de llenar los huecos
de sol libre aún existentes tendrá que estar.estre·
chamente ligada a la participación d~ .los barnos en
la información de las licencias solIcItadas, y también, en algunos casos, en la promoción de usos
interesantes.
Teniendo en cuenta la actividad constructora previsible, en relación al stock existente ~~ c~ns~ruc­
ciones, por esta vía avanzaríamos taI~~len, Indlre~­
tamente, hacia la socialización de IH ViVIenda no utIlitaria.
Hay quien propone, de entre nosotros, ~n decreto taxativo de prohibición -con excepcIOnes en
casos de edificios en malas condiciones- de toda
demo!íción en el casco urbano tradicional de nueStras ciudades. Quizá no sería necesario llegar tan
Íejos y tendríamos bastante con potenciar: con:~ ya
he dicho, las facultades informativas y dIspOSltlvaS
de los barrios en el proceso de concesión de licencias de edificación -¡evitando, claro está, el, trasladar la corrupción de arriba abajo, a los barnos!-S
Por otro lado, el quinto de los objetivos me:r:cionados (experimentación, innovación) podría sahr perjudicado. Personalmente pienso que el desbocamien'to del conservadurismo es un peligro real en la fase
histórica progresiva ~n la que entr.an10s -y me refiero al conservadunsmo del medIO, tanto natural
como, en este caso, convencional, más allá de las
5. También pueden utiUza!"se instl·umcntos fiscales paya
conseguir lo mismo, como explicaré a continuación.

exigencias del equilibrio ecológico y de los valores
culturales-o
Las ciudades tienen que facilitar al máximo los
contactos (por algo existen), pero limitando la congestión y la destrucción de la naturaleza dentro de
niveles tolerables.
Barcelona y las restantes ciudades del área, a
pesar de todo, a pesar de la avaricia del palmo cuadrado, la insuficiencia y la mercantilización extrema de sus servicios e infraestructuras -debida al
abandono estatal- y la ausencia durante muchos
años de un auténtico gobierno local democrático y
fuerte, constituyen aún un área potencialmente afortunada, donde los barrios proletarios no son irrecuperables porque luchan y se organizan para una
vida decente, donde la densificación extrema de los
centros se combina con una densidad no tan invi'vible, con manchas de verde forestal extensas, a ni·
vel de aglomeración, y con una jerarquía de cent ros urbanos de diverso orden aún no destrozada
totalmente. Lo mismo podríamos decir de Catalunya
en general, gracias a la vitalidad de sus pueblos y
comunidades, tanto a nivel económico como políN
tico. El tejido urbano pre-existente y la fuerza de las
organizaciones ciudadanas en los últimos diez años
ha permitido que la voracidad del capitalismo salvaje y especulativo que hen10s vivido no se 10 cargara absolutamente todo.
También la tradición de los urbanistas iniciada
por Cerdá, y continuada por el Pla lVIaciá y el G.A.T.
P.A.C., ha contribuido favorablen1ente a una ordenación no sometida totalmente a los intereses del promotor avispado y del propietario sagaz, especialmente a partir de la constitución de equipos técnicos inter-disciplinarios desde 1964.
Pero ni el contexto político-social permitía a estos técnicos algo más que heroicidades inútiles a la

227
226

�práctica -cu,mdo no los ha arrastrado la corriente
del « negocio »-, ni se trata en el futuro de solucio~
nar problen1as exclusivmnente técnico-urbanísticos y
de elaborar planes más o menos perfectos. Se debe
reformar la metodología de las decisiones para refle~
jar las preferencias ciudadanas con un mínimo de
coherencia, multiplicar la información en ambos sentidos -del gobierno local hacia los ciudadanos y a
la inversa-, renunciar al sueño tecnocrático de la
codificación de la vida de los ciudadanos en aras de
una planificación perfecta, y utilizar mucho más los
incentivos y desincentivos que la prohibición simple o el ordenancismo al que estamos habituados, tal
como Ros Hombravella frecuentemente ha seña·
lado.
Las medidas fiscales son más útiles y menos limitadas, a menudo, que las intervenciones directas.
La conservación tanto de zonas verdes como de edificaciones valiosas, hoy en manos privadas, puede
alcanzarse tanto a través dd decreto congelador o la
afectación urbanística COlUO por la vía del impuesto proporcionado sobre actos tales cama la destrucción de espacio verde privado o de edificaciones reclamadas por las asociaciones de vecinos o las or·
ganizaciones culturales y artísticas. Este impuesto,
aplicado a lo que los economistas denominan externalidades negativas (o efectos externos producidos
por actos en disposición de la propiedad o de recursos particulares), se acercaría bastante a lo que los
ciudadanos considerasen suficiente para abatir taxativamente 1.:1 acción que es necesario evitar -que
tanto puede ser la destrucción de un jardín o un
casal como la en1isión de humos nocivos por una
industria- pero no llegar más lejos de lo que los
mismos ciudadanos consideren que estarían dispuestos a pagar por tal de obtener un beneficio siluílar.
228

De forma parecida se puede combatir la congestión circulatoria en los cascos urbanos prohibiendo
la circulación o encareciendo el aparcamiento -aparcaluiento que entonces no tendría sentido como negocio puramente privado, como casi ninguna de las
concesiones municipales otorgadas en los últimos
años o incluso haciendo pagar la gasolina a un sobre-precio dentro de los cascos urbanos -excepto
en el transporte públíco- que compensara quizá su
abaratamiento fuera de la ciudad. 11 El funcionamiento eficaz ele nuestras comarcas sí que necesita vitalmente de un tr&lt;:lsporte automovilístico no excesivamente costoso. En cambio las ciudades se han de
descongestionar. En ellas ha de pasar a primer tér~
luino el transporte colectivo, mucho menos derrochador ele recursos escasos, como san la energía y
el espacio en las calles del centro, que el transporte
privado.
Estos procedimientos tienen también inconvenientes, claro está. Subir precios significa racionar el
uso. de las calles en favor de los ricos; la gente puede Ir a llenar el depósito fuera del casco urbano; la
coherencia ele esta política estaría en que no se alejaran de la ciudad los peajes de autopista actual~
mente delnasiado próximos a la ciudad central; etc...
Bien, al menos sabrían10s que los ricos pagan por
ejer~er su riqueza -mientras un sistema fiscal progreSIVO no se la haya recortado- y que circular en
coche por la ciudad costaría esfuerzos adicionales,
con1pcnsando en parte las molestias que esta decisión ocasiona al resto de los ciudadanos.
Lo que sí es cierto es que las políticas de incentivos y desincentivas fiscales o indirectos, si bien
pueden hacer funcionar mejor las cosas tal COmo
6. Dc?emos reconocer que esta me:lida. citada aquí a título de ejemplo, era mucho más aceptable hace unos años eue
no ahora.
&gt;

229

I

II
¡

1

!

1
,

�consumo importante de tiempo. Y los últimos años
han acumulado problemas locales formidables que
reclaman cambios inmediatos. Ningún incentivo fis
cal, ningún control de los habitantes sobre los solares de los barrios, hará posible la transformación
de barriadas que no tienen solares libres ni edificios recuperables. Ni lnejorará -o tan sólo lentamente- las condiciones de vivienda en las zonas
denominadas de barraquismo vertical- polígonos de
la OSH o de promoción privada, como por ejemplo San Idelfonso e la Ciudad Meridiana-. De una
u otra forma se habrá de recuperar la cualidad ur
bana mínima que se supone había de existir en estos
barrios.
Pero también en este caso más que una renova
ción planificada sería cuestión de subvencionar a
~os "?arr,ios -a ser posible a través de las empresas e
111st.ItUClOnes responsables- con el fin de que organIcen ellos mismos la renovación, al igual que en
el caso de muchos servicios personales y sociales
-guar~erías, por ejemplo-- se trataría de que las
comunIdades de base lo suficientemente activas para montarlos dispusieran de una ayuda financiera
de la con1unidad más que de organizar un nuevo
servicio local.
~s fácil pensar que todas estas medidas -que
~lqUl se dal: ~ modo de ilustraCÍón- están muy leJOs del SOCIalIsmo autogestionario y anti·estatal del
que hablábamos al principio. Y evidentemente lo
están. Pero se sitúan en la línea de profundización
de la democracia que los socialistas quieren marcar
en e~ futuro. No es seguro, por otra parte, que un
funCIOnamiento lnodificado del mercado no sea una
vía económica posible hacia un socialismo no burocrático en un país relativamente avanzado, al me~
nos al nivel local que aquí nos preocupa. (El protagomsn1o de las organizaciones de base en todo
w

w

w

230

el proceso es el otro factor esencial en la profundización de la democracia en marcha hacia el socialismo.)
Dada la estrechez del mercado de alquileres hasta ahora, una socialización de la vivienda no utilitaria no comportaría un desorden extraordinario y
contribuiría en cambio, si se instrumentalizara correctamente, a los objetivos mencionados. El caso
del mercado especulativo del suelo urbanizable en
diferente, y se habrá de modificar, como ya hemos
dicho, con una intervención pública importante en
el aspecto de la oferta de sol urbanizado y la demanda de terrenos libres.
Técnicamente no es imposible simular artificíalrnente un mercado -valorar las viviendas, en este
caso-. Económicam~ y socialmente el mejor uso
de los reCursos del ~ Y de las edificaciones existentes, variará según el punto de vista que se adop~
te (i?-quilíno, barrio o ciudad en conjunto, por ejem
plo): y no es seguro que funcione un mecanismo que
promueva los mejores usos para cada vivienda, edi~
ficio o solar. Políticamente, además, existe un elemento peligroso, cuando se prescinde totalmente del
mercado. y es el poder que se confiere a la burocracia, indirectamente, que cuida de adjudicar edifidos, sOlares )i usos de unos y de otrOs. (La utilización de este poder con fines de represión política o
social es un hecho conocido en la Unión Soviética
como lo es en las viviendas fuera del mercado qu~
las grandes empresas construyen para sus trabajaw

. ? Un arrendatario con vivienda garantizada por el muniClpJO puede no tener ningún interés por mantenerla en buenas condiciones si, por ejemplo, quiere marcharse al cabo de
unos años; un arrendatario potencial üene el interés contra;1.0; c.l barrio puede preferir que la cao:;a no sea una ruín¡l o
?lCn mstalar en ella un centro social. La ciudad puede estar
interesada en hacer pasar por allí una calle.
231

�dores). La amenaza de corrupción que esto representa es evidente.
En cambio, una participación importante y creH
ciente de los gobiernos locales en el D1ercado, a tra H
vés de la reversión de fincas de los cascos urbanos
no ocupadas por sus propietarios y de la política
de adquisiciones y viabilización de terrenos fuera
del casco, aunque participando en cierta medida ele
estos inconvenientes, los mantendría dentro de uno~)
límites y permitiría potenciar 111eclidas relativas a
la influencia sobre los precios y sobre los alquileres,
a la recuperación de espacios y edificios para usos
públicos, al acceso a la propiedad en condiciones
razonables, etc ... , sin necesidad de fomentar la corrupción, la escasez yo los mercados negros a través
de la tasación de precios y alquileres o la afectación
detallada de usos para los planes urbanísticos.
Ahora bien, hay un aspecto del mercado que los
manuales corrientes nunca explican, o no lo expli·
can claramente. Y es que confiere a los poseedores
de propiedades y bienes de capital el de;echo a saH
botear la vida económica y social del país. Los inH
versares pueden no invertir, comprar terrenos y
crear el paro; los capitalistas en general pueden
enviar capitales a Suiza y hundir la balanza de pagos; los propietarios de terrenos pueden dejar de
'vender y encarecer así, indirectamente, las viviendas, creando una escasez artificial de sol. Ninguna
de estas actitudes sería claramente condenada por
los defensores incondicionales del mercado, que preH
fieren suponer que los capitalistas no actúan solidariamente si no como individuos. La clase social de
los capitalistas en principio no existe. Y, no obstan~
te, son actitudes de clase de este orden las que han
creado siempre la necesidad de las revoluciones. Si
los capitalistas organizan el caos no queda más remedio que recortar la libertad que el mercado les

confiere para hacerlo. A veces, en situaciones no
críticas, esto se ha podido hacer de forma no rev.olucionar.ia, invocando justamente el principio an"
tllTIonopohsta de no colusión. Otras veces, en cambio, no ha habido más salida que defender la democracia 1in1itanclo la libertad de boicotearla. Las
grandes nacionalizaciones de la historia no han requerido generalmente más que simples decretos de
ocupación de propiedades abandonadas previamenH
te -pensen10S por ejemplo en la Banca portuCTesa
o en las propiedades agrarias abandonadas po/" los
cola.boracionistas a los países del Este de Europa
al fmal de la Segunda Guerra Mundial.
Una cosa es pues lo que se puede pensar, desde
un punto. de vista. socialista, sobre que sería mejor
para cammar haCIa el socialismo. Y otra, la necedad de adoptar medidas consecuentes cuando el
marco de libertacl en que este proceso se desarrolla
e: torped~"do por una clase social. Si los propietanos delN% en Catalu11a no renuncian a unas expectativas de extraordinarias ganancias como las que
el mercado les ha otorgado en los últimos años se
h~brá de llegar a la municipalización total sin ~en"
sarse]o. demasiado, por encima de los costos y de
los pelIgros que comporta esta medida.
Junto con la modificación importante del mercado, el protagonismo de los barrios y pueblos, reH
presen~ados en sus organizaciones de base, es el
?frO pivote esencial en la marcha hacia el socia~Ismo. Est~ protagonismo debe fundamentarse en
la destrUCCión de las mil barreras y cortinas de secreto y desHinformación (no olvidemos que el secreH
ro es la regla de oro de la burocracia) que mantienen ev las unidades de base de la vida social en
una 2toJiüzación inoperante. El capitalismo sus'trae
~ la luz pública gran -cantidad de aspectos de la vica económica y social -contradiciendo sus proH

232
233

�pios principios- y lueg.o. c~ndena la autoge:tión co~
roo lll1a utopia y las inlCIatlva.s de la base cOlTIO un
embrollo imposible de coordInar. .
.
El primer derecho de los barno~. es estar Informados con detalle de todas las decIslOll S que les
7
afecten y de todas las posibi.li~ades en Juego. En
este país la dictadura ha pern1Itldo y fomenta?o una
política de hechos consumados que ha cambiado la
fisonomia de pueblos y ciudades. Hay centenares
de ejemplos. La casa Lloret en Sarriá recla~ada ~or
la «Associació de veins» para usos colectIvos, fue
derribada por un bulldozer en una noche; cuan~o
el alcalde Masó propuso, quizá sin saber demasIa~
do lo que estaba hacie~do, un derecho de tanteo
por parte de los ayuntamIe~tos de la co:na:~a en to~
das las compraventas de flncas, que slgn~fIc.aba la
posibilidad de comprar suelo. para u~os. publIcas al
precio que figura en las Escntur~s publIcas, su Car~
2:0 fue puesto a subasta inInedratamente. Lo:" pe~
~íodos de información pública, hasta muy reCle~1te­
mente, se han cumplido, cuando se han cun1ph~o,
con un máximo de cautela para no «levantar la lIebre». Los datos municipales siempre son difíciles .d~
encontrar; las ediciones de las Ordenanzas mU~lcI­
pales v de los Presupuestos se agotan enseguIda.
Se trata de mantener a la gente en la inopia para
después poderla desarmar con el argumento de la
ignorancia.
, .
El papel de los barrios pasa ?ues basIcamente
por la discusión de todas las medIdas que ~e.s a~~c­
tan -desde la concesión de licencias de edIflcaclOn
hasta el reparto de los dispensarios en l?s. diferen~es
distritos-, discusión basada en un maXIrno de In~
formación proporcionada obligatoriamente po:- la
administración. En muchos casos, como ya he dIcho,
la discusión puede convertirse en ill.iciativa y g~s~
tión de muchos servicios descentrahzables, en lll-

dicación de la localización más correcta de escuelas, semáforos y centros sociales, etc. Los cínicos dirán que esto representa una pérdida de tiempo y la
prolongación de los pro~esos administ:ativos. Evidentemente la democracIa consume tlempo, pero
ahorra siglos de injusticia e ineficiencia por la multiplicación de los canales de información que comporta.
PersonaInlente, no creo que una estructura muy
formalizada de representación de los barrios aca~
Trease muchos beneficios. Vn mínimo de estabilidad
v de enumeración de derechos, facultades y límites
debe existir, pero sólo hasta cierto punto. Siempre
hay el peligro de la multiplicación de las rutinas y
de las posibilidades de corrupción. Los grandes partidos pueden sacar mucho provecho de la coordinación lnás o menos abierta de todas estas pequeñas
representaciones locales o de barrio, quizá dema~
siado. El comunista italiano Campos Venutti, decía
que la suma y coordinación, a través de Un gran
partido mediador de diez experiencias extraparlamentarias a nivel de barrio, nlUItiplica por más de
diez su eficacia. Esta conclusión la considero dudosa. La mediación de los partidos es útil -ünprescindible a nivel de síntesis en las grandes cuestiones- pero en muchos casos excesiva e innecesaria. La democracia local en los Estados Unidos
-la más adelantada según Marx en sus inicios- es
una prueba de donde puede llegar la maquinaria
electoral de los partidos en el aniquilamiento de
cualquier respuesta Ciudadana a los problemas comunitarios. En cuanto a las experiencias italianas,
todavía Son limitadas y están centradas muchas
veces en operaciones de prestigio -como el centro
histórico de Bolonia- y carecen de auténtica descentralización fiscal.
Debo añadir que al hablar de multiplicación de

234
235

�la información, no me refiero al establecimiento de
un sistem.a informá tico perfecto y ele Bancos de Datos que cor:.1pilen a los ciudadanos en todos los detalles de su vida social y personaL La utilización
de ordenadores puede aligerar extraordinarimnente
los procesos administrativos v sentar la base de
una ~buena rnetodología fisca{ y de planificación s
-y Catalul1)·'a, a través de los centros ordenado~
res municipales 'J el Consorcio de Información y
Documentación, es una avanzadilla en esta línea-o
Pero hay un Dllen número ele argumentos libertarios
para poner límites a la 111ecanización de según qué
tipo de inforn1ación individual. Somos bastantes
los que opinamos que los Censos y Empadronamientos de población deberían sustituirse por operaciones de estimación indirecta v, a erectos electorales, por un registro volunta~io de electores. En
cuanto al carnet de identidad personal, es un instrumento con más usos represivos que virtudes y
debería poderse suprimir en el socialismo.
En n::sumen, la finalida.d básica de los socíalistas en el aspecto del gobierno local, es la de devol
ver el control ele la ciudad a los ciudadanos v, al
mismo tiempo ensanchar el concepto de ciud~d y
localidad para poner límites a la invasión estatal de
la vida social. Ello será más factible en los próximos años 'V décadas de lo aue ha venido siendo
durante los' últimos cuarenta; cincuenta años, precisamente gracias a la intcrnalización de la economía y a COfldición de que el fuerte en1puje auto
gestionario que hemos podido l/er crecer última
111ente, no se corte ni se agote por la vía del buro
cratismo y de la falta de renovación v nrofundización dc la dClnocr2cia fonnal, por el ~st~blecimien~
to de la cual, en nuestro país, todos ll~chan10s.
w

w

w

w

8. Por ejemplo, con moLi,,'o de ev",luar propiedades fuera del mercado, como ya hemos cUcho antes.

236

En este artículo, más que nada, hemos desarrollado algunas ilustraciones en el can1po urbanístico, fiscal y organizativo, de lo que puede ser una
línea de avance hacia esos objetivos y de algunos
obstáculos que poden10s encontrar. No existe otro
cami~10; d~ n1omento que aventurarse en un juego
de h:q.10tesls de este orden, porque las fórmulas gen~rales («control democrático}), «autogestiól1}), &lt;nnunlcipalización») pueden traicionar una vcz más la~
expectativas de los trabajadores: debelnos Clnpezar
a preguntarnos, qué significan y cómo se aplicarían
llegado el caso, pero sin caer en la manía derechista de las soluci?nes de gobierno 1nágicas y limpias
qU,e lo arreglanan todo y que no tienen vigencia
mas que por unos meses. Una cuestión que acabamos de plantear es la de preguntarnos qué es la ciu~
dad y cuáles son los ciudadanos que deben controlarla: la. suma de los individuos que viven en ella,
de los barrios en que está dividida o el promedio de
los progran1as locales de partido con más probabi~
Edades de mayoría electoral a la larga. O bien,
como ha sido hasta ahora, una subdivisión marginal
del estado y el escenario de una lucha de cIases""" con
sol~ciones trucadas previamente por ,::1 marco legis~
]a11vo e institucional.
Las preguntas que quedan sin respuesta san muchas ~á~ de las que. empezamos a saber responder.
TodavJa. 19noramos Sl, en el socialismo que debemos
c~:ms~nllr en nuestro país, las viviendas serán mayontanmnente de propiedad privada de los ocupantes
(nadie pr~tende, que yo sepa, que las viviendas
sean medlOs de producción) ofreciendo una salida
r~z?~able al ahorro popular y, por 10 tanto, Con poSibIlIdades de transInisión hereditaria, o si la bal:n~~ se inclinará a la. larga hacia la municipali.?:~:c~on total de las propIedades, con lo cual el CODlcnrdo de los derechos y obligaciones inherentes a

237

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                  <text>Recull la documentació generada en relació a Pasqual Maragall en la seva activitat als partits i associacions d'àmbit polític: Front Obrer de Catalunya (FOC), Convergència Socialista de Catalunya (CSC), Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC), Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Ciutadans pel Canvi (CpC). </text>
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                <text>Contribució de Pasqual Maragall al llibre "Por una respuesta socialista", número 7 de la col.lecció Alternativa (7x7 edicions).</text>
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                    <text>Centre d'Estudis Socialistes

�Pasqual Maragall
SOBRE LA TRANSICiÓ
AL SOCIALISME

�He de dir abans de tot que per a nosaltres, socialistes en aquest
Estat multinacional que és Espanya, els problemes que es plantegen
són els de la transició a la clen10cràcia Ï l'autodeterminació dels pobles, i no encara els de la transició cap al socialisme. Dit això, és evident que la manera COIn es resoldrà el que nosaltres anomenenl
ruptura de!.11ocràtica tindrà una forta influència sobre la transició
al socialisme, tal com l'experiència portuguesa demostra.
En segon lloc, penso que el debat aquí ve lnarcat per uns textos
de base que són extraordinàriament profunds i que obren qüestions
que estan malauradament més enllà del que estem en condicions
de respondre, tal con1 els debats estan demostrant, en la meva opinió. Intentaré doncs de situar~lne en un pla ültermig formulant tres
qüestions addicionals que em penso que estan més a prop del nivell
de les solucions.
Aquestes tres qüestions es refereixen a les contradiccions 1) entre
centralització i autogestió, 2) entre societat de transició i reversió o
reversibilitat deI poder polític, i 3) entre societat de transició i definició de l'espai econòmic significatiu.
La primera contradicció, en les formacions socials de transició
cap al socialisme que es caracteritzen per la coexistència en equilibri
no estable de diversos modes de producción, és la que es dóna entre,
d'una banda, la tendència a la centralítzació, tendència deguda a
l'absència d'un motor de desenrotllament de les forces productives
1 d'un centre d'articulació de les mateixes que substitueixi els monopolis, l, d'altra banda, les exigències d'avanç cap a un socialisrae
autogestionari, cap a una societat autogestionada, concebuda com
una lluita constant contra les concentracions de poder econòmic i
polític.
La segona contradicció prové de les exigències, d'una banda, de la

9

�DEBAT l

construcció d'una socieUlt caracteritzada pel socialisme, i per tant
fundada sobre la desaparició de la propictat privada dels rnitjans de
producció, i d'altra banda, les exigències de preservació de la dernocràcia política fOrlnal, és a dir, l'afixmació per part de les forces
d'esquerra d'una política que accepta la possibilitat de reversió electoral del poder governamental a unes forces que són contràries a
la transició.
Em pregunto fins a quin punt aquest problema està parcialment
o aparentment resolt a Portugal, a causa de la manera con1 d. punt de
partida de la den10cràcia ha estat establert, comportant una forta
embranzida naciona1ítzadora i l'establiment d'una constitució tendencíalment socíalista. Nogensmenys si bé aquestes nacionalitzacions,
la refonna agrària i la constitució tendencialment socialista, limiten
les possibilitats de reversió política i social a curt tennini, sobretot
desprès de les recents eleccions per a la primera Assemblea Legislativa, resta oberta la possibilitat d'una reversió constitucional si la
dreta obté en el futur una majoria electoral comfortable.
La tercera qüestió està relacionada amb l'estructuració de l'espai
econòn1ic i polític significatiu. Si l'ascens polític i social de la burgesia revolucionària va ser acompanyat, al principi, per la formació
d'espais o estats nacionals, de mercats nacionals unificats, i després
per la formació progressiva d'unitats productives i de mercats a
l'escala internacional, quina serà la cOi'Iseqüència, al nivell de l'espai
econòmic i polític, de l'ascens del bloc dels treballadors?
Per a nosaltres, socialistes de les diverses nacionalitats de l'Estat
espanyol, és prou clar que la ruptura democràtíca, la radicalització
de la democràcia i la transició vers al socialisme implicaran, per una
part, un cert fraccionarnent de l'Estat centralista -estretament lligat
a la dominació feixista del capitalisme espanyol durant els darrers
40 anys~&gt; i per una altra part, la integració en un espai econòmic
supra-estatal, europeu, que posseeix l'escala convenient per al desenrotllament d'una colla de sectors·cJau de l'economia.
Dit això, estic d'acord amb la relevància per a nosaltres de l'espai
definit per la conCa mediterrània. Mentre l'imperialisme domini políticament i econòmicament la correlació de forces en el centre d'Euro·
pa, és indispensable d'axar una política internacional socialista d'independència sobre el fet que els països del Sud d'Europa tenen un
cert grau de similaritat econòmica i social i que estan situats a

cavall entre Europa, Afriea i l'Orient Pròxim. [No es raonable pensar
que un pafs del Sud d'Europa, aïllat, sigui capaç d'avançar francament cap al socialisme sense patir pressions exteriors que seran
suficients per a entrebancar o defon11ar aquest procés de transició.]
Les respostes que tenim per a aquests problemes no són encara
solucions; són solament el nom. de les solucions:

10

�SOBRE LA TRANSICIó

l.

Síntesi «(planificació central» - «autogestió».

2. Síntesi (conflictiva, com ha dit la companya Rossana Ros2nd¿',
entre delnocràcia política i dClTIOcràcia de base.
3. Síntesi «independència nacional» - «interrelació exterior».
Hem d'anar enllà. És important en aquest sentit, en la meva opinió, de constatar que diverses vies de progrés semblen obril-~se en
aquest coHoquí.
1) L'extensió a tots els països del Sud d'Europa d'una política
d'unitat de l'esquerra -tal con1 han assenyalat les intervencions dels
companys comunistes i socialistes italians, espanyols i grecs, però no

encara, malauradament, dels companys socialistes i comunistes portuguesos. Una política que no es basi solament en l'aprovació d'un
programa comú de govern sinà també sobre projectes de transfor~
mació de l'Estat, recolzats per la base 'social del front dels treballadors i sobre els quals ha d'obrir-se un debat entre les forces d'esquerra.
2) Solament aquesta transformació dels aparens estatals de dominació (incloent els n1itjans de comunicació social, Ics administra·
cions locals i regionals, i sobretot l'exèrcit) pot permetre de reunir
les condicions de la transició al socialisme en un continent, Europa,
que no és autònom des del punt de vista polític i militar.
3) El paper dels partits polítics clàssics, del parlament i cIe la
resta de Ics institucions polítiques de la democràcia anomenada «bur~
gesa» -que és també un resultat de la lluita dels treballadors europeus- és insubstituible en una societat complexa. Dit això, no sé
de cert si és correcte de plantejar aquest rol com una mediació entre
els movin1ents socials de base i l'Estat -que és la posició socialista
clàssÍCa sobre els partits davant el paper no de mediació sina de
direcció proposat pels comunistes. Penso que seria potser més correcte de parlar d'una funció de síntesi de les iniciatives, per força
parcials, que brollen de les organitzacions autònomes de les masses.
4) El programa de transició haurà de recolzar-se inevitablement
potser en el rol motor del sector coHectivitzat. És cert que l'extensió
del sector públic pot permetre una certa re-apropiació coHectiva de
decisions que són preses en el capitalisme per unes luinories. Tanmateix des del punt de vista de la societat autogestionada i de la
contradicció Estat-societat civil la cosa no és tan cIara. !ts doncs indispensable d'aprofundir el control social de l'aparell d'Estat a mesura que aquest aparell és utilitzat per a expropiar la burgesia. Per
als socialistes la doble via «democràcia formal- control i contesJoació
per la base» no només s'ha de compensar i per dir-ho així cohabitar,
sinó que ha de permetre una certa convergència dels dos pols. Les
11

�DEBAT 1

organitzacions de base -pensem- han d'expressar les diverses opcions de síntesi ideològica i política que són presents entre les masses. És a dir, aquestes organitzacions haurien de situar-se en una
línia unitària tot restant pluralistes al nivell ideològic, tot respectant
el dret de tendència i els drets de les minories. D'altra bancla això
és necessari per a evitar l'allunyan1ent d'an1ples sectors de les masses populars durant la fase de transició -objecte de reflexió de la
sessió sobre la cultura í la ínfonllació cn aquest caBoqui. Per últim,
cal lnirar amb tot l'interès í recolzar la introducció de criteris de
control per la base en les institucions estatals, com el parlament i
les administracions regionals i locals (revocabilitat, rotació dels llocs
de direcció, etc.) i estendre el contingut de les regles de la democràcia
formal allà on encara no arriben en règim burgès (control dels n1itjans de comunicació, jerarquia militar, lleis que preserven el secret
en la burocràcia i en les unitats productives, etc.).
5) Potser no és impossible de conciliar la contradicció entre
l'espai polític europeu, que és el que ha de permetre el desenrotllament d'una transformació socialista a llarg termini i la solidaritat
regional en la conca mediterrània, i fins i tot, a un nivell més reduït,
la solidaritat federal de les forces socialistes de les diverses nacio N
nalitats de la península ibèrica. El nacionalisme centralista espanyol
a punt de morir políticament i el nacionalisme sub-imperialista portuN
guès ja ben mon (o al menys exiliat), res no s'oposa a un retroball1ent democràtic dels pobles ibèrics.
PASQUAL 11ARAGALL

Comunicació al caflaqui
Intervençao Socialista
Lisboa, 7-9 maig 1976

12

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                  <text>Recull la documentació generada en relació a Pasqual Maragall en la seva activitat als partits i associacions d'àmbit polític: Front Obrer de Catalunya (FOC), Convergència Socialista de Catalunya (CSC), Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC), Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Ciutadans pel Canvi (CpC). </text>
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                    <text>_ C-.-bo:&gt;e!l
--1. Castellet
. Castells
..- 'crrx'-:e Grici Pellicer

....

Sumari:

...-\. GonzaIez Casanova
Ielenclres
~¿." . lolas
b::xl:&gt; Pelegero
.."csep R=1oneda
· ordi lé Tura
Joaquim Sempere
· Ianuel V:izquez Montalban
Josep M. Vegara
Secretària de Redacció
úria Beniro

. "= .

Disseny
Loni Geest i Tone H91verstad
Edita:
EDICIONS TAULA DE CANVI, S. A.
Redacció i Administració:
Constituci6, 18-20. Tel. 332 84 08. Barcelona-14

Preu exemplar: 250 ptes.
Subscripció anual: 1.350 ptes.
Subscripci6 anual Europa: 1.400 ptes.
Subscripci6 anual Amèrica. 1.370 ptes.

Presentació
Per què discutim Gramsci

9

Federico Coen
Gl3msci i el PCI: Dues concepcions de l'hegemonia
Massimo 1. Salvadori

28

L'exigència d'un nou guia

36

Luciano Gruppi
Darrera la polèmica sobre l'hegemonia
Biagio de Giovanni

41

Entrevista amb Norberto Bobbio: Gramsci i el PCI

49

La nova estratègia que ap3.reix a la llum en els «Quaderni»
Valentina Gerratana

62

Moviments urbans i democratitzaci6 de l'Estat
Jordi Borja (Centre d'Estudis d'Urbanisme)
Els tteballadors de l'Administraci6 Pública a Catalunya
Pasqual i Ernest Maragall
La gestaci6 de les Joventuts Socialistes Unificades 1934-1936
Ricard Viñas
Un" dona portadora de valors eterns. La Sección Femenina 19341952
Elena Posa
Les multinacionals I la salut. Reflexions sobre la catàstrofe de
Seveso
Joan-Ramon Laporte
Nota sobre el cinema espanyol dels anys 40
Fèlix Fanés

80
98
121

134

151

Subscripcions: Núria Benito
Publicaci6 bimestral

C. G. Creacions Gràfiques, S. A.. D. L.: B. 26772-1976

Maig-Juny 1977, no" 5

3
5

. Fontana

·

de canvi

162

Llibres
Anelreu Nin i el moviment comunista. Reflexions sobre un llibre
de Francesc Bonamusa

Josep Fontana

�Pasqual i Ernest Maragall

Els treballadors
de l'Administració pública a Catalunya
(Antecedents associatius, lleis i reglaments, cens i retribucions)
Aquest articIe pretén de ser una introducció a un tema relativament
nou entre les preocupacions de l'esquerra i poc estudiat encara des
d'aquesta òptica, bé que és molt viu i dinàmic en la pràctica de la
lluita de classes aquests darrers anys i mesos.
En parlar dels treballadors de l'Administració pública, ens referim a
tots aquells sectors de treball assalariat pagat pet l'Estat, les Diputacions i els Ajuntaments, i altres organismes oficials de l'Administració central o local. Evidentment, ara com ara, els contingents més
nombrosos i les temàtiques més airejades, a Catalunya, dins el camp
dels treballadors de l'Administració, corresponen als Ajuntaments i les
Diputacions, especialment als primers, i entre aquests, a l'Ajuntament
de Barcelona, a qui farem referències continuades per tal com és ei
primer centre de treball administratiu del país, i perquè en tenim
un coneixement directe.
No utilitzem a l'encapçalament la denominació «funcionaris» perquè
aquest mot fa referència a una realitat de privilegi i de separació del
món del treball la qual, primerament, és cada cop més contradita pels
fets, i en segon lloc, és rebutjada pels sectors més conscients del personal de l'Administració pública, com ho demostra la constitució, el
26 i 27 de març de 1977, del Sindicat de Treballadors de l'Administració Pública de Catalunya. D'altra banda, el funcionari estricte és,
per a molts, el treballador amb plaça fixa dintre les plantilles de l'Administració pública, la qual cosa exclou els seclOrs de treball eventual,
contractat, interí i amb contracte laboral, que són cada dia més nombrosos en aquest ram.
Si parlem de l'Administració pública a Catalunya és perquè aquest és
l'àmbit nacional (idiomàtic, cultural i polític) en què ens movem i que
es configurarà administrativament els propers anys. La reinstauració de
la Generalitat de Catalunya i eI previsible trasllat de serveis de l'Estat
a la Generalitat, la possibilitat d'una regulació específica de les condicions de treball i de l'estatut dels treballadors de l'Administració catalana (nacional i local) fan que aquesta acotació tingui una rellevància
-no solament teòrica sinó pràctÏCa- molt important en l'esdevenidor.
Això no obstant, no es poden defugir les relacions amb problemàtiques similars a la resta de l'Estat espanyol, amb regulacions uniformes i situacions en bona part paraHeles fins ara a les d'aquí.
Els treballadors de l'Administració pública a Catalu1tya

80

La nostra convicció és que en aquest sector es lliura ara, i continuarà
lliurant-se, una batalla important entre tots aquells qui no volen
canvis al nostre país i aquells qui ens esforcem per accelerar-los i per
arribar a una democràcia consolidada, en què els traballadors gaudeixin
d'institucions i condicions de treball. El personal de l'Administració
de l'Estat i les corporacions locals ha estat tradicionalment una massa
de maniobra dels interessos més retrògrads, a canvi d'una ..::olla de
concessions econòmiques i estatutàries que els enfrontaven amb la classe
obrera i els treballadors en general. El perill d'un sindicalisme «groc»,
manipulat per la patronal --en aquest cas, l'Estat mateix- no és encara, ni de bon tros, exclòs. Creiem, però, que les primeres batalles han
estat guanyades per part dels treballadors demòcrates de l'Administració i, al cap i a la fi, per part dels treballadors en general, que tenen
tot l'interès a no veure's enfrontats amb uns companys que viuen en
unes condicions de treball i de salari cada cop més semblants a les
generals, tot i que, legalment, n'estan separats per una colla d'estatuts
especials, no sempre favorables.

1. Antecedents fins al 1939
Un tema poc estudiat encara és el dels funcionaris sota la Generalitat
els anys 1931-39. Sabem que el traspàs de serveis de l'Estat a la Generalitat comportava la possibilitat que els funcionaris implicats passessin a ser-ho de la Generalitat o bé que decidissin, en el terme d'un
mes conservar el seu caràcter de funcionaris de l'Estat espanyol, passan; aleshores a fer feina fora de Catalunya. * Sembla que una minoria
molt petita de funcionatis estatals van fer la segona opció. Tots els altres van romandre a Catalunya com a funcionaris de la Generalitat.
L'Escola d'Administració Pública de Catalunya va fer un paper important en aquest període, tot facilitant d'adaptació a la nova circumstància dels funcionaris dels serveis traspassats.
En analitzar la situació dels funcionaris des del punt de vista sindical,
caldria fer esment dels tres aspectes més significatius d'aquesta situació:
1) l'estatut dels funcionaris, configurat a les lleis administratives i laborals de caire general i, específicament, als reglaments de funcionaris;
2) (el punt potser més interessant, avui) l'associació dels funcionar~s
per a la defensa de llurs interessos, és a dir, en quin grau les lleiS
generals els permeten aquesta associació, i els regl~ments que ~egul~n
associacions concretes; 3) la situació material i salanal dels funclOnans.
Quant al període anterior al 1939, hem pogut consultar, gràcies a
Xavier Doltra i a l'Arxiu Històric Municipal, una colla de reglaments

*

Creiem que aquesta opció s'hauria de tornar a contemplar en els projectes d'Estatut
que avui es discuteixen (per exemple, en el si del Congrés de Cultura Catalana).

Pasqual i Ernest Maragall

81

�d'associacions de treballadors de ¡'Administració que reflecteixen l'evolució històtica de llurs drets parasindicaIs a Catalunya, i que cal tenir
en compte a l'hora de bastir avui un sindicat o associació sindical en
aquest ram. No hem fet cap anàlisi directa de l'estatut dels funcionaris
estatals i de la Generalitat abans del 1939 --encara que aquest queda
reflectit en part als reglaments associatius-, ni tampoc cap estudi,
potser menys intressant per a les nostres finalitats, dels salaris i les
plantilles del trenta-nou enllà.
Ella de març de 1910 es va constituir l'Asociación Instructiva de
Obreros del Ayuntamiento de Barcelona, amb l'objecte de vetllar pels
interessos dels obrers «tant manuals com inteHectuals» empleats directament per l'Ajuntament. Els càrrecs a la junta directiva i en general
a totes les esperes de l'associació podien ser ocupats per qualsevol soci,
llevat dels jefes o encargados. Les votacions podien ser ordinàries (a mà
alçada), nominals (llegint el llibre de socis i contestant cadascú sí o
no) o secretes (amb paperetes).
L'espedt d'aquest reqlament, com es veu, és prou liberal. La consútució de l'organisme directiu (la ]D) obeeix a criteris de proporcionalitat en relació amb les diferents brigades, seccions, etc. en què eren
dividits els empleats de l'Ajuntament. La durada dels càrrecs era només
d'un any -amb dret a reelecció-- i no comportava cap gratificació.
En les disposicions finals del reglament es fa esment a la «unió de tots
els associats» i a la «contribució a llur millorament moral, material i
inteHectual». Finalment, s'afirma que en l'associació, hi caben totes
les idees polítiques i religioses, que qualsevol propaganda d'aquestes és
prohibida dins l'associació, i que, tanmateix, s'ha de fer valer el respecte mutu a totes les opinions.
El 1926 (el 21 d'octubre), signat pel governador Milans del Bosch,
s'ap,lovà el reglament de l'Asociación Profesional y Mutua de Empleados y Obreros del Ayuntamiento de Barcelona, en el qual, llevat de
l'aspecte mutualista, es féu un pas enrera en revolució de l'associacionisme a l'Administració pública de Catalunya. És el moment de
l'assaig general, per part de las forces de la dreta, del que fou la dictadura franquista uns quants anys després. La terminologia que s'introdueix en aquesta fase és la que ha predominat des del 1939 fins
avuit, tot i tractar-se d'una regulació encara no tan restrictiva.
S'hi continua parlant d'obrers de l'Administració, però hom els separa,
com veurem, dels empleats. Curiosament, s'hi defensa la «dignificación
de la clase», entenent per classe la dels funcionaris; és a dir, una classe
a part de la dels treballadors en general. Altres objectius són «recabar
de las Autoridades la estricta aplicación del Reglamento general de
Empleados del Ayuntamiento en el movimiento de ascensos en el cuadro de la burocracia municipal» i, tal com hem dit, la promoció del

defensa el «professionalisme pur», i no s'admet «l'actuació en eI terreny
de les lluites econòmico-socials». S'hi integra l'associació en una «superior organización de trabajadores de todo España», la Confederación
de Sindicatos Libres --el sindicat groc de la dictadura de Primo-, i
s'hi especifica que l'associació no podrà separar-se'n mentre hi hagi
50 socis que s'hi oposin.
.
L'article 5è del reglament del 1926, simptomàticament, estableix que
«siendo la representación corporativa la tendencia hoy dominante y formando parte de las orientaèiones del actual Gobierno como una idea
basica, con notorio acierto a nuestro entendu, y siendo por otra
parte nuestra Agrupación un núcleo tan heterogéneo~ como integrado
por hombres de estudio~ teóricos de las mas variadas ramas, y ;untamente por obreros de diversos oficios~ resulta inevitable el nombramiento de Delegados-compromisarios para la ostentación de las
representaciones. Así~ pues~ la Asociación se dividira en dos grandes
secciones completamente autónomas en su funcionamiento: una de empleados y otra de obreros. Los secciones se divirfm en grupos y cada
uno de elios tendra un delegado~compromisario».
A la primera secció, s'hi integraven eI personal administratiu i facultatiu, i a la segona, el subaltern i el de les brigades. Dins la secció,
els grups eren ordenats jeràrquicament o administrativament, a l'igual
del reglament general d'empleats de l'Ajuntament.
Cada grup tenia un delegat compromissari elegit per votació secreta
pels seus membres. Els representava tant a la Junta de Secció com al
Ple de Delegats de totes dues seccions, que elegia el Consell Directiu.
Els càrrecs duraven 4 anys.
A l'àmbit estatal, la Dictadura va reconèixer el principi representatiu:
corporatiu als Cossos d'Enginyers i a la Judicatura, a través de Juntes
Oficials que collaboraven en la gestió del~ assumptes de personal.
També es van constituir, com a associacions obligatòries de dret públic
i amb els mateixos objectius, eIs coHegis provincials de Secretàries
Municipals i de la Diputació (els precedents dels Collegis de Funcionaris Locals actuals) i les Associacions Nacionals de Metges, Farmacèutics i Veterinaris empleats per l'Administració local. L'any 1927 es
va prohibir una Associació de JUtges muni.cipaIs creada des de la base;
l'exposició de motius de la reial ordre (del 4 de juliol) afirmava que
fóra absurd de reconèixer als funcionaris de l'escala inferior de la jerarquia judicial 'unes facultats de sindicació, associació i reunió que no
eren reconegudes als de les escales superiors.
Ja durant la República es constituí l'Associació de Funcionaris de
l'Ajuntament de Barcelona, de la qual hem pogut consultar el projecte

Els treballadors de !'Administraci6 pública a Catalun)'a

Pasqual i Ernest Maragall

82

mutualisme en eI crèdit i l'estalvi, eI consum, la malaltia, la vellesa
i defunció, eIs lloguers, etc.
Quant a la presència d'ideologies i confessions dins l'associació, s'hi

83

�de reglament, continuadora (segons l'article transitori final) de l'Associació Insttuctiva d'Obrers i Empleats de l'Ajuntament de Barcelona.
Les finalitats eren «agrupar en el seu si tots els funcionaris de l'Ajuntament de Barcelona per a la ddensa de llurs interessos morals i
materials» i «procurar la creació d'institucions destinades al millorament moral i econòmic dels seus associats». Entre els funcionaris que hi
podien ingressar, hi ha els temporers i eventuals, així com els excedents i jubilats.
Ha desaparegut aquí la terminologia mussoliniana de l'any 26. S'hi
parla només de «funcionaris». Es mantenen les institucions finals de
mutualisme i cooperació. Es preveuen 14 seccions professionals, dirigides per una junta ejecta. L'assemblea general de secció, en sessió
ordinària, es reuneix cada 6 mesos, i en sessió extraordinària, quan
ho demanin 25 associats o més o ho determini la Junta.
Totes les altres característiques orgàniques no són bàsicament diferents
de les del 1910. Però hi ha un desenrotllament estatutari molt detallat
del funcionament i la composició del consell directiu, elegit per l'assemblea general.
Pel juny de 1933 es constitueix la Federació Catalana d'Empleats i
Obrers Municipals, amb la finalitat de reunir dins seu totes les entitats
de dependents municipals de Catalunya i de procurar la creació de
noves entitats on no n'hi hagi. Una part dels ingressos de les associacions d'organisme van a nodrir el pressupost de la federació.
El 25 d'abril de 1936, el conseller de governació de la Generalitat,
Josep M.a Espanya, signa el reglament, presentat el dia abans per Jaume
Miravitlles, president, i Gaspar Alcoverro, secretari, de l'Associació
de Funcionaris de la Generalitat de Catalunya.

L'objecte de l'associació és: «1a defensa dels drets legals de tots i
cadascun dels funcionaris, mantenint entre els seus components la
compenetració i esperir de solidaritat que calen per a rreballar eficaçment en pro del benestar moral i material de la classe; esperonar i
incrementar la capacitat professional del funcionari; fomentar la previsió, cooperació i auxili mutual entre els associats; estudiar l'aplicació
dels mètodes més adients per al millor funcionament dels serveis i
assesoramenr del Poder públic quan aquest ho solliciti; suggerir
aquelles fórmules que -millorant els serveis- representin també una
millora moral i material per al funcionari; i mantenir relacions cordials amb altres Associacions similars a Catalunya, propugnant la constitució d'una Federació de totes les Associacions de Funcionaris Públics
de Catalunya».
Mentre no s'aprovés l'Estatut de Funcionaris, els socis tenien dret a.
la defensa i l'ajut moral de l'associació (art. 17 [a]). Això sembla
apuntar a tota una concepció de l'associacionisme de funcionaris, potser
Els lreballadors de l'Adm;nislraci6 pública a Catalunya

84

discutible avui, en el sentit de limitar-ne la finalitat tan bon punt la
llei els reconegués estatutàriament uns drets.
El reglament preveia 20 seccions: parlament i presidència, justícia i
dret, governació, finances, cultura, treball, obres públiques, sanitat i
assistència social, economia i agricultura, Tarragona, Lleida, Girona,
administratius, docents, tècnics i facultatius, subalterns i xofers, obrers,
cooperativa, clínica i mútua. Cada una d'aquestes seccions --combinant
criteris orgànics amb professionals- era regida per una junta de secció, composta d'un representant per cadascun deIs grups assignats a les
diferents conselleries. Això de banda, l'associació funcionaria en termes
similars a la de l'Ajuntament de Barcelona. S'hi detallava amb molta
de cura el procediment de convocatòria i funcionament de les Assemblees Generals (assemblees extraordinàties, en el cas que la junta de
govern no convoqués en eIs termes establerts, forma i terminis de convocatòria votacions i delegacions a vot, etc.).
L'únic r~glament de funcionaris d'aquesta època que hem con.sultat és
el de funcionaris municipals, aprovat per decret de la consellena de governació el 27 de setembre de 1935. El període d'involució, dins la
República, en què se situa aquesta disposició n'explica el c~ràct,e: més
aviat limitatiu: es tracta d'una defensa del cos de secretans d aJuntament, que no havia estat reconegut per la llei municipal del 1934;
S'hi estableix un registre i s'hi combat l'intrusisme en el cos. Tambe
s'hi defensen els interessos dels funcionaris en general davant eIs interessos polítics, per tal com molts polítics, un cop elegits a regidors,
procuraven, segons que sembla, cobrar el mínim d'impostos -només
els recàrrecs sobre impostos de l'Estat- i els funcionaris DO eren
pagats puntualment.

2. Lleis franquistes
/' .
,
En les lleis del franqUIsme, que no analltzarem aqUl amb tant de detall

perquè són més a l'abast i més conegudes, els funcionaris s6~ un món
a part, separat i enfrontat als treballadors en general, dotats d ~na ~olla
de privilegis -singularment la «inamovilidad en la plaza»~ 1. pnvats
de tota mena de drets d'associació i defensa sindical o parasmdlcal.
La ideologia corporativista que ensenyava l'orella en les regulacions
de l'època de Primo de Rivera assoleix ara tota la seva esplendor. Hom
depura rigorosament els funcionatis de la República i de la Gen~ralitat,
que encara avui no han vist reconeguts totalment llurs drets. S mtegra
els treballado,s de l'administració en el món dels no-treballadors, a
canvi d'aquesta participació en l'esfera de la propietat que és la «plaza
en propiedad~&gt; i d'una. separació radical entre els «propietaris de ~laça»
i els funcionaris interins, eventuals o contractas, que no es conSideren
pròpiament com a funcionaris, sinó com a «aspirants a funcionaris» en
Pasqual i Emtsl .Maragall

85

�el millor dels casos (treballadors, tampoc no ho són, perquè gairebé mai

funcionariat) alleugerida a la pràctica per les &lt;,&lt;corruptelas» existents,

no tenen conttacte laboral).

i ben lluny sempre de l'esfera del treball, un terme substituït per

La legislació franquista sobre la matena és molt frondosa. l és lògic
que fos així en un sistema basat decisivament en l'adhesió incondi-

altres, com ara «misión» o «servicia».

cional del petsonal de l'Estat. Els teglaments de funcionaris - i les regulacions i pràctiques administratives corresponents- són una peça
cabdal del sistema franquista.
A tall d'exemple, examinarem aquí només el Reglament de Funcionaris
d'Administraci6 Local (decret del 30 maig de 1952). El reglament
distingeix netament entre funcionaris dels Cuerpos Nacionales (secretaris, dipositaris i interventors) i tots els altres. Els primers tenen
sempre una consideració a part. Són la falca introduïda per l'Estat

dins el personal de l'Administració local, doblant en aquest àmbir la
manca d'autonomia fiscal i administrativa de les entitats locals, i en
llocs claus, evidentment. L'Administració local es converteix, de fet,
els anys posteriors al 1939, en administració perifèrica de l'Estat. Un
deIs darrers intents de perpetuació continuista deI franquisme, la nova

llei de Bases del Règim Local, del 1975, prerén d'instaurar els cossos
«nacionals» com a sistema per a totes les categories del funcionariat

local.
El reglament del 1952 tracta d'elevar el rango de la funci6n y la étiea
en el desarrollo de las diversas actividades que la integran) Il cuya
austera tarea contribuye con singular relieve) etc. Amb aquest fi defineix positivistament eI funcionari com aquell qui ha estat anomenat
legalment per a ser-ho, presta serevis de caire permanent a l'Administració, figura en plantilla i rep sous o assignacions fixes amb càrrec
als pressupostos. El funcionari pot ser·ho en propiedad) mitjançant
oposició o per concurs; interina) si ocupa una plaça vacant de la plantilla; o accidental.
L'article 5 del reglament explica que «quienes presten de modo permanente servicio manual similar al de artes) ofícios o industrias comprendidos en la vigente Legislaci6n de Trabajo podran ser adscritos
como funcionarios de servicios especiales o subalternos) o como obreros de plantilla... , se hallaran equiparados en dereehos y garantías a
los subalternos) y su relación con la Corporación sera de caracter estrietamente administrativo». Després veurem que aquests serveis «es-

pecials» són un cas prou general entre els treballadors de l'Administració, almenys de l'Administració local. També el personal sanitari és
objecte d'una regulació a part (reglament 27-XII-53).
Entre els deures del funcionari hi ha «eumplir con celo y exacta disciplina la misión encomendada», el «sigilo escrupuloso», el «respeto y
obediencia a las Autoridades y superiores jerarquicos», el «decoro» i el
«tratar con esmero y cortesía... a los funcionarios de igual o inferior
categoría». El reglament suposa una quasi-militarització conceptual del
Els treballadors de l'Administració pública a Catalunya

86

L'article 101 (2) preveu la vaga en els següents termes: «el abandono
colectivo del servicio sera considerada como renuncia al cargo) produciendo la inmediata cesantía de los afectados».
Tot aquest sistema va funcionar prou bé, per ·a les finalitats perseguides, fins a la segona meitat dels anys seixanta. El desenvolup~m~nt
econòmic mateix va exigir aleshores hn creixement fort dels efectius
administratius públics i una multiplicació dels serveis, i féu anar en
orri l'estudiat tripijoc de les regulacions funcionarials. Les feines «accidenta!s» van esdevenir el pa de cada dia, tot i les prohibicions legals.
Els sous van restar endarrerits respecte a la inflació i posaren fi als
privilegis efectius.
El malcontentament es va començar a manifestar de primer aïlladament, després d'una manera més compacta, a través de diverses formes de protesta, i a la fi, pel canal de la vaga de treball, que, n.aturalment. no va suposar la «cesantía inmediata» tret de casos prevIament
seleccionats amb una finalitat repressiva.
El 1965, arran de l'agitació dels sindicalistes verticalistes, comandats

per Solís, per tal d'integrar els funcionaris a la CNS (més quotes,
més poder), la dreta conservadora, representada en a9uell.cas per.Alonso Veoa ministre de governació, va respondre, en el mIllor estil corporati~i~ta dels anys vint, creant els Colegios Provinci~les y Nacionales
de Funcionarios de Administración Local no perteneczentes a Cuerpos
Nacionales i eIs complementaris Colegios de Secretarias) Interventores
)' Depositarios. Tot i haver-hi Solís al davant dels sindicats, la dreta
va tenir la clara premonició que no es podia smdIcalitzar els funcIonaris. Els Colegios han estat pràcticament ïnoperants, si bé, com. és

sabut en el de Barcelona es va lliurar una de les batalles cruClals
per" l'avenç i ·la consolidació del moviment democràtic dels treballadors de l'Administració.
El Collegi és una corporació de dret públic &lt;&lt;afecta al Ministerio de la
Gobernaci6m&gt;. «Todos los Colegios estaran bajo la advoeaci6n de Santa
Rita de Casia, patrona para ellos (art. 4). L'afiliació hi és obligatòria i només s'hi admeten els funcionaris «en propiedad». El vot dels
co~promissaris ha de ser «consciente y obligatorio». «Los Colegios
llevaran los registros o ficheros correspondientes que permitan conocer
en todo momento la situación y antecedentes de cualquier colegiado) (art. 11). No cal seguir. El que és ~orprenent és que una tal ins·
titució hagi pogut convertir-se, en el cas únic de la província de Barcelona, en plataforma efectiva per a la renovació democràtica de l'associacionisme dels funcionaris.

La Llei Sindical del 1971 reconeixia la victòria dels franquistes conPasqual i Ernest Maragall

87

�servadors en incloure dins seu tots els espanyols que participaven en

e! món de! treball i en excloure'n explícitament e!s funcionaris. La
qual cosa era en contradicció amb la concepció que, de fet, l'Estat

els aplicava: el 1969 una circular de la Dirección General de Administración Local determinava que les gratificacions s'atorguessin d'acord amb criteris de «productivitat en el treball».
En e! cas dels funcionaris dels ministeris de l'Estat i d'organismes autònoms, ni CoHegis no hi havia. Les qüestions retributives, les decidia
una Junta de Retribuciones, dominada pels funcionaris d'alts càrrecs,
la tasca dels quals era, bàsicament, la distribució dels «pluses» procedents d'impostos, taxes o ingressos d'altre ordre assignats directament
al personal del ministeri respectiu i no especificats a les partides de

personal dels pressupostos.
El decret-llei de! 16 de juliol de 1976, sobre associacions professionals
de funcionaris de l'Estat, és també un intent de darrera hora de canalitzar per vies diferents a les de l'associacionisme sindical l'onada
de reivindicacions i esforços organitzatius dels treballadors públics.

Les finalitats admeses són: a) la defensa dels interessos professionals;
b) la coHaboració amb l'Administració quant a la fixació de les condicions de treball, excloent-s'hi explícitament la defensa d'interessos
no establerts als estatuts, sotmesos a la «ventanilla» del Registro de
Organizaciones de Funcionarios a la presidència del Govern. També
s'hi exclou implícitament la vaga, en prohibir-se la «interferencia en el
normal funcionamiento de los servicios públicos». D'altra banda, s'hi
limita l'àmbit de les associacions a un ministeri, un organisme autò.
nom, o un o uns quants cossos de funcionaris. També n'és exclòs im-

plícitament el personal amb contacte de caire laboral.
No hi ha hagut, doncs, llevat del tímid intent de! 1976, dret d'associació en e! franquisme, pel que fa als treballadors de l'Administració,
tot i que Parada Vazquez, en un informe redactat a petició de Ja De
legación Nacional de Asociaciones i publicat a Madrid l'any 1963, ja
afirmava que «el ple reconeixement als països occidentals del dret
associatiu i sindical dels funcionaris públics constitueix un fenomen
general, del qual excepcionalment s'aparta el nostre ordenament».'';-

El 1968 (&lt;&lt;La Vanguardia» del 29 de maig), Eduardo Vivancos comentava la qüestió en els següents termes:

«Hubo tiempo en que se consideró incompatible la cualidad
de funcionaria público con la sindicación del funcionariado. Se argumentaba que era esencial que todo servidor de
l(lS intereses públicos permaneciese al margen y por encima

de los vaivenes políticos. Y que la politización del funcionaria público envuelve una contradicción manifiesta en
cuanto ello acarrea el riesgo de colocarle -a expensas de
la Adminútración- al servicio de conveniencias partidistas O de grupo.
Esta se pensaba porque tradicionalmente los Sindicatos
han tenido cierto grada de impregnación política y los Gobiemos querían evitar que una huelga política pudiera lIevarse a cabo con la participación de los funcionarios públicos y consiguiente paraliración del aparato del Estada.
Estas apreciaciones, largamente mantenidas, se han ido modificando con el tiempo y las experiencias, y ella debe
atribuirse fundamentalmente a un cierto fenómeno de mimetismo ante las conquistas sociales del sector privado. No
puede olvidarse que si por un lado el funcionaria gaza de
determinadas seguridade~ y garantías y que se encuentra
relativamente cubierto de las eventualidades que pesan
siempre sobre los empleados en actividades privadas, no
es menos cierto que entre los funcionarios y la Administración Pública se producen innegables tensiones por motivos económicos y de servicio que sustancialmente no di/ieren gran cosa de las que surgen entre capital y traba;o
o entre empresa y productor.»

Un intent de posar al dia la situació dels funcionaris locals va ser la
llei de Bases del 5 de desembre de 1968. Però, tal com va passar
contínuament els anys de la dictadura franquista - i encara cal veure
que no continuï passant-, les reformes canviaven la façana tot refermant, i fins endurint, les posicions de fons.

Així, «se acentúa en los Cuerpos Nacionales la participación del Ministerio de la Gobernación, por la naturaleza de su múióm&gt;. El text legal
«ha sida respetuoso con el principio autonómico en todo aquella en
que el superior interés nacional no exigía autorizaciones o aprobaciones que constituyan garantía de protección del propio vecindario fren·
te a las raras, pera posibles, desviaciones de las Corporaciones Locales
en materia de gastos de personal», principi escassament justificat en un
Estat que ha donat l'exemple d'aquestes desviacions en els seus mateixos ministeris.
Els funcionaris locals passen a ser ara de carrera o de feina, en comptes
de ser «en propiedad» i «eventuales, interinos, etc.». S'hi admet, tot

reconeixent els fets del creixement dels serveis públics locals, que les
corporacions locals continuïn contractant personal administrativament,

Del mateix autor, Sindicatos y Asociaciones de Funcionarios P:íblicos, Ed. Tecnos. 1968.
És l'estudi més complet sobre l'evoluci6 legislativa internacional i espanyola relativa al tema.

&gt;l'

Els treballadors de l'Administració pública a Catalunya

88

cosa que els havia estat negada des del 1963, i s'hi estableix que els
«treballadors no -funcionaris» es regiran per la legislació laboral.
Pasqual i Ernest Maragall

89

�Els funcionaris de carrera no integrats en «Cuerpos Nacionales» s'hi
classifiquen en grups i subgrups. Els dos grups són, de fet, les dues
seCCIOns de! 1926, Grup d'Administració General i Grup d'Administració Especial, amb la novetat que en el primer s'integren els subalterns, i en el segon es reconeix la presència de tècnics i especialistes
de grau mitjà. El pruner grup, que potser es pretén que continuï
essent e! nucli fidel de la vella administració, se subdivideix en tècnics,
administratius, auxiliars i subalterns. El segon grup (&lt;&lt;que comprendera a los que ejercen aClividades que conslituyen el objelo de una
peculiar carrera o profesión») se subdivideix en tècnics i serveis especials.
S'hi separen en un règim especial els treballadors de l'Administració
local afectes als serveis d'extinció d'incendis i la policia. El règim especial «se acomodara en lo posible al de las fuerzas de seguridad del
Eslado».
El sistema és extraordinàriament centralitzat. La Dirección General de
Adminislración Local supervisa des de Madrid tots els ets i uts de la
formació de plantilles, retribucions, ingrés de personal en els Cuerpos
Nacionales~ etc. El paternalisme, realment fort en una llei relativament
recent, s'expressa en declaracions com les següents; «Los funcionarios. .. disfrutaran del tratamiento y cOltSideraciones sociales debidos
a su rango y a la dignidad de la función pública»; «para los funcionarios que se distingan notoriamente en el cumplimiento de sus deberes
se establecera un sistema de recompensas», i així sucessivamenr.
Els deures dels funcionaris són els mateixos del 1953, més l'obligació
ci' «acatar los principios del Movimiento Nacional y demas Leyes Fundamentales del Reino». Com a «faltas muy graves» de nova planta, hi
apareixen «la manifiesta insubordinación individual o colectiva» i «la
conducta contraria a los Principios del Movimiento Nacional y demas
Leyes Fundamenlales del Reina». La sanció per faltes molt greus podia
ser la separació definitiva del servei.
Parlem en passat, però aquesta és una llei encara vigent, el darrer
intent del franquisme de parar el xàfec i de reprimir la creixent conscienciació sindical dels treballadors de l'Administració.

3. Cens i retribucions dels funcionaris
Els quadres següents presenten un resum del petsonal ocupat per l'Ad.
ministració local a Catalunya segons l'Anuario Estadística de las Corporaciones locales, publicat per l'IEAL. No disposem de dades similars
per al personal ocupat per l'Administració estatal (és sorprenem que
l'Instituta Nacional de Estadística de Madrid no publiqui dades en
aquest camp),

Els treballadors de l'Administració pública a Catalul1ya

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�El 1972 a tot Catalunya hi havia 30.000 llocs de tteball a l'Administració local. Alguns d'aquests! llocs de treball, com veurem, no eren coberts encara; tanmateix, podem acceptar la xifra com una aproximació
bastant realista al que deu ser avui l'ocupació total en aquest sector.

El nombte total de treballadors de l'Administració pública a Catalunya,
afegint-hi els de l'Estat, deu estar, doncs, amb tota probabilitat pel damun~dels 40.000, i això sense incloure-hi, tal com hem dit al començament, els mestres i professors de l'Estat, personal de la Seguretat
Social, treballadors de RENFE i de correus.*·(Tampoc no hi són inclosos
els del Metro i Transports de Barcelona i altres companyies de transport
municipal). Els 40.000 treballadors i escaig són personal estricte de
l'Administració local, delegacions ministerials i organismes autònoms a

Catalunya (IND, mutualitats, PND).
Més de la meitat dels treballadors catalans d'Administració pública - i
mes de 2/3 dels de l'Administració local- es concentren a la provincia
de .Barcelona. Entre els 30.000 treballadors de l'Administració local,
11.000 corresponen a serveis especials, és a dir, a llocs de feina manual
o relativament especialitzada. A més a més, hi ha dins aquest total 2.000
llocs de feina tècnico-auxiliar i 2.000 places subalternes. El personal
subjecte a contractació laboral o eventual puja a 5.700 treballadors més,
i els serveis concertats, a 3.000 treballadors addicionals. La imatge és
la d'una massa laboral amb una forta base treballadora en el sentit tradicional del mot. Les places administratives, també com més va més

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sotmeses a condicions que no tenen res de privilegi en la majoria dels
casos, sumen 4.000.

La qualificació del personal de l'Administració local de Catalunya, com
es podia esperar, és superior a la de la resta de l'Estat. Aquí hi ha pro-

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porcionalment més tècnics -superiors i auxiliars- i menys subalterns.
Els «eventuals»1 pròpiament treballadors subjectes a contractació administrativa o laboral, representen a Catalunya una proporció bastant més

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petita del total de la resta de l'Estat espanyol, però de tota manera és
important (30 %). A Catalunya hi ha el 15 % dels llocs de feina administrativo-Iocal existents al territori de rEstat, proporció que és simi-

lar a la de la població. Possiblement aquí la demanda de serveis públics
és més alta, en funció del nivell d'ingressos més alt de la població per
terme mitjà, però també deu haver-hi una productivitat relativament
més alta, que compensaria el primer factor .

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Per tenir una idea de la importància relativa de les places de plantilla
vacants, hem calculat, damunt les dades de la mateixa font, que als
Ajuntaments de la província de Barcelona hi havia el 1972 un 18 % de

* . Aquests dos darrers grups de treballadors tenen una llarga tradici6 sindicalista, que
caldria recollir en els actuats intents de promoure l'associalisme sindical dels funcionaris.
Pasqual i Ernest Maragall

93

�places per cobrir, 2.574 sobre el total de 13.783. Una cinquena part
d'aquestes vacants eren cobertes per funcionaris interins.
Per donar una idea aproximativa dels llocs de treball més nombrosos,
proporcionarem dades de la plantilla de l'Ajuntament de Barcelona, referents a una data relativament allunyada (1967) i no publicades oficial·
ment, però que serveixen a títol indicatiu (vegeu pàg. 95).
La mateixa publicació de l'EAL abans esmentada dóna informacions més
detallades del nombre de places per categories i professions per a tota
l'Administració local a Catalunya; informacions interessants, que no
podem, però, entrar a examinar ara per no fer aquest article encara
més feixuc. Creiem haver ofert una idea suficient dei volum i estructura
del treball públic a Catalunya, particularment pel que fa a l'Administració local, que n'és el component més significatiu.
Ara bé, quant cobren els funcionaris? En l'Administració de l'Estat els
funcionaris eren classificats a aquests efectes, fins al 1965, segons
les categories establertes abans de la Dictadura de Prima. La reforma
fiscal va fer possible el 1965 que les retribucions se simplifiquessin
una mica, tot establint el sistema de sou base igual a mòdul (3.000 ptes.
aquell moment) per coeficient (d'I) a 5,5, segons les categories) més
triennis del 7 % i complements. D'aquesta manera eis funcionaris de
l'Estat van poder palliar la inflació del 1961-65, que els trebaHadors
en general havien combatut a cop de vagues i de convenis. L'augment
va ser escalonat fins al 1970 i va perdre aviat bona part del seu contingut amb la inflació renovada de preus.
A l'Administració local, «parenta pobra» de l'Estat, les coses van anar
més malament. Les retribucions anuals (netes d'impostos, mútua i assistència mèdica) de les categories inferiors de treballadors de l'Ajuntament de Barcelona el 1967 -vegeu la taula de la pàg. 95- en són una
mostra. L'estimació que figura a la taula, la vam fer el 1970 per tal que
fos publicada en un article que no va tenir la sort de veure la llum, i
que comentava la situació en els següents termes
«Amb la modificació parcial de la hisenda local, almenys a
Barcelona, es van concedir el 1968 unes "bufandes", que
després van ser reabsorbides, el 1969, per l'augment atorgat
provisionalment a tall d'equiparació amb els funcionaris de
l'Estat. Ja sabem que aquesta equiparació, l'han deixada ara
per al 1971 o 1972, sortint al pas amb un augment que ve
a representar en total, incloent-hi l'augment provisional, un
10 % sobre les retribucions del funcionari local, el qual
augment, després de 7 anys d'increment dels preus, es tan
ridícul com es vulgui, però és així.})

Els trebal/adors de l'Administroci6 pública o Cotolllnya

94

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�Doncs bé, l'equiparació amb els funcionaris de l'Estat no va arribar fins
al juliol de 1974. I, quan va arribar, va reabsorbir h part més volàtil,
però no sempre la meny~ important, de les pagues mensuals a l'Ajunta.
ment de Barcelona: els anomenats «trimestres», que eren quantitats cobrades d'una manera regular amb càrrec al Fons de Productivitat del
Pressupost Ordinari, partida que no figurava desglossada per seccions
i categories i que, per tant, impedia de saber quant cobraven realment
els funcionaris dels diferents nivells. El fet és que molts funcionaris
de categories baixes, tot i que llurs «trimestres» eren ben minsos,
hi van sortir perdent. l per bé que la desaparició deIs «trimestres»
era una mesura administrativament justa i clarificadora, la situació econòmica de molts treballadors va arribar a uns extrems que expliquen
l'espetec reivindicatiu que es va anar covant durant tot eI 75 i que va
esclatar del gener al març del 1976, la primera gran vaga dels treballadors de l'Administració a Catalunya.
Quan el 17 de febrer de 1976 els treballadors de totes les categories
i seccions s'aplegaven a milers dins l'Ajuntament als crits d'«unitat,
unitat», es pot dir que es trencava irremissiblement el corporativisme
de les lleis, la ideologia i la política de personal seguida durant 50 anys.
En el curs del conflicte, els treballadors de l'Ajuntament van aconseguir una colla d'objectius, i no és el menys important eI fet que en
el ple del 23 de març, la Corporació decidís publicar amb detall, si bé
anònimament, les retribucions cobrades en mà per tots els funcionaris.
Aquest acord, que feia esment de la urgència de la seva mateixa aplicació, no ha estat encara seguit, després de més d'un any.
El 31 de gener de 1976, abans del conflicte, les retribucions mensuals
brutes, amb tres triennis d'antiguitat, dels treballadors de l'Ajuntament,
eren les següents:

Coeficients

Categories

1,3
1,4
1,5
1,7
1,7
1,9
2,3
2,3
1,9
3,6

Pràctics, operaris
Ordenances
Telefonistes, auxiliars clínica, etc.
Escorxadors, oficials d'ofici
Auxiliars administratius
Operadors ordenador
Delineants
Auxiliars administratius especialitzats
Directors de museus
Bibliotedries
Guàrdies municipals
Bombers
Practicants, infermeres assistents socials
Professors d'EGB i ensenyament especial

Número
IUf/ciof/aris

1.200
290

300
510

260
105

680
12
t4
2.025
535

446
248

Retribucions
17.108
t8.46O
20563
t7.8t8
22.818
25.773
23.983
26.983
28.948
29.290
17598
21.574
21.397
24.722

Els sous en mà eren més baixos. De les retribucions brutes hauríem de
treure'n un 10 % si fa no fa en concepte d'impostoS, mútua i assistència
mèdica; i, a més, l'augment del gener (de l'ordre del 10 %) no es va
cobrar fins més tard.
Un dels cavalls de batalla dels funcionaris va ser la lluita per l'elevació
del mínim (coeficient X mòdul) fins a igualar el salari mínim interprofessional garantit, a què moltes categories no arribaven, cosa que feia que
les pagues dobles i les pensions fossin baixíssimes.
Una altra reivindicació paraHela és la simplificació i consolidació dels
sous. Els «pluses» (de «¡e/atura, trabajos especiales~ especial dedicación
y riesgo, incomodidad, peligrosidad y toxicidad», però especialment
l'anomenat «plus de productividad» o «trimestre») van arribar a representar el 44,8 % del IOtal de les retribucions l'any 1974. L'incentiu de
capitalitat -que dobla inicialment el sou base a Barcelona- complica
les coses encara més. El sobre de la paga dels funcionaris ha assolit uns
graus de complicació molt considerables.
Un decret-llei recent, del 30 de març, recull algunes de les reivindicacions esmentades: sou base mai inferior al mínim interprofessional, revisió anual dei salari, millorament de l'assistència sanitària, simplificació
aparent dels coeficients, etc. Però l'aplicació d'aquesta regulació encara
no és coneguda. És evident que es tracta del resultat de la pressió dels
treballadors arreu de Catalunya i de l'Estat espanyol (després de Barcelona vingueren les lluites de l'Hospitalet, Cornellà, INP, PND, Saragossa, bombers de Madrid, etc.), i també és obvi que es tracta d'un
intent de perpetuació de l'actual estatut especial dels funcionaris amb
nous mètodes, més realistes.

* * *
En un proper article explicarem, damunt la base d'aquests antecedents,
com s'ha articulat l'esforç organitzatiu dels funcionaris fins a la constitució pel març d'enguany, del Sindicat de Treballadors de l'Administració
de Catalunya (STAC), el paper clau que hi va fer la junta democràticament elegida (pel juny de 1976) del Collegi Provincial de Funcionaris
d'Administració Local, i les perspectives de futur d'aquesta associació
sindical tan innovadora en el camp de l'Administració pública.

etc.
E/s trebal/adors de l'Administració pública a Catalunya

96

Pasqual i ETIlest Maragp//

4

97

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                  <text>Documentació emanada de l'exercici professional de Pasqual Maragall.&#13;
&#13;
- Gabinet Tècnic de Programació de l'Ajuntament de Barcelona (febrer 1965-1968, funcionari 1968-1979) :  com a economista.&#13;
- Servei d'estudis del Banc Urquijo (1965-1968).&#13;
- Aula Barcelona (setembre 1997 - març 1999): funda i presideix Aula Barcelona com a centre de gestió del coneixement per a l'administració de les ciutats. És un espai comú de reflexió entre universitat, empresa i administració en relació amb la ciutat i el seu passat, present i futur.</text>
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                    <text>�GONSTRUCCION mRQUlTECTURA URBANISMO

Unaalternativa
democrdtlka
para Baroelona

Director Josep Miquei Abad
Conrejo de direccibn Josep Mas Salo
Eduard Poos Matas Jaume Raseil Colomina
Josep Viia Codins aiiarejadores
Coordinador en funciones

Rafael Pradas

Secretaria, Redaccibn Montserrat Aiemany
Consejo de Redacción Rafaei Piadas.
Joaquim Sempere. Carles Teixidor
Secciones: lArquitecura: Orioi Sohigas
Construcción: Meice Saia Urbanismo: Carles
Teixidor Barrios: Rafaei Piadas Laboral:
Rafaei Senra Internacional: Manuel J.
Campo C ~ l t u r ay vida cotidiana: Joequim
Sempere Profesioliales: Joan Gay Cine:
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2
16
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artiCuioS 21 y 24 de la Ley da Prensa
e imprenta. ei Colegio Oficiai de
Aparejadores y Arquitectos T6cnicos
de Cataiuna Pone en conocimiento de los
lectores los siguientes datos:
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/ Presidenta: Jos6 Miguel

Abad Slivestre Secretario: Raiaei Cercós
lbanel Contador: Gustavo Roca Jordi
Tesorero: C a r i o ~PuiggrOs Liueiles
CAU ES UNA PUBLiCAClON DEL
COLEGiO OFiCiAL DE APAREJADORES
Y AROUi'lECTOS TECNiCOS DE CATA1 l i O A

17

~ 18

MAYO/JUNIO

197G

Guía de Anunciantes
Introducción
EL MARCO POLlTlCO

~ Las autonomias
I
~ locales
~ ante ~l a crisis del Estado Central

Rafael ARGULLOL

24

Control y gestión democráticos

29
30
3G

LA ECONOMIA
La Hacienda local en e l marco de una fiscalidad renovada Joan COLOM NAVAL
Politica de inversiones del Ayuntamiento de Barcelona Pasqual MARAGALL

43
44
48

LA ORDENACION URBANA Y L A VIVIENDA
El urbanismo municipal ¿hacia dónde? Manuel DE SOLA 1 MORALES RUBIO
Lineas básicas para una politica democrática de la vivienda Coliectiu de Vivenda dei CEU
Infraestructura y transporte: hacia la definición de nuevos criterios
Alfons RODRIGUEZ BAYRAGUET

54
63
64
73
77

82

Rafael PRADAS

SERVICIOS COLECTIVOS Y MEDIO DE VIDA
Equipamiento. organización y gasto sanitario en Barcelona Nolasc ACARiN
El sistema escolar Marina SUBiRATS
Patrimonio natural y calidad de vida Josep M . CAMARASA i CASTILLO
Una politica cultural para Barcelona M." José PARDO / Joaquim SEMPERE

/

Carma SANS

87
88

LOS PROTAGONISTAS
Movimiento popular y alternativa urbana Jordi BORJA / Marcal TARRAGO (Centre
d'fstudis d'urbanismel i Carles PRIETO (Vocal d'urbanisnie Federació Associacions
de Veinsl

95

Directorio de Publicidad

99

¿QUE DICEN LOS PARTIDOS POLITICOS?
Unió Democratica de Catalunya. Esquerra Deinocratica de Catalunya. Convergencia Democratica de Catalunya. Partit Socialista de Catalunya (ex Reagrupanientl, Partit Carli de Ca.
talunya (Secretaria1 Congres Constituentl, Partit Socialista d'Alliberament Nacional deis
Paisos Catalans. Partit Saciaiista Unificat de Cataiunya. Partido del Trabaja de España, Or.
ganiración Comunista de España (Bandera Rojal, Consell de Forces Politiques de Catalunya,
A s ~ o c i a c i o n sde VP&lt;'OI
rlr&gt; R l r r e l n n r i

�l. Análisis de cumplimiento de la inversión
programada 1963-74
El análisis de cuinplimiento de la inversión prevista
puede ser muy vaiioso para la programación. Permitirá
estudiar las prioridades reales, compararlas con
las declaradas y corregir desviaciones. Gran parte del
sentido de la programación deriva del hecho de que
este análisis a posteriori sea posible.
Se ha dividido el análisis en dos períodos de seis años
cada uno: el período 1963.68, que comprende los
programas provisionales 1963-64 y 1965168. y el
período 1969-74.

en pesetas corrientes. En pesetas coiistantes (cálculo
posible gracias a la confección de la tabla de
desvaiorización monetaria en Barcelona, sobre la base
del coste de la vida en la ciudad) la inversión total
pasa de 12.000 a 18.000 millones, o de un promedio de
2.000 millones/año a otro de 3.000.
Hay tres años de baja de la inversión (1967. 1969
y 1973). pero así coino en los dos primeros casos
al año siguiente se dio un gran salto adelante. la
inversión de 1974 fue similar todavía a la de 1972.

El comportamiento por sectores de la inversión
muesta la prioridad absoluta de .Vialidad&gt;. (estructuras
El material recogido en este articulo ha sido publicado en
parte en los números 1 Y 2, 1975. del Boletin de Análisis Urbano

La inversión total en el primer período fue de
edirado por el Gabinete Tdcnico de Programación IGTPI del
10.000 millones. y en el segundo fue de 22.000 millones, / Ayuntamiento.

�vaies. ;&gt;aviiiitnt~c:on a'canrer a j o . a'iinoiaool nri
d s iurcfei'enc as au,n.:ioas ;&gt;or c k)u!iraniieniu.
un 41-44 ' dc a ii\ers;Gn !oral en e perudo 1969.7.1
Traiaiicicse B3rie oiia de bii :ériii r i iii.i!ic
~
pal
pricr cúiiieiite agotaoo en ciiaiiic a p o s , ~ :daoes
i
de
expansión del casco, tal ~ r i o r i d a dabsoiuta es difícil
de'expiicar. El hecho e ~ ' ~ u
ene los dos últimos años
la proporción de este sector en el total empieza ya,
como es Iógico, a disminuir.
En el período anterior Vialidad no fue todavía el primer
sector de inversión: Transportes, con un 21,7 %, iba
por delante. En cambio en 1969-74 Transportes (en un
período de extensión de ia Red de Metros y renovación
del Transporte de superficie) perdió peso dentro
del total
Estos cambios traducen la preferencia concedida a
la moviiidad privada sobre el transporte público en el
úitimo período.

En cuanto a las causas de incumpiimiento a nivel
giobal. habría que comparar el 79 % calculado con la
serie de arado de cumolimiento calculados en las
~ e m o r i a ; del GTP y que exciuyen recursos
extraordinarios y &lt;&lt;otrosrecursos,,:

1

Relación inversión/previsión f % l

1969
1970
1971
1972
1973
1974

Total sectores

Total sin transporte

74.66
76.57
78.83
81,70
74.67
65.38

85.34
91,19
93,79
84,32
77,19

-

El promedio de cumplimiento (incluyendo transporte]
no es superior al cumplimiento con presupuestos
extraordinarios, al contrario. Cabe decir que no son
éstos la causa primordial de ia desviación global entre
lo previsto y lo realizado.

De todos modos, la evolución más chocante es la de
Urbanismo y Vivienda, cuya inversión baja de año en
año. excepto en 1974, para situarse en ei niismo nivel
que en 1969 en pesetas corrientes, mientras que en
pesetas constantes pasa de 470 miilones en ese año a
300 en 1974. Este cálcuio no tiene en cuenta además
que la inflación de los precios del suelo ha sido
seguramente superior a la media. En definitiva cada
vez se compra menos sueio en términos físicos.
Si es cierto que .no queda suelo vacío por comprar"
y que éste es cada vez más caro, no es lógico en cambio
que se reduzca la partida destinada a adquirir una
mercancía que se encarece. tratándola, en términos
del análisis económico, como un bien inferior sustituible.

2. Un c a s o particular: l a p o l í t i c a d e l suelo

La política de suelo (y vivienda, excepto en 1974)
y la de transportes son los dos casos patoiógicos en
cuanto a bajo cumplimiento de la inversión Rjevista
-42 % en los. dos casos- y en baja respecto de¡
cumplimiento en ei período anterior.

La tabla siguiente memoria GTP 19742,. tabla 10, p. 371
muestra la evoiución de las comriras de sueio v otros
activos, descendiendo desde 1972 en valor absóluto
y desde 1969 en términos relativos:

Característica general del período anterior - (1963-681
es de presentar un grado de dispersión mucho menor
del grado de cumpiimiento, tanto absoluto como
relativo. En este sentido la programación 1969-74 ha
sido menos eficaz,, que ia de 1963-68. Es decir, ia
estructura prevista de la inversión fue más respetada
en el período anterior, aún con un grado de
cumplimiento global (69 % ] más bajo o una restricción
más fuerte en los recursos que se habían previsto.

Evolución inversión realizada. por categorías económicas

En cambio en términos globales el grado de
cumplimiento d.el programa 1969-74 fue inás satisfactorio
(casi 80 % l . En pesetas constantes los resultados ya
no son tan halagüeños: un 64 % de cumplimiento, en
términos de obra y equipos físicos.
Los sectores más dinámicos son Sanidad y Viaiidad.
En el primer caso, la reconstrucción de Hospitales
-que puede verse como forzada sustitución de una
actuación estatal deficiente o como punto de partida
de una asunción local de este servicio- y la inversión
en el nuevo Cementerio. han sobre~asadolas
necesaades que, q ~ : z a s.ncorrectameiite, se iia!&gt;ía
ca cu ado. En el seg-nao c ~ s o(Validad). la :nflaciun
ac estandares de cal aad. a discur o e incliisun eii el
oef c r oe conce2ros de regosicion ) la inerc:a de .n
s e r . c i o potents y b.eri montado jsoure iiiia s IJac ón
en que decae posiblemente su urgencia dentro de
las preferencias comunitarias) explican la gran
desviación al aiza de la participación de este sector
en la inversión total (33 % previsto, 42 % real).
LOS sectores restantes no muestran desviaciones tan
acusadas como los cuatro analizados hasta aquí.

l

I

1

Si comparásemos las adquisiciones de suelo para usos 1
públicos con ias realizaciones de suelo por parte del
sector público (cocheras, estaciones, cuarteles, etc ... i
que entran en el mercado privado de solares)
comprobaríamos probablemente que las primeras son
inferiores y que el suelo de Barcelona se privatiza.

1

1

Año

Terrenos y otros activos
(millones pesetas)

% sobre total

inversión

1973
1974

354,6
250,7

8,44
5,38

Total

1.940,4

8,75

-

El anexo 1 del Estudio Económico del Plan General
Metropolitano (Plan Comarcal] contiene una valiosa
crítica cifrada de la política de suelo del Ayuntamiento
de Barcelona. Se demuestra que
.el Avuntamiento de Barcelona no sóio no ha
garaniizado la disciplina urbanística, sino que ha
realizado una tímida política de suelo, no
aprovechando todos los recursos a que la Ley
l e obligaba. [p. 641.
Calculando las aportaciones del Presupuesto Ordinario
obligadas por la Ley del Suelo para formar el Patrimonio
Municipal del Suelo, y comparándolas con las
cantidades efectivamente liquidadas por este concepto,
el citado anexo concluye que
.lo no invertido durante el quinquenio (1970-741,
574 millones de pesetas, a un precio medio de

1

�l

120,10 ptas./m2, que ha sido ei efectivo en las
hectáreas compradas con destino a Parques
Urbanos v Zonas Verdes. conceoto oiia no inrliwo
,"
suelo forestal, habría permitido la adquisición de
475 has. Estas, junto con las ya existentes en 1974.
438 has., permitirían contar ahora con 5,11
mZ/habitante de Verde Urbano, en vez de los 2.45 que
ahora se tienen. Con ello se habrían cubierto los
objetivos propuestos en el Plan General de 1953, y
respecto a.los objetivos del Plan 1974 sólo faltarían
adquirir 21 has. en lugar de 496 has.,, (p. 65).
~

Para valorar estos datos es preciso tener en cuenta
que los precios de los cueios afectados por el Plan
de 1953 para zonas verdes eran y son muy bajos
precisamente debido a aquella afectación. El precio
medio utilizado en el cálculo de arriba no es pues
desproporcionadamente bajo. El incumplimiento del no
muy ambicioso Plan de 1953 no tiene excusa. Las
críticas de excesiva ambición al Plan 1974. como se
demuestra, tampoco están justificadas -aparte
la
opinión discrepante de la mayoría de los barrios sobre
este punto: para ellos las zonas verdes previstas
son Insuficientes.
Hemos estado sometidos a una política de suelo
malthusiana, criticada incluso en las órdenes de
aprobación de los presupuestos municipales por la
Dirección General del Tesoro y Presupuestos, que se
refieren a insuficiente dotación [del] Presupuesto de
Urbanismo con cargo al ordinario de la Corporación.
y a que la alegada escasez de terrenos urbanos es
una i situación de hecho no demostrada,&gt; y que no se
puede .admitir en justificación de la inobservancia
del mandato legal), referente a ia dotación del Patrimonio
Municipal del Suelo.

1

En cambio las adquisiciones de suelo para estructuras
viales [cinturones de ronda) llevadas a cabo v
financiadas por las empresas constructoras -es decir,
no pagadas en la anualidad por el Ayuntamientohan sido mucho más expeditivas y a-mbiciosas. Ello
permite que las estadísticas de adquisición de suelo
a título oneroso que publican las Memorias anuales
del Gabinete Técnico (y que incluyen estas partidas)
muestren una ~ o l í t i c ada suelo más activa.
En definitiva, también la propia inversión en suelo revela
una prioridad creciente en favor de la movilidad
privada. Y de otro lado el Ayuntamiento se descapitaliza.
liquida sus activos en suelo en favor de la vivienda
privada y cubre déficits de funcionamiento con cargo
a esa descapitalización (caso de las cocheras de
Transportes de Barcelona). El suelo ~ ú b l i c o (para
equipamientos y zonas libres) se va encogiendo y se
confirma la configuración de una ciudad angosta,
avara de espacio, esclava del valor mercantil del palmo
cuadrado. Las generaciones venideras nos echarán
en cara la elevada preferencia por el presente que
ha mostrado la ciudad en estos años (lo que los
economistas llamarían elevación.de la tasa de descuento
temporal], aunque las clases altas ya tienen prevista
la solución: marcharse. Marcharse al Maresme, al
trans-Tibidabo o a Castelldefels, servidos por una
Red Arterial eficiente y un sistema de Planes Parciales
caros con densidades bajas.

3. La selección de inversiones por medio d e

estándares
¿Hasta qué punto los programas de inversión del
Ayuntamiento han justificado la estructura de la
inversión, la preferencia por la vialidad, etc.? ¿Y si
lo han hecho, cómo lo han hecho?
38

/

Los índices de prioridad utilizados para el reparto
de la inversión en el programa (ver F. Alamán,
metodología para la selección de inversiones",
Instituto de Estudios de Administración Local,
diciembre lg73) son del
D / N = Déficit/Nivel de Capitalización
donde N = EJE,, = Equipo capital existente/Equipo
capital deseado. Es decir. la inversión que se destina
anualmente a un sector (viaiidad. sanidad o urbanismo]
sería proporcional al valor del equipo deseado e
inversamente proporcional al valor o situación del
equipo existente. Si se invierte más en viaiidad, en
teoría. es porque la relación entre io que falta por
hacer y la situación actual es más alta.
La cuestión, expuesta aquí de forma muy simplista,
estriba Dues en ver auién define v cómo se define
s
definición
el equibo deseado en'cada s e c t ~ r , ' ~ u eesta
condiciona los demás pasos del proceso selectivo.
En la actualidad la definición de¡ equipo deseado
en términos físicos y su valoración mediante unos
costes unitarios [oor unidad de eauipo: cama de
hospital, metro lineal de pavimentacion o plaza escolar)
la realizan los técnicos municipales mediante
comparación no sistemática con estándares
internacionales o inter-ciudades y a partir de
información suministrada por los oferentes o
productores de esos equipos (empresas constructoras
y de obras públicas básicamente).
Esta situación. tal como ha sido descrita aquí
-descripción en cierto modo idealizada respecto de un
proceso real bastante más empírico- es en sí misma
difícil de modificar totalmente, aun en un contexto
político democrático y caracterizado por un mayor
control político de las prioridades ciudadanas. La
construcción de un aparato de indicadores de las
demandas sociales en distintos sectores y de una
función que relacione sus diversas urgencias, es un
problema aquí. en Pekín y en Minnessota.

1

1

�ascendido más de lo que los datos de inflación harían
prever -cosa que a lo mejor en otros sectores no
sucede. Resultado: los indices de prioridad del programa
reflejarán unas demandas sociales no justificadas y
coherentes con la preferencia manifestada por el
Ayuntamiento en favor de la Vialidad.
Este caso se aporta tan sólo a título ilustrativo. El
problema general es y será el adaptar las decisiones
del común, del Ayuntamiento, a las demandas sociales
de los ciudadanos.

4.

Por u n a aolítica d e inversiones alternativa

Aunque sólo ia voz de los representantes
democráticamente elegidos y de las organizaciones
ciudadanas puede configurar el punto de partida de una
política de inversiones alternativa, puede conciuirse
del análisis anterior que, con toda probabilidad, se dará
una inflexión de las prioridades en favor de aqueilos
sectores que la política municipal de los últimos años
ha relegado y que responden a necesidades
generalizadas. En este sentido es posible prever,

/

1

Lo aue s i es cierto es que un Avuntamiento democrático
ha de ser por fuerza un Ayuntamiento más transparente,
con mayor y mejor información, en e l que sea más
sencillo fiscalizar el proceso de adopción de decisiones.
Es decir, que el Ayuntamiento deberá multiplicar el
de los elementos que
esfuerzo de ~~publicaciónn
componen sus decisiones (estándares deseados. costes
unitarios. distribución territorial de los estándares
de servicio, niveles d e calidad de , o s
servicios) y por otro lado deberá ser capaz de recoger
sistematicamente la información aenerada Dor los
ciudadanos y los colectivos de base de la ciudad
(asociaciones de vecinos. etc.) .
Si ello no ocurre se perpetuarán situaciones como la
presente. en que, como se explica por vía de ejemplo
a continuación, un dispositivo técnico aparentemente
aceptable (y que desde luego no tiene comparación
en todo el Estado español a nivel local) conduce a
!a adopción de unas prioridades no muy distintas,
probablemente. de la's que se hubieran.adoptado y se
adoptan en ausencia de toda complicación técnica.
El ejemplo es el siguiente: los sectores o servicios
más capitalizados y prepotentes es fácil que puedan
&lt;$hinchar,,sus estándares deseados, cuantitativamente o
cualitativamente, de modo que sus indices de prioridad
revelen una urgencia de inversión que en la práctica
no está científicamente basada. El déficit estimado
en 1971 para los llamados sectores de inversión continua
[de año en año), en el Ayuntamiento de Barcelona,
ascendía a 8.100 millones de pesetas corrientes en
el caso de Vialidad (de los cuales 5.300 sólo para
Pavimentación), es decir el 68 % del déficit total
de esos sectores. Comparando estas cifras con las del
déficit estimado en 1968 y las cifras de inversión
entre las dos fechas (1968 y 19711 es fácil comprobar
que estos servicios admiten una reducción del déficit
muy inferior a la que las cifras de inversión indican.
O bien la ambición del servicio en cuanto a estándares
ha aumentado o bien los costes unitarios han

1.

Un mavor aiiovo al transworte wúblico frente al
tradiciónal copo de las inversiones por el transporte
privado y sus infraestructuras -lo que conllevaría
una ~ o l i t i c acom~lementariade limitación de la
utilización de vehiculos privados en el centro
y cascos antiguos.

2.

Un mavor énfasis en los servicios sociales
culturales,
al h o r m i g ó n ~ ~
a , las obras e infraestructuras

3.

Una mejor distribución territorial y mayor atención
a la calidad v coste de los servicios. frente al
rudiinenrar o cr rcr.0 de os esrinda:es glooa es
?aró tooa a c.Load f a o o s 2or os iecncos tanto
en su nivel como en ia eficacia de los coste*
implicados.

4.

Una mayor atribución de fondos a la recuperación
de suelo para uso público, frente al proceso de
privatización y densificación en los años recientes
de capitalismo salvaje: ello requeriría una profunda
revisión de los procedimientos e instituciones
municipales que actúan sobre el suelo.

Técnicamente cabe también señalar las líneas de
re\isión a qJe haora de someterse la toma ae
dec s Gnes de in\?rsion Pos,bleniente haba qJe un f csr
los diversos presupuestos y partidas de capital en
un solo presupuesto de capital financiado con cargo
a la deuda municipal. La fijación anual del ,'límite de
, función
la deuda., o recursos de a a ~ i t a ld i s ~ o n i b l e s en
de las previsiones de ingresos. determinaría el volumen
global de Inversiones, dentro de la estrategia fijada
por los programas a cuatro o cinco años. La financiaciór.
de la inversión, o colocación de la deuda. debería
ir ligada a !a oferta de recursos de las Cajas de Ahorro
locales y no ya de un Banco estatal de Crédito Local
innecesario por regla general: aunque deberá tenerse
en cuenta que los recursos de las Cajas serán
competidos por otras demandas. como la financiación
de la pequeña y mediana empresa y la financiación de
programas de desarrollo regional a nivel de la
Generalitat. Debido a ello, y al carácter inmediato y
próximo de las inversiones locales, no sería desdeñable
e l recurso directo del Ayuntamiento a un mercado de
capitales local, con emisión de titulos a absorber
por ei público de la zona, bien directamente. bien a
través de los Fondos de inversión.

��/

los llamados Valores Independientes y Auxiliares del
Presupuesto.
Por úitimo habría que mecanizar en lo posible la
confección del presupuesto, iigándola al estudio de
los costes analíticós -estudio que permite a la ciudad

1

se llevarían los proyectos a la aprobación del pleno.
A lo largo de todo el proceso (debate inicial, contactos
informativos, audiencia de los proyectos) desempeñaría
un ~ a ~ central
e l
la re~resentacióncoordinada de los
barrios. hoy personificada por la Federación de
de Vecinos.
Pasqual MARAGALL

1

�</text>
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                  <text>Documentació emanada de l'exercici professional de Pasqual Maragall.&#13;
&#13;
- Gabinet Tècnic de Programació de l'Ajuntament de Barcelona (febrer 1965-1968, funcionari 1968-1979) :  com a economista.&#13;
- Servei d'estudis del Banc Urquijo (1965-1968).&#13;
- Aula Barcelona (setembre 1997 - març 1999): funda i presideix Aula Barcelona com a centre de gestió del coneixement per a l'administració de les ciutats. És un espai comú de reflexió entre universitat, empresa i administració en relació amb la ciutat i el seu passat, present i futur.</text>
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                <text>Article publicat al número 37 de Maig/Juny de 1976 de la revista CAU: Construcción, Arquitectura, Urbanismo ; publicació del Col·legi Oficial d'Aparelladors i Arquitectes Tècnics de Catalunya.</text>
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                <text>A la mateixa publicació indica: El material recogido en este articulo ha sido publicado en parte en los números 1 Y 2, 1975. del Boletin de Análisis Urbano editado por el Gabinete Técnico de Programación (GTP) del Ayuntamiento.</text>
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                    <text>Partisan Review, vXLII, n3, 1975

NOTES ON SPAlN

P A S C U A 1 M A f { A ( ; A L L 1 R U B E R T de VENTOS

445

Oiily I I I J W I1ic.y t .ilk about change and democracy instead of merely
anri-(.oiiiiit~i~ii~tt~
'1 Iicir new language should not be taken as an expression
ofpoliiii .il I:oi~&lt;lwill17;irfrom it. These changes have becn forced upon them
by cvcsrii\, 11rc.y .itc, 111 effect, changes produced in an effort to contain
~h'tnl:c, :II)II I I I C I)if:gcst mistake of al1 would be to forget that the armed
forc&lt;.\' I),lr h i i i y l l ' i q always been the regime's sureit weapon.

Pascual Maragall and Xavier Rubert de Ventos
'l'wo iliirigs happened to give at least the idea of politics in Spain a

EDITORS' NOTE: "Notes on Spain" is excerptedfrom a longer
account o f the political situation in Spain, sent to us in Januay,
197s. The postscript was received in May .

It is hard to imagine how much Spain has changed in the last four or
five years and at the same time how much things are still the same.
The country has modernized. Highways (and tolls); thousands of
brand-new little cars roaring everywhere; high-rise buildings; pop music; a
middle class with a new game, investing in bonds and equities, and a new
slang, stock-exchange jargon; a neat Europeanization of fashions (in fact of
course, an Americanization, but without the lack of style that makes
American fashions fascinating) ; higher wages-in a word, the thing that is
called economic development, or at least economic growth.
At the same time, Spain is still a backward country. Everything is
undersize, insufficient, middle-of-the-road, unoriginal. Everything lacks
color in colorful Spain. Highways are congested as quickly as they are built.
People are discontented with their lives. The cost of living, up 15-20 percent
each year, eats up higher earnings. Even land speculation, the most
prosperous industry in a country that is urbanizing at an incredible pace, has
become risky as young radical planners have been called in to bring order to
Spain's messy cities.
Politics have changed a bit. (Some would say a lot.) One can talk
democracy and freedom and political parties to a degree that was unimaginable a few years ago (when people only thought and whispered about
revolution). Yet the last word is (perhaps "was" when this piece gets to the
reader) still that ofFranco's supporters. The last word is, in fact, on the lips of
a man who literally cannot speak: Franco is too old.
The point is, the regime is the same, and the same people speak for it.

rncarritig. 0 1 i Deccmber 20, 1973, Admira1 Carrero Blanco, the linchpin of
Franco's cffforts to ensure that his regime survives him, was blown up by
Bascl~iciiatioilalists. On April 25, 1974, the fascist post-Salazar regime in
Portiigal was overthrown by the military, backed by illcgal left-wing parties.
The post-Carrero government, with Premier Arias Navarro at its head,
had bcen trying to get across the following message: "Wc are fascists, you see,
but wc have chosen democracy-some sort of democratic clothing-to
survive. ' ' On the one hand, on February 12, Arias publicly promised evolution
toward a more democratic state; on the other, on March 2 , Salvador Puig
Antich, a Catalan anarchist who had killed a secret policeman in a Barcelona
shoot-out,was executed, traditionally, by garotte, following :1 vcry traditiorial
political trial.
The balancing act could have worked. But the Portug~icscrevolution
suddenly altered the meaning of the February promises. The press, in only
slightly veiled terms, urged the Chief of the High Military Staff to imitate
Spinola. The key-words "apertura" (opening, evolution) and "espíritu del
12 de Febrero' ' (the date ofArias Navarro's first speech) seemed to be enough to
cover al1 kinds of democratic manifestos in the newspapers. The new
Minister of Information, Pio Cabanillas, allowed it to go on. Man y ricw, and
newly outspoken, magazines appeared.
In Spain "the future" mearis-unless otherwise stated-tlic period
following the dictator's death. In July 1974, Franco was hospitalizcd for the
first time since the Civil War. Then came Greece. From Cyprus uniil the
anti-monarchial referendum in December, the fa11 of the Greek Junta was
used as a weapon by evolutionists inside the system. In effcct, tlle
Portuguesc-(iscek alternative was a paradigm of "how things ought to go and
ought not 1.0 go." Greece was the insider's illustration of the "correct" way of
fascism; Portugal, rllc cxamplc for the illegal opposition.
Prepar;irioris for tlic furiire liad become, for Spain, open during Franco's
illness, and they coiiiiiiiic(l t o be evcn after the throwback following the
explosion of a boirib ii(.:ii- t l i ( . Iieiid(.l~iartersof the national police in Madrid.

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Some intellectuals were arrested, supposedly for having helped Basque
nationalists in the bombing, for it had served perfectly to create an
atmosphere of anxiety within the government. The Minister of Information
was fired ; the liberal Minister of Finance resigned in sympathy , and a number
of voluntary resignations and dismissals followed. Arias himself was said to be
on the verge of quitting.
The real decision making, of course, is done in the corridors of El Pardo,
Franco's official residence, and at the private dinner parties of rival or allied
figures. After some lobbying, Arias worked out a compromise. He would stay
if his proposed Law of Political Associations was passed before the end of the
year. The bill was presented on television by an apparently disappointed
Arias, who pleaded for patience and understanding. Under the bill,
associations must be passed on by the Consejo Nacional de Movimiento-the
remains of the old Fascist party, now a sort of consultative body. The mere
possibility of a public quarrel among Franco's heirs about who is going to get
what scares the ultra-rightists. It looks, however, very much like the last scene
in this period of Spanish political life.

Who would be elected if free elections were held tomorrow in Spain?
Nobody knows for sure. This is what worries the moderate right, as well as its
foreign friends, starting with the United States.
Only the conservatives and the far right are likely to be able to pul1
together ; forming associations also serves their needs. What is important here is
that the resources that the Francoists are accustomed to draw upon are at odds
with those needed for the future, and they know it-from Girón, the old
hard-line Falangist leader whose words today are reminiscent of a certain
period of Peronism, to Fraga Iribarna, the ex-Minister of Information who
presents himself as a man of the center ready to make a coalition with the
"left" (that is Christian and Social Democrats), to those long-time monopolists of government posts called the Opus Dei.
They ruled for many years beneath Franco's shadow, allowing him to
make and unmake strange combinations and trade-offs among them, as
long as this was the safest way for the Spanish oligarchy and bureaucracy,
which they al1 represent, to go on clipping the coupons of economic
development. The secret of Franco's so-called unique ski11 in arbitrating
conflicts is that he was and is the resultant vector of their forces, rather than an
externa1 ruler imposed by the military on the wealthy.
The success of tliese classes in retaining power had depended, in great
measure, on their capacity for self-effacement whenever necessary. Now this is

447

no longer a viable way of creating governments that represent a balance of
their interests. They feel the need for public debate and traditional
parliamentary practices. They need to know "who is who" in a society that
they rule but don't quite know. They need a different and more rigorous
selection process for their political representatives in the transition period
ahead .
But even if nobody knows who would win a national election, many of
the people on the top sense that they would be wiped out if such a free contest
were held. Now, no ruling class in its right mind is likely to organize such an
election. It is more likely to crumble before such an event occurs. This is why
their provisional unanimity is now based on the catch-word "Hurry up!"
Upon this complicated mixture of self-deception and truth, a tacit pact is
probably in the making between the regime's more liberal and intelligent
figures and the more hard pressed among the illegal opposition, at the
expense both of regime hard liners and the radical oppositionists, who urge
ruptura" rather than "apertura. "
"

Last November 14, not long before public discussion in the Consejo
Nacional of Arias's bill on political associations, there was a meeting in
Madrid of various democratic and evolutionist leaders. The leaders were
absent when the police arrived; they hurried to Dirección General de
Seguridad and tried to be arrested-without success. Prime Minister Arias
then managed to leak to the press his ignorance of the raid. Those who were
arrested represented al1 the forces said to be in contact with the Prime Minister
before October : Catalan democrats and social democrats, Spanish socialists
like Felipe Gonzalez, and social democrats like Dionisio Ridruejo, an
ex-Falangist leader who was welcomed as a traitor in the political police
headquarters, the son of General Diaz Alegria, the chief of staff urged last
February to emulate Spinola, and others.
These are the people waiting just behind the door. They won't enter the
association game, but they won't openly boycott it either if they are assured
that the bill is only a beginning. Their chances would be good in an election.
They have money, political experience, and access to the media, in varying
degrees. Above al1 they are outsiders, not insiders. But they have no grass roots
organization, with the exception of the P.S.O.E., the Spanish Socialist Party.
Still, it is only a baby compared to the Communist Party ; its strength no more
than that of an infant compared to the total force of the revolutionary groups
to the C.P.'s left.
And here lies the problem. If the evolution gets "out of hand," these

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moderate groups probably wouldn't be able to guarantee an orderly return to
democratic "normality" without the help of the C:P. But the Communists
can't by definition be made part of any plan acceptable to the evolutionists,
because if they were, the far right, the bureaucrats, and the military would not
be alone in asking : "Why the he11 did we fight the war?" Most of the Spanish
bourgeoisie would raise the question.

449

he is also said to have told Nicolás Franco that the only thing the Communists
expect from Juan Carlos is that he'll quit.)
To theleft ofthe C.P. are the Maoists and Trotskyists. Since '68, they've
been strong in the universities and even high schools, and among the illegal
teachers' unions ; they also have a constituency among the working class, in
the factory and the neighborhood. But on the whole, after a period of
anti-liberal "leftism, the Maoist and Trotskyist groups joined democratic
coalitions with the C.P., the socialists, and Christian Democrats. A case in
point is the Assembly of Catalonia, a huge illegal body embracing al1 the
parties and also Catalan autonomists. Perhaps the broadest based of the
political groups in the country, it's been around for years, meets and is trailed
by the political police every once in a while.
~ r o mthe ~ S s e m bcould
l ~ come a provisional governrnent for Catalonia.
But the C.P. and its right-wing allies in the Junta Democrática might bypass
the Catalan Assembly in order to make a quick deal. Evolutionists,
particularly if theylrearmy men, or have held government jobs, are likely to
be uncomfortable with the prospect of a truly popular state. As the
Democratic Junta's manifesto proclaimed : "The non-continuity of the
Regime is required for the continuity of the state."
"

The Communist Party plays a central role in the whole affair. Its force has
been patiently amassed through a thousand fights and lately also through
clever bargaining with the monarchists, such as Areilza and Calvo Serer (both
followers of Don Juan, not Juan Carlos), Catalan industrialists and bankers
such as Durán Farrell, Trias Fargas, and Jordi Pujol, and al1 the middle-class
democratic groups outside the law.
Democratic leaders, evolutionist insiders, liberal generals like Diaz
Alegria, and Nicolás Franco himself, a nephew of the dictator and a
prominent figure in Prince Juan Carlos' staff-al1 are secretly, and anxiously,
getting in touch with the Communists. The party itself isn't denying the
contacts are being made. It openly advocates a "pact for freedom" in
exchange for legal recognition and minimal liberties. It was a prime mover in
the coalition of monarchists and businessmen, called the Junta Democrática,
that formed in Paris during Franco's illness in July '74.
Itis not hard to see how, even though the word "Communist" is taboo to
the people on top, many of the political men representing similar interests
feel impelled to deal directly with the C.P.
Five thousandmembersstrong (according toacautious 1972 State Department estimate), the Spanish C.P. is a well-oiled machine that publishes five
papers
and magazines, has infiltrated theofficial unions at the factory and even
.
at the city or provincial level. It could easily quiet the more radical groups that
squabble al1 over the country by imposing on them the hypothetical terms of a
hypothetical agreement with evolutionists and mild democrats.
The party's main target now is the army (the Portuguese alliance serves
them well as an example). For unless the armed forces are, at the least, passive
about the possibility of the C.P. holding positions of power, there's no clear
way in for them. They probably wouldn't use the old slogan of a national or
general strike (it's more and more the property of the extreme left, anyway),
except as a tactical show of force to clear the way for compromise. The C.P. is
playing a waiting game. Since Carrero was killed, it has cooled off mass
movements ; and Santiago Carrillo, the party's general secretary has said that
the Communists would accept a monarchy freely chosen by the people. (But

Evolutionists are also not likely to recognize that the question of national
minorities is a live onp, for one of the principies that has unified the upper
class and the bourgeois elite around Franco is his insistence on "the unity of
direct reference both to the necessity that
Spain's lands and peop1es"-a
those classes (including the Basque and Catalan industrialists and bankers)
felt for a unified, protected national market, and to the centralist feelings of
the Castilian rural and urban middle-class from which come many state and
army officials.
To the extent that the Civil War of 1936-39 protected the interests of
capital in general, much of the northern business world in Catalonia and
Euzkadi supported Franco at the price of their national pride and their interest
in free enterprise. Today, however, the northern middle class is no longer
willing to swallow Castilian centralism, and the northern rich see that the
Francoist Regime is not able to get them into the Common Market.
Understanding that the slogan of Spain's unity appears to them a mere cover
for continuing an inept, dictatorial Regime that is unable to cope with
domestic diversity and foreign challenge makes it easier to understand the
Catalan Assembly, and, more important, the wide support for the nationalist
movement ETA (Euzkadi Ta Askatasuna, or "Basque Country and free-

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dom' '). When an ETA commando "executed" Carrero Blanco, the initials of
this organization became magic words for most people. "ETA had dared. " A
long history of fear and hate began to be rationalized. The "quiet maturity of
the Spanish people," which the Regime heralded at that moment, was only
the passivity brought by momentary shock. It belies the officials' own
certainty that someday everything is going to change overnight after a sign is
written on the wall.
They simply couldn't believe that Carrero had been blown over a church
wall and their own heads were still on their shoulders. Arias, after all, in 1939
was the 'LJackal of Malaga." Mayalde, vice president of the puppet
Parliament, was the man who travelled to Nazi-occupied France to get the
President of the Republican autonomous Government of Catalonia, Lluis
Companys, and bring him to Barcelona to have him executed. And so on.
Salvador Puig Antich's execution is only one of the most recent on a long
list. It took place after those at the top were unable even to explain who the
executors of Carrero Blanco were, and it was meant to make clear that it
was they who had decided "to go democratic." Their names, the execution
was meant to signify, were not on the wall.
Yet democratization is simply too late. It could have worked in 1945. It
could also have worked in 1957-59, when the Opus Dei, speaking a
technoctatic, Europeanized language, began to give the cabinet a "new
look." It could even have worked a couple of years ago, when the crisis of the
West did not seem as plain as it does today, when Caetano and Papadopoulos
were still in power and post-Gaullism reigned in France. Not today. This is
what the ousted Opus Dei and the collaborationist Christian Democrats
whisper in Franco'sear. Today an "opening" means a "break," and the only
way to stop ETA is to give in to democratic pressures more than is safe for the
regime.
And in fact, there are few chances of "opening" without "breaking"
the regime. But there is also no clear way of reassuring the executioners,
tracked and trapped by ETA commandos, denounced by a freer press and
despised by everybody . That is, there is no way to continue to balance political
punishment with a show of democratization that does not include opening
wide enough to bring in the moderates for such a policy mix. In sum, the
political equations have no straightforward solution so long as the figures in
the regime remain tied to an evermore burdensome and decrepit Franco.
I t has yet to be seen whom the military will support. An attempt on the
part of the more fascist generals to block any democratization could tip the
balance in favor of the Dernocratic Junta among the more liberal military
men. Confrontations have already taken place between the army's political
extremes. Middle-of-the-road military men, it is assumed, will back Juan

451

Carlos, even though thc Prince is not their political dream. This again is the
Democratic Junta's biggest problem. Juan Carlos could count on this diffuse
rnilitary support to win short-term recognition by the democratic forces if he
enacts a program of change not too different from that advanced by the
Junta's Manifesto.
This is why 1975 could be the year of the hasty coronation of Juan
Carlos. and then of his overthrow.

What about the intellectuals? Theirs is a long story. From the end of the
war through the fifties, those still alive in Spain collaborated culturally,
hoping to give some kind of formal expression to the fascist "idearium."
Finally, the last of them defected-the Falangists to Marxism, the Catholics to
amore liberal Catholicism. And in fact, liberal Catholicism became for a while
the only way to express the longing for social and cultural change.
Since the mid-sixties the Spanish intelligentsia has been responding to
the same currents as have Western intellectuals. The new influences made
themselves felt in milder and second-hand forms pethaps, but they contrasted
more sharply with a flat and insipid past. The crisis of the myth of unlimited
growth ; the collapse of welfare statism ; the sense of a cultural limbo which
despite repression had come over the Pyrennees to Madrid and Barcelona
along with the Spanish economic miracle; since 1968, disillusion with
e revolution
‘
now" ; since 1971, disillusion with the "cultural revo1ution"al1 have meant that the intellectuals' political and social concerns have turned
back to classic political and nationalist issues (whether Basque or Catalan). In
the early sixties, the Spanish intellectuals had incarcerated themselves in the
clandestine political parties. But now, their sensitivity to what they see as
imperial patronization-of the Social Democrats by the Americans; of the
Communists by the Soviet Union; of the Christian Democrats by the
Vatican-has meant many of them have joined socialist reconstruction
platforms. It remains to be seen how they will steer their way through two clear
dangers: The Scylla of leftists' intellectualism, the creation of a party of and
for the intellectuals2. la the P.S.U. ; and the Charybdis of pure electoralism.

The Spanish oligarchy, it has been argued, needs America as much as
Arnerica seems to need Spain. The United States' military presence, the
argument goes, can be used as a symbol to discourage domestic upheaval.
And Franco's Spain, it's true, has been useful to the United States, as an

�P A S C U A L M A R A G A L L l R U B E R T d e VENTOS

investment as well as a defense base. But it is possible, after al], that the
American interest, as interpreted by Mr. Kissinger, will see itself better served
by Arias than by Carrero and his technocrats in the Opus Dei, ousted after his
death.
The essential question, after all, is stability, in the European defense
alliance as well as in Spain. The Opus Dei was instrumental in Juan Carlos's
nomination as Franco's successot but, as the confusion of last summer clearly
shows, was unable to manage a transition. Portugal has meant another change
in the balance of power in the Mediterranean requiring, in the State
Department's view, a more flexible Spanish Government than the CarreroOpus Dei combine, reminiscent of Gaullist pride and blindness.
Perhaps for ideological as well as strategic reasons, Kissinger has implied
that the European Social Democrats should be both more concrete and more
flexible in whar they ask of Spanish officials. He would, apparently, like to see
a strong, Western-oriented Social Democratic force loosen the C.P. 'S grip on
the popular opposition movement.
Until a few months ago, the Spanish Communists, like the Italians to
whom they are closely linked, were not on very good terms with the Soviet
Union. Ironically, chis fact probably militated against the American interest,
since America is not essentially anti-Soviet, but rather, anti-socialist and
anti-Communist. As capitalists begin to think of the Soviets less as the Fathers
of Socialism and more as trading partners, rhe best guarantee of a ''good boy' '
C.P. in Spain, or in any European country, is a Soviet-oriented C.P., respectful of Soviet-American agreements.
Hence, perhaps, the surprising reconciliation of the U. S. S.R. and the
Spanish C.P. last fall. The new friendship will increase the party's credibility
to the right.
Spain, it's been said, might tip the balance of Europe to socialism. Such
prophesies add little to a correct understanding of events. But the American
left should be awake to the need for blocking the tendency of America to
prevent further advances toward socialism.
P.S. The latest international developments seem to validate what we've said
above. Efforts (including American) to get Franco to retire in favor of Juan
Carlos, on the basis of a limited "democratic" pact embracing the moderate
left and excluding Communists and ETA independentists, continue. President
Ford's visit to Madrid should be understood against this background.
Divisions within the military led some of them (like Comandante
Bosquests and Capitán Julbe) to approach democratic oppositionists (and be
arrested); they only accelerated maneuvers in the circles and around the
regime.

453

The danger of isolation is leading the purists in the C.P. to forget their
divisions over the question of the "opportunism" of the Junta Democrática.
Meanwhile, the emergente of broad socialist groupsoutsideof the C.P. and the
Junta indicates how determined more and more people are to fight an easy
transition towards an adulterated franquism without Franco. Above all,
ETA's figl-it against the para-military and political police illustrates the
sharpness of the contradictions the regime has been breeding for 35 vears.
It cannot evolve short of a radical democratic rupture.

WORLD
MlLlTARY AND SOCIAL
EXPENDITURES 1974
Ruth Leger Sivard
-,

A study of contrasting rnilitary
and social priorities, with
comparative data for 132 countries.
$2 post paid

WMSE Publ ications, Box 1003,
Leesburg, Virginia, 22075
L

Her most e x t e n s i v e
c o l l e c t i o n of new
$7.50
poems

.

Dufour E d i t i o n s , I n c .
C b e s t e r S p r i n g s , Pa.

19425

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                  <text>Documentació emanada de l'exercici professional de Pasqual Maragall.&#13;
&#13;
- Gabinet Tècnic de Programació de l'Ajuntament de Barcelona (febrer 1965-1968, funcionari 1968-1979) :  com a economista.&#13;
- Servei d'estudis del Banc Urquijo (1965-1968).&#13;
- Aula Barcelona (setembre 1997 - març 1999): funda i presideix Aula Barcelona com a centre de gestió del coneixement per a l'administració de les ciutats. És un espai comú de reflexió entre universitat, empresa i administració en relació amb la ciutat i el seu passat, present i futur.</text>
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                <text>v. XLII, n3, p. 444-453</text>
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                <text>Maragall, Pasqual, 1941-</text>
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                <text>Article publicat al volum XLII número 3 de 1975 de la revista Partisan Review.</text>
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                    <text>Tomo II

ideologías
sociedad
nacionalidades
iglesia
relaciones exteriores
enseñanza
luchas estudiantiles
oligarquía
Luchas obreras
emigración
economía
plan de desarrollo

turismo
agricultura
opus dei
mercado común
política
opinión pública
sindicalismo
prensa
oposición
liberalización
exilio
socialismo

Ediciones Ruedo ¡berico

�17. Santiago Feriiández, El movimiento nacional en Galicia
18. Joan Roig. Veinticinco años de movimiento nacional en Cataluña
19. Antonio Linares, Las ideologías y el sistema de enseñanza en España

20. Antoliano Peíia, Veinticinco años de luchas estudiantiles
21. Angel Bernal. Las paradojas del movimiento universitario
22. Antoliano Peña, Las Hermandades de labradores y su mundo
23. lñaki Goitia, El orden laboral y las Magistraturas de Trabajo

24. Jordi Blanc, Las huelgas en el movimiento obrero español
25. Ramón Bulnes, Del sindicalismo de represión al sindicalismo de
integración
26. Blai Serratés, Teoría económica del turismo y su aplicación al caso

español
27. Raul Torras, Problemas de la entrada de España en el Mercado Común
28. Ramón Aboy, Españoles en Alemania
29. Angel Villanueva, Causas y estructura de emigración exterior
30. Juan Claridad, Nueva realidad: nueva prensa

Ilustraciones de: Cattolica, Genovés, Ges, Urculo y Vázquez de Sola

�europea y España
Problemas económico^
de la entrada
de España en el Mercado Comaln

En Espaíia no hay prácticamente ningún grupo. personalidad o tendencia que exprese una preferencia clara
y definida por una política de aislacionismo frente
a la Comunidad Económica Europea. Con una historia
reciente, como la nuestra, tan marcada por la politica de autarquía. tales preferencias resultan inconcebibles, a cualquier nivel de la sociedad española.
No es menos cierto. sin embargo, que a la euforia
europeista palpable alrededor de 1962, aíio en que
el gobierno pidió la asociación y en que la oposición
comúnmente calificada de U burguesa w se ofreció
asimismo como solución de recambio, como adherente respetable a la Comunidad. ha sucedido. en
los últimos tiempos, un clima de mayor circunspección y cautela. Las grandes empresas iiidustriales,
con el beneplácito de las autoridades. prospectan
mercados insólitos, como el Japón, el Medio Oriente,
ei Norte y el Centro de Africa y, quizás en menor
medida. Sudamérica. Los países socialistas - cambio significativo - son objeto de una cortesía comercial creciente.
El europeismo de carácter no económico, de tipo
digamos sentimental. cultural, vagamente político,
sin entrar en un declive pronunciado - pues sigue
siendo fuerte, por ejemplo en Cataluña - resiste
mal, al parecer. los efectos del tiempo, del desarrollo económico y de la restructuración política.
Cierto desfase entre la ideología y los intereses de

las distintas capas de la burguesía ha permitido
hasta hace bien poco que ese europeismo difuso
estuviera casi exclusivamente en boca de hombres
de
la clase media.
la oeaueña burauesia
.
. .- . ~ cuando
~ ,
tiene en realidad mucho que pe;de;,
en el terreno
económico. con una eventual asociación al Mercado
Común europeo. La disciplina impuesta por la publicaciónn creciente de los intereses y aspiraciones de los distintos estratos de la sociedad
~spaíioia,la seriedad exigida por éstos a sus representantes políticos, o simplemente púbiicos, lieva
trazas de terminar con el confusionismo y la ligereza
ideológica reinante en el seno de la alianza que
monopoliza los resortes del Estado.
En la ~nedida en que desean participar lealmente
- legalmente - en ese proceso de lucha de clases
a escala reducida, limitado a un marco político más
o menos estable y aceptado por una mayoría más
o menos real de grupos sociales. algunas organizaciones con raíces en ia clase obrera han debido
renunciar a la negativa sistemática de afrontar la
cuestión planteada por la existencia y el desarrollo
junto a nuestras fronteras de la Comunidad Económica Europea. Quien en 1958 y en 1960 se contentaba
con demostrar los efectos depresivos de nuestra
adhesión al Mercado Común sobre el nivel de vida
interior, presunie ahora que un Estado democrático
español estaría en mejores condiciones para nego~

~~~

~~

~

-

�Corniiliidad Ecaiioniica Europea y Espafia

ciar la asociación, sin olvidar tampoco las posibiiidades de los niercados del Este '. Se trata tan sólo,
de niomento, de evitar fuentes de discordancia
innecesarias.
Razones de orden estrictamente económico han
contribuido también a ahogar el debate o, si se
quiere, a cristalizar un consensus bastante amplio.
Como es sabido, los efectos negativos de la formación del Mercado Coniún deben actuar en primer
lugar sobre nuestra balanza de pagos. desaventajando
nuestras exportaciones por niedio de la tarifa exterior de los u seis. del Mercado Común que naturainiente no perjudicaría, por ejemplo, a las exportaciones italianas. Pues bieii, estos efectos. que en
último término suponen un estrangulamiento para
ei desarrollo económico interior. al inarcar límites
muy estreclios a nuestras compras de bienes de
equipo en el extranjero, han sido aplazados por la
entrada de divises debida al turismo. Este hecho es
bien conocido, l o inismo que el fenómeno similar,
en este contexto, de las remesas de divisas procedentes del casi iiiillón de españoles que trabajan en
Europa Occidental. De este modo, la constitución de
un mercado coniún del trabajo y un mercado común
de servicios turísticos, que aventajan a España a
corto plazo pues los extranjeros son compradores
en ambos, ha iiecho menos exigentes las circunstancias de nuestra relación con el mercado común
de inercancías y ha permitido que España se librase
en parte de la suerte que debía correr como país
exterior y dependiente en buena medida del mismo ".
A la ansiedad europeista que caracterizó los años
de la estabilización, ha sucedido pues una tregua.
Pero ante la agravación renovada de los deseqiiilibrios clásicos de la economía española: inflación,
déficit de la balanza de pagos, crisis de la agricultura ..., hemos de asistir sin duda a un replanteamiento sobre bases más rigurosas. por los motivos expuestos más arriba, de la cuestióii de
nuestras relaciones con la Comunidad Económica
Europea. ¿Seguirá negándose la CEE a considerar
seriamente las demandas formuladas por el go.
bierno en 1962 y 1964? ¿Qué fenómenos pueden
influir en iin cambio de tono de las relaciones?
¿Qué nuevos esfuerzos realizará la oposición burguesa para sacar partido de la situación? ¿Deben
los socialistas españoles permanecer a la expectativa en este punto que puede resultar fundamental
a lo largo de la nueva fase de dictatura del capital
monopolista que se abre en estos momentos?
Nuestro propósito es incitar a un estudio continuado
de la marcha del Mercado Común y, en general. del

' NDLR. Véase en el
340

contexto econóniico-político exterior. Se trata de
examinar los rasgos fuiidamentales del mismo, el
juego de fuerzas que lo anima, de intentar un
esbozo de su incidencia sobre la economía española
a través de los trabajos de mayor relieve que sobre
este punto se han realizado.

1. E! contexto exterior
Rasgos del comercio internacional
- Ninguna de las naciones que protagonizaron la
primera revolución industrial ha pasado al Ilaiiiado
bloque socialista. excepto la Alemania Oriental. donde
concurren circunstancias muy particulares a la conformación del sistema económico y social. Los
Estados Unidos de Norteaniérica y los países de la
Europa Occidental - exceptuando la península ibé.
rica - siguen gozando de la ventaja histórica que
ia burguesía de los inismos adquirió en forma de
acumulación acelerada de capital a costa de los
pi-oletariados nacionales y de los pueblos colonizados. Más del 80 YO del comercio mundial de la
casi totalidad de los productos industriales se realiza
entre los Estados Unidos, Gran Bretaña y el Mercado Común &gt; a ' . El resto de los paises no-socialistas, salvo el Japón. con una estructura industrial débil o casi inexistente, se ven obligados a
obtener los capitales necesarios para su desarrollo
a cambio de exportaciones niás y inás desfavorables
de sus productos agricolas y materias primas: los
precios de estos productos descienden o aumentan
más lentamente que los de los productos industriales. En estas condiciones las burguesías nacionales
de los paises en vias de desarrollo deben dejar
paso a los monopolios occidentaies en sus propios
mercados, a riesgo de verse desbordados por el
nioviiniento obrero que reiviiidica un desarrollo
rápido de acuerdo con ei modelo socialista.

- Este

mecanismo asegure al iiiismo tiempo la reaiizacióii de las pius valías excedeiitarias acumuladas
en los paises capitalistas desarrollados, que pasan
a invertirse en condiciones extraordinariamente favorables en paises como España Isalarios bajos, i r i i puestos inferiores, inercado insatisfechol. El sistema
~nonetariointernacional, basado en el dólar, faciiita
la exportación de capital de los Estados Unidos de
Norteamérica en razón de ia denianda de dólares

prinier volurneii de esta obra: C. E. O. Gai'cia, De l a eutarquia ecoiió!nica al Plan de Desarrollo.

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i o p e i ~ o d w ! led!au!id la sa upwo3 opei.iay\i 13 ,sal
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iia opua!uod 'sopeiraw sns ua souei!rauieaiiou sale?
-!de3 ap eperiua el e1!1!3e+ anb oisand 'u0!3enl!s eisa
ap se!3uaniasuo3 se1 aiuauien!ielaJ ua!quiei uartns
leiuap!330 edoJn3 ap sas!ed s o l .saje!iisnpu! solinp
-old ap leuo!seuiaiu! epuewap el e egedwo3e aiib

euoz el ap sol :untu03 opei.iayll lap ailed uewio4 ou
anb le$uap!3io edornx ap sasjed sol e oi3adsal u o i
osnliu! 'osa3o~d la o p o ~ua jeiuauiepiinj laded un
opefin! eq le)uap!i30 e!uewalv el ap ei!wguoia u9!s
-uedxa e l .iio!suedxa eisa ap esnei el anb opeijnsal
!a spw o y i n w sa uniuo3 opeilay\i lap asel elaw
-!.id el ap u9!3ez!lear e l 'opesed la ua op!3ouoisap
uqsuedxa ap oui!r un l o d leiuap!330 edorn3 ua ez!r
-a~3ere3 as ' 0 9 6 p 0 ~ 6 1 'eiranfiisod ap opo!lad 13 leluap!aao edorn3 ua ea!wouoia uo!anlon3
.sepeh!rd sauo!sranu! ap o rel!l!w epnAe
ap ewro4 ua oaa!uelixa la ua u e i s ~ 6sop!un sopeis3

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�ornunidad Económica Europea y España

europea de Libre Cambio (Gran Bretaña, Países
Escandinavos, Suiza, Austria y Portugal1 y España8.
Para ei periodo 1950.1860, Alemania (10.1 % anual)
e italia (9 0/01 van en cabeza en cuanto al crecimiento de la producción industrial. Esta expansión
Iiubiera sido Impensable sin una serie de migraciones en gran escaia coino las siguientes:
1. Desplazamiento de más de 10 millones de refugiados alemanes hacia Alemania Occidental.
2. En Italia. desplazaiiiieiito Sur-Norte de varios millones de personas.
3. Desplazaniiento de más de un millón de italianos,
españoles, griegos y portugueses hacia Europa
Occidental $.
- La expansión europea basada en la aportación de
capitales americanos (Plan Marshall), en la reconstrucción de la postguerra y en la oferta de mano de
obra barata procedente del sur porvocó una primera
ruptura de los marcos nacionales y el establecimiento progresivo de un mercado más amplio, a
escala europea, para dar salida a la producción
creciente de la gran industria alemana y holandesa,
de los monopolios franceses, italianos y belgas y de
los excedentes agricolas franceses (cereales] e
italianos (frutas y legumbres]. En 1957 se firmó el
tratado de Roma para el establecimiento progresivo
de una unión aduanera, lo que supuso a partir de
1959 un desarme aduanero previsto en 3 etapas hasta
la anulación total de las aduanas interiores en 1970
y la fijación, también en 3 etapas, de una aduana
exterior común a los seis países. Hasta ahora los
plazos han sido cumplidos a tiempo o con anterioridad. La consecuencia de este proceso Iia sido una
expansión del comercio mundial, casi enteramente
absorbida por los países industriaies y especialmente los del Mercado Común y un descenso paralelo de ia parte de los países subdesarrollados en
los intercambios internacionales. El comercio intracomunitario [pasa de 7 mil millones de dólares
en 1958 (30 % de las exportaciones de e los seis -1
a 13,6 mil millones (40%) en 1962. Las exportaciones de los seis hacia los paises en vías de
desarrolio permanecen estacionarlas, pasando de
26.78 % a 18 % en cifras relativas sobre ei total de
exportaciones: es decir, en el corto plazo de 4 anos,
dismiliuyen en un 10 % sobre el total, mientras que
el comercio intracoinunitario absorbe este 10%'.
- A partir de 1960 y especialmente de 1963, se
llega al techo del crecimiento acelerado que se
basaba en ia diferencia entre el increinento de la
productividad y el de los salarios: la oferta de
nueva inano de obra va disminuyendo y la demanda
de bienes y servicios va alcanzando niveies de saturación. (En AIemania se han construido ya niás de
8 millones de viviendas para 53 milioiies de habitantes.) Italia, primero. y Francia, seguidamente,

...

Perspectivas económicas
capitalismo europeo occidental se encuentra
en 1966 ante las siguientes perspectivas generales:
posibiiidad de inantener un ritmo de crecimiento no
excesivamente bajo si se adoptan medidas muy
duras contra la inflación: en Alemania y Holanda
disminución del ritmo de crecimiento de las inversiones públicas y limitación de la oferta monetaria:
eii el resto del Mercado Común, inás afectado por
la inflexión de la coyuntura y con graves problemas

- El

�Comunidad Econóinica Europea y

de relanzamiento de las inversiones, es de prever
sin embargo un aumento sensible del paro obrero
(previsto e11 el V Plan francés), a único remedio
contra la inflación y contra el desequilibrio de la
balanza comercial
Los efectos de la concurrencia
se dejarán sentir con mucha más intensidad en esta
segunda fase de nienor prosperidad: superada la
etapa de liquidación de los cartels puramente nacionaies, la concentración a escala internacional. la
iiiterpenetración de capitaies empieza ya a transformar la fisionomia industrial de Europa, para no dejar
en pie inás que tres o cuatro grandes zonas (Cuenca
del Rliur, Vaile del Po. Valle del Ródano y Región de
París]. Hundimiento de sectores iiidustriaies enteros que no resisten la presión combinada de los

ización
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ulacion
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..

CUADRO 1. l. EVOLUCION Y PREViSlONES DE CONSUMO E INVERSION EN LA CEE,

-

-

1960 1965 1970.

Consunio privado
lndice de crecimiento anual %
Global
Par habitante
Paic

Alemania
Francia
Italia
Países Bajos
Bélgica
Luxemburgo
Comunidad

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; muy
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inveretaria;
l o por
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cambios tecnológicos. la apertura de las froiili?r;ii~
nacionales y la fase de menor prosperidad: iiir;
minas francesas del Norte. las minas belgas. tanti&gt;
valonas (Borinage] como flamencas. los astilieros
franceses, la pequeña metalurgia, la industria textil
tradicional. Aparición de capacidades excedentarias
en los sectores-clave del desarrollo reciente: auto.
inóvil, química. eléctrica. Si se mantienen todos los
equiiibrios. posibilidad de que el Mercado Común se
convierta en exportador de capitales hacia ¡os paises
en vias de desarrollo. Apertura real del mercado
europeo a los excedentes agricolas franceses en
competencia con los excedentes agrícolas americanos. Decadencia de regiones enteras (Wallonia,
oeste de Francia, sur de italial. Posibilidad de movi-

1965.60 1970.G5

5.4
5.2
5.7
6,2
3.8
3.5
5,3

1965.60 1970.65

3.5
4,5
4.7
4.0
3,7
3,2
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4.1
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5.0
4,7
3.0
2,4
4.2

2,9
3.5
4.0
2.5
3.1
2.4
3,3

% del Pie
1960

1965

1970

55,9
63,s
61.6
57,2
69,3
57.7
60,8

56.6
65.1
63,4
61.3
66,7
59,5
61,9

56.4
63,9
62,5
59.4
65,6
59.3
612

EVOLUCION DE LAS INVERSIONES DIRECTAMENTE PRODUCTIVAS.
% de las inversiones fijas totales

Aiemania
Francia
Italia
Paises Bajos
Bélgica
Luxemburgo
Comunidad
i
I

l

1960

1965

1970

62.1
63,5
65.1
64.6
60.9
59.6
58,2

62,5
58.6
58.6
63.3
61,i

63.3
60,O
64.6
60.7
61.3

56,3

58.5

-

lndice de crecimiento anual
1965.1960

1970.1965

-

Fuente: Projet de = Progiain!ne Economique Européen 1986-1970 ,, en Communsuté Eura
péene, mayo de 1986.

�Comunidad Economica Europea y España

necesidad de librar batallas perdidas en los sectores
regresivos, contra los despidos masivos y la disminución de los salarios reales.
La socialdemocracia europea recoge los frutos
de las contradicciones inherentes a este proceso de
coiicentración, presentándose como única fuerza capaz de: 1) llevar a cabo una política de rentas (en
razón de sus raíces en la clase obrera) y asegurar
de este modo el problématico cc crecimiento equilibrado 2 , : 21 asegurar un arbitraje entre monopolios y
naciones concurrentes poniendo en pie una prograinación a escala europea: 31 limitar los efectos del
desarrollo desigual del capitalismo europeo con
arreglo a una política europea que el capital privado
no puede llevar a cabo contra sus principios; 41 resolver los problemas que la conipetencia americana
plantea a los inonopolios nacionales mediante una
poiitica de entrega y rendición incondicioiial tanto
en el terreno militar (NATO1 como en el económico
(cesión de los sectores-clave a los yanquis). La
fuerza electoral de la socialdeinocracia europea está
cerca o por enciina del 50 % en todos los países y
participa en el gobierno holandés, italiano, británico,

mientos migratorios intracomunitarios iinportantes:
del noroeste de Francia a Alemania, etc. Entrada de
Gran Bretaiia en el Mercado Común una vez resuelta
la cuestión de los excedentes agrícolas franceses y
los problemas monetarios ingleses.

-

... y clases en lucha

mente ofrece la oosibilidad a un movimiento obrero
integrado a escala europea de generalizar a todos
los países las conquistas de los trabajadores de un
país cualquiera. El movimiento obrero se ve en la

EVOLUCION Y PREVISIONES DEMOGRAFICAS
ENERO Y PERSPECTIVAS (sin rnigraciót&gt;l.

Aleniania
HM.
M'

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0-14
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Francia
HM
M

Italia
M
HM

Paises Bajos
HM
M

POBLACiON DE LA COMUNIDAD EL 1 DE

Bélgica
WM
M

Comunidad
Europea
liM
M

1689
3 802
629

2 239
5 965
1198

1093
3 004
699

(651
(233)
(321

(321
(1161
(171

43 673
116 408
20194

21 363
59 453
12136

26 648

12 205

6 120

9 402

4 796

330

(1651

180 275

92 952

13 263
35 535
5 755

6 489
17 954
3 324

3 698
8 O61
1 308

1806
4 028
728

2 273
6 041
1 295

1 108
3 040
757

(671
(2381
(321

(331
(1181
(181

45395
118 514
22659

22 199
60 256
13 484

25 502

54 553

27767

13 067

6 562

9 609

4 905

(3371

(1691

186 568

95 939

6 612 13 244
19 367 32 948
5 497
7 623

6488
16 342
4489

14 491
37 288
7 384

7 079
18 698
4 193

4 613
8 944
1 701

2 253
4396
1029

(2 3301 (1 130) (691
(6 1651 (3 0551 (2471
(8451 (341
(1 425)

(341
(1231
(181

48 322
123 784
27082

23 596
61 981
16071

31 476

27318

59 163

29 970

15258

7678

(9920)(5030)

(175)

199 188

101 648

6 181
6 036 12 615
15 030 34511 17 484
3667
5 141
2983

57864

30490 48 207

24 733

52 267

13 768
37 667
7 730

6 709 12 326
19 670 30 972
4 655
6 539

6 054
15446
4002

59 165

31 034 49 837

13 575
38 192
8 915
60 682

53815

.

-

* HM: Anibos sexos; M: mujeres.

Fuente: Ofiice statistique des Carnmunautés Européenes, Bulletin général de stntistlques, 1966. no 2.
344

Luxeml&gt;urgo
HM
M

3 463
7 583
1159

12989
6 332 12 302
38 064 20 017 30 052
6811
4 141
5853

--

CEE. 19G5.1970.1980.

(3501

�Coni~noad Cco

danés. sueco y austriaco. Ha abandonado el internacionalisnio proletario para defender el internacionalismo del capital y ha traicionado no tan sólo su
ideología sino incluso sus programas politicos. S;:
gran debilidad reside eii el tieciio de que una crisis
del capitalismo europeo. una gran recesión, por

;ectores
3 dismifrutos
ceso de
erza caitas (en
tsegurar
I equilipoiios y
ogramatos del
eo con
privado
; 41 reiericana
nte una
31 tanto
lnómico
i i s l . La
iea está
laíses y
rltánico,

.i i i c 2

E,rui&gt;c~ ) Espiñs

y sin gran insistencia de los sindicatos ,, ', Iia llevado
a lo más alto el papel político de la sociaidemocracia. Pero el fondo de la recesión sería una situación comprometida: la sociaideniocracia no estaría
bien situada. Los sindicatos y partidos obreros serían
empujados por la base a una acción más enérgica.

CUADRO 2. LAS CINCUENTA MAYORES EMPRESAS DEL MEXCADO COMUN.
País
1. Royal Dutch-Sliell
2. Unilever
3. IR1
4. Voiskswagen
5. Philips
6. Siemens
7. Electricitd de France
8. A. Thyssen-Hütte
9. Flat
10. Saint-Gobain
11. Dainiler Beiiz
12. Bayer Gruppe
13. Mannesmann
14. EN1
15. F. Krupp
16. Farbwerke Hoechst
17. Rhone-Pouienc
18. RWE
19. Compagnie Francaise de Raffinage
20. Rheinische Stahlwerke
21. Mannesmann
22. Charbonnages de France
23. Saizgitter
24. AEG-Telefunlen
25. BASF

unidad
opea

M
21 363
59 453
12 136

92 952
22 199
60 256
13484

--

PBIGB
PB/GB
Italia
Alemania
PB
Aleniania
Francia
Alemania
Italia
Francia
Alemania
Alemania
Alemania
Italia
Alemania
Alemania
Francia
Alemania
Francia
Alemania
Alemania
Francia
Alemania
Alemania
Aleniania

95 939
23 596
61 981
16 071

101 648

j

ejemplo, significaría al mismo tiempo su propia
muerte politica: por ello se esfuerza en impedir
esta posibilidad y se ofrece como fuerza de recambio en la política anticíciica. La inflexión de la
coyuntura, que es el momento más favorable de la
lucha obrera, 8' en que hay penuria de inano de
obra. y por tanto sensación de fuerza y de libertad
de acción en los sindicatos. y al mismo tiempo
descenso de indice de beneficios. y por tanto mayor
resistencia patronai a hacer concesiones, es decir
pocas probabilidades de conseguir nada sin lucha

Rama

--

Cifra de
negocios

9 761 872
Petróleo
Materias grasas, detergentes
4 727 900
2 596 160
Siderurgia, etc.
1 999 275
Automóviles
Construcción eléctrica
1934119
1 633 000
Construcción eléctrica
1 623 658
Electricidad
1 513 390
Siderurgia
Automóvil, siderurgia
1 452 800
1 439 538
Vidrio, química
Automóvil
1 309 000
Química
1 253 000
Siderurgia, carbón
1 230 750
Holding, petróleo
1 21 7 920
Siderurgia, carbón, niecánica
1 208 750
üuímica
1 125 250
Holding, química
1 066 842
Electricidad
1 042 000
Petróleo
1 025 116
1 025 O00
Holding. siderurgia
1 009 750
Siderurgia, carbón
Carbón
1 005 671
Holding. carbón, siderurgia
981 250
Construcción eléctrica
950 500
Quíinica
938 750
Sigue en ia página 346

El peligro de depresión económica

- ¿Es

previsible una recesión total? El acceso de
los paises del Mercado Común a una estructura
industrial madura del tipo yanqui hace prever más
bien la posibilidad de pequeñas recesiones, como las
de la economía de los Estados Unidos en 1957
y 1961. Estos descensos de nivel de actividad y
de empleo se presentan con relativamente más frecuencia (ciclo de 4-5 aíios en vez de 7-10 años) en
razón del acortaiiiiento del período de renovación

�Coinunidad Economica Europea y España

del capital por ei desarroilo rapidísimo de nuevas
técnicas? La aparición de capacidades de producción
excesivas (sector autonióvil especialmente) en el
curso de la primera fase dei Mercado Común puede
agravar el carácter de la recesión provocada por un
descenso de las inversiones. Pero el perfecciona-

ejemplo, podría tener uii efecto depresivo en la econoinía occidental entera si se produce en el marco
de una integración progresiva Mercado Común-Estados Unidos.) La doble reacción de los monopolios
yanquis ante el Mercado Coniún, reacción favorable
en cuanto el Mercado Comúii constituye un mercado

Cifra de
Rama

26.
27.
28.
29.
30.
31.
32.
33.
34.
35.
36.
37.
38.
39.
40.
41.
42.
43.
44.
45.
46.
47.
48.
49.
50.

Petrofina
Gutehoffnungsliütte Aktieiiverein
Sliell Francaise
Régie Renauit
VEBA
Finsider
Deutsclie Shell
Montecatini
Deutsche Unilever
Gelseni(irc1ier Bergwerks
Robert Bosch
Schneider et Cie.
Metallgeseilscliaft
Hoesch
Hibernia
Bergwerk Rheinhausen Hüttenand
Phoenix-Rheinrolir
DEA
Thomson-Houston
I&lt;loeckner-Werke
IKloeckiier-Hambolt
Cie. Generale d'Electricité
Fiineccaiiica
Olivetti
ViAG

BBlgica
Aleniania
Francia
Francia
Alemania
Italia
Alemania
Italia
Alemania
Alemania
Alemania
Francia
Alemania
Alemania
Alemania
Alemania
Alemania
Alemania
Francia
Alemania
Alemania
Francia
Italia
Italia
Alemania

miento de la política anticíclica interviene aquí para
sortear el peligro. En último término todo depende
de la combatividad de la clase obrera en la defensa
de su autonomía y de su salario real contra ia política de rentas y la política del a paro controlado ...
- La interpenetración progresiva de la economía
yanqui y la de Europa Occidental, cuyo próximo episodio será la negociación dei Keniiedy Round - disminución del 50 % de las tarifas aduaneras yanquis
y europeas - extiende sin embargo los riesgos de
la recesión. (El fin de la agresión en el Vietnam, por

riegacios

Petróleo
Hoiding, siderurgia, mecánica
Petróleo
Automóvil
Holding, carbón, electricidad
Holding, siderurgia
Petróleo
Ouímica
Materias grasas. detergentes
Carbón, petróleo
Carbón, eléctrícidad
Holding, siderurgia, mecánica
Metales no ferrosos
Carbón, siderurgia
Carbón, química
Siderurgia. carbón
Siderurgia
Petróleo, carbóii, química
Construcción eléctrica
Siderurgia. carbón
Mecánica
Coilstrucción eléctrica
Holding, tnecánica
Mecánica
Holding, aluminio, electricidad

en expaiisión y reacción defensiva en cuanto constituye um competidor posible, tiende a acelerar la
integración atlántica Ante los salarios más elevados del obrero americano, el capitalismo yanqui
organiza el paro en los Estados Unidos exportando
sus capitaies (inversiones) a Europa, donde goza
de salarios mas bajos. De este modo bloquea los
salarios en las Estados Unidos y contribuye con
sus inversiones a qiie suban los salarios europeos,
l o que a la larga favorece su cotnpetitividad x 3 . Algo
semejante persiguen tanto el V Plan francés como

�Comunidad Economica Europea y Espana

la ecoinarco
ín-Estaopolios
vorable
iercado

la Coniisión del Mercado Común al proponer un
equilibrio de la balanza de pagos europea, actualmente excedentaria, mediante la exportacióii neta
de capitales: un descenso relativo de las inversiones
dentro de la Coinunidad, un descenso relativo del
empleo y el bioqueo consiguiente de los salarios.
Coii estas armas restrictivas, el control de la coyuntura se veria aumentado y la recesión aplazada por
unos afios más.
- La recesión, en fornia da parón brutal del ritiiio
de desarrollo o en forma de freno moderado, dará
lugar a tres actitudes divergentes ante las instituciones europeas: 1) Actitudes
liberales de los
grupos capitalistas m i s fuertes, dispuestos a admitir un nuevo equilibrio, después de una fase de
reajustes doiorosos (desaparición de empresas marginales, crisis defiiiitiva de los sectores industriales
tradicionales, despoblación de regiones agricolas,
oaro niasivol. Entre los orunos favorables a esta
salida están 'los arunos no;tamericanos - aue aanariaii terreno dentro del Mercado Común y avinzarian en la forniacióri de un mercado común atlánticon - así como una parte importante de los
bancos europeos y del gran capitalismo alemán,
holaiidés, y británico; 21 Actitudes de oposición a
las prinieras de grupos no dispuestos a pagar las
costas del proceso y menos sensibles a las ventajas de la integración europea liberal; defensa de
los Estados nacionales y de sus instrumentos de
política económica. comprometidos por la integración; vuelta a una politica económica autónoma,
nacional y proteccionista, para superar la crisis.
Esta línea, puesta en práctica en parte por De
Gaulle, tieiie su base en las capas precapitalistas
y paleocapitalistas (empresas iainiliares, coniercio
tradicional, pequeños campesinos) y una parte de
las grandes einpresas francesas, que pueden calificarse de a monopolios inalthusianos ,U,reducidos al
ámbito nacional, que coexisten con una multitud de
pequeñas empresas en su sector y quisieran impedir
la competencia exterior: 31 Actitudes estrictamente
,, europeistas ,u. que pretenden ,, salvar a Europa
de la explosión y de la competencia despiadada. por
iiiedio de la creación de un nivel supranacional de
instrumentos de intervención, de politica anticíclica
y de programación. en sustitución de los instrumentos de politica económica que los Estados nacionales han perdido. Tecnocracia europea, grandes
einpresarios neocapitalistas y socialdemocracia. Una
parte importaiite de la
izquierda democrática y
de sindicalistas cristianos invitan a la clase obrera
a tomar partido por esta solución '.
2.

cons?rar la
elevayanqui
rtaiido
goza
a los
e coii
opeos,
. Algo
coino

Ultimas tendencias
- La desaparición progresiva de las fronteras interiores de la CEE, que será total el 1 de julio de 1968.

sigue enipujando a la conceiitración en todos los
sectores, sin desbordar todavía de forma amplia
los marcos nacionales. (Acuerdos recientes: RenaultPeugeot, Empain-Schneider: fusión franco-belga. Edison-Montecatini, Banque Nationale de Paris, SuezPont-A-Mousson, fusión de las petroleras francesas ...
La tendencia debe coiifirmarse próxiinamente en Alemania y Bélgica a favor de las inedidas de estabilización que einpiezan a dictarse. Mientras Francia
recupera con dificultades el ritino de actividad aiiterior al Plan Giscard, la expansión loba! de la CEE
adquiere un tono inferior al de ?a primera 'tase,
1958-1962 (véase cuadro 11. Paralelamente, los diversos factores que contribuyen a desequilibrar la
economía yanqui, la guerra del Viet-Nam entre ellos.
han alcanzado las proporciones que parecen requerirse para que se piense seriaineiite en poner un
freno al ascenso de la actividad económica; al
instante Ford y General Motors han anunciado su
intención de disminuir la producción y la bolsa de
New Yorlc experimenta un bajón comparable al que
siguió a la muerte de Kennedy. Si el mercado ainericano atraviesa dificultades. no cabe duda de que
la competeiicia se agudizará no sólo en el europeo
occidental sino por los llaniados mercados del Este,
incluido el cliiiio. que últimamente van siendo solicitados por cotnpañias alemanas, francesas. italianas, e incluso norteamericanas en niimero cada vez
mayor, especialmente en los sectores más dinániimicos (automóvil. telecoinunicación ...) .
- Entramos pues, en conjunto, en una fase de
menor prosperidad, al menos a corto plazo. La baja
coyuntura no dejará de influir en el tono de las
a negociacioiies Kennedy ,, sobre reducción de los
aranceles en los países asociados al GATT [que
engloban la casi totalidad del coinercio internacional) ; en el curso de estas negociaciones el capital
yanqui intentará conseguir del capital europeo. y
especialinente del Mercado Comúii. u11 desarme arancelario importante, tanto para sus excedentes agrícolas como para los productos industriales. A su
vez, unos y otros, yanquis y CEE, perseguirán concesiones del mismo orden de parte de los paises
más atrasados, sin ofrecer graii cosa a cainbio. puesto
que la reivindicación fundamental de éstos: el establecimiento de garantías institucionalizadas para sus
exportaciones de materias primas, fue torpedeada
con éxito en la pasada Conferencia Mundial de
Comercio. Las condiciones en que se desenvuelveii
países como España, dónde se piensa inás bien eii
una limitación de las importaciones para detener el
proceso de deterioración de la balanza de pagos
con el exterior, no facilitan precisaniente el éxito
de acuerdos sobre desarme arancelario.
- La coinpetencia interiinperialista va cobraiido
energía al compás de las decisiones f* unilaterales 'b

�Comunidad Económica Europea y España

Lié; con ~ i a t :l a ' u n i ó i Sovikiica adopta l i patente
francesa - Secam - de Televisión en colorl. En
este contexto cabe situar en un mismo planodecisioiies tan aparentemente lejanas como las de la
política espacial y atómica francesa, el intento de
crear una industria electrónica nacional, la neutralidad propuesta para el Viet-Naiii y los estrechos
contactos con Rumania, país en el que se pretende
ver, por parte del gobierno francés, una encarnación
socialista de la política internacional de De Gaulle.
Las fisuras producidas por la actitud del gobierno
francés alcanzan tanto al bloque occidental, en el
que predomina todavía la a fidelidad atlántica 3) a
los USA, como a la izquierda del país galo. dividida
en m atlantistas 3, y ,, neutralistas
La derecha alemana [Adenauer. Strauss] se apoya también en el
precedente gauliista con objetivos particulares, rela.
tivos al fortalecimiento político y militar de la República Federal. El neocolonialismo francés encuentra
por SU parte menos resistencias en los países atrasados, al amparo de las simpatías que en ellos
despierte la política exterior de De Gaulle. En fin,
el gobierno español Iia hecho saber al presidente
francés, que su concepción de la ,c Europa de las
Patrias 0 cuadra perfectamente con las aspiraciones
de nuestro país, y Iia ido aún más lejos despreciando una entrada en la NATO que nadie le ofrecía
(recuérdese la negativa de Castieila a permitir que
los aviones alemanes de la NATO con base en Portugal sobrevolasen España]. En conjunto, pues, De
Gaulle polariza a su alrededor una serie de intereses
internacionales de sentido diverso. en ocasiones contradictorio, y que tienen en común el hecho de ser
más o menos insatisfeclios por la actual estructura
del bloq~ie occidental'. En definitiva, ese aglonierado confuso de intereses constituye una masa de
maniobra relativamente importante para la política
desde el punto de vista técnico, dentro del pelotón
de cabeza de los países industriales.
- Los trabajadores europeos empiezan a coordinar
siis reivindicaciones a escala Internacional. Las grandes centrales sindicales italiana y francesa (CGIL y
CGTI han enviado a sus dirigentes a Bruseles para
reclamar un papei activo eii el seno de la CEE,
poniendo fin de este niodo a un largo periodo de

.

indiferencia al respecto. La huelga de las trabajadoras de una fábrica de armamento en Lieja ha
puesto sobre e l tapete cuestión de la igualdad de
salarios entre los dos sexos. cuestión que figuraba
ya en el texto del Tratado de Roma. La política de
reconversión y de desarrollo regional, tras tanta
literatura, no da resultados: el hecho es que los
trabajadores de la Lorena, einpleados hasta aliora
en pequeñas metalurgias o en minas de Iiierro, todas
ellas en declive. no reciben más que un buen consejo: Passez le Rhin. Se trata de un flujo migratorio
relativamente inédito en el mercado europeo del
trabajo y que pone de relieve tin grado creciente de
iniernacionalización. No hace mucho, una misión enviada por un grupo de capitalistas griegos tuvo que
desplazarse también hasta la cuenca del Rhin y, eii
definitiva. para no encontrar iii la mitad de los obreros cualificados [dispuestos a volver a su patria),
que se necesitaban para poner en marcha una nueva
industria con aportación de capital extranjero. Está
por ver si la coordinación iniciada a nivel sindical
por los trabajadores europeos situara a éstos en
condiciones de contrarrestar los efectos de la gran
movilidad que el capital les impone y de la concentración capitalista a escala internacional. No hay que
olividar que los iiúcleos de absorción de fuerza de
trabajo están localizados en países donde la combatividad, real o potencial. de la clase obrera es
inferior a los países de origen, o se limita al menos
a objetivos de menor contenido revolucionario.

2. Espafia y !a comunidad eeora6mica
europea
- La

asociación de España al Mercado Común está
en la mente del gobierno desde que &lt;' los seis H firmaron el tratado de Roma en 1957. En 1959, la estabilización y priinera apertura de la economía española al exterior. contaba ya con este hecho entre
sus móviles directos o indirectos. Pasado el bache
de 1960-1961. se forinuló oficialinente. en febrero
de de 1962, la priinera petición de asociación, que
no obt~ivo ninguna respuesta. La demanda llegó
antes de lo previsto. cuando el clima económico y
político, tanto dentro como fuera de España, estaba
aún muy verde para aceptar la integración, incluso
a largo plazo. La euforia de los círculos europeistas
españoles ocultaba en realidad los serios teniores que
estaban en la base de la decisión: Gran Bretaña,

�Comunidad Económica Europea y España

trabajaieja ha
¡dad de
figuraba
ítica de
s tanta
l u e los
3 ahora
3, todas
en congratorio
leo del
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n y, en
&gt;S obrepatria),
i nueva
'O. Está
sindical
;tos en
la gran
conceniay que
erza de
la com'era es
menos
o.

nuestro segundo mercado de exportación, acababa
de abrir conversaciones oficiales con ia CEE; por
otro lado, la CEE llegaba en ese momento a un
acuerdo en materia de política agraria, aproxlmándose asi al momento en que la protección de la pro.
ducción agrícola europea había de empezar a causar
transtornos a las exportaciones españolas. Fuese
cual fuese el motivo, la petición no obtuvo respuesta,
por lo que el gobierno español volvió a formularia
al cabo de dos años justos, en febrero de 1964. Esta
vez obtuvo una negativa nienos brutal de parte de
un Consejo de Ministros menos unánime: Alemania
y Francia adoptaron una postura favorable a la apertura de conversaciones, mientras Italia insistía en
la necesidad de que la CEE definiese la =filosofía
politica u mínima que se requiere para establecer
unas condiciones a la asociación. En la nota de contestación se accedía a abrir negociaciones acerca
de las consecuencias económicas que la existencia
del Mercado Común podía reportar a España.
Los factores políticos

- Las negociaciones no Iian producido todavía ningún resultado. Ullastres representa permanentemente
en Bruselas, ante la Comisión de la CEE. los intereses del gobierno español. El exininistro se ha visto
encomendar esta tarea poco después de que, en sus
últinios discursos ministeriales. el inás sonado de
ellos en Vaiencia, amenazase abiertamente a la CEE
con orientar el comercio exterior español hacia otros
mercados. No parece que estos propósitos inquietasen sensibleniente a las autoridades europeas; en
último término el sentido común les propone reflexioiies de mayor peso: c~i.Por qué comprarles sus
frutas si ellos no nos dejan vender nuestros coches? v Lo cierto, sin embargo, e s que las cosas ni
CUADRO 3 1

ún está
~ i s firla estaa espa3 entre
i bache
febrero
jn, qiie
3 llegó
8niico y
estaba
incluso
)peistas
.res que
3retafia.

son ni se piantean de forma tan simplista. Los argumentos que juegan son preferentemente de orden
poiitico. lo que se discute es la oportunidad del
niomento para !negociar una asociación que a la
larga nadie vetará. El gobierno alenián recuerda de
vez en cuando su apoyo totai a los deseos de
Madrid, con una falta pasmosa de escrúpulos democráticos, si se piensa que en Europa todavía no se
ha extinguido del todo el iniedo a los aleiiianes
¿Será ésta una m5s de las lnisiones que los yanquis
han impuesto a la ,,voz de su amo en Europa? El
caso es que los franceses, con una postura de
fondo similar, no arriesgan tanto en llevar las U relaciones públicas. de Franco. Lo que no sería impensable de De Gaulle, en cambio, si se asegurase el margen de admiración que está negociando en
el Este con los países socialistas, es que diese la
campanada apoyando a fondo la candidatura española. Esta Iiipótesis se haría más verosímil si
España se convirtiera en un episodio más de la
resistencia antiyanqui del capital francés dispuesto
ya a salir de sus fronteras.
- Las peticiones del gobierno español hicieron correr bastante tinta en Europa, en el momento en
que se produjeron. Surgió entonces una controversia
sobre la postura a adoptar para mejor presionar a
Franco hacia la liberalización. Los partidarios de la
asociación inniediata se presentaban como conocedores de la realidad espatiola; en su opinión. una
actitud favorable de la Coniunidad abriría el camino
a los grupos más liberales de la dictatura y les permitiría vencer las resistencias autárquicas, africanistas u otras que, al parecer. predoniinan todavía.
Ei niismo fenómeno servía para llevar a conclusiones opuestas a los más aiitifranquistas: una actitud
favorable sería el espaldarazo definitivo al réginien y
quien sabe si provocaría la decepción definitiva de

.

.

PRODUCCION DE ALIMENTOS EN PORCENTAJE DE LAS NECESIDADES. MEDIA 1956.1957

Cereales Cereales
panifisecun.
Azúcar
cables
darlos refinado Patatas Verdtlras Frutas

Carne

Huevos Queso

Mante.
quiiia

-

1959.1960.

Arroz
--

Francia
Aleniania
Italia
Béigica y
Luxemburgo

204
79
104

103
68
82

95
81
105

100
99
100

65

39

109

Paises Bajos
Comunidad

42
91

29
76

89
92

96
? 157 ?
150
102

Fuente: Boletines estadísticos OECE 1959 y 1961.

Pescado

�Coinunidad Económica Europea y España

protestas españolas, pero no debe hacernos olvidar
el marco general de la comparación entre la agricultura espaiiola y la europea y sus efectos a largo
olazo.
El análisis de Arturo Camilleri sobre este punto'
está basando en una coiisideración conjunta de los
precios y de los costes de la producción agrícola.
SegUn Camilleri. los efectos de una eventual asociación se dejarían sentir en forma de aceleración de
las tendencias que el desarrollo económico ha
puesto en marcha: mayor movilidad de la mano de
obra, emigración, elevación de los salarios, menor
protección. Las repercusiones de este proceso son
distintas sobre la oferta según esté orientada al
mercado interior o al mercado exterior
distinción
que tiene un paralelo claro en el orden territorial y
estructural: producen para el mercado interior las
tierras de la meseta castellana, generalmente en
secano. y para el mercado exterior los cultivos, con
mayor irrigación, de Cataluña, Valencia, parte de
Andalucía y Canarias. Las deficiencias estructurales
del primer tipo de explotaciones cobrarían mayor
relieve en el caso de asociación a la CEE y habría
que resignarse a abandonar buen número de tierras
inarginales. cerealistas especialmente, para dejar
paso a explotaciones ganaderas. En cuanto a la
zona de exportación. su capacidad productiva no se
vería grandeniente afectada. En conjunto la asociación al Mercado Coinún tendría consecuencias des.
favorables para la agricultura española, como las ha
tenido para las agriculturas de los paises que se
han integrado, abandonando los instrumentos nacionales de protección. Pero esas consecuencias no
dejarán de presentarse si no nos asociamos. aunque
en ese caso pueden tardar más. Los defectos básicos de la agricultura. la rigidez de su oferta y sus
bajos rendimientos. están en realidad frenando ya
ahora el proceso de desarrollo interior. La futura
agricultura española n o podrá probablemente satisfacer un porcentaje del consumo interior tan elevado
como ahora. Lo que puede conseguir una política de
protección como la actual es retrasar esa nueva
situación, pero al precio de un bajisimo nivel de
salarios en las zonas agrícolas, pues las producciones obtenidas en las explotaciones marginales no
darán más que ingresos muy reducidos *.
- Las liinitaciones en que se desenvuelve el campo
español son, en primer lugar. de orden natural: clima
árido, topografía inuy irregular, con terrenos en pendiente sometidos a una erosión intensa y una capa
laborable poco profunda. La distribución de las lluvias
es también muclio más desfavorable que en Europa,

-

-

dónde en general se prolongan durante el verano
perinitiendo uiia capa permanente de vegetación
para la ganadería. Las zonas montañosas europeas
están mucho más localizadas y sin embargo no se
ignoran. como en España, los problemas específicos
de la agricultura de montaña. En consecuencia, los
rendimientos serán siempre inferiores en España,
tanto en la produccióii forestal como en las cose.
chas. a igualdad de niedios eiiipleados. El riesgo de
pérdidas en abonos, por ejeniplo, debido a la irregularidad de las precipitaciones, es inucho inayor
en España. l o que limita técnicamente su utilización.
Lo misino ocurre con la utilización de máquinas a
causa de la naturaleza accidentada del terreno.
¿Existe una política de modificación del medio natural para hacer frente a estas limitaciones? La irriga.
ción permite obtener productividades elevadas, en
algunos casos superiores a las europeas. al tiempo
que transforma radicalmente las características económicas y sociales de la empresa agrícola. Pero las
posibilidades de irrigacióii no son infinitas. Sobre
una superficie total de 50.5 niillones de ha y 19,4
inillones de ha de tierras cultivadas, las irrigaciones
se extienden a poco más de 2 niillones de ha
(Censo Agrario, 19621 y el Plan de Desarrollo preveía que con gran esfuerzo podian irrigarse 300000
más. La repoblación .forestal constituye un inedio
de lucha contra la erosión del suelo. defendiendo las
partes altas de las cuencas y de las zonas aliinentadas por embalses. Por otra parte. la superficie cultivada en España ha alcanzado un máximo que no
hay que sobrepasar; hay zonas en que la política
de protección y de estíinulo a la producción agrícola
ha provocado incluso talas excesivas, en tierras mar.
ginales que deberán volver al pastoreo o a la repoblación forestal. Conviene, pues, concentrarse en el
aumento de productividad de las tierras ya cultivadas, en la reducción de los periodos de barbecho,
en la irrigación y el empleo de técnicas apropiadas.
- Son bien conocidos los problemas que provoca
la actual distribución del campo español en un casi
70 % de pequefias explotaciones (menos de 5 ha)
y un pequeño número de grandes latifundios [más
de 100 Iia). Estos últimos ocupan el 55 % de la superficie cultivable, forestal o de pastoreo. Si bien
es verdad que técnicanieiite las grandes explotaciones
ofrecen más posibilidades, de hecho, su existencia
está unida a factores desfavorables. coino el absentismo y los bajos salarios, en buen número de casos'".
El peligro que actualmente se empieza a vislumbrar,
si el éxodo rural prosigue al ritmo presente. es la
aparición de un nuevo factor limitativo para las gran-

NDLR. Véase en el primer valumen de esta obra: Macrino Suárez, Problemas rle l a agricultura española.
'"NDLR. Véase en ei primer volumen de esta obra: C. E. O. Garcia, De la autarquia económica al Plan de Desarrollo
352

�Comunidad Económica Europea y Espana

verano
jetación
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1 no se
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España,
S cose:sgo de
la irreinayor
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piadas.
Irovoca
i n casi
5 ha1
3 (más
la suii bien
iciones
steilcia
sentisSOS **.
imbrar,
es la
r gran-

des explotaciones: la escasez de mano de obra que
tales explotaciones necesitan en un porcentaje elevado. El problema de las pequeñas explotaciones es
común a toda la agricultura europea occidental,
aunque agravado en España por los menores rendiniientos. La política de concentración parcelaria constituye un paso adelante en este punto, pero no
hace más que paliar levemente la gravedad de la
atoiiiizacióii
- Las limitaciones de orden económico resultan del
conocido círculo u baja productividad - beneficios
débiles - poca auto inanciacion
falta de inver.
siones u , cuyos efectos son inás sensibles eii España
si se tiene en cuenta que la ayuda que la econoinia
española puede prestar a su sector agrario será
siempre menor que en los países de la Comunidad.
La mecanización puede elevar la productividad de
las tierras de secano. reduciendo los periodos de
barbecho, lo mismo que la selección de semillas
puede elevar insospechadainente la productividad
de las tierras. irrigadas o no. Pero el empleo de
estas medidas es muy reducido en España; y aunque
el parque de tractores hayapasado de 10000 unidades eii 1950 a 100 000 en 1963, la superficie por tractor (de unas 200 ha1 es muy superior a las medias
europeas. En cuaiito a los abonos, en su escasa
~itilizaciónhasta periodos muy recientes se halla la
clave de la lentitud con que la producción agricola
española progresa desde 1939: hasta 1954 no se
alcanzaron los niveles de einpleo de abonos aroados
y fosfóricos del período 1931-1935. Actualmente se
señaiaii incrementos del 80 % respecto a ese periodo
y de cuatro veces respecto del mismo en abonos
potásicos gracias a la abundante producción interior
de éstos últirnos. Pero en comparación con Europa,
ei iiivel es bajo. En tierras de regadío la fertilización
es más alta, y en algunos cultivos valencianos se
han conseguido gracias a ello productividades superiores a las holandesas.
-- En general la estructura de la producción agraria es la típica de los paises inediterráneos: predominio de la agricultura sobre la ganaderia (65 y
30 % respectivamente de la producción final agraria, completada con un 5 % de producción forestal).
Hay que señalar sin embargo que desde la campaña 1960-1961, el ganado para carne es más importante ya que la producción final de cereales, lo
que releva una incipieiite adaptación a la estructura
de la demanda interior. En algunas zonas, como
Gaiicia. Asturias, Santander y el País Vasco. la composición es semejante a la de los países de la
Europa Occidental, con predominio de la ganadería.

".

NDLR Vease en el primer volumen de

En una segunda gran zona (Castilla especialmeiite,
León. Extremadura, Rioja-Navarra y Andalucia Occidental] el grueso de la producción agricola está
constituido por cereales y leguminosas, es decir,
productos típicos de secano y representativos de la
aarictiitora
~.*
,nrnteaida
~....
.~
,oara el mercado interior. En
Catali~fia.
v Canarias. en c&amp;bio. encontra
-~~~ ~, Valencia
~~~- mos porcentajes eÍevados de' regadío, con frutales
y productos hortícolas que aseguran la mayor parte
de nuestras exportaciones agrícolas.
- Después de analizar brevemente los niveles de
precios y rendimientos en España y los países de
la CEE (véanse cuadros 10, 11 y 121, Camilleri ilega
a las siguientes conclusiones respecto a la viabilidad de las exolotaciones es~afioiasen caso de asociación a la CEE:
1) De alcance general. La menor productividad de
la agricultura española dará lugar al abandono de las
explotaciones marginales para su conversióii eii pastos o bosques (en el supuesto de que reste mano
de obra disponible para la repoblación forestal], al
traducirse esa inferioridad eii costes más elevados
a igualdad de salarios y a igualdad de precios de
los medios de producción; a menos que la concentración permitiera compensar esta situación, mediante un einpleo más abundante de maquinaria.
Los abonos presentan un nivel de precios semejante
al europeo. excepto los abonos potásicos, con precios netamente inferiores. La maquinaria es ofrecida
a los agricultores españoles a precios superiores. espe.
cialmente la maquinaria = pesada n [tractores y cosechadoras). y además en cantidades y calidad insuficiente. Los salarios son inferiores a los europeos
excepto en las zonas de exportación.
2 ) Las tierras de secano. a Los precios de los cerereales permanecerían estables. mientras que los
de la carne y los huevos subirían. de modo que la
situación no mejoraria sensiblemente niás que para
la ganadería, cuya participación en zonas de secano
es débil. En cambio los costes se elevarían a causa
del incremento de los salarios ... y, en consecuencia,
importantes extensiones de esta zona árida quedarían al margen de la producciónx. La única salida
podría provenir de una política de conceiitración
enérgica. para obtener mayores dimensiones y una
explotación, intensa de las posibilidades de la maquinaria agricola europea a los precios europeos. El
esfuerzo de mecanización debería seguir el mismo
ritmo que el éxodo rural. para conseguir una sustitución equilibrada de factores productivos. Si no
se reuniesen estas condicioiies. sería difícil que las
tierras no irrigadas, que hoy producen casi exclusi~

~

esta obra Xavzer Flore S, La propiedad rural en España.

%

��Comunidad Económica Europea y España

es de los

CUADRO 7. ViNOS COMPRENDIDO LOS JUGOS DE UVA.

Origen de las importaciones de las
Estados miembros de la CEE.

EE.
EXPORTACIONES

AELE
Reino Unido
Suiza

Otras países

Comercio intra CEE
Francia
Italia

13,75
6.12

Africa del Norte
Argelia
Túnez
Marruecos

63.14
4,74
4.36

20,56

64,67
44.30
8,01

Otros paises
Portugal
España

14,72

72.24

7,20
2.65
2.10

CUADRO 8. PESCADOS Y CONSERVAS DE PESCADOS Y CRUSTACEOS.
Coinercia intra CEE
Paises Bajas

AELE
Suiza
Reino Unida

AELE
Dinamarca
Noruega
Portugal

Conga (Leo.)
lapón
Brasil

CEE EXCLUIDA

Otros paises
Marruecos
Emana

Fuente: Revue du Marché Cornmun, mayo de 1964.

ocla al
acias a
iirenc~a
precios

dial en
hsidios
Unidos

31 En e l litoral mediterráneo y Canarias. Como se
sabe la agricultura ocupa aproximadamente el 60 %
de las exportaciones españolas. y más de la tercera
parte de las exportaciones agrícolas se dirigen a
los países de la CEE. Agrios, otras frutas (excepto
plátanos) y aceite, constituyen nuestras partidas
más importantes en la balanza comercial con esos
países. Es evidente que si España no se asocia a

ellos sus productos serán ofrecidos a un precio más
elevado, en Alemania por ejemplo. desaventajando
a los agricultores de las zonas de exportacióii y
creándoles adeinás, a más o menos largo plazo, una
competencia que hoy es todavía débil en el interior de la Coinunidad. La situación se agravará además si países mediterráneos con una producción se.
mejante a la española se asocian a la Comunidad.
355

�CUADRO 9. MINERALES DE HIERRO,

AELE
Reino Unido

2537
15.70

Origen de las importaciones
Estados miembros de la CEE.

--

%
.~.

Comercio intra CEE
Francia

17.65

AELE
Suecia

30.73

América del Sur
Brasii
Venezuela

932
4.44

Otros paises

Otros paises

1.40

España
Liberia

4,66
4.45

Revue du Marché Cammun, mayo de 1964.

Sólo una intensificación de las relaciones comerciales con los paises socialistas podría compensar
apreciabiemente esta disminunción de nuestras
exportaciones. La asociacióii. en cambio, permitiría.
siii perder las relacioiies ya en curso con estos
paises, mantener o incluso aumentar nuestra venta
en Europa Occidental, teniendo en cuenta que la demanda de estos productos aumenta constantemente.
- Con todos los riesgos de la simplificación, podemos resumir el ciiaclro de perspectivas trazado
por Camiileri de la siguiente forma:
- Ramón Taniames nos propone una visión algo
más optimista de la asociación a la CEE sus consecuencias sobre la agricultura'. Su postura se basa
en el examen del nivel de capitalización comparado
(véase cuadro 141 en España, la CEE y los países
mediterráneos y en la consiguiente crítica de los
análisis demasiado físicos ,,, centrados en torno a
...Se
las diferencias actuales de productividad.
aprecia el bajo nivel de capitalización de la agricultura española que en abonado no alcanza sino
un 10 % del promedio de la CEE y que en niecanización sólo ilega al 70 % del nivel correspondiente
a la CEE en su coiijuiito. La comparación con los
países mediterráneos es igualmente desfavorable;
España se sitúa a 1/3 por debajo de Italia en abonado y a más de 112 por debajo de Grecia en mecanización. No son, pues. factores climatológicos u
orográficos los que determinan el actual nivel de
capitaiización del agro en España: son sobre todo

las deficiencias estructurales (iiiinifundisino y lati.
fuiidismo] y la falta de medios financieros, los dos
elementos que dan lugar al presente nivel de capitalización. Los problema coinerciaies (liberación de
importaciones con derechos aduaneros relativamente
bajos) y financieros [concesiones de créditos de
hasta tres años) para la mejora en el abonado y la
mecanización, van resolviéndose paulativamente: demostración de ello son los aumentos que en los
últimos años han experimentado el consumo de
abonos y de tractores (hasta un 25 % anual). Pero
cara al futuro y a largo plazo. el nivel de capitaiización depende de la reestructuración de las empresas agrícolas y de la dimensión fisica que abarUn aspecto muy importante de
quen las mismas .s.
la capitalización en el campo español es el del
regadío. pues con él se consiguen aumentos espectaculares en los rendiinientos de las tierras (véase
al cuadro ya citado], que en alguiios casos pueden
llegar a ser dobles y ,aun triples de los rendimientos
en secano. y aun mas ,n. '' Las inversiones en agricultura han venido representando en los últimos
años del 11 al 1 3 % de la inversión total de la
nación, porcentaje a todas luces iiisuficiente para
atender satisfactoriamente las amplias necesidades
de mecanización y puesta en riego (si un tope de
expansión está cifrado en 4 millones de ha aproximadamente) u.
- En el apartado que Tamames consagra a los
Problemas que la integración en el Mercado Común

�anes de las
CEE.
*/a

CUADRO 10. 1.

%

PRECIO DE LOS PRODUCTOS AGRlCOLAS Y GANADEROS. MEDIA DE JUNIO A NO.
VIEMBRE DE 1963.
Ganado
Ganado
Trigo '
Cebada ' bovino " de cerda
Leche
Huevos
Mantequilla
Ptslkg
Ptslkg
Kg.p.v.
Kg.p.v.
PtsII
Ptsldc
PtsIkg

Alemania
Bélgica
Francia
Holanda
Italia
España

6,50
5,64
5.16
5.39
6,53
6.16

5.69
4,56
3.95
456
4,56
470 ""*

28,53
28.30
25,73
29,45
29,82
21.60

4223
38.71

,3655
32,92
29,39

553
4.23

3,22
5,56
5.00

32,80
23,78
34,63
22,54
31,28
28.33

99,05
104,95
108,Ol
60.90
77,84
65.00

' Al productor.
Calidad media.
"" Soii menos húiiiedos: los precios son pues realmente menas elevadas que las indicados.
Fuente: Procios agrícolas. CEE. Para España: Informacióii estadistica y económica. Servicios de Estadistica. Ministerio de Agricultura.
"

CUADRO 10 2

v, lati&amp;;-los dos
el de capiieración de
lativamente
:réditos d e
lonado y la
imente: delue en los
Insumo d e
nuall. Pero
de capitalii e las emi que abarportaiite de
es el del
ntos espec.ras [véase
sos pueden
?ndimientos
es en agrlOS últimos
:otal de la
:¡ente para
iecesidades
Jn tope de
ha aproxi;m"

igra a los
ado Común

PRECIOS COMUNES DE LA LECHE Y DE LOS PRODUCTOS LACTEOS, DE LOS GRANDES BOVINOS Y TER.
NEROS. DEL ARROZ, DE LA REMOLACHA AZUCARERA, DE LAS OLEAGINOSAS Y DEL ACEITE DE OLIVA
(en UC y MNl100 kgl
UC
DM
Ff
FbIFiux
LE^
FI

Leche (3.7% materias grasas]
Precio indicativo
Mantequilla
Precio de intervención
Precio de entrada
Grandes bovinos [vivos)
Precio de orientación

9,5
176,25
191.25

'
66.25

'

Terneros [vivos)
Precio de orientación

89,50

Arroz
Precio
Precio
Precio
Precio

18,12
12,OO
12.30
17.78

indicativo de base
de intervención-Italia
de intervención-Francia
de entrada

Azúcar
Precio indicativo para azúcar blanco
Precio de intervención para azúcar
blanco
Precio ininimo de la producción de
remolacha azucarera '

21.94
20,84
16.50

1. Calidad media.
2. Contenido de azúcar: 16% por tonelada.

Fuente: Comniunauté Eiiropéenne, abril de 1966.

�Coinunidad Ecoiiúmica Europea y Espafia

CUADRO 11. RENDiMlENTOS DE LA AGRICULTURA ESPANOLA Y LA
CEE.

Alemania Oc. *
Bélgica "
Francia "
Holanda "
Italia '
España ""
Tierras de secano '
Tierras de regadío "

Trisa
Omlh

Cebada
Omlh

Mair
Oinlii
--

Patatas
Oin/h

28.9
35,3
23,9
39.3
19,i

24.3
333
24,O
37,G
12,7

30.7
452
25,3
39.0
32,9

220
247
161
281
104

10,5
22.2

14.3
26,8

14,5
32,3

79
122

' Canlpaña 1961.1962. Fuente: Aniiuaire des Pradiictions FAO.
Canipaña 1962-1963. Fuente: Anuario estadistico de la pradiiccióti agricola. 1562.1963. Miiiislerio de Agricuitura.

CUADRO 12. PRECIOS DE LOS ABONOS 1100 kg) 1961.1962.

Alemaiiia
Bélgica
Fraiicia
Holanda
Italia
España

Aroados
Pts

Fosfóricoc
Pts

Potásicos
PIS

26,17
27.42
27,91
26,07
26.08
28.90

15.57
13,44
15,36
16.63
15,26
13,90

725
8,66
10,09
10.22
13.28
6,16

Fuente: Prix des pi-odiiits agrlcoles et des engrais en Eutmpe en 19611962. ECEIFAO. AGRI/9. Ginebra. 1963.

plantearía a la agricultura española n , puede leerse
que a! fina! del periodo transitorio. nuestras exportaciones podría doblarse a poco que se expansionaran los regadíos del litoral andaluz y del Guadalquivir. lo cual es perfectamente posible. Ciertamente, los reajustes a realizar en la econoniía vitivinícola serían algo más compiejos y difíciles. pero
no cabe duda de que el porvenir de los vinos espaRoles de cierta calidad no podrtí sino mejorar. En
cereales y productos ganaderos, el sistema de cc pré(exacciones sobre la importación de
Iéveiiieiits
países terceros) del período transitorio, daría a
España un margen temporal suficiente para forzar
las reformas necesarias. l a las que Tamaines concagra buena parte de su estudio y que examinaremos
a contiiiuación). K Si esas reformas se llevan a cabo

.

358

poco puede teiner la agricultura española de la
competencia de la Comunidad. Teóricamente es
cierto que. a largo plazo, lo que determinará las
condiciones de competencia dentro de la CEE seráii
la fertilidad de la tierra y la productividad del cultivo; pero en la realidad a corto plazo
y aun
quizás a largo plazo
subsistirán diferencias salariales o de betieficio de los empresarios, que permitirán una mayor resistencia en nuestros sectores
peor dotados. Por otra parte, el binomio fertilidadproductividad, en la protección frente a terceros,
vendrá dado Iiasta cierto punto por los valores co.
rrespondientes a las zonas margiiiales: ello, unido a
lo alejados que se encuentran nuestro secano y
nuestra ganadería del techo de productividad que
permiten las técnicas niás modernas, hace pensar

-

-

�Coniunldad economlca Europea Y España

CUADRO 13. FACTORES Y EFECTOS SOBRE LA AGRICULTURA DE LA ASOClAClON DE ESPANA A LA CEE.
EFECTOS

Patatas
O"i/ii

Favorables
Productos

a de la
ente es
'nará las
EE serán
del cul- y aun
:¡as salaque perSectores
ertilidadterceros,
lores counido a
ecano y
dad que
? pensar

Desfavorables

FACTORES

Huevos,
leche y
derivados
Carne
H-L-C u)

Cereales
Leguminosas

Tipo de
estructura
productiva

Agricultura
mediterránea
Agricultura
exportación
Regadío

Agricultura
de estructura
europea

Agricultura
para el
mercado
interior
Secano
Precios
protegidos

Salarios
precio tractores
precio abonos
Ligero
(salvo potasal
Desaparición protecciones

Zonas

Cataluña
Valencia
Canarias
Andalucía
oriental

Asturias
Santander
Galicia
País Vasco

Castillas
Extremadura
León
Andalucía
occidental

Exodo rural
Desaparición explotaciones
marginales cerealistas
Ainpliacióii mercados exportación

que la sitiiación del secano y la ganadería española
no será tan diamétrica como algunos parecen verla.
por el hecho de que haya que abandonar una cierta
superficie de tierras marginales que nunca deberían
haberse cultivado ,,. La conclusión de Tamames. a
reserva de que se emprendan con decisión las reforinas indispensables. es la siguiente: .La agricultura española debe temer muclio más el no entrar
en el Mercado Común que el incorporase a él. Las
exportaciones tradicionales experiinentarían iin fuerte
incremento en caso de integración y. salvo en contadísimos cultivos y en las zonas iiiarginales, el
secano resistiría bien s.
- Las reformas indispensables para la solidez de
estas perspectivas. las enumera Tamames en sus
conclusiones:
11 Frente al latifundio (grandes fincas mal explota.
das) sería preciso aplicar a fondo la hoy casi olvidada ley de 1953 de M Fiticas manifiestamente mej o r a b l e ~s. expropiando todas aquellas - muchas que no cumpliesen los requisitos mínimos de renditniento. Pago de las indemnizaciones con títulos
de Deuda Pública. Las fincas así expropiadas podrían quedar bajo el control y la dirección técnica

Ligero

A

Frutas
Productos
horticolas
(CCF.H "1

precios u H-L-C u
precios R F-H u
Estabilidad precio cereales

A

A

6

a

del Ministerio de Agricultura durante un mínimo de
años, a fin de capacitar a los obreros agrícolas. para
convertirlas eti auténticas cooperatives de producción.
21 Frente al minifundio. el panorama de soluciones
es aún más claro. La política de concentración parcelaria ya iniciada debe proseguir a un ritmo mucho
CUADRO 15. EXPORTACION DE AGRIOS ESPANOLES
POR PAISES
[en toneladas).
1965.1966

1964-1965

197 395
68 502
51 581
32410
32 685
20 096
19 083

191 220
57 401
61 127
31 595
30 733
16732
17010

Alemania
Francia
Inglaterra
Holanda
Bélgica
Suecia
Suiza
Fuente: Sindicato de Frutos

�Coniunidad Ecoriómica Europea y Espana

mayor y forzando la creación de Cooperativas de
producción a escala niunicipal, siempre que eilo
sea posible.
3) Frente al régimen de propiedad. En principio
parece necesario conseguir que la niayor parte del
área de cultivo se explote eri forina de cultivo
dii.ecto, ya sea individual o cooperativo. Por ello.
debería fijarse iin plazo iiiiprorrogable y consignarse
los niedios para traiisferir a los arrendatarios la
propiedad de las tierras que cultivan sistemática.
inente después de niás de 10 años.
4) El problema de la falta de inversión. Para desarrollar la agricultura hace falta un nivel de inversión
como miiiitno doble del norinal eii los últinios años,
para dedicarla a coiicentración parcelaria y regadíos
(eii las o n a s !más rentables por sus condiciones de
suelo y clinia), a la mecanización. a la asistencia
técnica y a la capacitación. Si no hay suficientes
recursos internos por el hecho de que el capital
privado prefiere la iiiversióii en la industria. el
Estado podría pedir un préstamo del Baiico Mundial
o eiiiitir un empréstito especial de reforma agraria
negociable en el exterior. Con las reservas de oro
y dólares coii que cuenta Espaiia hay suficiente
coiiio para resistir un tiróii a mucho más fuerte
que el que la reforma agraria pudiera exigir.
51 En el campo de la exportación, las autoridades
comerciales deberían liacer en los mercados externos sondeos más profundos y frecuentes de los que
hasta aliara han venido reaiizáiidose. La concentración de las empresas coiiierciales cleberia ser fomentada para acreditar seriamente unas pocas marcas en cada sector de la exportacióii.
- Ha pasado ya un cierto tiempo desde que fue
elaborado el anáiisis de Tainames (que obedeció
a la oleada de Interés que los temas relacionados
con la CEE despertaron en España al conienzar la
ddcada del 601. Desgraciadamente las refornias preconizadas no liaii sido ni siquiera abordadas y los
objetivos del Plan de Desarrollo en este punto presentan grados de incumpliiniento muy elevados. En
estas coiidiciones, la visión ofrecida por el trabajo
de Caiiiilleri. a pesar de las limitaciones de orden
teórico que presenta, resiilta más plausible coino
iiiiagen global de la asociación y sus efectos. La
falta de valentia del plaiiteamieiito es, por desgracia,
tin fiel reflejo de las condiciones de orden político
y económico que prevalecen eii el Estado español.
Por otro lado, las comparacioiies entre niveles de
precios muestran signos de empeoramiento eii el
último periodo. La inflacióii congénita al desarrollo
ecoiióniico español está estrechamente ligada a la
rigidez de la oferta agrícola y crea al propio tienipo
las condiciones pai-a que sea cada vez más temible
la integracióii a la CEE, puesto que nuestros precios se elevan progresivamente respecto de los

,~.
.... ..
-.
para fomentar una mejora de la productividad agrícola que aparecerá entonces coino problema inúinero uiio.
~

La iiidustria
-La
asociación de España a la CEE significaria
inmediatainente, - recuérdese que en 1968 habrá
desaparecido todo el tinglado aduanero entre e los
seis -,
la participación de uii pais fuertemente
proteccionista desde principios de siglo en uiia zona
comercial enteramente abierta y que gozará de una
protección frente a terceros relativamente baja, del
7,4°!ó por término medio 'Y Nuestro coinercio exterior de importación se efectúa aún en porceiitajes
notables a través de contingentes establecidos periódicamente por las autoridades (alrededor de uii
15 % del comercio total), y por vía de coiiiercio
estatal o acuerdos bilaterales (5-10 %1 ' l . El resto
de las lnercancias están liberadas, p e k caen bajo
la juridicción de un araiicel todavía muy elevado
[corno puede observarse en el cuadro de ejemplos (16). elevado no ya respecto de la nula protección interior en la CEE, sino también respecto
de la tarifa exterior común de la misma. O sea que
la asociación nos colocaria en situación de temer
la competencia industrial incluso exterior a la Comunidad: más aúii si las próxiinas conversaciones
del GATT en Ginebra - negociaciones Kennedy concluyen con un acuerdo de desarme arancelario
entre Estados Unidos, Gran Bretaña y la CEE. Ahora
bien, la asociación de Espaiia pasaría en cualquier
caso por un periodo transitorio (12. 15 ó 20 años)
durante el cual la industria peninsular iría sufriendo
progresivas reducciones de la protección arancela.
ria, hasta el desarme total. Eso es lo que se ha
acordado en el caso de Grecia. como vereinos más
adelante, y en esta perspectiva debe situarse el
exainen de los efectos que pueden esperarse de la
asociación (véase el cuadro 161.
- De lo expuesto se deduce que auii en el caso de
que se acordase un periodo de adaptación largo
(20 años] para las ramas industriales especialmente
sensibles, la asociación pondría en graves dificultades a un gran número de empresas de dimensión
reducida en casi todos los sectores. El nivel de
protección que poiie de maliifiesto el cuadro de
ejemplos (cuadro 161, es suficientemente elevado

�CUADRO 16. ARANCEL ESPANOL [AE) Y TARIFA EXTERIOR COMUN DE LA CEE (TECI
(Algunos productos significativos) % ad valoretn.

l e s i bien
diciembre
i dirección
la Pequeña
'n tenderá,
precios y
inferiores
vidad agribieiiia nú-

significaría
968 habrá
!ntre U los
ertemente
I una zona
rá de una
baja, del
:rcio exteorcentajes
?cidos pelor de un
comercio
El resto
caen bajo
Y elevado
de ejeinnula pro.
respecto
) sea que
de temer
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:nnedy
rancelario
EE. Ahora
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20 años)
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.mos inás
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rse de la

-

I caso de
ión largo
cialinente
dificultalimensión
nivel de
ladro de
elevado

AE
Hulla
Neumáticos
Tejidos algodón
Telares
Tornos
Rodamientos
Tractores
Gafas
Discos

TEC

AE
Abonos nitrogenados
Películas sin impresionar
Chapa de hierro o acero
Maquinaria agrícola
Máquinas de calcular
Electrodomésticos
Automóviles
Máquinas fotográficas
Muebles de metal

TEC

10
50
30
30 '
30
45
85
20
35

l. Promedio.
Fuente: Anexo Comercia Exterior al Plan de Desarrollo*.

- del doble o más en buen número de casos pai-a que la coliipetencia M a teiner ,z no se
liinitase al solo niarco de la CEE, sobre todo si se
tiene en cuenta que por debajo del 10 % la protecciói? puede considerarse siiiibólica en general.
Frente a la Comunidad, el acero español, los neuniáticos, la maquinaria agricola. los rodaniientos. los
tejidos de algodóii, la maquinaria textil, ia ináquinaherramienta, se veriaii eii un sendero de protección
descendente a un ritino de 3.4 puntos porcentuales
al año (período transitorio. 10 años) o cuando me.
nos de 1.5-2 puntos (20 años). Considerada esta
perspectiva únicaniente desde el punto de vista de
la elevadisiina elasticidad de las importaciones
españolas - elasticidad: 3-4, puesto que a un crecimiento del PNB de 7-8 % corresponde un aumento
habría que prepararse
de aquéllas del 25-30 % -,
ante todo a una catástrofe de la baianza de pagos,
puesto que el aumento de nuestras exportaciones
agrícolas, dada la rigidez de la oferta agrícola, no
podrían cubrir el lii~ecocreciente que media entre,
por un lado, las iinportaciones y. por otro lado, el
carro de las partidas invisibles: entradas por turismo
!
reniesas de emigrantes ! entradas de capital
extraiijero a largo plazo; es decir. entre nuestras
obligaciones y nuestros ingresos. Pero en este epígrafe, exaniinando los efectos de la asociación sobre
el sector industrial, debemos ceñirnos primero a
relaciones de orden niás directo, efectos de la reducción de la protección aduanera sobre los precios
industriales y por tanto sobre el inargen de benecios de los distintos sectores. y luego a los inovimientos previsibles de la inversión extranjera sobre
nuestro país.
COinO

- Resulta sorprendente que la política económica
española no haya considerado necesario basarse en
estudios específicos completos, al menos que se
sepa, eii lo que se refiere a ias repurcusioiies sobre
la industria de la asociación o no asociación a la
CEE. El heclio de que las previsiones sean inás o
nienos frágiles en este terreno no explica la ausencia de un examen completo de los factores deterniinaiites. Las cosas no son aqui tan simples como en
el análisis coinparado de la agricuitura española y
europea, en razón de la heterogeneidad de los productos y el carácter libre de sus precios. Los análisis conocidos son en consecuencia más sujetos a
caución; no es dificil en ellos encontrar conclusiones para todos los gustos. El capítulo de Manuel
Fuentes lrurozqui ", actual vicesecretario Nacional
de Ordeiiación Econoinica, es un buen ejemplo de
trabajo de tesis. poco convincente si los hay, pero
que conviene a pesar de todo examinar brevemente.
Así como la estabilización tuvo un precio, nos
arriesgamos a decir que la incorporación española al
Mercado Común tendrá otro. que se nos antoja más
alto n. N En ocasiones se ha discutido si el desarrollo econóinico español debería preceder a la
integración, o viceversa. Ei orden en que se efectúen
estos procesos tiene, a nuestro tender, uii valor
secundario, pues el resultado final no depende, al
menos a estas alturas. del misino
Estitnamos
que la aproximación española al Mercado Coniún
puede ser en sí misma un niotivo que acelere ia
expansión, ya que la facilidad de acceso a los mercados de capitales será mucho mayor, y, además,
por
simpatía., una vez integrados. nuestra actividad se desarrollará en términos análogos a la de

.

�CUADRO 17. COMERCIO EXTERIOR. MEDIAS MOVILES DE

TRES MESES.

Fuente: Boletin Estadístico del Banco de España, abrii de

los países iniembros ,l.
Si permaneciésemos aiejados del Mercado Común nuestras posibilidades de
expansión serían menores y en este punto descansa
nuestra inclinación a la accesión 1,. m Cabe esperar
que la creación de iiuevos puestos de trabajo en
España, vinculada a la CEE. sea intensa, como consecuencia de una inversión de capital extranjero en
una cuantia muy superior a la actual a. Así. pues,
Fuentes lrurozqui considera que la asociación tendria grandes efectos positivos sobre la economía
española, en forma de expansión acelerada. y por
otro lado el efecto negativo de la desaparición de
las empresas mal estructuradas (que tarde o pronto
tenían que desaparecer]. Los factores que pondrían
en juego este proceso: libre circulación de los trabajadores - hacia la CEE -, aumento de los salarios, creciente inversión de capital extranjero y...
simpatía. Esta visión no desmiente los vaticinios de

un ruedo ibérico convertido en Florida de Europa.
donde los pocos trabajadores no emigrados ganarían
efectivamente altos salarios de temporada haciendo
de cainereros en la costa. Pero Fuentes lrurozqui
no se detiene aquí y hace un rápido anáiisis del
futuro de las ramas industriales. Ve6mosio.
11 S, Industrias que. sin capacidad exportadora, puedan soportar en el mercado nacional la competencia
extranjera o no x .
1.1. Industria carbonifera: x podrá soportar el irnpacto de la integración plena. debido al alejamiento
de las cuencas extranjeras z . Fuentes parece olvidar
que está hablando de un sector ya actualmente en
crisis. que entraría en competencia con una iiiinas
europeas, ellas inismas en crisis por la competencia
del carbón americano y el desarrollo de otras fuentes de energía.
1.2. La mayoría de la industria metalúrgica transformadora e dificilmente podrá soportar la competencia
extranjera sin una profunda transforinación de su
estructura n. De esas transformaciones hemos oído
hablar mucho úitimamente.
1.3. La industria de automóvil qc será uno de los sectores afectados aunque cabe esperar que las iirinas
extranjeras busquen una solución para sus filiales
o asociadas en España n.
1.4. a Otros muchos sectores industriales no exportado res pueden salir beneficiados. o al nienos no
perjudicados debido a ciertas características de sus
productos. aceptados particularmente por el mercado nacional y con escasa competencia extranjera.
Entre estos cabe señalar numerosas ramas de la
industria alimenticia &gt;,.Por la descripcióii parece que
nos hallamos ante la industria de las pipas de
girasol y que el cambio de estructuras ano impedirá
al consumidor español seguir teniendo sus gustos

21

m Industrias con cierta importancia exportadora 33.
2.1. Conservas de pescado y conservas vegetales:
a salen beneficiadas especialinente las úitimas
2.2. « El sector de vinos saldrá beneficiado también
con la aproximación española al M.C., al no soportar
derechos arancelarios elevados que. caso de no asociarnos, tendrá que satisfacer ..
2.3. Industrias extractivas. Repercusión iavorable. En
la mayoría de las ramas, España tiene ya tradición
exportadora. Asi, el mercurio, el mineral de hierro
y ciertos minerales no férricos.
2.4. =La industria eléctrica reúne condiciones de
competencia, y cabe esperar con la integración
española un aumento de las exportaciones de energía, especialmente a Francia ,, ¿Adonde más pode.
mos exportar energia eléctrica como no sea muy
bien empaquetada?
2.5. N La industria siderúrgica tampoco sufrirá grave
quebranto con la asociación española, pues la mayo-

�e Europa,
ganarían
haciendo
lrurozqui
tálisis del
dora, puempetencia
3r el iinejamiento
ce olvidar
niente en
ina minas
npetencia
tras fuen.
transfor.
npetencia
in de su
mas oído

ria de las empresas, al menos las más importantes.
trabajati con gran rendimiento [sic] n.
2.6. t, En la industria metalúrgica transformadora superarán las dificultades de nuestra entrada en la
CEE, aquellas ramas que incorporan en el proceso
de producción u11 elevado porcentaje de mano de
obra. Si se lleva a cabo la consiguiente modernización de instalaciones serán muchos los sectores que
se expansionarán rápidamente: la industria de má-

aventurado decir que si el plan de desarrollo se
llevase a cabo con firmeza desde los primeros mo.
mentas y en las negociaciones se establecen condiciones para protegerlo, los quebrantos se superarán
pronto, iniciándose ulteriormente la verdadera recuperación industrial y económica de España n. Visto
lo cual los españoles deben confiar ciegamente en
el Mercado Común puesto que adeniás de trabajar
en la Iiotelería les quedará la posibilidad de buscar

CUADRO 18. DiSTRiBUCiON DE LAS POSlCiONES ARANCELARiAS CEE Y ESPANA (% ad valoreml.
Posiciones
TEC
Posiciones
Espana

Distribución de frecitencias por intervalos de protección
Libres

l

a1 6

7 al 12

13 al 17

18 a1 23

24 a1 33 Más de 33 Total

i

: los secas firmas
1s filiales

i o expornenas no
s de sus
el merxtranjera.
i s de la
irece que
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impedirá
S gustos
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tradición
le hierro
ones de
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de ener.
ás podesea lnuy
rá grave
la mayo-

C:

:O

Libres

mY

1 al 6%

176
94

81
117

91
162

35
116

15
55

t!

7 al 12%
13 al 17%
18 al 23%

48
51
53

26
31
43

143
137
216

115
87
226

47
43
104

24 al 33%
Más del 33%

24

50

419

576.

279

4
450

15
363

160
1328

538
1693

491
1034

..
P

m

-a

.-E
YI

.m

Total

3
4
12
16
30

1
0
7
0
6

112

8

66
243

15
37

~~

~

402
548
398
365
678
1468
.~~
~~

1 289
5 148

Fuentc: Anexo Comercio Exterior al Plan de Desarrollo9
quinas.herramientas. la construcción de máquinaria
electrica, la industria de maquinaria ligera y la construcción naval. No obstante, las dificultades serán
numerosas para hacer compatible en el mercado
nacional la presencia de la industria extranjera y la
nuestra ,n. Sin duda alguna.
2.7.
Uiia peor situación corresponde a la industria
química. en exceso atomizada y que exige. por
tanto. una fuerte concentración n.
2.8. La industria textil: Es necesario invertir fuertes
cantidades ...; de lo contrario el momento bastante
favorable que atraviesa 119621 se esfumaría rápidainente ante la coinpetencia arrolladora del M.C. ..
2.9. -La industria de la piel y del calzado puede
salir ganando. lo mismo que la de la confección. Y,
en general, las industrias con alto grado de mano
de obra y desde luego las de artesanian. iOué
lejos estamos del factor u elevación de salarios .l
e Resuiniendo, la industria española en los primeros
momentos acusará un impacto desfavorable por la
accesión al M.C., impacto que se podrá suavizar si.
como parece justo y probable. se dispone de un
plazo dilatado de reestructuración, no resultando

empleo en las conservas vegetales. el calzado y la
artesania.
El lector sabrá en este punto hacer un alto. olividar
el contenido del epígrafe y retener solamente el
extraordiiiario nivel de confianza en el capital extranjero que se requiere para sostener una visión tan
esperanzada sobre bases tan pobres.
- El grado de protección relativa de la industria
españoia, en comparación con la de los seis ,' del
Mercado Común [TEC). lia sido objeto de un examen más detenido por la Ponencia de Comercio
Exterior del Plan de Desarrollo [véase cuadro 18).
Se Iian confrontado los dos aranceles sección por
sección y homogenizando todas las posiciones, para
llegar a las conclusiones que exponemos a continuación.
En primer lugar se analizan las diez secciones que
presentan un grado correlación elevado, eii el conjunto de sus posiciones, entre el arancel español y
la TEC, es decir, aquellas secciones cuya coinparación resulta facilitada y más significativa por el
Iiecho de que la forma en que so distribuyeii dentro
de ellas los dereclios a la importación guarda cierta

�Coi&gt;iiiiiidad EcoiiOniica Europea y Esparia

relación entre los dos aranceles. De las diez secciones hay cuatro - la III [grasas y aceitesl, la XI
[Materias textiles y sus manufacturas) la XV (Metales y sus inanufacturasl y la XVll (Material de
transporte) - que tienen un peso importante en el
conjunto de las exportaciones españolas: 4,54; 6.56;
9,69 y 7,14 %, respectivamente. en 1962; en total,
cerca del 28 Yo.
Sección 111: ,c Estaiiios por encima de la TEC, pero
no exageradamente. En las partidas que más pesan
(aceites aliinenticlos vegetales) siempre estamos
por encima de la TEC. salvo en e l caso del aceite
de oliva. circunstancia que irá teniendo cada vez
mayor importancia, segúii vaya liberándose el comercio de estas mercancías ,, [por ampliación de los

baratas, mientras que en España la protección se
reparte entre la agricultura y la industria, neutralizándose en cierto modo sus efectos
Sección XV: u En el Arancel español, la mayor acumulación de posiciones se da en los dos intervalos
con derechos superiores al 24 %; casi el 70 % tienen derechos superiores a esa cifra. En ia TEC, por
el contrario, la mayor concentración (469 posiciones)
tiene lugar en los dos intervalos a los que corresponden derechos eiitre el 7 y el 17 %. Esto daría
lugar. caso de que España tuviera que adoptar l a
TEC, a una importante niodificación del Arancel de
esta sección con la consiguiente repercusióii sobre
toda nuestra producción Industrial 8 .
Sección XVII: N En la TEC, a este capítulo corres-

..

CUADRO 19. PORCENTAJE DE COBERTURA DE LAS iMPORTAClONES POR LAS

EXPORTACIONES.
% de

Años
1931-1935
1941-1945
1946-1950
1951

364

cobertura

80
103
84,5
120

Fuente: Dirección General de Aduanas

contingentes o eliminación total de las trabas cuantitativas a ia iniportaciónl.
Sección XI: Esta sección aparece conlo uiia de las
que tienen en la TEC derechos niás elevados, ya
que tradicionalmente la industria textil ha sido una
de las más protegidas por los países industrializados
de Occidente. De las 399 posiciones que aparecen en
la tabla de frecuencias, 259. correspondientes a la
TEC, están situadas en los dos intervalos con d e r e
chos del 13 al 23 %. Eii el Arancel español esta
protección se refuerza mucho más, ya que en los
dos últimos intervalos (derechos superiores al 25 %)
se acu~nulaii289 posiciones (el 7 2 % del total1 y
con dereclios superiores al 33 % hay 181 posiciones
(casi el 50 % l . De otra parte. con derechos libres
existen en la TEC 55 posiciones, mientras que en
el Arancel espatíol sólo hay tres, y ello porque
mientras en los países del Mercado Común las amterias primas entran libres de derechos. en España
se encuentran protegidas prácticamente todas. Con
ello, los países de la Comunidad logran la máxima
protección a su Industria, que cuenta así con fibras

% de

Años

cobertura

".

ponden los derecllos más elevados si bien nunca
superan el 29 %; mientras que en nuestro Arancel
se repite con bastante frecuencia el 80 y el 85 %.
No es preciso, pues, subrayar las dificultades por
que atraversaría esta rania industrial en nuestro
país si tuviera que adoptarse una protección análoga a la de la TEC.
cc Otras cuatro secciones dentro de este grupo [la
VI!, VIIi, IX y X1 pesati menos en nuestro comercio
de iinportación, aunque tienen también una gran im.
portaiicia en nuestro abasteciiniento. ya que incluyen
productos tales como maderas. pastas de papel.
caucho, cueros, plásticos artificiales. etc., que son
vitales pai-a nuestra economía. En 1962, la importación de los productos incluidos en estas cuatro
secciones representaron el 8,53 % del total de
nuestra importación ,,.
En la sección Vil [Materias plásticas artificiales,
resinas, caucho, etc.1 son frecuentes en nuestro
Arancel los derechos del 40 y del 50 % en el capítulo 39 que incliiye materias plásticas artificiales,
éteres y ésteres de la celulosa, resinas artificiales,

�k

E8

iayor acu.
intervalos
70 % tieTEC, por
&gt;siciones)
ie corresisto daría
doptar la
rancel de
ión sobre
O

Comunidad ecoiiómica Europea y Espaita

y manufacturas de estas materias. Ello indica que
se trata de industrias nacientes que necesitan de la
consiguielite protección ,i.
En la sección Vili [Pieles, cueros y sus manufacturas:l, los cueros que son los que realmente
tienen importancia desde el puiito de vista de nuestra importacióii, vienen gravados por dereclios inuy
bajos (por lo general del 4 %, mientras que eii la
TEC están libres de dereclios. En cuanto a las manufacturas, en las cuaies somos exportadores. tienen
relativamente derechos bajos y muy semejantes a
ff

l o rle l a TFC

,,

.

por fijar mediante negociaciones entre los Estados
miembros
Seccióii VI l:Productos de las industrias quimicasl:
En la TEC ei 88 % de las posiciones tienen derechos que van del 7 al 23 %. mientras que en e l
arancel español el 6 5 % de las posiciones tiene
dereciios superiores al 18 %. En el capítulo 29
[Productos químicos orgánicos1 los derechos españoles son, por lo general, muy elevados y están
inuy por encima de los de la TEC
Seccióii Xlll [Manufacturas de piedra, yeso, cemento, vidrio. productos cerámicas, etc.1:
E capítulo mas importante es el 70 [Vidrio y sus manufacturasi. en el que nuestros derechos son superiores a los de la TEC de 10 a 20 puntos
.La sección XVI [Máquinas y aparatos; material
eléctrico1 tiene una importancia que no es preciso
subrayar. Las importaciones de estos artículos supusieroil en 1962 el 18,25% del total de nuestra iinportación. La característica inás acusada, coino señalaba el Informe del Banco Mundial, es que los
derechos son especialmente altos para los bienes
de capital necesarios al desarrollo; estos derechos
se sitúan generalmente por encima del 30 % y en
alatinos siioeran
. ~ , el
~ 50
~ % a,.
Sección XVlll Llnstruinentos y aparatos de óptica,
fotografía, cinematografía. iiiedida, precisión. etc.1:
Las frecuencias en el arancel de la TEC se coiicentran en su 6.0 % en un solo intervalo: en el de
los derechos del 13 al 1 7 % , mientras que en
nuestro arancel un porcentaje similar tiene dereclios
superiores al 24 %. siendo frecuentes los derechos
suneriores al 40 % P .
- Si tomamos el nivel relativo de protección como
un indicador del nivel relativo de costes en el binomio x industria española-industria CEE n obtenemos
una idea aproximada de los sectores que podrán
seguir vendiendo sus productos en condiciones coinpetitivas, al menos en el mercado nacional. Pero
esta priiiiera idea seria todavía muy provisionai.
Para i r más adelante habría que tener en cuenta
datos más detallados sobre la dispersión de las
estructuras de costes en el seno de cada una de
las ramas industriales, de forma que aparecieran
las verdaderas posibilidades de los grupos m i s
dináinicos del capital español. Aun suponiendo que
el sector como tal quedase expuesto a un choque
que no dejaría de perjudicar al
océano 33 de empresas pequeñas (o anticuadas en su equipo y en
su organización). aun imaginando auténticas crisis
sectoriales, algunas empresas o grupos de ellas podrían abrirse paso o bien explotando su iocalización
y tradición industrial para jugar uii papel de fiil iii.
de (L relleno V . en el mercado nacional. o bien RSOciándose al capital extranjero. El análisis de lii
inversión extranjera es uii segundo paso pnrti li«!ji~r

.

.

.

corres

POR LAS

~

:n

nunca
Arancei
el 85 %.
ades por
nuestro
:ión anái

jrupo I l a
comercio
gran iniincluyeii
le papel,
qiie son
la iniporis cuatro
total de
tificiales,
nuestro
?n el catificiales,
tificiales.

papel; papel y sus aplicacionesl:
incluso cuando
los derechos españoles son relativamente bajos.
resalta su diferencia con los de la Comunidad; asi
al capítulo 47 [Materias utilizadas en la fabricación
de papel1 que es el que, con gran diferencia. pesa
inás en la iniportación dentro de esta Sección. tiene
un derecho eii el arancel español que oscila en
torno al 20 %. mientras aue en la TEC se encuentra
libre de dereclios o cok derechos del 6 %. Esta
característica aparece taiiibién en el capítulo 48
[:Papel y cartón y sus manufacturas1 en que la diferencia eiitre los dos aranceles oscila entre 10 y 20
puntos ,..
Seccioiies coii baja correlación.
Sección IX [Productos de las industrias alimeritacias, bebidas, tabaco etc.1: M En iiuestro arancel
el 6 5 % de las posiciones tienen dereclios superiores al 24%. mientras en la TEC están más
equidistriúuidas D.
Sección X [.Productos mineraiesl: = La importancia
de esta seccióii en nuestro comercio exterior se
pone de manifiesto si tenemos en cuenta que los
prodiictos en ella incluidos representaron, en 1962,
cerca del 19 % del total de nuestras inlportaciones.
Las mayores diferencias se encuentran en los carbones, dónde nuestros derechos son bastante más
elevados que los de la Tarifa común. En cuanto al
petróleo que es el que más pesa en nuestra importacióii. se rige, coino el tabaco, por ia disposición
8" ya que constituye un moiiopolio, por tanto el arancel pierde sigiiificación. En la TEC el derecho queda

.

~

~

�Comun~dadEconómica Europea y España

CUADRO 20. BALANZA DE PAGOS. Operaciones en divisas y pesetas convertibles. (Enero.octubre de
1964.1965) lMiilanes de dólares).

-.

Conceptos

Mercancías
Servicios
Turismo y viajes
Transportes
Seguros comerciales
Rentas de inversiones
Transacciones gubernamentales
Otros servicios
Tratiferencias
Privadas
Públicas
Capital a largo plazo
Privado
Público

Ingresos

1965

Saldo

Ingresos

Pagos

Saldo

8-9

859,lO
1202,65
977.78
83.67
233
30.03

2 213,44
364.06
61.38
72.11
3,19
16,51

1 354.34
838,59
916,40
11,56
- 0,66
-16,48

9,6
9.8
162,5
162.5

30,68
77.96
266.51
266.51

15.63
165.24
8,89
8,89

215.7
264,3
48.6

298.35
279.20
19,15

142,75
63,78
78.97

~

813.5
964.2
787.3
73.1
2.6
22,s

1638,G
230.1
49,9
482
2,6
313

28.7
49.8
1642
164,2

38,3
5$,6
1.7
1.7

-

-

281.4
278,2
3,2

65.7
13.9
51.8

2 223.2

1 936,l

-~

a conclusiones más sólidas en el tema de la aso.
ciación. El estudio de las estructuras de coste que
ha quedado aquí insinuado no es en modo alguno
imposible. pero sobrepasa la misión introductoria
de este artículo. A este efecto sería muy útil partir
de uti examen de las exportaciones españoles. Es
por la superposición de estos estudios parciales
- como el de la comparación de aranceles - como
puede llegarse a una sólida valoración del conjunto,
a falta de un esfuerzo colectivo importante para
adelantar camino.

La inversión extranjera

- La

1964

Pagos

inversión extranjera en España ha aumentado
notablemente desde la estabilización. en virtud de
uii régimen de desprotección absoluta de la riqueza
nacional y como consecuencia, claro está, del crecimiento rápido y del nivel de beneficios elevado
que ofrece la economía espafiola de estos últimos
años. Las entradas netas de capital marcan 119.6.
125.5. 208,s y 263,3 millones de dolares del 1961
a 1964 según cifras de la OCDE1&lt;. Obedeciendo a
la desaceleración iniciada en 1963, y a un fuerte

-825.1
734,O
737,4
24,9

-

-

-

-

-

~

287.1

2 626.61

-

-

~.

2 729.14

15.05
87,28
257,62
257.62

155,GO
215,42
- 5982
~

- 102.53

�Comunidad econdmica Europea y España

Company

Saldo

1965 preéase cuaidan alreero estas
in propiaobiiiarial.
itos obter público.
dente del
en 1963
ria Anual
tifica que
ión bruta
de estas
itrada de
1 en los
3 (10 % l .
JeI resto
ser liacia
lorteaine3uropeas.
interna3s seis .,
dando el
: retener
ia inver-

SEEKS

Composición de Ges

sión extranjera, los resultados no están a la altura
de io esperado por las autoridades económicas, puesto
que la participación en la inversión total no es
muy elevada y que las entradas netas de capital
están por debajo de lo que el Plan de Desarrollo
preveía (p. 551.
-La
verdadera importancia de las inversiones
extranjeras dentro del esquema que hemos ido trazando, reside. no tanto en su coiitribución ai equilibrio de la baianza de pagos, como en sus efectos
sobre el empleo, considerando al empleo como el
índice más significativo de la economía nacional en
su conjunto. La primara aproximación, por la vía de
los aranceies, nos conducía, a través de sus repercusiones sobre el nivel de beneficios a unas pri-

meras conclusiones sectorizadas - más bien desoladoras - sobre las relaciones entre la industria
española y la industria europea. Desde este ánguio
era de preveer, en caso de asociación, un efecto
depresivo a largo plazo sobre el empleo. fundametitaiemente por multipiicación de las crisis sectoriales al nivel de la empresa pequeña o anticuada y
por emigración de los excedentes de trabajo así
creados. Los matices que pueda introducir el examen más detallado de ¡as diferencias estructurales
en el seno de cada una de las ramas industriales,
en poco pueden cambiar esta visión de conjunto.
Por el contrario, la Idea de que ia inversión extranjera se volcaría a cubrir el ,, hueco de capitai 3% de
la economia española, tranquiliza los espíritus y
hace coherentes las previsiones de los que hasta
Iiace bien poco profesaban el autarquismo más
recalcitrante. El capital extranjero contribuiría a mantener en España un nivel importante de einpieo industrial y a evitar así que el mayor nivel de vida
en términos individuaies se viera oscurecido por la
emigración 'masiva y la decadencia total de grandes
zonas del interior. Veámoslo un poco más de cerca.
- Parece que está comprobado que el capital
extranjero [el yaiiqui eii Europa y ei yaiiqui y el
europeo en España1 es más sensible que el propio
capital interior a los incentivos de la política regional: dicho de otro iiiodo. que no vacila tanto como
éste en sititarse en zonas atrasadas. En ia CEE se
iia podido verificar que los americanos están relativamente más presentes en el oeste francés o en
el Mezzogiorno italiano que los propios capitales
nacionales. Esta cuestioón es de una importancia
clave para el futuro de la econotnía española, en
tanto que posibie ,, región atrasada. de Europa. Pero
la fortnulacióii que se le da esconde el verdadero
motivo de esa mobilidad: en realidad ei ,,capital
extranjero a es siempre, por definición. el más potente, desde el punto de vista financiero y desde
otros muchos. Ello le permite contabilizar con menos
preocupaciones las deseconornías externas típicas
de las zonas atrasadas y centrar su agresividad
mercantil en factores de orden dimensional, thcnico
y comercial. Sin embargo, esta tnayor mobilidad no
impide que la gran mayoría de las inversiones
yanquis eti Europa estén localizadas a lo largo de
la Lotaringia industrial - la franja que une el niar
del Norte con el Mediterráneo a través de las cuencas del Rhin y del Ródano y que se alarga por el
vaile del Po. Como también es cierto que el increinento de estas inversiones (superior al 200 % de
1975 hasta ahora) presenta un nivel absoluto muy
superior a las inversiones excéntricas.
- Segundo punto imporante para situar las perspectivas de inversión extranjera: sus objetivos pueden
ser muy distintos según que acuda a un mercado

�CUADRO 21. SENTIDO DEL IMPACTO DEL MERCADO COMUN SOBRE LAS ECONOMIAS DE LOS PAISES MEDITERRANEC
MIEMBROS O ASOCIADOS DE LA CEE (en el supuesta de que se den condiciones idóneas durante el perio

de adaptación).
Caracteristicai estructurales

Objetivos

Clima, orografía. subsueio
Situación geogrifica
Superficie reducida

Mejor utilización de las tierras

Población en expansióii
Bajo nivel de empleo
Demanda atrasada y débil
Falta de capitales

Impacto del Mercado Común

~
.
2
L
z
:
.
:
L
.
7
:
-

Positivo (Técnica, especialización1
Positivo (ampliación)

.

Nivel de empleo

Positivo (Consecuencias de la difusión)

Nivel de empleo
Redistribución
Redistribución
Mayor produccióii
Baiaiiza de pagos

Positivo (emigración transitoria)
Positivo (difusión)
Positivo (ayuda transitoria inversiones)

Bajo nivel de vida

Mayor producción y promoción
huinana
Mayor producción

Negativo [a corto plazo, Balanza de pagos.
A largo plazo. interdependencia]
Positivo (difusión y presión de la
competencia)
Positivo (consecuencia general1

Instituciones anacrónicas
Empresarios especuladores
Grupos de presión
Bajo nivel de educacióii
Adininistración inadecuada
Dualismo estructural

Reformas. Promoción humana
Promoción huniana
Reformas. Promoción humana
Protiioción humana
Reforma
Diversos

Positivo (convenios, difusión1
Positivo (difusión, presión de la cotnpetencia:
Positivo (convenios, difusión)
Positivo (difusión)
Positivo (convenios, difusión)
Diversos

Dependencia del extranjero
Baja productividad

Obsorvacióii: En el texto se i i a matizado el esquelnatismo exagerado de algunas de las afii-,naciones contenidas en este cuad1.a
protegido o a un mercado abierto. Las inversioiies
privadas eii un inercado protegido, conlo el espaíioi
Iiasta ahora. no obedecen al temor de que surjan
en éi coinpetidores validos a escala internacional
sino más bien a ia posibilidad de obtener beneficios
relativamente elevados por toda suerte de motivos:
fiscaies. escasa competencia interior, protección
contra la exterior. maiio de obra barata, etc. El
único objetivo es la conquista del inercado nacional.
¡Por ei contrario, un país abierto a la competencia
internacional ofrece al iiiversionista extranjero la
posibiiidad de situarse ventajosamente en eiia, pero
corrieiido, en ese caso. todos sus riesgos. se decir,
sin ninguna garantía ni reserva de mercado en el
propio país receptor. Surge de este modo una
estrecha liinitación a las posibilidades de monopolizar la oferta nacional, puesto que sólo las industrias market.footed, con fuerte incidencia del transporte en el coste unitario, permiten alguna esperanza en este sentido. En estas condiciones cabe

preguntarse si Espaíia ofrecería suficientes incentivos a las empresas extranjeras coi1 ambiciones de
exportación y si estos incentivos bastaríati para
compeiiser el retraimiento de los presuntos coiiquistadores del tnercado nacional ,,, en el caso de
asociación a la CEE. El capitalista americano que
hasta ahora se limitaba a x comprar empresas u en
España o a vender licencias y patentes prohibiendo
a cambio la exportación. se hailará ante un marco
transformado. abierto a la competencia europea.
Diversos factores pueden contribuir a modificar
ia orientación de los moviniientos del capital internacional sobre nuestro país:
11 En la inedida en que los países de la CEE pongan barreras a la entrada de capital americano,
para contener la inflación o por otros motivos, éste
tenderá a situarse a proximidad, en España por
ejemplo, para organizar la competencia desde fuera,
con la posibilidad además de encontrarse dentro
de la CEE en un plazo no exceslvarnente largo.

-

�$2

IITERRANEOS.
ite el periodo

;
f

21 Los propios países de la CEE están poniendo en
marcha políticas de fomento a la exportación. basadas en. una gran severidad interior en cuanto al
crecimiento de los salarios y en el estímulo a la
concentración industrial. El margen positivo asi
creado en la balanza comercial de estos paises
debería abrir camino a un equilibrio global de la
balanza de pagos. que incluyera, por primera vez.
una cantidad importante de exportaciones netas de
capital. En este sentido se pronuncia por ejemplo
el V Plan francés.

ductos agrícolas e industriales. política selectiva de
protección a la industria, entrada negociada de capitales, nacionalización de las exportaciones ... no entra
naturalmente dentro de las perspectivas de los que
han visto en la asociación a la CEE la única posibilidad de suoervivencia oolítica.

Efectos globales

este cuadro.
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- La acción de estos y otros factores semejantes
no pueden hacer olvidar, sin embargo, que la política de atracción al capital extranjero practicada en
nuestro pais tiene un carácter totalmente forzado
por el planteamiento general de nuestro desarrollo
y que. en consecuencia, no presenta ni puede presentar la más mínima garantia de independencia
nacional. de protección de sectores clave ni de los
sectores más dinámicos. La apertura de nuestro comercio exterior a los paises socialistas y el ejemplo
que están dando en materia de importación controlada de capitales, debería hacernos reflexionar sobre
la posibilidad de un acuerdo de carácter limitado
con la CEE. El desarrollo español sólo dejaría de
ser inflacionista cuando: 11 Una reforma agraria
digna de este nombre modificase la estructura de
nuestra producción agrícola (véase más arriba la
síntesis de ias conclusiones de Tamames sobre este
punto], y 2 cuando el nivel de salarios haya superado ampliamente las iimitaciones que le impone
la actual estructura social en forma de distribución
escandalosamente injusta de la renta '.Entretanto los
precios agrícolas seguirán subiendo frente a una
demanda superalimentada por el turismo y los trabajadores buscarán algo más que una compensación
a la pérdida sufrida por sus salarios reales. Es bien
sabido que en estas circunstancias la balanza de
pagos se hace eco del exceso de demanda en
forma de déficit creciente: en estas mismas circunstancias, por tanto. pensar e n u n a reducción de
aranceles o en una mayor apertura es obligarse a
desatender las iiecesidades más inmediatas de nuestra industria, fomentando la importación. y a reclamar a cualqiiier precio la entrada salvadora de capital extranjero. El cuadro de inedidas alternativas:
búsqueda de nuevos mercados para nuestros pro-

.~

~

~

~

decididamente hacia los mercados socialistas. c los
seis ,, de la CEE no tendrán inconveniente en explotar
a fondo nuestra fragilidad comercial exigiendo más
mano de obra barata 1600 000 obreros emiarados necesita la CEE de aqui'a 1970 para frenar i l alza de
salarios]. más libertad para sus capitales y menos
trabas para sus exportaciones.
- La asociación de Grecia está dando buenos resuitados en este sentido: las exportaciones griegas se
estancan y las importaciones procedentes de la CEE
crecen vertiginosamente. El periodo transitorio comenzado en 1961. termina en 1973, excepto para las
industrias más sensibles. cuyo periodo de adaptación se fijó en 22 años. Pero las garantías para
algunos productos agrícolas y las promesas de ayuda
del Banco Europeo de Inversiones no lian satisfecho
ni siquiera al propio capital griego. como tuvieron
ocasión de comprobar los industriales catalanes que
se entrevistaron con el director del Banco central
de Atenas a su paso por Barcelona, en viaje de
protesta,, a Bruselas. El ambicioso Plan de desarroilo que se han fijado las autoridades griegas, con
crecimientos previstos muy superiores a los del
Plan español. se basa precisatnente en el modelo
de desarrollo de Iiiiestro pais: emigración de trabajadores a Alemania, vacaciones de los alemanes
en Grecia, entrada de capital extranjero y ayuda de
Bruselas a la agricultura interior. Por otro lado. el
papel que puede jugar España como cabeza de
puente del capital internacional para entrar en
Africa (e incluso en Iberoamérica. según los alemanes). Grecia lo ofrece como avanzadilla hacia los
mercados socialistas y el Medio Oriente. Por todo
ello. la atención de muchos españoles se ha fijado
en la evolución econóniico-política de Grecia.
S

NDLR VBase en este volunien Angel Vilianueva, Causas y estrue tura de la einigración exterior; Blai Serratés. Teoria econó.
maca del turismo y su aplicacion al caso español.

26'

�Coiiiunidad Economica Europea y España

- (Aunque

era m i propósito terminar este artículo
c o n u n examen d e los trabajos que e n España s e
han publicado sobre los efectos globales. económicos y sociales, d e la asociación de España a la CEE,
s u poca consistencia, e l hecho d e depender estrecharnente de las opciones políticas o d e clase d e
sus autores. les priva e n general d e t o d o interés
en e l contexto d e perspectivas trazadas hasta aquí.
Valga la crítica concretamente para las tesis f e d e
ralistas d e Larraz'? fanático d e la unión política
europea. Y las opi~iloiiesdel europeista Riera Claviilé
(consúltese la colección d e Revista Europa que él
dirige en Barceional, a quien s u docilidad atlantista
l e ha valido e l cargo d e director de u n hotel aineri-

cano en Barcelona. La ponencia del profesor Sam.
pedro en el Congreso de Nápoles':
tiene carácter
infinitamente niás responsable. pero su argumentac i ó n e n torno a l a n o validez del modelo d e inte.
gración del Mezzogiorno itaiiano [unificado en 1871
con la Italia Ceiitro.Norte y progresivamente einpobrecido dede entonces hasta 19571 no parece base
suficiente para presentar u n cuadro d e previsiones
t a n satisfactorio como el que aquí reproducimos
(véase cuadro 211. Los progresos d e la política
regional europea son, todo l o más. modestos. Difícilmente podemos fiar en ellos, como Sampedro propone, la futura configuración económica y social d e
la penínsulal.

l. Santiago Carrillo, Después de Franco. i qué?. Editions Sociales, Paris.
2. Paui Fabra, i Y a.1t-il un Marclié Comun?. Editions du Seiiil, Paris.
3. Ernst Mandei, u Structul.e et Dynamiaue économiques du Marché Cominuli .: en L'iiitegration Eurapéene et le Mouvement
Ouvrier, CES, Paris, 1964.
4. André Gorz. -Marché Commun et Pianification n , Ibidem.
5. Pino Tagliaz2ucchi. m L'Europe, c'est aussi ie Sud u, en Revue lnternationale du Socialisme, abril de 1964,
3.3
. europeo, ioeramer, iyiis.
6. Rarnon Tamames, Forinación y desarrollo urn
iviercaao bornuii
7. Arturo Camilleri Lapeyre, e L'Agi-icultui-e espagnole et le Marché Colnmun en Revue du Marché Cornmun. niayo de 19G4.
8. Ramdn Tatnames. ,, Problemas de la Agriciiltura Española eii Tiempo de España, n. ii. Madrid. 1964. Posteriormente iia sido
Pei&gt;insui?.
inciuido en un libro sobre Probknias de la E~a~pmia,españoia,
9, ?--:J.--:.
d.&lt;
-U O~D I,B ~~~ O. .~~o r n i s a r i aael Plan de ~.
n
&gt;
r r i i u i i i u l a 81"
uesarroiio Economico y Sociai.
1964-1967. Comercio Extarrur cifiiienu,.
*
;
A
,OCA
Mad. .-, .,",.
10. André Marchal. L'Eurape solidaire, Paric, 1965.
1 1 . L'Espagne et le Marciié Coniiiiiin. Point de viie alielnand v . en Revue du Marché Comniun, mayo de 1964.
12. Manuel Fuentes irurozqui. Tres ensayos sobre el Mercado Común Eiiropeo, Capei, Madrid, 1962.
13. Reproducida Por Ciaude Berger, =Les échanoes exterieurs en Espagne -S, eii Revue du Marché Conirntin, maya de 1964.
14. OCDE General Statisrics, Main Economic Indicators.
15. José Larraz. Souvenirs et cornnieiitaires sur I'intégration espagnolc s., en Revue du Marché Carnrnun, mayo de 1964.
16. José Luis Sam~edro. Los problemas planteados a la economía de los paises (mediterráneos por el desarrollo del Mercado
Común ,,, en Tiempo de.España, ii. II. Madrid, 1964.

" . . ~- ~ ~
- ,
U

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                  <text>Documentació emanada de l'exercici professional de Pasqual Maragall.&#13;
&#13;
- Gabinet Tècnic de Programació de l'Ajuntament de Barcelona (febrer 1965-1968, funcionari 1968-1979) :  com a economista.&#13;
- Servei d'estudis del Banc Urquijo (1965-1968).&#13;
- Aula Barcelona (setembre 1997 - març 1999): funda i presideix Aula Barcelona com a centre de gestió del coneixement per a l'administració de les ciutats. És un espai comú de reflexió entre universitat, empresa i administració en relació amb la ciutat i el seu passat, present i futur.</text>
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